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Un país de carritos locos
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Un país de carritos locos

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Como las calles están casi vacías, los bomberos llegan al Hospital San Juan de Dios en menos de cinco minutos y bajan al motorista de la ambulancia. Ingresan a la sala de urgencias y de repente se acerca corriendo una joven que casualmente se encontraba en el lugar, acompañando a su padre, y que identifica al motorista como su esposo. “¿Qué le pasó? ¿Qué fue lo que le pasó?”, pregunta, afligida.
En varias ocasiones, cuando ha llegado a la escena de un accidente, ha visto heridos con el celular en la mano o en el suelo, junto al asiento.
Muchas señales no son atendidas, y ello causa muchos accidentes.
Bomberos Voluntarios inmovilizan a un motorista que se accidentó en la 18 calle de la zona 1.
Un motorista chocó contra un arriate y salió expulsado de su motocicleta. Es trasladado al hospital.
La esposa de un hombre herido en un accidente de tránsito se sorprende de verlo herido.
Un autobús de pasajeros cayó en un barranco de la ruta a Santa Rosa. Varias de personas murieron y otras resultaron heridas.
Pasajeros lloran y son atendidos por bomberos luego de que el autobús en el que viajan cayera en un barranco.
Autobús destrozado luego de accidente. El percance se produjo por exceso de velocidad.
Una madre y su hijo salen heridos del accidente que sufrió el autobús en el que viajaban.
Uno de los heridos del autobús de pasajeros que cayó al barranco por exceso de velocidad.
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Tiempo aproximado de lectura: 35 mins

Los accidentes de tránsito cobran 130 mil vidas al año en América Latina, más que la violencia y la criminalidad. Pero a diferencia de las muertes violentas, las pérdidas humanas que resultan de un accidente de tránsito son muertes invisibilizadas, sucesos cotidianos que no generan polémicas ni debates.

Suena la campana, estridente y ensordecedora, y los cuatro bomberos voluntarios suben corriendo a la ambulancia con el botiquín en mano. Mi compañera, la reportera gráfica Sandra Sebastián, y yo, subimos apresuradamente, y cuando el bombero Mario Rodríguez cierra la puerta detrás de nosotras, la unidad ya está saliendo a toda velocidad de la estación, ubicada en la Avenida Elena, zona 3.

“¡Agárrense patojas!”, nos advierte Rodríguez. Con la mano alzada, me aferro a un tubo, mientras la...

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