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Nayuski Ponce López, 17, ensaya bajo la carpa del circo Hermanos López, como todos los días, aunque sabe que no habrá función por mucho tiempo. Simone Dalmasso

COVID19 ¿Cómo sobrevive el arte… y quienes lo hacen?

La mayoría de artistas son independientes... y ahora muy vulnerables
¿Cómo se convivirá en los espacios cerrados, de exhibición, salas de cine, los teatros?
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COVID19 ¿Cómo sobrevive el arte… y quienes lo hacen?

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Los lugares públicos llevan casi mes y medio cerrados y las reuniones masivas prohibidas. Esto ha supuesto un golpe implacable para quienes trabajan en el sector del arte. Ahora enfrentan grandes desafíos para sobrevivir mientras lidian con la incertidumbre de cuándo podrán retomarse sus actividades.

Redes-lateral

Viven al día y son parte del sector de la economía informal. Estos dos rasgos describen, en buena medida, a la mayoría de quienes se dedican a las presentaciones de música en vivo. Son un grupo vulnerable.

El músico Tavo Bárcenas cuenta que pasó de tener al menos tres presentaciones semanales a experimentar dificultades y tener, como otros artistas, que buscarse la vida con ingenio. Ahora ofrece conciertos en vivo por live streaming, en redes sociales y plataformas, y obtiene ingresos del patrocinio de algunas empresas a cambio de publicidad. A veces, esos “conciertos virtuales” son públicos, otros son exclusivos para las empresas.

Pero esta es una salida privilegiada. Solo quienes tienen un alto número de seguidores en redes sociales como Facebook e Instagram pueden permitírselo, porque solo ellos pueden ofrecer una visibilidad y un público atractivos para las marcas.

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Rodolfo Hernández, del grupo Malacates, recuerda que los músicos que vivían solamente de las presentaciones en vivo, de por sí no tenían mucha capacidad de ahorro. Los honorarios son insuficientes.

A un mes de iniciada la cuarentena, aun cuando existiera cierta cantidad de dinero guardada, no será suficiente para sostenerse durante toda la crisis, que será larga. Expertos internacionales en espectáculos, calculan que la normalidad no volverá a este campo hasta mediados del 2021.

Se cierra el telón

El problema no es solo para los artistas, sino también para los negocios y los lugares que contaban con música en vivo, dice Hernández. Cuando se levante la cuarentena, tomará tiempo recobrar la confianza para frecuentar lugares concurridos.

Así, las redes sociales no han tardado en convertirse en un nuevo escenario. Músicos y cantantes sobre todo han ocupado el territorio virtual para exponer sus propuestas artísticas. Pero no solo ellos. Iniciativas como la editorial Catafixia también se han instalado en lo virtual para organizar conversatorios y foros sobre literatura, historia y otras.

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El teatro tampoco está para comedias. Según Mercedes Fuentes, actriz y coordinadora del laboratorio teatral del Departamento de Artes Landívar, en las diversas ramas del arte, no hay muchas personas con ingresos constantes, a excepción de quienes trabajan en la Orquesta Sinfónica Nacional, el Ballet Nacional, o de quienes son docentes. En el caso del teatro, la mayoría de artistas son independientes... y ahora muy vulnerables.

Fuentes añade que una de las preocupaciones más grandes es que la restricción a celebrar espectáculos públicos será una de las medidas más duraderas. Seguirá en pie cuando muchas otras ya se hayan eliminado. Lo que prolongará el sufrimiento en el sector.

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Contra lo previsto, no solo son las artes escénicas se han visto muy perjudicadas. Sandra Monterroso, artista visual, recuerda que muchos consideran el arte un lujo y se prescinde rápido de él en una crisis.

Adquirir una obra plástica, comprar música, etcétera, se convierte en un acto privilegiado. Por eso no es la única que ha vivido en carne propia la cancelación de exposiciones, venta de obra. Es un fenómeno en todo el mundo.

En Guatemala el sector nunca ha contado con un apoyo sostenido y constante, menos aún en las circunstancias actuales. Otros países, como Estados Unidos y algunos de Europa, han creado recientemente programas de ayuda para el arte por la pandemia; pero los latinoamericanos no pueden postularse.

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Monterroso sostiene que hasta el momento es incierta la manera en que va a continuar el mercado del arte; hay quienes creen que se transformará totalmente y otros que tras la recesión todo volverá a la normalidad.

En Guatemala, por el momento, están cerrando galerías como el Ático, que tenía 32 años, y la galería Extra. Otras aún se sostienen, no sin peligro.

Organización y unidad

La también artista visual Marilyn Boror sostiene que ante esta crisis varios han optado por subastar sus obras en línea. Boror ve un contraste con quienes además del arte tienen otro recurso de subsistencia. Por ejemplo, los artistas del área rural que nunca han dejado de cultivar la tierra.

Según Boror, estos tiempos de carestía están obligando a quienes se dedican a la creación a volver a una pregunta clásica: ¿para qué sirve el arte? Su mayor certeza es que es una forma de registrar la historia, las experiencias, de no olvidar. La artista plantea que, a pesar de todo, la crisis tiene un lado positivo: obliga a moverse de las zonas de confort, a reinventarse y generar nuevas estrategias, y cree que el gremio siempre encontrará la forma de sobrevivir.

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Esta crisis visibiliza aún más las problemáticas preexistentes en el ámbito artístico, advierte Raquel Jiménez, gestora del Centro Cultural de España en Guatemala. Una de las más fuertes y dañinas es la desarticulación del sector. Otra de las fundamentales es la dificultad histórica para organizar formalmente al gremio. Aunque existen asociaciones de gestión colectiva del ámbito de la música, falta mucho por trabajar en cuanto a la formalización organizativa y que estos entes se manejen con transparencia, y que aglutinen cuestionamientos y peticiones frente al Estado. Por ejemplo, un tema relegado pero fundamental más allá de la crisis: un sistema de pensiones para artistas con contribuciones excepcionales que enfrenten a situaciones precarias a nivel económico y de salud.

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La mayoría de artistas no tienen acceso al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, lo cual les deja a su suerte al momento de dejar de generar ingresos. Hay pocas excepciones a este desamparo oficial: tras años de lucha se lograron dos, las pensiones para Joaquín Orellana y Alicia Azurdia.

Javier Payeras, coordinador del Centro Cultural de España, vislumbra un cambio de panorama de los protocolos que deberán seguirse para retomar las actividades presenciales. De qué manera se convivirá en los espacios cerrados, de exhibición, salas de cine, los teatros, aún no se ha dilucidado, pero cambiará lo que conocemos. Payeras cree que pese a todo este es un momento de oportunidad para crear liderazgos, nuevas formas de interlocución entre artistas, industria y espacios de presentación, y salidas conjuntas, además de para recuperar espacios de previsión social del artista.

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En Quetzaltenango, Fabricio Amézquita, director del Centro Cultural Casa N’oj, resalta que, en este departamento, la mayoría de espacios públicos son muy importantes en el imaginario local porque son lugares que la municipalidad ha rescatado de las élites sociales de la región y a los cuales la mayoría de personas no tenía acceso. Su cierre ha generado un profundo impacto no solo en los artistas, sino en toda la sociedad.

Casa N’oj también ha recurrido a lo digital para continuar la relación con la gente, fomentar el respeto al arte y crear perspectivas de cambio social.

Hombro con hombro

Ante la emergencia, ya varios se han puesto en marca: organizaciones estables, asociaciones de reciente formación, iniciativas colectivas, individuales. Se vislumbran también liderazgos incipientes.

A finales de marzo la Asociación de Autores y Compositores obtuvo apoyo público en forma de víveres para los agremiados.

Según su presidente, Jorge Estrada, ser una organización formal, capaz de entregar rápido una base de datos de sus miembros, es una fortaleza que les dotó de credibilidad frente al Gobierno. En estos días se organizan para entregar la comida, y priorizarán a los que están enfermos o en la tercera edad.

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La Asociación Guatemalteca de Gestión de la Industria de Productores de Fonogramas y Afines y la Asociación de Artistas de la Música y Obras Audiovisuales también están activas. Según Leonel Hernández, presidente del comité de vigilancia de la primera, antes que nada, recabaron información de sus miembros (nivel de ingresos, actividades de trabajo, lugares de presentación, nivel formativo, entre otros) para determinar quiénes se encontraban en un estado de mayor vulnerabilidad. Este diagnóstico permitió entregar un apoyo monetario a quienes se encontraban en situaciones más críticas. Para quienes no estaban tan vulnerables pero perdieron sus fuentes de ingreso se otorgaron algunas opciones de préstamos.

A mediados de abril comenzó también una campaña en redes para demandar auditoría interna al Instituto de Previsión Social del Artista. Existe un gran descontento de parte de artistas de diversas ramas debido a que, según lo publicado, esta instancia no ha permitido el ingreso de nuevos miembros y no rinde cuentas claras de cómo maneja las cuotas. Estas demandas vienen desde hace al menos cinco años y siguen sin respuesta. Hoy vuelven a salir a luz por la crisis del COVID19 y la vulnerabilidad de artistas.

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El pasado 27 de abril, la Comisión de Transparencia del Congreso de la República citó a la presidente de dicho instituto, que adujo que no acudiría que por ser mayor de 60 años y tener que respetar la restricción presidencial. Se resolvió citar en otra ocasión a la junta directiva en pleno.

Para fortalecer el movimiento artístico y generar ingresos económicos alternos, surgen liderazgos y proyectos como el que impulsa el artista de danza Fredy Corado: la iniciativa digital “Canal del arte GT”. Según Corado, hace tiempo identificó la falta de solidaridad en el gremio. Cada quien hace esfuerzos aislados e individuales, sin cohesión. Así, decidió lanzar un canal que aglutine propuestas artísticas (conciertos, talleres, programas, etc.) en un solo sitio que genere ingresos en redes sociales y capte apoyo económico. Según sus palabras, cuantos más seguidores obtenga el canal mediante su página en redes sociales, mayor interés despertará en posibles donantes y también más posibilidades de generar ingresos. La unión entre artistas y el manejo honesto de los procesos de las asociaciones es de vital importancia, considera.

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La Asociación de artistas teatrales de Guatemala, la Asociación de Actores y Técnicos de Guatemala y la Asociación Artífices reciben en la zona 8 capitalina donativos individuales de víveres y dinero para artistas de diversas disciplinas. También el centro cultural y restaurante Rayuela ha sido notorio por su entrega almuerzos a toda persona necesitada en sus instalaciones ubicadas en la 6ª avenida de la zona 1 de la ciudad de Guatemala. Tavo Bárcenas creó el movimiento “Tomar tu Mano Guate” para entregar víveres en el sector de la zona 5 de la ciudad.

A pesar de la crisis que viven en carne propia, las y los artistas se constituyen en actores sociales que más allá de sus propias necesidades contribuyen a mitigar la crisis en su gremio, pero también en otros sectores vulnerables. La creatividad, por su lado, no se detiene, el arte forma parte de la vida misma de quienes se dedican a sus diferentes ramas y aún sin contar por el momento con un trabajo remunerado, las y los artistas siguen creando. Y la pandemia parece estar propiciando una organización incipiente y quizá momentánea. Si continúa a mediano y largo plazo podría permitir un diálogo entre las diversas disciplinas y la formalización de movimientos de auditoría ciudadana, que presenten también demandas del cumplimiento de las políticas de cultura, propuestas al Estado y generen procesos de manejo institucional transparente y eficiente.

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