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"La Cicig y el MP nos vinieron a somatar la mesa y a poner un hasta aquí"

"Se deben revisar todos los casos para que no se condenen a los señalados en los medios de comunicación".
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La lucha contra la corrupción emprendida desde 2015 por la Cicig y el Ministerio Público, la crisis política desatada por la intención del presidente Jimmy Morales de expulsar del país al comisionado Iván Velásquez, una iniciativa de diálogo para salir de la crisis promovida desde la sociedad civil, de estos y otros temas, habla el directivo del sector empresarial organizado de Guatemala.

Felipe Bosch Gutiérrez es uno de los empresarios más influyentes de Guatemala. Es administrador de empresas y tiene una maestría en Negocios Internacionales de la Universidad de Dallas, Texas, EE.UU. En la actualidad preside la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (FUNDESA), el tanque de pensamiento del sector privado organizado del país, y antes presidió la Cámara de Industria de Guatemala y el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF). Es miembro de la junta directiva y presidente de la comisión estratégica de Corporación Multi Inversiones. Su familia forma parte del llamado G8, el grupo que integra a las ocho familias más poderosas del país.

En esta entrevista, Bosch habla a título personal, como empresario y como presidente de Fundesa. Guatemala, dice, se ahoga en un océano de corrupción, que va mucho más allá del pulso político que desde hace una semana mantiene el presidente Jimmy Morales, con Iván Velásquez, jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y la fiscal general Thelma Aldana. Para salir de esa crisis sin renunciar a la lucha contra la corrupción emprendida en abril de 2015 y fortalecer el sistema de justicia, señala, es indispensable que los diversos sectores de la sociedad alcancen acuerdos.

Desde hace dos meses, cuenta, junto a líderes sociales de diversa posición y tendencia ideológica, crearon un grupo de análisis al que denominan “Reflexión”. Entre otros, está integrado por Eduardo Nuñez, Helen Mack, Catalina Soberanis, Mariel Aguilar, Eduardo Stein, Edgar Celada, Fernando Valdez, María del Carmen Aceña y Vinicio Cerezo Blandón. “El objetivo es lograr una agenda común para alcanzar acuerdos” y reducir el ambiente de polarización que se ha generado en los últimos dos años.

¿Cómo ve la crisis política que se desató en las últimas semanas por la declaración de “non grato” al comisionado Iván Velásquez por parte del presidente Morales?

Me preocupa que sigamos en una conflictividad sin realmente aterrizar ni entender por qué estamos cómo estamos.

¿Cuál es su opinión sobre el trabajo que han realizado la Cicig y el Ministerio Público a partir de abril de 2015?

La Cicig es un oxígeno adicional que necesitamos como país, porque nos estábamos muriendo del cáncer de la corrupción. Tenemos que fortalecer las instituciones y continuar con la lucha focalizada contra la corrupción. Son ellos —Velásquez y Aldana— los que iniciaron generando un sentimiento nacional de que sí se pueden hacer las cosas de forma distinta. Yo sí estoy de acuerdo con el trabajo que han hecho la Cicig y el MP. Era algo que no se podía hacer internamente, aunque se pedía a gritos. Creo que ni nosotros como guatemaltecos nos habíamos dado cuenta o sabíamos lo mal que estábamos. Yo mismo no me imaginaba que el océano de corrupción en que nos estamos ahogando era tan profundo.

¿Pero usted como empresario sabía que el sistema político, y en una parte el sistema económico de Guatemala, se basa en prácticas corruptas?

Claro que uno lo escuchaba, pero realmente los niveles que se viven son demasiado.Tenemos que reconocer que la corrupción nos sobrepasó a todos. Cada gobierno que venía era peor que el anterior. La Cicig y el MP nos vinieron a somatar la mesa y a poner un hasta aquí; un ¡basta ya! en situación de corrupción.

Ahora, ¿qué tanto ha cambiado el país? Muy poco, aún nos hace falta mucho. Nos hace falta dar un giro completo al timón. Todavía no estamos fuera del pantano o del océano donde nos estamos ahogando. La única forma en que vamos a salir de esto es con un cambio radical de fondo, no solo de sistema sino de actitud en cada uno. Queremos un mejor país, pues tenemos que hacer las cosas de otra forma.

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¿Qué piensa de Iván Velásquez?

Iván ha sido un líder importante para Guatemala. A pesar de no ser guatemalteco ha tenido una participación importante en la lucha contra la corrupción. Es un líder contra la corrupción, en la que han participado muchos guatemaltecos. Quiero dejar claro: hay muchos guatemaltecos que estamos luchado por la corrupción, pero se ha ido de las manos de todos.

Después del anuncio del presidente Jimmy Morales, del domingo 28 de agosto, en el que declaró “non grato” al comisionado la cosa se complicó. Por eso hay que buscar una salida política. No me extrañaría que en los próximos meses Naciones Unidas envíe a otra persona para reemplazar al comisionado al frente de la Cicig.

¿Comparte la opinión de que Morales intentó expulsar a Velásquez porque la Cicig está afectando sus intereses personales?

Aquí hay dos cosas. Una es que el presidente fue electo por la mayoría y debe de responder a los intereses de Estado, de fortalecer las instituciones. Y otra es que declaró “non grato” a Iván Velásquez. La situación es muy compleja y yo espero que no se vuelva un pulso entre el comisionado, la jefa del MP y el Presidente. La pregunta es cómo vamos a fortalecer las instituciones para combatir la corrupción. Aquí debe de prevalecer el sentimiento de nación, no podemos agarrar pasiones personales ni luchas familiares porque si no cada dos años vamos a caer en una crisis igual.

Se deben revisar todos los casos para que no se condenen a los señalados en los medios de comunicación, y cuando no se tengan pruebas suficientes para condenar en los tribunales, deben quedar en libertad.

¿Usted participó en la reunión en la que el presidente anunció que evaluaba pedir la cabeza de Velásquez, el lunes previo a que viajara a Nueva York?

Sí. Él comentó que tenía algunas dudas en el trabajo del jefe de la Cicig. Y también se dieron comentarios de algunos empresarios, que no pertenecen a ninguna institución como Fundesa, CACIF o cámaras, que estaban de acuerdo con el Presidente. Esto genera una diferencia de opinión entre empresarios y se refleja en la sociedad.

¿Hay división entre el empresariado?

Como siempre lo hemos estado. Algunos, que estamos en las cámaras e instituciones, hemos coincidido en la misma visión para combatir la corrupción y fortalecer las instituciones.

¿Qué motiva esa división? ¿La complicidad de algunos con la corrupción?

A partir de la Constitución de 1986 empezamos a tratar de vivir en un país distinto al que teníamos. No era un país recién hecho, pero vivir en democracia era una nueva realidad. Pasamos por una senda de cosas positivas, pero en ese camino debilitamos el sistema. Hemos hecho corrupto el sistema.

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¿"Hemos"? ¿Con eso reconoce la responsabilidad del sector empresarial en la descomposición del sistema?

Hay empresarios y funcionarios de Estado involucrados. También hay diferentes sectores de la población que han sobrevivido producto de la corrupción, que se han mantenido con negocios ilícitos con el Estado. No es solo un sector u otro, es un sistema que hemos generado como guatemaltecos, y no hemos podido dar ese brinco de calidad para generar una mejor situación.

¿Para cambiar el sistema es imperativo reformar la Constitución? La posición del sector empresarial ha sido ambivalente.

Se debe reformar el cien por cien. Yo creo que se debe reformar el sector justicia al cien por cien. Cómo y con qué reformas es otra pregunta, porque yo no estaba de acuerdo con algunas de las reformas que se estaban promoviendo. Creo que de haberse aprobado esas reformas tendríamos un país peor al que ya tenemos. Un país mucho más confrontado y menos desarrollado. En varios artículos nos llevaba a tener otro país.

¿Se refiere al artículo que reconocía el pluralismo jurídico?

Un país que tiene dos marcos legales preocupa, no da certeza jurídica y nos hace más pobres. La certeza jurídica es importante no sólo por el empresario o por el inversionista, sino por la población que no va lograr un trabajo digno. Yo no he escuchado de otro modelo que no sea a través de la generación del trabajo digno y responsable, que se pueda llevar desarrollo a las comunidades. Solo con certeza jurídica se puede garantizar la inversión, y esta puede procurar el trabajo digno.

¿Qué tiene ver el derecho indígena con eso, si de todas maneras hay muchos empresarios que no pagan salarios dignos?

Por supuesto, porque no tenemos el sistema que debemos tener, no marcos regulatorios; todo lo que necesita un inversionista no lo tiene el país. Estamos en un círculo vicioso donde no se cumplen ni se respetan las leyes, por eso no logramos tener un círculo virtuoso. No tenemos un sistema que funcione, por eso no hemos podido alcanzar el desarrollo. Siempre estamos buscando culpables del por qué no tenemos éxito, pero no tenemos un sistema que funcione al cien por cien.

*  *  *

¿Qué propone el sector empresarial para salir de la crisis?

Vamos a apoyar todos los esfuerzos de diálogo a los que nos inviten, y espero que se concreten acciones para fortalecer las instituciones, que al final es lo que más necesitamos para salir de la impunidad y corrupción con las que nos estamos enfrentando.

¿A través de “Reflexión”, el grupo en el que coinciden con diversos líderes sociales?

Es un esfuerzo incipiente, aún hace falta consolidarlo. Se puede fortalecer y tener objetivos más claros. Es un primer esfuerzo porque es evidente que tenemos una Guatemala con mucho conflicto, y algunos de esos conflictos están basados en problemas que no deberían de ser un grave problema para que el país pueda avanzar.

¿Cómo cuáles?

Muchas son mentiras, de unas personas o de otras. Otras son verdad y nos ponen de un lado o del otro en los escenarios políticos y prácticamente por el nombre o el sector del que uno viene está clasificado, juzgado y condenado. Lo que uno dice ya no importa mucho, solo al sector que uno representa y por ello hay condena automática y descalificación. Vimos que era importante crear un grupo de guatemaltecos que no fuéramos del mismo sector pero que pudieran tener una visión amplia que permitiera el diálogo para buscar objetivos comunes.

¿A qué mentiras se refiere?

Estamos acostumbrados a descalificar a la gente solo por el sector del que viene. Ya no importa lo que uno diga o lo que uno piensa, ya está tildado de que es de derecha o izquierda y no hay cómo dialogar. Estamos acostumbrados a defendernos, pero no estamos dialogando para tener acuerdos. Mientras una persona trata de mandar un mensaje, en Guatemala estamos acostumbramos a pensar cómo vamos a demostrar que la persona que está hablando está equivocada o que no pensamos igual. No es que no hayamos buscado dialogar. En todos los gobiernos se han hecho estos esfuerzos, pero nunca hemos logrado concretar algo. Esto mismo ocurre en las redes sociales, reflejan mucho lo que hemos vivido personas que participamos en estos esfuerzos nacionales, pero que realmente no traemos nada de vuelta.

Si antes han fracaso, ¿por qué intentarlo de nuevo?

Todos coincidimos en que queremos un país distinto. Uno que quiere ver a Guatemala en lo más alto, siendo parte del conjunto de países exitosos. Lo que nos motiva es realmente no cansarnos, yo sé que es frustrante, pero tenemos que seguir hasta lograr acuerdos concretos.

¿Cómo surge este grupo?

Este grupo nace para dialogar sobre varios temas que nos preocupan a todos, como la conflictividad y la confrontación que estamos viviendo. Hay personas que no estamos de acuerdo entre nosotros, pero con madurez estamos enfrentando esas diferencias y promoviendo el diálogo para lograr acuerdos. En el pasado se conocían o discutían poco las opiniones y posturas, los grupos eran muy cerrados, pero ahora es distinto.

¿Acuerdos entre las élites del país?

No debemos de perder tiempo. Creo que es importante que se logren acuerdos ahora porque no podemos seguir dándole largas. Necesitamos un país que no esté tan polarizado, guatemaltecos más prácticos y con posibilidades de alcanzar acuerdos a través del diálogo.

¿Y los excluidos de siempre, los indígenas, los campesinos, los pobres?

Este grupo apenas comienza, esas son de las cosas que debemos de cambiar. Pero lo más importante es el mensaje que debemos de enviar, que empezamos a dialogar, que estamos buscando cambios profundos y de largo plazo que nos haga tener el país que todos queremos, sin importar de qué sector o ideología tengamos. Guatemala se merece que se de cambio al timón completamente. Debemos como guatemaltecos ser responsables del futuro del país.

¿Qué opina de las intenciones del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) de hacer un partido político para participar en las elecciones?

Que lo hagan, así ven cuánta posibilidad de apoyo tienen.

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¿Los apoyaría?

Jamás los apoyaría. Vienen de bases delincuenciales, en el momento que uno utiliza algo que no le corresponde, está en contra de la ley. Yo no voy apoyar nada que vaya en contra de la ley.

¿Apoyaron al Movimiento Cívico Nacional (MCN)?

A mí me tocó ver de cerca, desde Fundesa, el nacimiento del MCN, un movimiento muy interesante, que surgió durante el gobierno de Álvaro Colom, tras el asesinato de Rodrigo Rosenberg. Los ayudamos en algunos temas que nos interesaban, y también de forma personal y como empresario con el tema de la Cantera, que eran jóvenes que querían llegar a la arena política más capacitados.

¿Ayuda financiera?

Hice un aporte a título personal para becar a estos jóvenes para que estudiaran en la Escuela de Gobierno. Era un grupo de jóvenes de varios sectores que los apoyamos para capacitarse y que participaran en algunos partidos políticos, no para conformar un partido político.

¿Qué opina de los señalamientos en contra del MCN por supuestamente haber recibido dinero de la corrupción?

Es una tristeza ver cómo usaron a Rodrigo Arenas y al MCN, porque él no sabía cuál era la procedencia de esos fondos. Para esa campaña no fueron solo ellos los que aportaron, fuimos varios los que financiamos. Lo digo porque la situación del país era muy difícil y lo que se nos presentaba era más complicado. Nos daba temor que otra agrupación más corrupta asumiera la Presidencia.

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Hay una contradicción entre integrar un grupo plural que busca acuerdos a través del diálogo y apoyar otros grupos que discursivamente confrontan y polarizan…

Debemos de elevar la línea de respeto, debemos buscar el diálogo sin la descalificación personal sin fundamento. Creo que la tecnología no es para eso, se debe usar con otros fines. No podemos seguir polarizando el país, debemos de respetar nuestras diferencias para buscar puntos en común.

¿Cuál será el aporte de Fundesa para cambiar la cultura de corrupción dentro del sector empresarial y sus organizaciones?

Es muy difícil. Debemos hablar más de códigos de ética, de democracia, dentro de las instituciones del sector privado, solo así vamos a tener instituciones más fuertes. El constante cambio de personas al frente de una organización puede fortalecer la transparencia y obligar a la rendición de cuentas. Estamos trabajando en un código de ética, que ahora lo están usando en las empresas como base para promover valores.

No me extrañaría que en los próximos meses Naciones Unidas envíe a otra persona para reemplazar al comisionado al frente de la Cicig.
Nos daba temor que otra agrupación más corrupta asumiera la Presidencia.
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