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La Pasión: El río, el enemigo
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La Pasión: El río, el enemigo

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El pescado nunca faltaba en la mesa de los pobladores de la rivera. Gracias al río no necesitan comprar pollo o res. De todas formas, la mayoría no podría costeárselo. Hoy, la recomendación es no comer peces, ya que podrían estar contaminados.
Julio César Hun: "Éramos como hermanos con el río. Le teníamos amor y confianza. Era la base de nuestra alimentación, nuestra higiene y la diversión de la familia. Ahora le tenemos miedo"
Hernán recorre con su lancha el río La Pasión. El pescador lleva semanas sin pescar, de esa actividad es de la que obtiene el sustento diario para él y su familia.
Eduardo Caal, pescador de la aldea El Chorro, no sabe qué hacer porque la pesca está prohíbida en todo el río La Pasión. Sus atarrayas están colgadas del techo de su casa, y no sabe cuándo las utilizará de nuevo.
Miles de peces aparecieron muertos de un día para otro en el río La Pasión. Repsa, una importante empresa palmera, es la principal sospechosa.
La calle llamada "Los Pescadores", donde suelen vender los pescados del río, lucía desierta de vendedores y comensales.
El agua es un problema aún más apremiante que la falta de un alimento básico las comunidades. Una familia de la aldea Canaán trata de juntar agua de lluvia para beber, bañarse y lavar.
Uno de los quineles construídos por Repsa que trasladaba agua de, y para, el río, afectó la cosecha de maíz de una de las familias de la aldea El Chorro.
 La mayoría de maíz de una familia de la aldea El Chorro, se perdió debido a que la parcela se encuentra a lado de la plantación de palma de Repsa.
La seguridad alimentaria está en peligro en las aldeas que dependen del río La Pasión. Los expertos prevén una crisis alimentaria y nutricional porque muchos dependen del pescado para alimentarse y obtener ingresos.
La contaminación del río La Pasión ha devastado la vida de 14 mil ribereños dependen de la ayuda humanitaria para conseguir agua y alimento. Dos bolsas de agua y una caja con paquetes de incaparina fue lo que otorgó el Estado a cada familia.
A los comunitarios, que dependen del río, les fue prohibido usar el río para bañarse, lavar ropa y tomar agua. El vínculo con el río va más allá, es parte de su cultura.
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Tiempo aproximado de lectura: 15 mins

La contaminación del río La Pasión ha devastado la vida de 14 mil ribereños que dependen ahora de la ayuda humanitaria para conseguir agua y alimento. La indignación es grande en el municipio, los expertos prevén una crisis alimentaria y nutricional, pero el hábil juego emprendido por Repsa, la empresa palmera acusada de haber dañado el río, ha reducido la protesta social.

Antes de ver a los peces flotando por el río, Eduardo Caal, pescador de la aldea El Chorro, sintió olor a podrido. Supo que algo andaba mal. Tomó el camino que baja desde su casa hasta una pequeña playa donde están amarradas las lanchas. Se sentó a la orilla del río y no contuvo las lágrimas. Como en una pesadilla, vio pasar miles y miles de peces sin vida. “Peces de este tamaño”, dice, sin poderlo creer aún, poniendo su mano a la altura de la cintura. La mancha mortal que arrasó con la vida ...

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