“Yo me quiero morir en el campo”

Zacapa

ÁNGEL CECILIO LEÓN ALDANA, ALIAS CHILO

Ganadero, agricultor y reforestador
Gualán
Edad en el momento de la entrevista (2017)/ 56
Lugar más lejano al que ha viajado/ “Me he echado viajes a Estados Unidos y a Canadá en los que no he pagado ni un centavo por el aprecio que me tienen mis amigos, ellos me invitaron. Me gustaría conocer Cuba, por el sistema de Fidel y también por la belleza de sus mujeres”.

Ángel tiene 56 años, “pero a las patojas les digo que tengo 80 para que me vean joven y que piensen que estoy bien conservado”. Tuvo una infancia hermosa, dice. Sacó quinto primaria en Gualán y estudió magisterio, pero nunca ejerció porque heredó tierras de su papá. Tuvo cuatro hermanos. Cuando era joven practicó jaripeo y fue campeón nacional a los 16 años. También jugó futbol y fue campeón de maratón. El abuelo murió el día que él nació, por eso lleva su nombre. Él se dedicaba a proveer alimentación a los personeros de la UFCO. “Cuando llegó el primer carro a Gualán, me contó mi padre que lo compró mi abuelo. Lo trajeron a Gualán en un tren porque no había carretera. No sabían manejar, pero aún así se fueron manejándolo, pero sólo hacia adelante; y cuando llegaron al tope tuvieron que ir a traer a un chofer para que le diera vuelta”, explica. “En Oriente la vida es muy alegre. Se consiguen muchas amistades, pero también hay que tener cuidado porque es un poco peligroso. No me gustan las armas, pero uso una para no ser tan vulnerable, porque cuando uno tiene arma, el pícaro lo piensa dos veces antes de atacarlo uno. Aquí la vida es ver, oír y callar”, dice. Agrega que “lo material es importante en este mundo porque los bienes se compran con dinero, pero ni la amistad ni el amor, que son lo más importante, se compran con dinero. El país es rico, porque lo han saqueado durante tantos años y no lo han logrado vaciar; además, el recurso más valioso de un país su gente. La ciudad no me gusta porque hay mucho tráfico. Yo me quiero morir en el campo”.