“Ser feminista es cuestionarlo todo”

Guatemala

SANDRA MORÁN

Diputada
Guatemala
Edad en el momento de la entrevista (2017)/ 57

Sandra viene de una familia conservadora de clase media baja. Su mamá era vendedora ambulante y su papá era chofer de camioneta y trabajador del estado. Vivió en la zona 1 y estudió en institutos públicos, es perito contador y trabaja desde los 14 años. Nació en 1960 y la guerra empezó en el ’61, de modo que su vida transcurrió de la mano a la lucha revolucionaria. Estudió Economía en la Universidad de San Carlos, pero no terminó por que el ejército comenzó a perseguirla. Salió al exilio en 1981, a los 21 años, sola, vivió en México cinco años. Ahí apoyó a los sobrevivientes de las masacres en Guatemala y empezó a tocar música. Luego estuvo en Nicaragua y también en Canadá, donde se hizo refugiada y aprendió inglés y computación. Volvió en 1994, no se había firmado la paz y se involucró con los movimientos feministas en apoyo a los acuerdos. Recuerda que se respiraba un aire de esperanza, pero todavía había miedo. Ella fue de las que lamentó que en Guatemala no se lograra la revolución y que la URNG terminara reducido a un partido político insertado en a lógica de la negociación de valores que ella consideraba irrenunciables. “Después de veinte años, los acuerdos de paz no se han cumplido. La violencia sigue, las causas de la guerra permanecen, las cárceles están llenas de juventud, las únicas opciones de empleo son acceder a la policía privada, a la policía nacional, al ejército o a trabajos más remunerados; esto provoca que haya tantos jóvenes en las maras”, se lamenta. Se declara lesbiana y feminista, porque  “ser feminista es cuestionarlo todo, la imposición del dominio masculino y el pensamiento conservador; pensar diferente, construir comunidad”. Sobre la desigualdad, opina que Guatemala es un país rico, pero que el problema es la falta de distribución de la riqueza y un modelo económico que “favorece a las transnacionales y a los empresarios y afecta la vida, la gente, la naturaleza. Hay avaricia y falta de conciencia por un lado, y por otro lado hay una capacidad increíble en gente que no tiene nada o tiene muy poco y aún así sobrevive a fuerza de inventarse la vida”.