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Doce años de cárcel para “la Reina del Sur”
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Doce años de cárcel para “la Reina del Sur”

Marllory Chacón Rossell.
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Una corte de Miami condenó a 144 meses de prisión a la guatemalteca Marllory Chacón por narcotráfico. La información que proporcionó al gobierno de EE.UU., en la que se presume delató a sus cómplices en Guatemala, será pública hasta en 2020. No obstante, se prevé que en los próximos meses, en base a esa información se produzcan sorpresas para muchas personas en el país.

Una sentencia de 12 años de cárcel es lo que reportes extraoficiales revelaron que recibió este 5 de mayo la narcotraficante guatemalteca confesa Marllory Chacón Rossell, en una corte de Miami, Florida, en EE.UU. Las autoridades estadounidenses no confirmaron ni negaron el dato. “La fiscal auxiliar Sarah Schall dijo que la Fiscalía no comentará acerca de este caso”, señaló la portavoz Annette Castillo.

Entre todos los guatemaltecos sentenciados en cortes estadounidenses, la sentencia de Chacón es una de las que despierta mayor expectación. Los reportes de su amistad con la vicepresidenta Roxana Baldetti (que ambas niegan), y el supuesto aporte de US$2 millones de dólares que hizo al Partido Patriota (PP) en las elecciones de 2011, incitan la curiosidad popular respecto a cuánto reveló y a las repercusiones de cuánto declaró.

Sin embargo, quienes esperaban un contundente y oficial anuncio de la sentencia, y que las revelaciones de Chacón destaparan una caja de Pandora, no sólo se quedaron vestidos y alborotados. Deberán esperar hasta 2020 para conocer detalles, según AP, que cita a Bonnie Klapper, abogada de Chacón desde 2014. De hecho, el juez José E. Martínez ordenó salir de la sala a los únicos tres periodistas que cubrirían la audiencia: uno de la Prensa Asociada (AP), uno de Agencia Francesa de Noticias (AFP) y de Univisión. Según el relato de una persona presente, también debieron abandonar la sala hasta los familiares de Chacón (a quienes no supo identificar).

El documento 47 del expediente 11-CR-20582 revela que el esposo de Chacón, el hondureño José Andrés Fernández Carbajal, y sus hijos (incluyendo a Christina Stefanel Castellanos), “ya aplicaron para asilo” por la misma razón que Chacón lo hizo en el citado documento, dado que sería deportada después de cumplir su condena: “por el peligro extraordinario que ella (Chacón) enfrenta como resultado de su cooperación (con la fiscalía de Florida) si regresa a Guatemala”. De ser aceptada su petición, estaría protegida por la Convención Contra la Tortura, de la que es signatario EE.UU.

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Así, en tres años, Chacón, su esposo y su hija (Christina Stefanel Castellanos) pasaron de ser vinculados a una red de lavado de dinero y narcotráfico a ser candidatos a protección del Gobierno estadounidense contra la tortura —una de las temidas represalias si se filtran las declaraciones de Chacón en Guatemala—. En 2012, el Departamento del Tesoro identificó a Chacón como la lavadora de dinero más prolífica de Guatemala y la narcotráficante más activa de Centroamérica, que la prensa apodó “La Reina del Sur”. Esta transición fue posible porque Klapper, exfiscal estrella antinarcóticos en Nueva York antes de ser abogada litigante, consiguió persuadir al juez que la colaboración de su cliente fue sustancial, y que ello justificaba su protección.

Klapper también consiguió que la audiencia de este 5 de mayo fuera sellada al público y la prensa. Al salir de la audiencia, la abogada diría un lacónico: “No puedo comentar”. Todo está sellado. El proceso, la condena, todo. Por cinco años. Y esto tenía una razón de ser. En un documento redactado el día anterior, los fiscales Wilfredo Ferrer y Monique Botero explicarían que “la defendida ha facilitado asistencia sustancial al gobierno en la persecución de otra persona (cuyo nombre no revelan)”, y “durante la audiencia de sentencia (5 de mayo), el gobierno (la fiscalía) indicará la naturaleza y la calidad de la cooperación de la defendida (Chacón)”. Además, la fiscalía “haría una recomendación específica a la corte respecto al volumen de la reducción de la sentencia”.

Por algo Mauricio Berreondo, abogado en Guatemala de Chacón, dijo que “se avecinan tiempos muy difíciles para algunas o muchas personas acá en el país, en los próximos dos años”. El abogado reveló que mientras la fiscalía pidió 13 años de cárcel para su cliente, y la defensa cinco, las negociaciones rondaban los 10 años. El abogado no confirmó que Chacón fue sentenciada a 12 años, como sostienen fuentes extraoficiales. Berreondo también fue abogado del expresidente Alfonso Portillo al menos hasta 2014.

Razones para sonreír

Un reporte de AP revela que Chacón, de 42 años, llegó sonriente a la audiencia de sentencia, en un traje beige, a pesar de que tenía las manos y pies esposados. ¿Por qué sonreía? Sólo ella, su defensa, la fiscalía y el juez lo saben. Sin embargo, una fuente extraoficial vinculada al caso dijo que Chacón fue condenada a 144 meses (o 12 años) de cárcel.

La sentencia sería consistente con las recibida por otros dos procesados acusados de delitos similares (culpabilidad de conspirar para distribuir cinco o más kilos de cocaína, sabiendo que sería importada a EE.UU.), los colombianos Orlando y Javier Fernández Barrero, condenados a 11 y 13 años de cárcel, respectivamente. El primero está en una cárcel de mediana seguridad en Carolina del Sur. El segundo, en una de mínima seguridad en Texas. Ambas sentencias parecían augurar cuánto le esperaría a Chacón: la acusación contra ambos, según el expediente del caso de la guatemalteca, sustentó la acusación de 2011 la Fiscalía del Distrito Sur de la Florida contra ella.

Revista Contrapoder

Pese al contenido de la acusación, y que la defensa argumenta que los casos de los hermanos Fernández Barrero y del guatemalteco Hayron Borrayo Lasmibat sí están vinculados al de Chacón, la fiscalía reitera que la evidencia en estos procesos no está relacionada con el suyo, según el Reporte de Investigación Presentencia, por ahora sólo accesible para los fiscales, la defensa y el juez. Presuntamente, esta evidencia habría dificultado el acuerdo de culpabilidad que Chacón hizo con la fiscalía.

No obstante, en enero de 2012, cuando el Departamento del Tesoro vinculó por primera vez a Chacón con el narcotráfico y el lavado de dinero, dijo que uno de sus principales socios era Borrayo (también acusado de narcotráfico en Florida). Luego, a los colombianos, a Borrayo y a Chacón les fueron asignados distintos números de expedientes. De la suerte de Borrayo poco se sabe, salvo que fue a juicio en marzo. El pasado 30 de abril, una oficial de la corte del juez James Lawrence King dijo que “el caso completo está sellado”, y que no podía proporcionar más información al respecto. King, designado durante la administración de Richard Nixon, es uno de los jueces más antiguos y conservadores del sistema.

Lo que la fiscalía también explicaría el 30 de abril en el expediente es que si bien “Chacón trabajó con Borrayo y (los) Fernández Barrero en narcotráfico en Centro América, la evidencia usada contra cada uno para acusarles en EE.UU. no estaba relacionada (con Chacón)”. De esa cuenta, “(ellos) no eran parte de la misma conspiración de la cual Chacón es acusada en este caso”.

La fiscalía también argumentó, persuadida por la defensa, que no solicitó una mayor pena de cárcel para Chacón porque mientras (ella) “conspiró con otros para distribuir cocaína sabiendo que sería importada eventualmente a los EE.UU., no hay evidencia de que ningún cargamento específico de cocaína llegó hasta los EE.UU.”.

Un millón para ti, y uno para mí

Klapper, la abogada de Chacón en EE.UU., dijo que su cliente gerenció el traslado de varios cargamentos de droga en 2010 y fue grabada mientras hablaba de un cargamento a finales de noviembre de 2010. La defensora dice que el gobierno no tiene ninguna evidencia de que incurrió en la importación de droga hacia EE.UU. después de esa fecha para sustentar un incremento en la pena de cárcel que solicita. Chacón asegura que el último cargamento para el cual sirvió como intermediaria fue transportado entre principios y mediados de 2010.

La fiscalía y la defensa concuerdan en que el papel de Chacón consistía en administrar la recepción en Honduras o Guatemala de drogas que provenían de Colombia o Venezuela, y coordinar la recepción en México, “aunque su papel terminaba en Centroamérica”. No obstante, su liderazgo en la estructura le granjeó un incremento de cuatro niveles en la pena que la fiscalía solicitó. Los hermanos colombianos Fernández Barrero recibieron tres niveles en en el incremento de sus penas. Ambos admitieron haber traficado cuatro cargamentos de al menos mil kilos de cocaína cada uno, y se declararon culpables del mismo delito que Chacón—y tenían un papel similar. Si Chacón fue condenada a 12 años de cárcel, que inician desde que se entregó en septiembre de 2014, habría recibido un año más que uno de los hermanos Fernández Barrero, y un año menos que el otro.

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Un documento que describe las actividades de Chacón indica que una fuente confidencial, o el CS-2 (confidential source, según el expediente), exsocio de la guatemalteca, dijo a la fiscalía de Florida que “Chacón proveyó la estructura de recepción en Honduras, y era dueña de una parte de la carga”. Pero el CS-2 asegura que traficó el último cargamento con Chacón en noviembre de 2010 (no a principios o mediados de este año, como dijo la procesada), y que mientras trabajó con ella, Chacón “lavó unos US$4 millones de dólares del narcotráfico entre Guatemala y Panamá”. Según el documento 47 del expediente de Chacón, Orlando Fernández Barrero “es identificado como el CS-2 en el Reporte de Investigación de Presentencia”. Sin embargo, fue desvinculado del caso de Chacón.

Aunque el CS-2 dijo que el citado envío de noviembre de 2010 fue el último en el cual participó, la defensa sostiene que la carga nunca fue enviada (no está claro si de Sudamérica a Honduras, o de Honduras a Guatemala). Además, asegura que Chacón se desligó del narcotráfico pero siguió involucrada en el lavado de dinero del narcotráfico hasta mediados de 2011.

De esa cuenta, el CS-2 ubica a Chacón con al menos US$4 millones lavados para 2010 (se desconoce desde cuándo), mientras que reportes de prensa citan a fuentes que la ubican en posesión de US$2 millones más en 2011, que dio a la campaña del PP. Para enero de 2012, el Departamento del Tesoro de los EE.UU. decía que Chacón lavaba “decenas de millones de dólares del narcotráfico por mes”. Sin embargo, como parte del acuerdo que Chacón firmó para admitir su culpabilidad en EE.UU. y resarcir los daños causados por el delito cometido, la procesada pagó mucho menos: US$1 millón, aunque la fiscalía recomendó inicialmente una multa de US$5 millones a US$25 millones.

El 22 de abril pasado, en el documento 47 del caso, la abogada Klapper escribió: “Como el gobierno lo puede confirmar, la Sra. Chacón ha satisfecho la obligación de multa y entregó la suma de US$1 millón al gobierno (de EE.UU.)”. ¿Por eso una engrilletada Chacón llegó sonriente a su audiencia de sentencia? Quién sabe.

Un documento de marzo pasado, en el expediente, revela que la audiencia de sentencia del 5 de mayo para Chacón requeriría al menos dos horas, porque la procesada presentaría tres testigos que hablarían en su favor, antes que el juez Martínez dictara sentencia. Se desconoce si se trataba de algunos de los familiares que fueron sacados de la sala junto a los periodistas, tan sólo 20 minutos después de iniciada la audiencia. Ninguno de los familiares fue escuchado mientras la prensa estuvo presente. Y la audiencia sólo se prolongó durante unos 40 minutos después. Sólo el tiempo, y la información que la fiscalía facilite a cuenta-gotas, podrían revelar si la audiencia de sentencia de Chacón se escribirá a plazos, o si este 5 de mayo ella selló su suerte y la de otros personajes (en EE.UU. y Guatemala) que quizá ahora desearían no haber tratado con esta reina.

Todo está sellado. El proceso, la condena, todo. Por cinco años. Y esto tenía una razón de ser. En un documento redactado el día anterior, los fiscales explicarían que “la defendida ha facilitado asistencia sustancial al gobierno en la persecución de otra persona (cuyo nombre no revelan)”.
Sólo el tiempo dirá si la audiencia de sentencia de Chacón se escribirá a plazos, o si este 5 de mayo ella selló su suerte y la de otros personajes que ahora desearían no haber tratado con esta reina.
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