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El secuestro y la liberación de un río
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El secuestro y la liberación de un río

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El alcalde se abalanza contra el río. En un segundo, lo cruza. Ya está sobre el dique de Hame. Lo siguen sus seis guardaespaldas, con las pistolas a la cintura, y varias decenas de pobladores. Los que se quedaron en la orilla aplauden y silban con júbilo.
“Íbamos con mis hermanos, y con una varilla sacábamos camarones de este tamaño. Hoy, lo único que podés picar con una varilla son piedras”.
Miembros de las comunidades que dependen del río Madre Vieja lo liberan del desvío ilegal que construyó la empresa de palma africana que pertenece al grupo Hame.
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Tiempo aproximado de lectura: 16 mins

Dicen que los ríos llegan al mar, pero no siempre es verdad. El río Madre Vieja, en la Costa Sur, moría mucho antes de su desembocadura. Hasta una semana, a lo largo de 40 kilómetros, su lecho no era más que un rastro de piedras, arena, y restos de animales acuáticos muertos.

Como todos los veranos, el río fue secuestrado. Fincas azucareras, bananeras, y sobre todo palmeras han construido sobre su cauce diques y presas para desviar el agua que necesitan sus monocultivos.

Pero el 9 de febrero de 2016, fue un día especial. Pobladores de 98 comunidades de Tiquisate y Nueva Concepción, asentadas en la parte baja del río se unieron para liberar al Madre Vieja. Por primera vez, tras 15 años de protestas, reunieron ánimo y coraje para plantarle cara a las poderosa...

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