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9 apuntes sobre el panorama del narcotráfico sin “El Chapo”

Algunos expertos opinan que la inteligencia para los negocios que tiene “El Chapo” no será imitable por sus sucesores, y que el liderato moderado de Zambada debilitará al Cartel de Sinaloa.
Sin embargo, otros señalan que el cambio en el liderazgo no causará ningún cisma porque el mercado y las operaciones de esta organización están sólidamente establecidas desde hace décadas.
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9 apuntes sobre el panorama del narcotráfico sin “El Chapo”

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La captura de Guzmán ha puesto a debatir a centenares de expertos en torno al panorama de la lucha antidrogas y el crimen organizado. Aquí, nueve ideas que hay que tener en cuenta.

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La dinámica del narcotráfico dicta que la captura de Joaquín “El Chapo Guzmán” en México no es el detonante de cambios drásticos en la región que algunos funcionarios públicos y analistas vaticinan. Será la captura o muerte de todos los cabecillas de las grandes organizaciones que conduzca a una atomización del negocio y la disminución de la violencia en el vecino país. Esta fase depende de que los narcotraficantes formen alianzas o se destruyan entre sí, y de que las autoridades y los narcotraficantes formen vínculos de corrupción, o que las autoridades no le den tregua a los traficantes—si tienen voluntad política y recursos para actuar así a largo plazo. En Centroamérica, el pronóstico de que ocurrirá un “reacomodo de fuerzas” en la región todavía es precipitado. Las estructuras del Cartel de Sinaloa en Guatemala y el resto del istmo están entre las más estables en contraste con sus rivales, y no tambalean fácilmente.

1. Mientras a Joaquín “El Chapo” Guzmán no lo extraditen hacia Estados Unidos, podría tener autoridad y habilidad suficientes para continuar girando directrices a las piezas del Cartel de Sinaloa (también conocido como Cartel del Pacífico).

2. Un antecedente es el caso de Osiel Cárdenas Guillén, ex jefe del Cartel del Golfo. Cárdenas, entonces jefe de Los Zetas (brazo armado del cartel). Cárdenas fue detenido en 2003, pero dirigió a su organización hasta su extradición hacia EE.UU. en 2007.

3. En 2011, el Cartel de Sinaloa operaba como una organización horizontal, una red suelta de grupos que cooperaban entre sí cuando tenían intereses o preocupaciones en común. Su cabeza más visible, “El Chapo” Guzmán, tomó un control estricto de la organización en 2013, según Michael Vigil, ex jefe de Operaciones Internacionales de la Agencia Federal Anti-Drogas de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés). Esa decisión lo hizo más vulnerable y susceptible a ser capturado.

4. "El Chapo” Guzmán compartió un liderato horizontal del Cartel de Sinaloa con Ismael Zambada, alias “El Mayo”, y con Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”. En 2010, “El Mayo” Zambada le dijo a la revista mexicana Proceso, “En lo que respecta a los capos encarcelados, muertos o extraditados, sus reemplazos están listos”. Zambada es el reemplazo de “El Chapo”, y eso le obligará a ser más visible.

5. Algunos expertos opinan que la inteligencia para los negocios que tiene “El Chapo” no será imitable por sus sucesores, y que el liderato moderado de Zambada debilitará al Cartel de Sinaloa. Sin embargo, otros señalan que el cambio en el liderazgo no causará ningún cisma porque el mercado y las operaciones de esta organización están sólidamente establecidas desde hace décadas, en las Américas y Europa. Sólo en EE.UU., presuntamente domina entre el 30 y el 50 por ciento del mercado consumidor de drogas.

6. El cambio de liderato sólo afecta a organizaciones relativamente jóvenes, como por ejemplo, Los Zetas—independizados definitivamente del Cartel del Golfo en 2010. En 2012, con la muerte de su líder Heriberto Lazcano, alias “El Lazca”, y su sucesión en manos de Miguel Treviño Morales, alias “Zeta 40”, la organización no tambaleó porque Treviño ya era un líder operacional bajo Lazcano. Pero cuando México capturó al Zeta 40 en 2013, la dinámica de la organización se debilitó porque el hermano del jefe capturado, Omar Treviño Morales (alias “Zeta 42”) carece del mismo reconocimiento en las estructuras Zeta—algunas de las cuales debían más lealtad a Lazcano que a los Treviño.

7. Aunque la estructura de los Zetas no se compara en poder, ni influencia, con el Cartel de Sinaloa, es factible decir que los dos han sufrido bajas importantes, más no paralizantes ni mortales. Fuerzas de seguridad que siguen a los Zetas opinan que el grupo le da cierta autonomía a los jefes de plaza, lo cual les hace menos vulnerables a los cambios en el liderazgo. Sin embargo, esto podría afectar su habilidad para actuar como organización al momento de decidir la toma de nuevas plazas o rutas, por ejemplo, de manos del Cartel de Sinaloa—ante su aparente debilidad por la captura de “El Chapo” Guzmán.

8. En Centroamérica, algunos funcionarios ya anunciaron que ocurrirá un “reacomodo de fuerzas” en la región. Sin embargo, el pronóstico es precipitado. Las estructuras del Cartel de Sinaloa en Guatemala y el resto de la región son las más estables y antiguas, en contraste con los demás grupos (Zetas, el alicaído Cartel del Golfo, y otros grupos pequeños). En muchos casos, son negocios familiares (como en el caso de los Lorenzana, en Guatemala), que no tambalean fácilmente. La misma familia Lorenzana, pese a la captura de tres de sus miembros (entre 2011 y 2013), continúa operando según fuentes extraoficiales. Lo mismo ocurre con la estructura de Juan Ortiz (alias “Chamalé”), y que sus hermanos heredaron después de la captura de Ortiz en 2011.

9. El negocio del narcotráfico es como la materia. No se destruye, sólo se transforma. Y hasta el momento, algunas evidencias apuntan a que no ocurrirá cambio drástico alguno, contrario al vaticinio de algunos analistas. Si bien en México ocurre el tipo de violencia que azotó a Colombia durante la persecución de los capos de los grandes carteles, hasta que se capturó a todos los cabecillas de esas organizaciones, el negocio se atomizó y la violencia mermó. Pero esta fase depende de la interacción entre los grupos dedicados a la narcoactividad (si crean alianzas o se destruyen entre sí), y del tipo de interacción entre las autoridades y los narcotraficantes, como apunta el sociólogo Héctor Rosada. Un factor determinante será el caudal de voluntad política de las autoridades y los recursos disponibles, o la falta de éstos, para crear alianzas corruptas, o no dar tregua alguna al narcotráfico.

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