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Sepur Zarco: la vida después de una sentencia que se incumple
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Sepur Zarco: la vida después de una sentencia que se incumple

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Aunque los hechos del pasado se están juzgando, todavía hace falta que la comunidad comprenda la importancia del juicio y las consecuencias que les traerá.
El sitio en donde funcionó ese destacamento ahora está ocupado por pequeños negocios y una parte del mercado local, que solo se abre los jueves.
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Tiempo aproximado de lectura: 18 mins

Once mujeres de la comunidad de Sepur Zarco denunciaron la esclavitud sexual a la que fueron sometidas por el Ejército, y sus victimarios fueron condenados el año pasado. A finales de los años setenta reclamaron a los soldados por la desaparición de sus esposos, que exigían la propiedad de sus tierras. En respuesta fueron violadas y forzadas a trabajar para los soldados. Cuarenta años después la piedra de Sísifo sigue subiendo: la tierra sigue sin pertenecerles, siguen viviendo la marginación y el olvido estatal, y una niña de 13 años fue violada y embarazada. Una sentencia judicial las respalda, pero aún no logran que el Estado cumpla con entregarles la propiedad.

Sepur Zarco no existe en el mapa. Como muchas comunidades del país, es invisible, incluso en la cartilla geográfica oficial. La aldea está ubicada a casi 400 kilómetros de la capital, en el municipio de El Estor, Izabal. Decimos aldea, aunque oficialmente no está registrada como tal, porque es una finca privada que en papeles le pertenece a ocho personas. Sin embargo, está habitada desde hace más de medio siglo por indígenas quekchíes que la consideran su heredad.

Sin embargo, en 2016...

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