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Catalina Soberanis o la burbuja financiera electoral que nadie ve
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Catalina Soberanis o la burbuja financiera electoral que nadie ve

"Porque si usted tiene un servicio civil profesional, que está en el presupuesto y que reivindica sus derechos por medio de sus sindicatos y pactos colectivos, los partidos de gobierno no tendrían cómo poner a su gente en cada elección."
"En esto incide mucho la Ley Electoral que por democratizar abrió completamente la posibilidad de tener partidos con poca militancia, con una reducida e incluso mínima presencia territorial, de que partidos incluso sin participar en una elección mantengan su registro."
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Tiempo aproximado de lectura: 45 mins

Hablar con Ana Catalina Soberanis Reyes, exsecretaria general adjunta de la Democracia Cristiana Guatemala, exministra de Trabajo y la primera mujer en presidir el Congreso de la República, es hablar del sistema de partidos políticos. Es repasar el proceso de la era democrática, desde su inicio con un conflicto armado aún irresuelto. Ella ha sido testigo y partícipe de la vida política de Guatemala en los últimos cuarenta años.

En la actualidad Sobernis se desempeña como Coordinadora de la Unidad de Análisis Estratégico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Guatemala. La oficina que ocupa en las torres de la EuroPlaza, en la zona 14 de la ciudad, es un remanso de tranquilidad; un pequeño cubículo gris atestado de informes y libros donde suena una suave música instrumental mientras desde una esquina observan los rostros de un calendario sobre desaparecidos de la guerra. Soberanis, de 66 años, es una abogada atípica que no abusa de los términos legales para explicar la vida política del país.

Durante ese tiempo ha asistido a los principales hechos políticos de ese periodo, como la transición a la democracia y los primeros gobiernos civiles. Vestida con un traje sastre verde musgo, pequeña, menuda, Soberanis, desgrana alianzas y acuerdos, juegos de equilibrio en donde el sistema político, los partidos políticos, nacen, crecen se multiplican y desaparecen..

  1. El sistema, los partidos políticos y la democracia tolerada por el statu quo

¿De dónde viene nuestro sistema de partidos políticos?, ¿es una herencia directa de la Asamblea de 1984 y la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) que se promulgó o hay otros antecedentes?

Hay que empezar por golpe de Estado del 23 de marzo de 1982 (que llevó al poder al triunvirato de Francisco Luis Gordillo, Horacio Maldonado Schaad y Efraín Ríos Montt, gobierno de facto del que luego se apoderaría Ríos Montt). Ese momento había un sistema con un número limitado de partidos políticos. En ese momento se exigía 50 mil afiliados para poder existir como partido,  además cualquier ciudadano podía impugnar la inscripción y eso paraba el proceso, con eso sólo se inscribían los partidos que quería el estatus quo. No había Tribunal Supremo Electoral, sólo un Registro de Ciudadanos encargado del proceso político partidista electoral y respondía directamente al Presidente de la República quien nombraba al director del Registro de Ciudadanos.

Una situación en la que cualquiera podía cuestionar la validez de los resultados electorales, ¿cómo convivían con eso los partidos?

Muy pocos partidos existían para esta época, estaban los de 20 años atrás. Existía el Partido Revolucionario (PR), remanente de los partidos que apoyaron el movimiento revolucionario de 1944; el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) que provenía de la contrarrevolución, que empieza en 1954; después estaba la Democracia Cristiana Guatemalteca, nacido en 1955 como partido, pero que había estado cancelado por negarse a participar en las elecciones de Constituyente por el régimen militar en 1965. Y luego no estaban inscritos, pero existía, el Partido Socialista Democrático, y si estaba inscrito el PUR (Partido de Unidad Revolucionaria), el partido de Manuel Colom Argueta que era de tendencia social demócrata.

Se toleraba la existencia de algunos partidos sólo para validar el sistema.

Estaba en su apogeo el modelo contrainsurgente con la peculiaridad de que los gobiernos militares se revestían de un ropaje de formalidad a través de la realización de elecciones, para eso necesitaba que existiesen partidos que contendieran. Se mantenía una formalidad legal, la vida de los partidos, pero era como una regla no escrita que no podían  llegar al punto de cuestionar el orden establecido y si se cuestionaba, pues la respuesta era el secuestro, la muerte, la desaparición de los liderazgos. O por otro lado, impedir a través del fraude electoral, que esas expresiones pudieran llegar al poder.

Como en el caso de Manuel Colom Argueta, alcalde de la ciudad de Guatemala entre 1970 y 1974, asesinado en 1979.

Sí, como en ese caso, y también como en el caso de la Democracia Cristiana (DC) en 1974, el Frente Nacional de Oposición conformado por la DC, el Frente Unido de la Revolución (FUR), el Partido Revolucionario Auténtico, que era una corriente del Partido Revolucionario encabezado por Alberto Fuentes Mohr, que había ganado las elecciones y lo podía demostrar documentalmente con más del 47% de los sufragios. En ese momento no había segunda vuelta, si no que era el Congreso el que decidía entre las dos candidaturas que más votos hubieran obtenido. Pero el fraude electoral hizo que apareciera como primero el segundo lugar, Kjell Eugenio Laugerud García, por una coalición de derecha, y el Congreso lo eligió a él como Presidente. A pesar de toda la represión, los partidos tenían la posibilidad de ganar las elecciones, pero cuando los votos llegaban a ser contados o incluso a transportarse por parte del Ejercito no había garantía de que se respetara la voluntad popular.

Esos son los antecedentes de cómo llegan los partidos al golpe de estado de 1982…

Una primera situación es que el jefe de Estado, que era Efraín Ríos Montt, primero en el triunvirato y luego cuando encabezó el Gobierno, no quiso negociar con los partidos políticos el retorno a la democracia e institucionalidad, descartó esa posibilidad y convocó a la conformación de un Consejo de Estado, y fue ese consejo el que propuso la ley electoral que rigió la convocatoria para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Hay que destacar que en esa Ley Electoral sí se podía postular candidatos independientes.

¿Qué rupturas en el sistema político puede identificar antes y después del golpe de estado de 1982 previo a la democracia?

La principal ruptura fue al interior del Ejército. Entre la oficialidad que creía que podía derrotar en la guerra a la insurgencia sin hacer ninguna concesión y una generación que se llamó “institucionalista”, que planteaba que no se podía ganar la guerra si no se hacían cambios en el sistema político. De hecho, el golpe no nace en la alta oficialidad sino en la oficialidad joven, es hasta cuando cristalizó que las viejas guardias se reinstalan. Esa es una primera ruptura que da origen. Luego llegó el relevó de Ríos Montt por (Humberto) Mejía Victores, ya que Ríos Montt no quería convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, porque él quería recuperar el periodo electoral que le había sido negado con el fraude electoral de 1974.

En el libro Soldados en el poder: proyecto militar en Guatemala (1944-1990), de Héctor Rosada, también se señala este cambio, un Ejército que ve en la vía política otra forma de ganar la guerra.

Manteniendo la idea de que pueden ganar la guerra, pero que no pueden hacerlo con medios exclusivamente militares.

2. Auge y caída de los viejos partidos: el reino del mercadeo político

En la elección de la Asamblea Nacional Constituyente de 1984 no hubo un partido dominante, sino un triple empate entre el Movimiento de Liberación Nacional y Central Auténtico Nacional (MLN-CAN, 23 diputados), la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG, 20 diputados) y la Unión del Centro Nacional (UCN, 21 diputados).  Explica Soberanis que entonces los contenidos de la Constitución van a reflejar la correlación de fuerzas prevalecientes en donde la UCN se convierte en el fiel de la balanza, en ciertos temas de Derechos Humanos, cuando la UCN se aliaba con la DCG y el Partido Revolucionario (PR, 10 diputados) que tenía un representación minoritaria, se lograban impulsar esos avances de contenido social. Cuando la UCN se inclinaba al lado más conservador representado por el MLN y CAN.

¿Cómo se logró el consenso para permitir la reelección de alcaldes y diputados?, ¿fue una concesión a los candidatos que querían las reelecciones?

La idea era crear una carrera parlamentaria, muy inspirados en el sistema político europeo y de Estados Unidos donde la reelección si es permitida y se puede construir una carrera parlamentaria. Y en el caso de los alcaldes porque el periodo era demasiado corto, la mayor parte de los municipios sólo tenían dos años y medio, tenía sentido de que hubiera reelección.

Con el tiempo esta facultad ha sido cuestionada porque ha permitido la existencia de caudillos electorales. Tanto en el caso de diputaciones como de alcaldías. Diputados distritales o de lista nacional que han traficado con influencias para garantizar recursos, y alcaldes que han consolidado su poder de esta forma (casos de Arnoldo Medrano, alcalde de Chinautla y Adolfo Vivar, alcalde de La Antigua Guatemala).

Se trataba de fortalecer las instituciones creando la función parlamentaria y municipal, en ese momento los poderes estaban supeditados al Ejecutivo. Con la nueva Constitución y Ley Electoral se trató de fortalecer la función parlamentaria y la gestión municipal incluso otorgándoles un porcentaje del presupuesto a las municipalidades. Pero eso se distorsionó porque el caudillismo local afloró en el caso de las diputaciones, y porque con el golpe de Estado de 1993 y las reformas constitucionales de 1994, todo esto contribuyó al desmantelamiento de los partidos históricos. El surgimiento de nuevas fuerzas políticas que vinieron a desplazar a las anteriores, y en la medida en que se produce en 1996 la reducción del Estado y la tercerización de los servicios y la precarización de las relaciones laborales, durante el gobierno del Partido de Avanzada Nacional (PAN) esto estimula el clientelismo y lo potencia.

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El autogolpe de Jorge Serrano, en 1993, marca de alguna forma una transición. El Movimiento de Acción Solidaria (MAS), que venía de la nada, gana las elecciones de 1990. ¿Representan estos hechos la debacle de los partidos tradicionales? ¿Cómo explica que el MAS ganara la presidencia?

Los partidos históricos ya habían llegado a un cierto nivel de recorrido. El Movimiento de Liberación Nacional había comenzado en el 52, se consolida en el 54; la Democracia Cristiana,  venía de los 50, el Partido Revolucionario desde el 44 o 45, o sea los partidos estaban en una cierta etapa de madurez. Atribuyo ese desgaste a la falta de relevo generacional. En el nuestro (la DC) fue muy parcial y muy conflictivo. Ya generacionalmente los partidos estaban en el momento de una apertura, de incorporar a las nuevas generaciones, o bien un relevo generacional más amplio. Pero no hubo ninguna de las dos cosas, esto generó divisiones al interior de los partidos y un desgaste frente a la ciudadanía. Al gobierno de la DC le tocó enfrentar un antagonismo al mismo tiempo con la empresa privada por el tema de la reforma fiscal y con las fuerzas de izquierda por no haber logrado llegar a las conversaciones de paz directas con la URNG. Se había hecho una tentativa en Madrid en 1987 con la reunión auspiciada por el embajador de entonces, pero como eso no cuajó, y generó algunas de las primeras tentativas de golpe de Estado del Ejército. Esto nos enfrentó a dos fuegos: por un lado la URNG que había dado una especie de tregua política unilateral a la espera de ver si las negociaciones avanzaban, pero cuando esto no se cristaliza enfrentamos también una presión y resistencia de los grupos populares. Y por otro lado enfrentamos la huelga empresarial y las tres tentativas de golpe de Estado. La UCN, no lograba cuajar. Aunque la DC era la segunda fuerza en el Congreso, pero no lograba unificar a la oposición, de tal manera que aunque la UCN tuvo el primer lugar en la primera vuelta (obtuvo el 25.75% de los votos al Ejecutivo), Jorge Serrano Elías llegó segundo (obtuvo el al 24.14%,) la fuerza ganadora tuvo alrededor del 25%. Y esto posibilitó que en la segunda vuelta fuera fácilmente derrotada la UCN, porque nunca logró aglutinar a la oposición.

Por un lado vemos el desgaste de la DC en el gobierno de Vinicio Cerezo (1986-1990), pero también una segunda fuerza como la UCN, de un corte más conservador, que no logra reunir a la oposición y el surgimiento de algo que no existía en la política de ese momento, una maquinaria electoral como MAS. Un partido hecho sólo para alcanzar el poder.  

Pero además era una maquinaría relativamente débil, el propio expresidente Serrano Elías en sus libros lo reconoce (La Guayaba tiene dueño y El desmadre tiene nombre), lo que pasa es que el desgaste de los partidos, tanto en el gobierno como en la oposición fue capitalizado por esta tercera fuerza para poder llegar al poder en la segunda vuelta.

El MAS comienza a innovar en su forma de llegar a los electores, realiza una campaña más moderna en el sentido de aprovechar mejor los medios de comunicación…

En ese momento el MAS no tenía la capacidad de abarcar todo el país, ni el aparato organizacional lo suficientemente fuerte para enfrentar a las otras fuerzas políticas. Sin embargo, usaron muy ingeniosamente los medios de comunicación con mensajes muy sencillos. ¿Recuerda la escoba barriendo el Parque Central? Fue viral diríamos ahora, si hubiéramos tenido internet en aquel momento. Fueron cosas tan sencillas. El otro elemento es que Serrano se volvió el retador de Vinicio Cerezo, que era un excelente polemista, y que haya sido solo él el que aceptó. Vinicio retó a todos los partidos, UCN no quiso, PAN no quiso, sólo él dijo que sí.

Subió una grada en sus posibilidades sólo con volverse el antagonista del gobierno…

Sí, como usted bien dice, con sólo volverse el antagonista levantó su perfil. También hay que reconocer que Serrano era un gran polemista y tenía capacidad discursiva.

Pareciera que esa transición de finales de los 80 a inicios de los 90 refleja cómo las luchas ideológicas iban quedando atrás y los partidos políticos se vuelven un empaque, un producto de marketing. ¿La victoria de Serrano y el MAS representa el banderazo para esa tendencia?

Claro, porque todavía la DC seguía reivindicando algunas banderas ideológicas, la UCN ya no tanto -aunque era un partido que se había afiliado a la Internacional Liberal- en esa época formuló su programa de gobierno, el famoso Libro Azul, convocando a la gente en las cabeceras departamentales para decirles cuál sería el programa del partido. De tal manera que los dos finalistas, UCN y MAS, no tenían una propuesta ideológica clara, ni programáticamente específica.

¿La UCN intenta en la segunda vuelta llegar a un público más amplio? 

No, más bien se radicaliza utilizando la religión católica, trató de ganar el voto conservador a través del argumento de la religión, ya que Serrano pertenecía a la iglesia evangélica. Se convirtió como una especie de bumerán. Recuerdo que en la propaganda de la UCN aparecía una procesión de la virgen, como si la religión católica estaba amenazada, mientras que la propaganda del otro partido insistía en que “los mismos ya no” y “hay que barrer con todo”.

Una vez en el poder MAS, sin embargo queda aislado políticamente aunque en un primer momento hubo una alianza DC-MLN-MAS en el Congreso…

¿Por qué, estando en el poder, el MAS perdió beligerancia, a pesar de haberse aliado con la DC y el MLN?

El triunfo de Serrano fue sorpresivo, pero llevó pocos diputados (18) y esto lo obligó a buscar acuerdos. En el segundo semestre de (1991) se requería del bloque UCN, que era muy grande (41) para algunas votaciones que necesitaban dos terceras partes del Congreso (la mayoría calificada). Serrano se vio obligado a negociar con ellos, además el PAN (12 diputados) y FRG (en alianza con Partido Institucional Democrático PID y Frente de Unidad Nacional FUN, tuvieron 12 diputaciones) se desvincularon  pronto del gobierno después de la salida de Álvaro Arzú de la Cancillería. No le quedó más remedio a Serrano que  incluir más a la UCN en las negociaciones.

¿Cedió en muchos campos?

Sí, pero hasta que se llega al momento de la ruptura en las elecciones municipales de medio periodo donde el gobierno había ganado la mayoría de las alcaldías, Serrano se creció y creyó que podía ir por más. Sin considerar que la correlación de fuerzas políticas había cambiado, ya la UCN se había dividido en dos. En lugar de tener un bloque consolidado de votación había dos fuerzas. El bloque central, más proclive a DC-UCN, que le daba cierta gobernabilidad al sistema. La ruptura entre bloques lo marcó la privatización de la energía eléctrica que ya estaba en discusión.

¿De qué grupo político eran los diputados que querían una participación en el negocio de la privatización?

Diputados de todos los partidos que querían participar. Los bloques estaban divididos y Serrano no lograba la mayoría para esa nueva Ley de Electrificación. En medio de esas tensiones tomó la decisión del Golpe de Estado.

¿Qué nos dice de nuestra democracia el que en el segundo gobierno electo ya tuviéramos un golpe de Estado, esta vez dado por un civil?

Muestra hasta qué punto la democracia es mucho más que los derechos civiles y políticos, porque la otra parte de la democracia que es la democracia social, es la vigencia plena de los derechos sociales, económicos y culturales no avanzó mucho. En el primer gobierno de la democracia se logró un plan de reordenamiento económico y social consensuado con la empresa privada y sindicatos, pero después con el tema de la reforma tributaria tuvimos que enfrentar una resistencia muy fuerte de la empresa privada. Y del otro lado tampoco teníamos el pleno apoyo popular debido a que no se avanzaba en el proceso de Paz.

3. El clientelismo político y los partidos como empresas electorales

El clientelismo político es uno de los males del sistema. Se trata del intercambio extraoficial de favores que desde cargos políticos  regula la concesión de prestaciones, logradas por el uso de su función pública o de sus contactos relacionados a cambio de apoyo electoral. Implica una red de relaciones entre cargos políticos con decisión sobre el uso de recursos del Estado (sean empleos, contratos, inclusión en programas sociales, beneficios fiscales…) y amplios grupos de excluidos dispuestos a dar su apoyo electoral a cambio de algún beneficio.

Su práctica en Guatemala, según Soberanis, se extendió como resultado del desmantelamiento del Estado en la década de los 90, que permitirá la subcontratación de servicios públicos (los cuales tampoco estaban libres de señalamientos de corrupción) por parte de privados. Todo esto abriendo las puertas a una nueva casta política que lo aprovechó.

Algo que se le crítica mucho al inicio de la democracia es el fenómeno de la corrupción, aunque éste no fuera exclusivo de este periodo, ¿Erosionó esto desde un principio la democracia en Guatemala?, ¿Contribuyó esto a la victoria de Jorge Serrano?

Las tres grandes acusaciones de corrupción fueron: la venta de líneas telefónicas de Guatel (empresa telefónica estatal); pero no era una corrupción de alto nivel, si no de cuadros medios; lo segundo era la compra de los helicópteros Sikorsky; y lo último fue la venta de Aviateca (la aerolínea estatal privatizada durante ese gobierno). La oposición estaba relacionada con las empresas privadas dueñas de los medios de comunicación, y sobre todo  Jorge Carpio Nicolle, líder de la  UCN y dueño de El Gráfico. Se decía que era el gobierno más corrupto de la historia y todos los siguientes fueron acusados igual. Durante toda la etapa de los gobiernos militares hubo censura y autocensura en los medios de comunicación sobre casos de corrupción, aunque trascendieron casos como la construcción del Anillo Periférico en el gobierno de Romeo Lucas.

¿Qué le hace a la legitimidad del sistema político de Guatemala el que desde un principio fuera tachado de corrupto?

Empieza a envenenar la credibilidad de los gobiernos, porque la percepción también es que no pasa nada, que no se juzgan.  El periodo posterior al golpe de Estado del 93 empezó a permitir que fuerzas que no venían de una tradición de militancia política y opción ideológica, o que venían del ámbito empresarial y académico participaran en política. Empiezan los “partidos maquinaria” que enfatizan más la atención en los medios de comunicación para promocionar, y luego  los partidos más clientelistas. Esto en la medida de que la privatización de servicios públicos, la tercerización de servicios del Estado a privados y la precariedad de los empleos ha dado más espacio para el clientelismo. Porque si usted tiene un servicio civil profesional, que está en el presupuesto y que reivindica sus derechos por medio de sus sindicatos y pactos colectivos, los partidos de gobierno no tendrían cómo poner a su gente en cada elección. Pero cuando viene la privatización y dejan al montón de los contratos temporales 029 y 022 de pronto tienen un montón de plazas para repartir, y de pronto con la tercerización de servicios de parte del Estado tiene todos esos negocios que dar a sus financistas.

Eso, además de la red clientelar de negocios concedidos por políticos ¿En qué momento esto se agudiza?

Esto lo veo posterior al 94. Es a partir de este momento que vemos más estas prácticas clientelares y a estos partidos más dependientes del financiamiento externo, quiere decir un financiamiento que no procede de sus filas, ni de patrocinadores afines al partido, sino que totalmente externos, que no tienen otro interés más que clientelar.

¿Cuándo empieza esto?

Todavía el PAN llegó al gobierno dependiendo de financistas afines a ellos, era un partido muy representativo de los intereses empresariales, pero que no vendía las candidaturas. Cuando usted pone en subasta las candidaturas, usted se vuelve más dependiente del financiamiento externo, porque ya no escoge a sus cuadros y busca el financiamiento para el partido, sino que el candidato tiene que venir con su pan bajo el brazo, y eso ya va desautorizando a los mismos. Porque entonces, ¿qué autoridad tiene un partido, un Comité Ejecutivo Nacional para pedirle lealtad a sus candidatos después en el Congreso cuando el candidato adquirió la nominación?

Un estudio de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), de hace un par de años, los denomina “partidos franquicias. Si un candidato tiene los recursos para ganar una Municipalidad o una diputación en un distrito lo que necesita es una franquicia para competir, y esa marca se la dan los partidos políticos a cambio de un pago.

Exacto. En el pasado el modelo era diferente. Por ejemplo el método de la UCN, que en un momento fue un partido que creció muy rápido, lo que hacía era ir a los municipios y preguntar quiénes eran las personas más populares y conocidas, que tenía liderazgo, y a esa persona la iban a convencer de que fuera su candidato, pero no le iban a ofrecer que comprara la candidatura. Y los otros partidos más ideológicos en sus propias filas escogían a la gente para tener alguna garantía de lealtad.

¿Esa mercantilización de las candidaturas se agrava con el gobierno del Frente Republicano Guatemalteco, 2000-2004 (FRG) o es posterior?

Es posterior, es casi al terminar el FRG, porque todavía este tuvo muchos cuadros que eran de sus propias filas. Que también tenía financiamiento externo, aunque en este caso de grupos de poder económico emergentes, pero todavía no es la mercantilización de las candidaturas que vemos ahora.

¿Se vuelve más horizontal la recepción de recursos para su campaña?

Sí, yo lo veo así. El FRG ya no fue financiado por el capital tradicional. En el Congreso, el FRG no perdió su mayoría en los cuatro años de su gobierno, no hubo tanto transfuguismo y eso le da una idea, aunque ellos ya no tenían posibilidades de ganar fue muy poco el transfuguismo en la etapa final.

¿Por qué en el siguiente gobierno (el de la Gran Alianza Nacional, 2005-2008) se termina de descentralizar las candidaturas de esa forma?

Es cuando se rompen las disciplinas partidarias, porque incluso el partido de gobierno era un aglutinamiento de diferentes partidos que finalmente cuaja en la GANA (alianza del Partidos Solidaridad Nacional; Movimiento Reformador, y Partido Patriota)... pero no era un partido. Ahí es donde empieza a manifestarse esta desarticulación completa de las estructuras de los partidos y su mercantilización. Aunque conserven la organización mínima que la Ley Electoral exige, el tema es que se va de las manos de los partidos sus propias decisiones con muchas candidaturas.

Esto va de la mano de la consolidación del caudillismo, del personaje político que maneja las redes clientelares que le permiten gestionar los negocios en la región y así asegurarse lealtades. ¿Esto también crea espacios para más financiamiento irregular?

Sí, yo creo que abre condiciones y genera espacios para ese tipo de financiamiento irregular. Los partidos tienen un financiamiento que es para la campaña central, la del Ejecutivo, pero las campañas para los diputados distritales y alcaldes pueden tener financiamiento irregular, sobre la cual tiene aún menos control el Tribunal Supremo Electoral. No hay datos certeros de cuánto se invierte, además de la campaña nacional, en la campaña del ámbito municipal y departamental.

Algo semejante parece haber ocurrido en los órganos de justicia, por ejemplo en la elección de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, de las Salas de Apelaciones, o incluso de la Corte de Constitucionalidad… ¿Qué reflejo tiene esto en la vida política del país?

Esto tiene más que ver con la reforma Constitucional de 1993, porque antes sí había carrera judicial en la Sala de Apelaciones. El Congreso tenía que elegir de una lista propuesta por la CSJ, entonces había menos posibilidad que gente que no tenía carrera judicial llegará hasta allí. Pero esto fue producto de la reforma constitucional y el trasladar a Comisiones de Postulación todo esto. Allí si no se puede echar la culpa a los partidos, es hasta más adelante que los partidos ven la posibilidad de incidir en las comisiones de postulación.

Pero los partidos ven otro espacio para invertir en mantener el poder político.

Siempre que usted traslada poder a algún lado va haber una lucha por ese poder. Es un error asumir que en la sociedad civil, en el ámbito académico no se dan estas luchas. Siempre que haya poder en juego surge una lucha e intereses. Y de esa dispersión del poder político no se puede acusar a los partidos, porque se ha trasladado poder político a entes que vienen de sociedad civil.

4. “No hay espacios vacíos en la lucha por el poder”

Cada vez se menciona más la hegemonía de algunos grupos criminales por el control territorial y su vinculación con los políticos. ¿Hay una relación entre el debilitamiento de los partidos políticos y el espacio ocupado por estos grupos?

Más bien se trata del debilitamiento del Estado y de su aparato institucional. Es debilidad del sistema político, de la baja presencia de la institucionalidad del Estado en muchas regiones y de su incapacidad de tener control territorial. Desde el tiempo de la Colonia el Estado nunca llegó a tener una cobertura ni de servicios ni de presencia, la única institución que la tenía era el Ejército y tampoco este la tenía tan completa, porque si no hubiera ganado la guerra y no lo hizo. Pero esta institución se repliega tras los Acuerdos de Paz y no se amplía la presencia de fuerzas de seguridad civiles, entonces menos presencia tiene aún el Estado en muchas zonas. La autoridad civil, no sólo la policía, sino también las gobernaciones y las alcaldías tuvieron que haber tomado el control territorial en el sentido administrativo y de prestación de servicios.

Esto contribuyó a que más estructuras criminales se afianzaran en el país (recordamos los estados de sitio, el de Alta Verapaz, por ejemplo durante el gobierno de Álvaro Colom)

No hay espacios vacíos en la lucha por el poder. Un espacio que abandona un actor lo ocupa otro. En ese sentido podemos decir que sí, el abandono del Estado, la compactación de esos espacios fue ocupada por nuevos actores tanto legales como ilegales.

La representatividad de los partidos políticos también ha sido cuestionada como uno de los factores claves para su falta de legitimidad. ¿Hay  apertura de los partidos políticos a la participación de los pueblos indígenas y las mujeres?

Hay una apertura limitada. Si los partidos ya tienen cierta conciencia que no pueden evadir el tema de la multiculturalidad de la sociedad y que tienen que presentar figuras indígenas, pero no las presentan con una acción afirmativa, si no que ponen a determinadas personas. Sean provenientes de pueblos indígenas, mujeres o jóvenes, pero no real ni necesariamente de la gente que se ha forjado en sus filas, lo que sería un meritocracia al interior de sus partidos, ni necesariamente que tengan liderazgo de ese sector que supuestamente representan. Se sigue viendo a estos sectores como algo representativo, pero no de manera verdadera como representantes.

¿Por qué continúa esta limitante?

Los partidos sí tienen conciencia de que esta representación es un tema de vigencia, pero no porque lo hayan planteado ellos, sino porque lo han hecho los movimientos sociales, como el movimiento de mujeres, de pueblos indígenas, de jóvenes o los movimientos cívicos que piden una mayor democratización de la participación política. Responden a esta demanda, presentado figuras, pero no necesariamente como una acción afirmativa o como para reconocer el mérito que esas personas pueden tener entre sus propios cuadros, puede haber excepciones, pero creo que en general es así.

¿Es decir que no hay una representación real de la población dentro de los partidos políticos?

Digamos que paradójicamente hace que el sistema sea menos representativo, el que solo se elija unas cuantas personas como algo representativo. Por ejemplo en el Congreso, tanto mujeres como indígenas nunca han superado el 13% en la conformación del mismo en todos los años de democracia. Y en el caso de los jóvenes es menos todavía. Los jóvenes tampoco se han aglutinado para promover las leyes que favorecen a los jóvenes, como sí ha ocurrido con los movimientos de mujeres o de pueblos indígenas. Ha habido mucha dispersión. En el tiempo que fui diputada algunas colegas se oponían a la creación de una comisión de la mujer para tratar temas de género.

Los partidos de izquierda no han sabido conducir las demandas sociales y su caudal se mantiene estancado, debido a la atomización, lucha por el poder y dispersión de los esfuerzos.

A diferencia de El Salvador, donde el FMLN sí logró constituirse en una fuerza político partidaria, porque por un lado tenían una estructura político-militar de combatientes, y por otro tenían fuerzas político-partidistas legales, a través de las cuales canalizaban su participación, y también tenían un movimiento social y sindical muy fuerte. Esa estructura les permitió reconvertirse en un partido político muy fuerte. Los sectores tradicionales, conservadores y pro empresariales vieron muy pronto la necesidad de construir un instrumento político propio (ARENA), cosa que aquí tampoco ha existido. Aquí ha sido más como: hoy le voy a apostar a este, mañana a este otro, etcétera, Las fuerzas conservadores o pro status quo no han tomado todavía la decisión de tener un instrumento político partidario propio.

Los resultados electorales, por ejemplo de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), decrecen después de su segunda participación política, ¿a qué podría obedecer esto?

Primero a que la URNG, como aglutinamiento de las fuerzas político militares que la conformaron, no se mantuvo por mucho tiempo. Después de la primera elección donde tuvieron un número importante de diputados en el Congreso se dio una división con el movimiento social, con el Frente Democrático Nueva Guatemala que era la expresión de partido, y más adelante URNG y Alianza Nueva Nación (ANN) llegaron a una división de lo que pudo haber sido una fuerza electoral de la izquierda.

Ahora bien, aunque existan nuevos dirigentes en movimientos indígenas, de mujeres o de jóvenes muchos parecieran no estar interesados en participar en una carrera política por el descrédito que esta trae. ¿Cuál es su impresión?

Lo que sucede es que muchos consideran que no los necesitan para plantear sus demandas, sin la intermediación de los partidos logran sus objetivos incidiendo directamente hacia la institucionalidad del Estado. La debilidad de los partidos incide en no ser vistos como intermediarios de los intereses sociales hacia el Estado.

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Pero igual estos grupos quedan al margen de la toma de decisiones.

Es como una doble exclusión, ellos excluyen a los partidos de utilizarlo para canalizar sus demandas y propuestas, y los partidos no los incluyen a ellos, o los incluyen sólo de manera simbólica.

 ¿Deben los movimientos sociales evolucionar hacia la política partidista?

Creo que esa podría ser una evolución natural como, pasa en España con los movimientos de indignados hacia un partido político (Podemos). Pero es difícil medir el timing en qué momento llega a eso a cuajar en un partido político.

¿Qué líneas de pensamiento o intereses comunes podría lograr este aglutinamiento?

En este momento el CPO (Consejo de Pueblos de Occidente) le está apostando a eso: alcanzar algunas diputaciones al Congreso de la República, formar una masa crítica al interior del Congreso para concretar demandas y que posteriormente pueda cuajar en un proyecto político más ambicioso. El destino electoral de estos esfuerzos lo va a determinar más la coyuntura. En ausencia de reglas electorales diferentes, de un sistema político partidista fuerte, las conformaciones que se dan responden mucho a la coyuntura.

5. Cooptación de los negocios del Estado y una burbuja financiera electoral por estallar

En los últimos años hemos visto que la cooptación del Estado y sus estamentos se hace de forma más evidente en el Congreso, por medio de los caudillismos locales y alianzas espurias. ¿Hacia dónde puede evolucionar esto?

En esto incide mucho la Ley Electoral que por democratizar abrió completamente la posibilidad de tener partidos con poca militancia, con una reducida e incluso mínima presencia territorial, de que partidos incluso sin participar en una elección mantengan su registro. Inciden las reglas del juego en el mantenimiento de la dispersión de las fuerzas políticas. Pero sí nos damos cuenta el electorado concentra su voto en no más cinco o siete partidos, aunque haya 20. Como máximo se vota alrededor de siete partidos que son los que más peso tienen en el Congreso de la República y en el ámbito municipal se mantiene alguna tendencia semejante a nivel nacional, salvo casos concretos donde un comité o una figura local sin importar porque partido se postulé siempre va a ganar. Esa dispersión la favorece más las reglas electorales que la voluntad del electorado.

¿Pero no vulnera la voluntad del pueblo expresada en el voto el paso de un partido a otro en el caso de los diputados?

Pues sí, pero la misma Constitución se dice que los diputados son representantes del pueblo y garantiza que el diputado o diputada al tomar posesión de su curul queda como independiente. Si en algún momento se planteara la revocatoria de mandato que existe en algunas legislaciones donde la diputación pertenece al partido, donde si el diputado se cambia de bancada pierde el escaño podría cambiarse, pero eso es un poco difícil porque podría impugnarse como inconstitucional. Lo que se intentaba hacer en la reforma a la Ley Electoral era tener disuasivos, que alguien que dejara un partido no pudiera integrar comisiones de trabajo ni tener ciertos beneficios.

En esta legislatura hemos visto cómo la bancada del partido Lider, que inicia con 14 diputados a la fecha tiene 57, lo que les permite negociar con el Ejecutivo la aprobación de cualquier ley. ¿No vulnera esto la decisión soberana del pueblo de elegir a unos diputados por un partido determinado para que lo representen en el Congreso?

A parte de que vulnere la voluntad del electoral a quien más daño le hace es a los partidos políticos, porque solo mientras están en el gobierno o son la principal fuerza de oposición tienen esa posibilidad de atraer. Pero una vez que pierde la elección comienza la desbandada y llega hasta la mínima expresión hasta desaparecer, y en el caso del principal partido de oposición, si no gana le pasa lo mismo. Debería ser de interés de los partidos reformas a la normativa para evitar el transfuguismo o hacer un pacto no escrito en donde se acepten tránsfugas. Porque de todas formas esa persona que pasa por el partido no hay ninguna garantía de que se quede.

¿Pero qué incentivo podrían tener los partidos de llegar a un pacto así, si cooptar a más gente les permite mejorar sus posibilidades de negociación?

El incentivo de tener más permanencia, tener una vida más larga. Incluso los partidos que son caudillistas, que le pertenecen a alguien, a esas personas debería interesarles que su partido no desaparezca en un periodo tan corto.

Pero si estas personas pertenecen a estas redes que han cooptado a los diputados como una forma de acceder a los negocios del Estado, bien puede interesarles hacer una inversión de corto plazo en ellos.

Exacto, pero -inclusive- si lo viéramos desde esos intereses espurios e incluso no legítimos, o desde esa perspectiva, ellos podrían pensar: “ahorita voy a tener la oportunidad de hegemonizar dentro de los negocios del Estado”, ¿pero dentro de cuatro o de ocho años?

Pareciera que ese control fuera cada vez a más corto plazo y se piensa ya solo en una o dos elecciones…

Pero entonces podríamos ver cómo “el botín del Estado” se dilapida más rápidamente. Esa fuente clientelar que son las instituciones se desfinancian y se desinstitucionalizan más rápido en la medida que se piensa cada vez más en el cortísimo plazo.

Los mismos integrantes de comités ejecutivos nacionales de importantes partidos admiten que muchas candidaturas están a subasta y no pueden garantizar el origen de todos esos recursos. ¿Cómo puede ser sostenible esto por más tiempo?

Eso no puede ser para siempre, porque siempre habrá quien dé más, por eso debería ser de interés de los partidos para garantizar su supervivencia.

Es como si hubiera una burbuja financiera electoral…

Sobre esto... tal vez no haya suficiente conciencia de que la burbuja puede estallar en cualquier momento o puede pincharse que eso es más fácil a que se desinfle.

¿Qué le pasaría al sistema político si la burbuja estallara?

Lo que tiene que darse es una recomposición de las fuerzas, porque este sistema no da para más.

¿Parte de este fenómeno también se menciona en el sector empresarial señalando que los partidos son más autónomos de este financiamiento por medio de las redes clientelares y del financiamiento opaco e ilegal?

Claro, entonces el peso específico de estos grupos de interés o de presión se va diluyendo en favor de una autonomía de los partidos, pero no una autonomía sistémica sino una autonomía financiera. Es una autonomía distorsionada. Algunos analistas ya apuntan a esto que los partidos se han vuelto empresas clientelares electorales.

A 29 años del inicio de la democracia y 18 años de la firma de la paz, pareciera que ya se va acercando la hora de otro momento de ruptura en la vida política del país.

Pasa más o menos como con los terremotos que ocurren con cierta periodicidad. Creo que si hay una conciencia tanto de las fuerzas políticas como sociales de que la tensión ya está muy fuerte, se va a necesitar de una reforma. Si ya no da tiempo en el actual periodo electoral, muy probablemente se dará en el próximo periodo gubernamental. Va a ser necesaria o una reforma constitucional o una convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente o... una búsqueda de un acuerdo de recomposición.

El problema sería que ésta se diera después de que estallara la burbuja financiera electoral, por alguna intervención como el Golpe de Estado que dio el presidente Jorge Serrano en 1993.

Sí, pero no necesariamente por medio de un Serranazo o golpe de facto, sino también por lo que suele llamarse un golpe de Estado técnico. Eso puede suceder también: es uno de los escenarios y si se sigue estirando la tensión del sistema político... puede haber una respuesta de este tipo.

¿Y un Golpe de Estado técnico en todo caso vendría del lado de la justicia, la Corte de Constitucionalidad en particular?

Sí, exacto.  

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