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Políticas públicas y colectivos culturales, ¿dónde están los puentes?

Se carecen mecanismos institucionalizados a nivel de Estado que garanticen el cumplimiento de políticas, planes y proyectos a mediano y largo plazo, sin que esto dependa del cambio de autoridades de gobierno.
Es necesario generar alianzas a nivel de Estado y sociedad civil para situar la dimensión cultural como un pilar para el desarrollo sostenible en el país.
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Políticas públicas y colectivos culturales, ¿dónde están los puentes?

Historia completa Temas clave
  • Guatemala tiene legislación y políticas públicas completas en relación a la cultura pero con grandes desafíos para su implementación y cumplimiento. Se carecen mecanismos institucionalizados que se garanticen sin que esto dependa del cambio de autoridades de gobierno.
  • Las instituciones de gobierno han perdido credibilidad, principalmente por la corrupción y cooptación institucional, esto también atañe a quienes se dedican al arte y la cultura.
  • Existe aún un largo trecho por recorrer para lograr verdaderos procesos de articulación y organización dentro de los colectivos, organizaciones y personas que laboran en este sector para trazarse objetivos comunes y participar con bases argumentadas en el desarrollo del mismo.
  • Es necesario generar alianzas a nivel de Estado y sociedad civil para situar la dimensión cultural como un pilar para el desarrollo sostenible en el país.

A dos años de la pandemia, un análisis sobre la situación del arte y la cultura en Guatemala y los desafíos de implementación de políticas públicas en el sector.

El sector cultural y artístico ante la pandemia

El sector cultural y artístico en Guatemala es uno de los más vulnerables, ya que históricamente ha carecido de un soporte sólido a nivel de Estado y de sociedad civil que garantice su desarrollo y el reconocimiento a su labor dentro de la legislación nacional.

La crisis ocasionada por la pandemia del COVID19 solamente evidenció las problemáticas que artistas y hacedores de cultura han enfrentado durante décadas; fue el gremio al que desde el inicio de la crisis se le cerraron los espacios de trabajo y que aún no los tiene totalmente restablecidos a dos años de que se implementaran las normativas de bioseguridad.

Ante la suspensión de las fuentes de ingreso, tanto artistas a nivel individual como asociaciones y sociedades de gestión colectiva en diversas disciplinas, iniciaron un esfuerzo por articularse y solicitar apoyo al gobierno. En esta coyuntura, inicié un proceso de investigación para establecer un estado de la cuestión y un análisis sobre la existencia de políticas públicas y leyes en el ámbito cultural, el grado de conocimiento que tienen de las mismas quienes laboran en este campo y los procesos reales de implementación.

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¿Existen políticas públicas y leyes que protejan al sector cultural y artístico?

Fue impactante al iniciar la indagación, escuchar tanto a artistas como a personas vinculadas a la cultura, aseverar que el país no cuenta con políticas públicas y leyes como respaldo a este sector. En contraste, Max Araujo, abogado e investigador de larga data sobre el tema, me mostró las bases documentales de la materia, en primer término sustentadas en la sección segunda de la Constitución de la República de Guatemala. Asimismo, los pilares que rigen la dimensión cultural en el país: las «Políticas Culturales, Deportivas y Recreativas 2015-2034» y el documento «La Cultura, Motor del Desarrollo. Plan Nacional de Desarrollo Cultural a Largo Plazo».

Araujo también me compartió una  amplia gama de leyes relativas a la protección de derecho de autor, del patrimonio tangible e intangible, espectáculos públicos, la estructura del Instituto de Previsión Social del Artista, entre otros. Dichos aspectos son algunos de los más relevantes, ya que la temática existente es aún más amplia.

El abismo encontrado entre la existencia de políticas y leyes en contraste con el profundo desconocimiento de las mismas en un sector tan vulnerable, genera grandes interrogantes: si Guatemala es uno de los países que cuenta con un amplio repertorio de leyes y políticas públicas relativas al arte y la cultura, ¿por  qué las personas y organizaciones inmersas en el sector no las conocen? ¿Qué mecanismos reales de implementación y cumplimiento existen en el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) como ente rector del tema en Guatemala? ¿En qué medida la falta de credibilidad en las instancias del Estado ha generado un desinterés en estos actores para tomar estos documentos como respaldo a su labor?.

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¿Existen espacios de socialización de las leyes y políticas establecidas para que las y los actores relevantes se apropien de ellas? ¿Qué problemáticas y experiencias exitosas se han dado en los procesos de organización  y articulación artística en el país? ¿Existen vínculos reales entre instancias del Estado, sociedad civil y colectivos artístico-culturales para el desarrollo y fortalecimiento del sector?.

Es relevante mencionar que las Políticas Culturales, Deportivas y Recreativas tienen su origen en el año 2000 cuando, bajo el liderazgo de la entonces ministra de Cultura y Deportes, Otilia Lux de Cotí, se organizó el Congreso Nacional sobre Lineamientos de Políticas Culturales, con la participación de más de 600 actores del sector cultural. El consenso entre diversas perspectivas fue la base para su creación. Este hecho es un referente importante y demuestra que en un país tan fragmentado como Guatemala, es posible establecer objetivos comunes desde procesos de diálogo verdadero para el establecimiento de metas y su concreción.

En el mencionado congreso, se generaron ocho mesas de trabajo y a partir de lo recabado en ellas, se creó una comisión de seguimiento para la publicación en ese mismo año de las políticas, en las que se definieron cuatro líneas estratégicas:

  1. Descentralización y desconcentración, referente al impulso del tema cultural en todos los proyectos relacionados con investigación, formación, fortalecimiento institucional, difusión e intercambio cultural entre los más importantes.
  2. Transversalidad, que enfatiza la inclusión de la dimensión cultural en las políticas, planes, programas, proyectos y acciones del Estado y sociedad civil.
  3. Producción interna e intercambio externo, centrada en el reconocimiento, protección y fortalecimiento de las identidades nacionales dentro del mundo globalizado.
  4. Inclusión con equidad étnica, de género y grupos de atención especial. Como su nombre indica, enfatiza la necesidad de incluir a estos sectores de la población en programas, políticas y acciones a nivel de Estado y sociedad civil.

Estas políticas fueron actualizadas en el 2015 y se definió una nueva temporalidad de vigencia hasta el 2034.  Actualmente, el documento se conoce como «Políticas Culturales, Deportivas y Recreativas 2015-2034».

Cabe destacar que un signo del poco avance a nivel nacional sobre la implementación de las líneas estratégicas de esta política es constatar que dos décadas después, en el plan de gobierno del actual período presidencial, plasmado en el documento «Política General de Gobierno 2020-2024», la dimensión cultural no se menciona como tema fundamental. Aparece como transversal el aspecto ambiental, pero la cultura permanece ausente.

Esto evidencia que las recomendaciones plasmadas en la política pública no han permeado en la visión estratégica de gobierno y el país sigue rezagado tanto en la comprensión de esta temática como elemento fundamental para sentar las bases para un desarrollo integral, como en la implementación de acciones coherentes para avanzar en este sentido.

Enrique Matheu, ministro de Cultura y Deportes entre 2007 y 2008, fue una persona clave en el acompañamiento de los esfuerzos realizados por Lux de Cotí y posteriormente, lideró la elaboración de un plan que trascendiera la limitación de concretarse solamente al sector cultural.

La visión de dicho plan contempla la perspectiva amplia de la cultura como eje central desde el cual se vinculan otras dimensiones sustantivas como la economía, la educación, salud y el diálogo intercultural para el logro de procesos de verdadero desarrollo integral y sostenible en Guatemala. 

Desde esta perspectiva, se llevó a cabo un nuevo proceso de consulta a nivel nacional para sentar las bases de los planteamientos contenidos en el Plan de Desarrollo Cultural a Largo Plazo. A partir de ocho ámbitos de acción: el jurídico, de la ciudadanía, del Estado, del pensamiento, del patrimonio, tiempo libre, comunicación y economía; el documento cuestiona la relegación histórica de la cultura como tema de segunda categoría en el país.

Establece que es necesario fomentar el ejercicio de una ciudadanía crítica, con participación activa de los diferentes sectores de la población para lograr una transformación real de país para la consecución de una vida digna para todas y todos sus habitantes. El documento fue publicado como «La cultura, motor del desarrollo. Plan nacional de desarrollo cultural a largo plazo».

Un punto vital que se resalta en este plan es el concepto de «ciudadanización» de las políticas. Básicamente esto se concibe como el proceso a partir del cual la ciudadanía se apropia de las mismas. Es desde la participación ciudadana donde cobran vida y se puede garantizar su implementación y cumplimiento. Si la ciudadanía no hace suyos los planteamientos de política pública, estas se quedan en letra muerta y en propuestas que pueden ser positivas pero no llegan a concretarse en la realidad.

Desde esta perspectiva, surge la interrogante sobre ¿qué esfuerzos a nivel de Estado y sociedad civil se han realizado para que las personas en su territorio participen activamente y se recoja su voz en la generación de políticas públicas desde sus particularidades culturales e identitarias? Por otra parte, ¿qué acciones sostenidas pueden llevarse a cabo para generar puentes entre sector gobierno, iniciativa privada, organizaciones, hacedores de cultura, artistas y colectivos para que exista una participación real en la implementación de las políticas generadas?

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Puntos de avance y retroceso

El actuar de funcionarios públicos y de actores relevantes dentro del sector cultural durante la crisis sanitaria,  dejó ver las dinámicas de avance y retroceso que se han tenido dentro del MCD y también la reacción de asociaciones, sociedades de gestión colectiva y grupos culturales.

Una primera evidencia de la falta de visión estratégica es el poco avance que se tenía en 2020 y 2021 en temas vitales como el desarrollo del Sistema de Información Cultural (SIC), que consiste en un proyecto que incluye dentro de sus principales aspectos, información clara y detallada sobre artistas y hacedores de cultura, cuyas bases fueron especificadas hace más de 20 años en las Políticas Culturales, Deportivas y Recreativas.

En el momento inicial de la crisis, ante  la carencia de esta información, las asociaciones, sociedades de gestión colectiva e incluso artistas por iniciativa propia, elaboraron una serie de listados para solicitar el apoyo económico ofrecido por el Presidente de la República a las y los artistas.  Esto generó fuertes conflictos y retrasos en la entrega del apoyo mencionado.

Es importante resaltar que en varios  momentos dentro del MCD se han iniciado esfuerzos para censar artistas a nivel nacional. Hubo intentos en 2009 y en 2014 cuya información se perdió en el cambio de período presidencial. Recientemente, en 2021, se lanzó una nueva convocatoria online para recabar datos de artistas en diversas disciplinas. Ese mismo año fue contratado un  nuevo equipo encargado del desarrollo del SIC.

En septiembre del 2020, la entonces ministra Silvana Martínez, fue interpelada por la Comisión de Cultura del Congreso de la República, dada la respuesta ineficaz ante la crisis, lo cual devela no solamente la gestión ineficiente de la funcionaria, sino la falta de sistematización y evaluación crítica de procesos dentro del ministerio. Con ello, la carencia de una visión estratégica que responda a los planteamientos contenidos dentro de las Políticas Culturales, Deportivas y Recreativas y el Plan de Desarrollo Cultural a Largo Plazo.

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Posterior a la salida de la ministra Martínez y la llegada del ministro Felipe Aguilar se emprendieron varios procesos para brindar apoyo a las y los artistas; varios de ellos liderados por la Dirección General de las Artes del MCD, dentro de los cuales se pueden mencionar los siguientes: «Apoyarte», consistente en presentaciones escénicas televisadas en el canal y redes sociales de gobierno a cambio de remuneración económica. «Telón Abierto», en apoyo financiero al gremio teatral para presentación de obras. «Ventanas al arte», a partir del cual se realizaron exposiciones-venta de artistas visuales en diferentes puntos de la ciudad. Asimismo se llevó a cabo la presentación de la ópera «Pueblo K’iche’» para la cual se conformó una orquesta con músicos de originarios de distintos territorios del país, se convocó a cantantes y bailarines, con lo cual se abrieron oportunidades de trabajo temporal para más de 70 artistas.

También liderado por la Dirección General de las Artes, se inició un proceso de diálogo a partir de mesas técnicas entre funcionarios del MCD y artistas de distintas disciplinas, que lamentablemente se interrumpió durante la época de organización de actividades conmemorativas del Bicentenario de la Independencia.

Las actividades descritas, que son un esfuerzo importante para apoyar la generación de empleo para las y los artistas nacionales, necesitan tener un enfoque de planificación estratégica para lograr un seguimiento adecuado y evitar su desaparición.

Desde el sector artístico, durante los dos años de problemáticas enfrentadas por la pandemia de la COVID19, se iniciaron procesos de articulación y diálogo entre representantes de diversas disciplinas artísticas, a partir de grupos creados en sistemas de chat y plataformas digitales.

Una primera fase de gran entusiasmo generó acercamientos históricos entre quienes se vinculan a ramas del cine, la música, la danza, el teatro y la literatura, que por un momento hicieron salir a las y los artistas de sus propios espacios y abrirse a las problemáticas que se viven en otros ámbitos para establecer objetivos comunes para salir de la crisis y plantear propuestas al gobierno.

El ánimo progresivamente ha decaído y no se ha logrado sostener un esfuerzo encauzado estratégicamente. Nos enfrentamos al desafío de alcanzar una verdadera articulación entre artistas que se apropien de las bases de política pública y legislación, que tome un papel proactivo en su implementación, revisión y actualización y que genere propuestas sólidas a instancias del Estado y sociedad civil.

Con lo descrito, se puede observar que el sector artístico y cultural del país enfrenta a nivel de gobierno una problemática común a otras dimensiones sociales: la carencia de procesos institucionales que velen y garanticen el cumplimiento de políticas públicas a mediano y largo plazo.

Se depende de la voluntad política de personas que ocupan cargos relevantes y no se tienen mecanismos para velar por el seguimiento de los procesos y garantizar su desarrollo sin que los mismos se vean afectados por  los cambios de gobierno donde se pierden avances importantes.

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Perspectivas iniciales para la construcción de puentes

A partir de un análisis de las acciones emprendidas por el MCD frente a la pandemia, puede verse que existen iniciativas positivas como los proyectos de apoyo a diversas ramas artísticas. Sin embargo, estas se quedan como actividades que a veces no tienen seguimiento. Es necesario un enfoque estratégico para que estas actividades sean parte de un plan más amplio para poder evitar su interrupción, darles continuidad y poder evaluarlas para un mejor desempeño.

La otra cara de la moneda es el desafío de lograr una articulación real y sostenida entre artistas y actores relevantes del sector cultural, que inicie entre los temas prioritarios por el conocimiento y apropiación de lo existente en temas de legislación y política pública como soporte a su labor. Es necesario al igual que en a nivel de gobierno, fortalecer esta articulación con una visión estratégica que permita generar proyectos y acciones constantes y sostenibles. Para ello, la formación no sólo en la disciplina artística, sino en temas de planificación, evaluación y gestión cultural, son fundamentales.

El MCD como ente rector del desarrollo de la cultura y su vinculación con las dimensiones sociales sustantivas del país, tiene la tarea de generar espacios de diálogo sostenido  con organizaciones y actores clave del sector, desde los cuales se generen acciones concretas.

La iniciativa de las mesas técnicas es un punto fundamental que es urgente retomar. En este contexto, el fortalecimiento de las asociaciones que aglutinan a los distintos gremios artísticos y las sociedades de gestión colectiva son fundamentales en su rol de constituirse en puntos de confluencia para recoger las propuestas generadas y presentarlas ante instancias del Estado y la sociedad civil.

Nos encontramos ante importantes desafíos para generar puentes entre diversos sectores desde los cuales se comprenda que la cultura es un pilar fundamental para el logro de un desarrollo integral y sostenible para el país. Asimismo, entrar en procesos donde las organizaciones y personas vinculadas al sector, se apropien de las políticas públicas para participar proactivamente en su cumplimiento, revisión y actualización. Entrar en procesos estratégicos a mediano y largo plazo para que los esfuerzos tengan continuidad y contribuyan al logro de transformaciones reales y sostenibles, son tareas urgentes y pendientes.

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Anotaciones finales

Con el fin de contribuir a la discusión de estos temas, se han creado dos documentos: «Un panorama sobre la legislación y políticas públicas culturales. Aspectos relevantes para el trabajo de los colectivos artístico-culturales en Guatemala». En este documento se presenta una síntesis sobre aspectos centrales de política pública y legislación que atañe al sector cultural en el país: enlace de descarga.

«En dónde estamos cuando hablamos de arte y cultura en Guatemala. Una visita a la legislación y políticas públicas. ¿Te animas?». Esta es una versión pedagógicamente mediada del documento anterior para un acceso más amigable al contenido, con el objetivo de generar espacios de diálogo y reflexión sobre la temática: enlace de descarga.

Referencias

  • Araujo, M. (2009). Breviario de la legislación cultural. Asociación en Guatemala de amigos de la Unesco.
  • Comisión de seguimiento; Comité Organizador; Ministerio de Cultura y Deportes. (2000). Congreso Nacional sobre Lineamientos de Políticas Culturales. Informe Final. Guatemala: MCD.
  • Ministerio de Cultura y Deportes (2005). La cultura, motor del desarrollo. Plan nacional de desarrollo cultural a largo plazo. Guatemala:  MCD.
  • Ministerio de Cultura y Deportes (2016). Políticas Culturales, Deportivas y Recreativas (políticas actualizadas) 2015-2034. Guatemala: MCD.
  • Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia. (2020). Política General de Gobierno 2020-2024. Segeplan.
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