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La suerte de ella, la historia de él
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La suerte de ella, la historia de él

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Y ella sabe vender ese combo de dulce lástima arrancando la rabia a los vigilantes de la Zona Viva.
Él cuida, vigila, sigue, repele, aferra, protege, regaña, defiende, empuja, ahuyenta. Antes de empezar su turno, se fumó un rubio y un niño le sacó brillo a sus zapatos negros, a sus zapatos nuevos. Ahora se arregla el traje de sastre, compone el nudo de la corbata y cubre su pistola nueva con la chaqueta.
Ilustración Dénnys Mejía
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Tiempo aproximado de lectura: 5 mins

Ella vende dulces. Él es vigilante privado. Y una noche cualquiera en la zona viva, ellos se encuentran y su suerte y su historia chocan de frente, aunque la historia de ambos sea la misma: la de quien se juega la suerte día a día.

Ella vende dulces de ajonjolí en los bares, restaurantes y hoteles del corazón de la zona 10. Los vende y dibuja una mirada de lástima en sus clientes. Lástima de verla al filo de las 9:00 de la noche con aquel canasto lleno de dulces en mano. Es ella entera: los ojos pequeños, profundos y negros; el corte de tonos cafés y el suéter rojo gastados; el pelo lacio enmarañado agarrado a la fuerza en una cola a media espalda; las sandalias y los pies diminutos y sucios; es esa mirada que se clava ...

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