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¡Llegó la época de vacaciones!
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Opinión

¡Llegó la época de vacaciones!

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Una vez más ha finalizado el ciclo escolar en Guatemala y miles de niños y niñas se disponen a gozar de las vacaciones.

Algunos aprovechan el tiempo para asistir a algún curso especial que les permita a sus papás seguir trabajando sin quebrarse la cabeza pensando en cómo hacerse cargo de ellos durante ese largo tiempo, o en qué hacer para evitar que se aburran hasta el cansancio en un país en donde hay tan pocos espacios recreativos al alcance de la población infantil y de los bolsillos de sus padres. A los que viven en áreas urbanas en riesgo les esperan largas horas frente al televisor, a otros simplemente el encierro o más trabajo que el usual.

Pienso en esto mientras manejo de la Ciudad de Guatemala a Quetzaltenango, preguntándome en qué momento empezaré a ver cientos de niños del área rural agitando diariamente sus manos a la espera de que de algún carro les lance dinero. Porque no para todos los niños en el país esta época significa lo mismo.

Se ha reportado que en el país las edades de casi un millón de niños y niñas trabajadores oscilan entre los 7 y 14 años de edad.  De este grupo, de cada 100 niños y niñas el 20% trabaja, el 62.4% estudia y el 18% ni estudia ni trabaja.  Por otro lado, se habla de más de 12,000 niños y niñas trabajadores con apenas 5 o 6 años de edad. Se dice que los niños y niñas que no van a la escuela trabajan más que los que sí lo hacen, un promedio de 58 horas a la semana. ¿Qué significa para ellos la época navideña? ésa que en los comercios de las áreas urbanas se traduce en potenciales regalos, comidas especiales y actividades que van desde la preparación de posadas hasta viajes a Miami.

Sí, los niños son el futuro de un país, de ahí que también sean una medida del tipo de futuro que nos espera. Guatemala tiene la tercera tasa más alta en Latinoamérica de trabajadores infantiles, siendo los trabajos más difíciles los que tienen como escenario las minas de piedra, las fábricas de fuegos artificiales y la producción de grava, aunque el listado podría ser extenso y doloroso. ¿Qué tipo de futuro les espera? ¿Qué tipo de futuro nos espera?

Por supuesto se puede hablar de leyes y regulaciones que aporten a la desaparición de la explotación y el trabajo infantil, pero todos sabemos que más allá de las leyes existen condiciones sociales, políticas y económicas que no sólo permiten que esto suceda sino que lo animan. Un gobierno, una clase industrial y una sociedad civil que permita que Guatemala siga teniendo tan altos índices de trabajadores infantiles debería examinar sus acciones y sus dinámicas sociales y, en lugar de suspirar profundamente en señal de dolor ante esta situación mientras toman un delicioso ponche navideño, intentar pensar en las maneras de contribuir al cambio estructural de un país que debería morir día a día de vergüenza cada vez que un niño extiende su mano para pedir limosna, muere de desnutrición o de agotamiento en una finca cañera, o simplemente sale cada día de madrugada con un azadón en su mano.

Un país que debería morir día a día de vergüenza cada vez que un niño extiende su mano para pedir limosna, muere de desnutrición o de agotamiento en una finca cañera,
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