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El general volvió de su apacible retiro
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El general volvió de su apacible retiro

Benedicto Lucas, en noviembre, en su casa
Benedicto Lucas, en junio, en audiencia
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El plácido retiro del general Manuel Benedicto Lucas García fue interrumpido en los últimos meses de 2015. Entre septiembre y octubre, durante la segunda vuelta de las elecciones, el general se enroló entusiasta en la campaña de quien es ahora el Presidente de Guatemala. En noviembre, se jactaba de que su influencia y la de su esposa María Elena “Nana” Winter, habían sido claves para el arrasador triunfo de Jimmy Morales en el norte del país. Lucas quitó tiempo a su rompecabezas de El Bosco, para planificar con bríos renovados cómo colaboraría con el nuevo Gobierno. Pero sus proyectos se derrumbaron ocho días antes de que el nuevo mandatario tomara posesión. Ahora está en prisión a la espera de, al menos, un juicio.

Desde hacía años la vida del general retirado era tranquila, muy tranquila. El hombre que había ocupado uno de los más altos cargos de la jerarquía militar, Jefe del Estado Mayor General del Ejército (1981-1982), el hombre que estuvo en el frente de batalla, aquel fibroso militar formado “para vencer” en la escuela de Saint Cyr en Francia, el paracaidista, el combatiente que diseñó la estrategia contrainsurgente, el incansable, ahora pasaba sus horas en “Villa Elena”, la casona asentada en un prado verde, alejado del bullicio, a la vera de la carretera a Carchá, en su natal Alta Verapaz.

Cuando Manuel Benedicto Lucas García no cuidaba amorosamente a sus perros, pasaba horas, largas horas silenciosas, contemplando el vacío, las hendiduras y los relieves curvos de las piezas de cartón. Un tablero en el que podrían cenar tranquilamente seis personas, hacía de campo de batalla para ir rematando paisajes, que a veces terminaba pegando y barnizando como recuerdo de una nueva proeza de su paciencia. En noviembre de 2015, el nuevo proyecto de Lucas se distanciaba del clásico rompecabezas de playa caribeña o paisaje alpino. El general completaba las perturbadoras escenas de la réplica del “Jardín de las delicias” de Jheronimus Bosch, “El Bosco”, el tríptico que alecciona, o describe, al mundo: la génesis y el paraíso, el pecado y la lujuria terrenal y, finalmente, el castigo y el infierno.

El refugio en el que se encerraba Lucas hasta enero de 2016 es un adosado a la casa principal de María Elena Winter Flohr, la “Nana Winter”, la compañera de Lucas desde hace al menos 20 años; el mestizo ícono de la sociedad cobanera, de los descendientes de alemanes y q’eqchíes, la más famosa reina indígena Rabín Ajaw (1961). A ese refugio, alejado por unos metros de la casa principal, situado frente a la capilla en la que reza María Elena, Benedicto Lucas le llama “mi museo”. Un salón de unos seis por quince metros, de paredes verde agua estancada, tapizadas de diplomas, fotografías e insignias. Los reconocimientos a su trabajo como alcalde de Poptún se turnan con los diplomas de la Escuela de las Américas, o con fotografías de un Benedicto de hace muchos años, pero igual de robusto y erguido, saltando en paracaídas, recibiendo algún diploma o haciendo el acrobático “salto del jeep” en la Escuela Politécnica. En este espacio, entre fotos de helicópteros, boinas y preseas, dignos de un Chuck Norris de República Bananera, hay también una sección dedicada a notas de prensa del momento en que el coleccionista de su propio pasado llegó más alto, cuando fue jefe del Estado Mayor General del Ejército —entre el 15 de agosto de 1982 y el 24 de marzo de 1983—; en el momento en que su hermano Fernando Romeo Lucas García era Presidente de la República, momentos cumbres como el de la toma de Chupol, en el que Benedicto Lucas mostraba a la prensa las trampas descubiertas en los ranchos de los pobladores y que le sirvieron para mostrar a la opinión pública que la población estaba dispuesta a todo y que el Ejército se enfrentaba a un enemigo que esperaba verlo empalizado con troncos de bambú. Allí, en su museo personal, Lucas pasaba los serenos días.

El general de 83 años practicaba al aire libre sus rutinas de karate al amanecer, cuidaba a sus perros, acompañaba a su esposa en las incontables actividades sociales, asistía a sus responsabilidades como mayordomo de la Cofradía del Mercado Central y de la Ermita de San Antonio y, sí, también, contemplaba las piezas del rompecabezas, quizás recordando su pasado. El general dice que así ejercita la memoria, le teme al olvido, le teme a esa enfermedad que devoró la historia de su hermano Romeo. Romeo, quien fue Presidente de Guatemala entre 1978 y 1982, Romeo, quien daría el banderazo de salida a los años más sangrientos de la guerra en Guatemala y que llegarían a la cúspide de la violencia en el período de su forzado sucesor: Efraín Ríos Montt, juzgado en 2013 por genocidio. Romeo, que moriría en Venezuela en 2006, vencido por el alzheimer. Benedicto huye de un final como el del Lucas más famoso, armando rompecabezas. En noviembre, cuando fue entrevistado durante tres días para la realización del documental Benedicto, el militar retirado guardaba una brutal distancia del olvido. Cualquier pregunta provocaba que su memoria prodigiosa explotara en una ruta de extensos monólogos, laberínticos, llenos de fechas y nombres, llenos de desvíos y anécdotas, a los que había que interrumpir, poner freno, para volver a la pregunta que nuevamente explotaría hacia otro insondable desvío.

En el apacible retiro, en el prado verde, en Villa Elena, Benedicto y María Elena vivían una vida sencilla. Las mayores ostentaciones son el extenso terreno verde y, quizás, la capilla privada. Winter Flohr es dueña de la cadena de panaderías “El Cóndor”, 17 dice Guatecompras. Lucas García insistirá en varios momentos de la entrevista sobre su retiro humilde, hablará de los Q2,700 de la pensión que recibe como militar retirado. Aquel biotopo del que era propietario en Poptún en los 90 es pasado. Su única propiedad, asegura, es un nicho en el cementerio de Cobán, mientras dirige la mirada al punto en el que está la loma que hace del referente más alto de la cabecera de Alta Verapaz y también de cementerio.

37 Jubilación y manutención from Plaza Pública on Vimeo.

Llegó septiembre de 2015 y la campestre monotonía de Villa Elena, sólo interrumpida esporádicamente cuando el prado era alquilado para ruidosas fiestas de bodas y 15 años, fue rota con otro espíritu festivo: el de la campaña electoral.

El novato Jimmy Morales había hecho un salto olímpico y rebasado por la derecha a los candidatos que hacía solo unos meses punteaban como favoritos. Una maquinaria diminuta debía adherir aliados a marchas forzadas. En dos meses, si querían ganar, debían construir las bases del raquítico Frente de Convergencia Nacional (FCN), partido formado, en un inicio, por  antiguos militares y que hasta ese septiembre había ido a la cola.

Fue allí cuando la “Nana Winter” fue convocada para que diera su apoyo al candidato relámpago. Lucas se sumó. El matrimonio se embarcó en una gira por los diversos municipios de Alta Verapaz para avivar con su presencia el espíritu de la que los gestores de campaña dieron en llamar “la nueva política”. María Elena Winter ya tenía experiencia en esas lides, su imagen como madrina de bautizo de varias generaciones de cobaneros, como promotora de la elección de la Reina Indígena Nacional Rabina Ajaw, como religiosa practicante, la hacían una excelente boya para los candidatos.

Apenas en junio, Winter participaba en un spot del malogrado candidato presidencial Manuel Baldizón. Aunque ella, más tarde, declararía que aquella producción era producto de un malentendido.

“La Nana Winter” había recibido a Baldizón en su casa como lo hacía con decenas de visitantes, lo había atendido como lo hace con todos, aseguraba. —Y, en efecto, en el caso de los cuatro que participamos en la producción de Benedicto, el cacao, la bebida sagrada, como le llama la pareja Lucas-Winter, nos fue ofrecido sin tregua—. Winter se apartaba con dulzura del entonces candidato favorito, que terminaría aplastado en las urnas.

Así fue como en la segunda ronda electoral al proyecto de El jardín de las delicias se sumó uno nuevo. Al describir este último, Lucas dedicaba un entusiasmo más explosivo; el rostro como el tronco de un roble, la voz grave, el lenguaje cuidado, dejaban intuir una chispa.

María Elena acompañaba a Jimmy Morales en el estrado, mientras Benedicto Lucas —según lo explica en la entrevista— la secundaba y se quedaba un poco al margen. Pero allí estaba él.

Jimmy Morales en mitin en Alta Verapaz, atrás María Elena Winter (Fotografía de FCN, Cobán)

El general retirado no escondía su satisfacción y sin modestia consideraba que su apoyo y el de su esposa fue decisivo para aumentar los votos a favor de Morales en Alta Verapaz, uno de los departamentos que se situaban como de los últimos bastiones de la contendiente Sandra Torres de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Lucas mostraba en su celular, entre divertido y orgulloso, un video que le fue hecho mientras bailaba marimba en una aldea en una fiesta organizada tras un mitin del FCN.

Era aquel triunfo, quizás, una revancha al destino. Después de salir del Ejército, luego de ignorar los ofrecimientos de Efraín Ríos Montt para ser parte de su gobierno, Benedicto Lucas fue tentado a ocupar la Presidencia. En Memorias, su libro autobiográfico, Lucas explica cómo el poder volvió a coquetearle: Mario Sandoval Alarcón, dirigente del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), les ofreció al general y a Manuel Ayau (en ese entonces rector de la Universidad Francisco Marroquín) ser la dupla para la candidatura de ese partido de extrema derecha; Lucas no revela la fecha, pero sí explica que declinó el ofrecimiento. “Doctor, para una candidatura de tal naturaleza, se necesita contar con suficientes fondos, para desarrollar una propaganda masiva y yo no cuento con un capital que me ampare”, argumentó. Luego, sería el coronel Francisco Luis Gordillo Martínez con el partido Movimiento Emergente de Concordia (MEC; aunque en su libro Lucas lo llama el Movimiento Emergente Nacional) el que puso la carnada. Lucas aceptó, y en 1990 fue candidato presidencial de esa agrupación. Según Prensa Libre, el MEC obtuvo 16 mil votos, según Memorias: fueron 17 mil. “Lo que me extrañó bastante y ahí sí creo que hubo fraude, fue que en mi tierra, Cobán, sacara 17 votos, cuando solo de parientes tenía más de doscientos”, se lamenta Lucas en su biografía y culpa la derrota, además del fraude, a la falta de fondos para hacer una campaña en forma. Ahora, en 2015, Lucas volvía a vivir la adrenalina de la carrera, la batalla por el poder.

El candidato Jimmy Morales y María Elena "Nana" Winter (Fotografía de FCN Alta Verapaz)

En noviembre, después del triunfo de Jimmy Morales, Benedicto Lucas y su esposa hacían reuniones en Villa Elena, con allegados de Carchá del llamado Grupo Intersectorial de la Mujer Indígena, y esperaban organizar una agrupación —había distancia con el partido oficial en Cobán— y que aseguraban seguiría trabajando con el nuevo gobierno. El plan era ejecutar obra en beneficio de la población indígena, vislumbraba Lucas. Incluso, llegaba a elucubrar con el hipotético ofrecimiento a ocupar el cargo de Gobernador.

32 La relación con el FCN-Nación y Jimmy Morales from Plaza Pública on Vimeo.

53 De haber sido gobernador from Plaza Pública on Vimeo.

Pero el plan se derrumbó el día de Reyes. El 6 de enero, en la madrugada, a la hora del karate, Benedicto Lucas García fue detenido y llevado a la capital. Salió de Villa Elena cargando él mismo una pequeña maleta y con la frente en alto —como él insiste debe actuar un líder—. Ese mismo día fueron detenidos 17 veteranos acusados por desaparición forzada y delitos de deberes contra la humanidad por el llamado caso Creompaz.

En Creompaz, la que fuera la zona militar #21 de Cobán, “Coronel Antonio José de Irisarri”, fueron halladas 553 osamentas —503 cuerpos y 55 restos humanos—. Hasta ahora, a partir de que la Fundación de Antropología Forense iniciara las exhumaciones y el proceso de identificación de las víctimas han sido reconocidos 98 cuerpos. Desaparecidos entre 1981 y 1986. El caso más grande de desaparición forzada en América Latina. A Lucas se le intenta ligar a los casos de cuando fue Jefe del Estado Mayor General del Ejército y a su línea de mando.

Tras la primera etapa de audiencias, Benedicto Lucas fue ligado a proceso, a varios de los acusados se les retiraron cargos, en algunos casos porque no estaban en condiciones de enfrentar un juicio.

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Lucas García lleva más de ocho meses detenido, el 24 de agosto pasará su cumpleaños en la prisión ubicada en Mariscal Zavala, la brigada militar en la que también guarda prisión el expresidente, también exmilitar Otto Pérez Molina y, también la última brigada que Lucas visitó antes de renunciar cuando el triunvirato de Ríos Montt diera el golpe de Estado. En estos ocho meses, además del caso Creompaz, el Ministerio Público busca ligarlo al proceso del caso Molina Theissen, bajo cargos de desaparición forzada y violación.

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Entre los acusados por el caso Creompaz y el Molina Theissen, hay otros exmilitares relacionados con el actual gobierno. Luis Gordillo Martínez (el compañero del MEC y miembro del triunvirato de Ríos Montt), y César Augusto Cabrera Mejía, han estado cercanos al FCN. Y Edgar Justino Ovalle Maldonado,quien se mantiene en férrea pelea por mantener su inmunidad como diputado recién electo del partido. En el primero de los casos ha sido ligado a proceso y se ha ordenado juicio en su contra por delitos de lesa humanidad; en el segundo, el tribunal a cargo deberá resolver en los próximos días es lo incluye entre los procesados, o lo rechaza la petición de la Fiscalía. La experiencia dice que este tipo de procesos judiciales llevan años en resolverse.

***

Benedicto Lucas sabía que este momento llegaría, que sería capturado. Aunque en la entrevista realizada en noviembre pasado, opinaba que los juicios relacionados con crímenes de guerra son inventos de la comunidad internacional y son una búsqueda espuria por resarcimiento, también reconocía que si alguien fue responsable de algún crimen, debía ser juzgado.

Lucas García está convencido de que hizo lo que tenía que hacer y, hasta noviembre de 2015, se hacía responsable de sus acciones y se reconocía como el gestor de la estrategia constrainsurgente y que tenía control sobre la tropa en los brevísimos siete meses en que fue Jefe del Estado Mayor General del Ejército. El general describe con orgullo la estrategia para eliminar a la insurgencia. Con la delicadeza de un torero toma unas tachuelas invisibles para escenificar sobre un mapa también invisible cómo "ploteaban" el área. En su narración evita hablar de las víctimas civiles, como si se tratara de una partida de Risk. Él tenía el control de la tropa, dice. Aunque en otro recodo del laberinto se contradice y como prueba de descargo asegura que él no nombró a los comandantes.

Lejos está ahora Lucas del apacible retiro, de los prados de Cobán, de su museo y del rompecabezas de El Bosco; también de aquellos proyectos de cuando Jimmy Morales fuera Presidente.

Benedicto Lucas en audiencia [fotografía de Simone Dalmasso]

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