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Pueblo Nuevo Viñas eligió a “El Chato”, en paz

Este domingo 25 de octubre, la historia fue diferente. Parece que la presencia de las fuerzas de seguridad cumplió el objetivo disuasor. Los vecinos de Pueblo Nuevo votaron en paz —aunque se acercaron menos a las urnas— y eligieron a Herbi Zamora como su nuevo alcalde.
Los habitantes de Pueblo Nuevo Viñas temen a los secuestros que desde 2013 son una constante en el municipio. Diez días antes de la repetición de elecciones municipales, la PNC capturó a seis presuntos integrantes de la banda de secuestradores “Los Chilones”.
Militares patrullan alrededor del parque central de Pueblo Nuevo Viñas.
Los refuerzos policiales inician su mañana en la subestación 32-22 del municipio.
El desayuno con los candidatos que disputan la presidencia. La segunda vuelta no es solo elegir Presidente.
Una pareja de ancianos vota en el Salón Municipal, lugar que registró disturbios y robo de papeletas durante la primera vuelta.
 Las Juntas Receptoras de Votos revisan la información de los votantes en la repetición de los comicios en Pueblo Nuevo Viñas.
El voto de una mujer, y madre.
Un alguacil voluntario custodia la entrada a una mesa de votación.
En Pueblo Nuevo Viñas se repitieron las elecciones porque el medio obligó a cancelarlas en la primera vuelta.
Pueblo Nuevo Viñas es uno de los 11 municipios en los que se realizó la segunda vuelta presidencial y elecciones municipales. Los comicios se repitieron debido a conflictos y disturbios ocurridos el pasado 6 de septiembre.
Elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) custodian la sede que utiliza la Junta Electoral Municipal de Pueblo Nuevo Viñas, encargada de supervisar los comicios.
Manlio Ovando, Concejal I de Lider, explica que Herbi Zamora —el recién electo alcalde— no celebrará la victoria obtenida como medida de precaución ante posibles disturbios.
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Pueblo Nuevo Viñas eligió a “El Chato”, en paz

Historia completa Temas clave

La repetición de las elecciones municipales en Pueblo Nuevo Villas se realizó de forma pacífica, contrario a los comicios del 6 de septiembre, cuando decenas de pobladores generaron violencia por el supuesto “acarreo” de votantes de otras comunidades. La presencia de las fuerzas de seguridad fue vital para que el nuevo alcalde de ese municipio fuera elegido el 25 de octubre, en una jornada pacífica.

Redes-lateral

Una fila de militares marcha alrededor de una cancha de fútbol. Un día antes de las elecciones, Pueblo Nuevo Viñas parece continuar con la rutina de un sábado cualquiera, a no ser por la inusual presencia de soldados en sus calles, 175 agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) custodiando los centros de votación, y un contingente del Grupo de Acción Rápida instalado en el estacionamiento de la Municipalidad.

—Ahora hay más policías que votantes —bromea un poblador del lugar.

La presencia de las fuerzas de seguridad en ese municipio de Santa Rosa, ubicado a 57 kilómetros al oriente de la capital, evitó otra explosión de violencia encendida por los resultados electorales. Las autoridades temían que se repitiera lo que ya es costumbre en el municipio: quema de llantas, intimidación a autoridades y robo de papeletas; ocurrió en las elecciones generales de 2011 y las del pasado 6 de septiembre, que obligaron a la repetición de los comicios municipales.

Previo a las votaciones de 2011, tres personas relacionadas con el proceso fueron atacadas a balazos. Dos murieron, el hermano de un candidato a alcalde y un candidato a síndico primero. El día de las elecciones, una horda quemó las papeletas de 27 de las 28 mesas receptoras de votos del municipio. Las elecciones se repitieron bajo fuertes medidas de seguridad en la segunda vuelta electoral.

Y el pasado 6 de septiembre, Pueblo Nuevo Viñas reincidió. Las elecciones se suspendieron. “Los disturbios suelen suceder después de los conteos de votos, pero éste fue antes”, explica Edvin Ruano, subdelegado municipal del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Dos policías y una integrante de la Junta Electoral Municipal (JEM) cerraron el portón verde del salón municipal, para impedir la entrada de decenas de personas que intentaban ingresar por la fuerza. Algunos fiscales de los partidos habían sido advertidos y escaparon antes del cierre. Jorge Miranda Way, candidato a la alcaldía por FCN-Nación forzó la entrada junto a 50 simpatizantes de diversos partidos y pedía a gritos que cancelaran las votaciones. Uno de los manifestantes arrebató la bolsa que contenía las papeletas con los votos para alcalde de la mesa 7,255, hasta que la presidenta de la mesa consiguió que se la devolvieran. A las 17:45 horas de esa tarde, la intimidación había rendido frutos: el conteo de votos fue suspendido.

El parque, el salón municipal y las calles aledañas estaban llenas de personas manifestándose en contra de los supuestos acarreos de personas de otros poblados para votar en el municipio. En el parque. Llantas con fuego bloqueaban “La Horqueta”, la entrada de Pueblo Nuevo Viñas, desde las tres de la tarde. Varios bloqueos y manifestaciones pusieron nervioso a Amílcar Castro, el presidente de la JEM, quien consultó con la Junta Departamental y le recomendaron no correr ningún riesgo innecesario. Castro ordenó la suspensión de las elecciones para prevenir ataques directos. Ninguna boleta fue destruida, pero la custodia de las papeletas de una mesa estuvo en manos de un manifestante durante el altercado.

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Este domingo 25 de octubre, la historia fue diferente. Parece que la presencia de las fuerzas de seguridad cumplió el objetivo disuasor. Los vecinos de Pueblo Nuevo votaron en paz —aunque se acercaron menos a las urnas— y eligieron a Herbi Zamora del partido Libertad Democrática Renovada (Lider), como su nuevo alcalde.

Cuando las elecciones de alcalde se repiten

Pueblo Nuevo Viñas es uno de los 11 municipios en los que las elecciones de alcalde y otros miembros de la corporación municipal se suspendieron el pasado 6 de septiembre por disturbios y conflictividad. Las 38 mesas electorales del lugar se reparten en siete centros de votación, cuatro de ellos se encuentran en el casco urbano, muy cerca del parque municipal, y las otras tres en las aldeas de San Sebastián —en la entrada principal—, La Gabia e Ixpaco, a varias horas de camino de terracería. El municipio cuenta con 14,424 empadronados y nueve partidos se disputaban la jefatura edil.

En la entrada del centro de votación de San Sebastián, los fiscales del Partido Patriota (PP) y el Comité Cívico Flor de Café restringen el ingreso de electores que sospechan no son originarios de ese lugar e incitan a que los policías revisen el Documento Personal de Identificación (DPI) de los asistentes. Un hombre se queja: “Vine a votar, mi esposa pudo votar tranquilamente porque nació acá. Yo no soy de acá, pero vivo acá, me empadroné y los policías no me dejan entrar a preguntar en qué mesa debo votar”.

Los policías que custodian la entrada a los centros de votación recibieron órdenes diferentes. En el casco urbano, los agentes tienen claro que su labor se limita a velar por la seguridad, impedir el ingreso de armas y garantizar el orden. En cambio, en los centros de votación más alejados, los policías actúan como filtro: cubren la entrada y revisan que el DPI de los asistentes haya sido extendido en ese municipio. En Pueblo Nuevo Viñas todos se quejan del acarreo de votantes y aducen a esto la conflictividad electoral en el municipio. Es común que al ver un pickup o un bus que traslada personas al centro de votación, digan que es un acarreo. Es la mayor queja de los representantes del TSE y de las juntas municipales electorales, así como los candidatos a alcalde y los vecinos.

Simone Dalmasso

El reglamento de la Ley Electoral y Partidos Políticos establece que para que un votante se registre debe declarar su lugar de residencia bajo juramento. Y la boleta de empadronamiento le advierte a aquellos que no den información verídica que cometen el delito de perjurio. Pero no existen mecanismos de verificación de las direcciones de los electores y puede ser que lo escrito en el DPI no coincida con la vecindad de una persona. Los partidos suelen ofrecer transporte a los simpatizantes que viven lejos de un centro de votación.

Los partidos políticos de Pueblo Nuevo Viñas se acusan entre sí de trasladar electores de otros municipios, y a la vez se aprovechan de la ambigüedad de la ley para cooptar votantes. Según Manfredo Marroquín, de Mirador Electoral, en Pueblo Nuevo Viñas se identificó la mayoría de casos de acarreo de votantes, y el 61% de las denuncias electorales que recibieron el 25 de octubre provenían de este municipio.

Los señalamientos sugieren que habitantes de Casillas y Cuilapa, en Santa Rosa y de El Jocotillo (Villacanales) y Guanagazapa (Escuintla), votaron en Pueblo Nuevo Viñas. Dos candidatos a alcalde punteros, pobladores y miembros de las mesas de votación repiten la misma frase: que sean los del pueblo los que eligen al alcalde.

Diter Ramírez, candidato del PP se mofa de que con los disturbios del 6 de septiembre, muchos acarreados no pudieron votar. Según el análisis de conflictividad electoral que el TSE presentó después de la primera vuelta, en Pueblo Nuevo Viñas se registraron once hechos de violencia: dos antes de las elecciones; bloqueos, intimidación, amenazas, enfrentamientos entre partidos, coacción al elector y traslado de votantes durante la fase electoral —y después de la primera vuelta—, amenazas contra la vida, toma de rehenes, manifestaciones, amenazas, destrucción de infraestructura y de material electoral.

Entre el casco urbano y sus aldeas

Pueblo Nuevo Viñas tiene una extensión de 290 kilómetros, tiene 9 aldeas y 20 caseríos. La principal actividad agrícola es el cultivo de café, pero debido a los daños ocasionados por la roya y la disminución de su precio en los últimos dos años, se incrementó el desempleo. Cientos de habitantes viajan a la ciudad de Guatemala, a 60 kilómetros del municipio, para trabajar.

Gabia Grande es un poblado a dos horas de camino al que ni las autoridades ni los pobladores se acercan. Los policías encargados del traslado del material que fueron a ese municipio, fueron los últimos en regresar esa noche. En la estación policial confiesan que temen ir a ese lugar y que van sólo cuando es imprescindible. En febrero del 2014 un agente de la PNC y su hermano murieron a balazos camino a La Gabia. En junio del mismo año, dos personas fueron capturadas por disparar contra agentes de la policía que los seguían por ser presuntos responsables de dos asesinatos y en septiembre, el Ministerio de Gobernación capturó a cuatro presuntos sicarios que provenían de La Gabia.

“Esa es tierra de nadie”, dicen varios habitantes de Pueblo Nuevo Viñas al hablar de La Gabia. El crimen organizado opera con secuestros, extorsiones y sicariato. Muchos le tienen miedo a La Gabia, incluso los miembros de partidos políticos quienes dicen preferir su vida y no arriesgarse a llegar a esa aldea a promover a sus candidatos políticos. En La Gabia se concentran ocho de las 38 mesas de votación del municipio. La policía no quiere acompañar a nadie.

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Los habitantes de Pueblo Nuevo Viñas temen a los secuestros que, según dicen, desde 2013 son una constante en el municipio. Diez días antes de la repetición de elecciones municipales, la PNC capturó a seis presuntos integrantes de la banda de secuestradores “Los Chilones”. Los pasajeros de un autobús, al menos cinco maestros y varios agricultores han sido víctimas.

Una hora antes del cierre de las elecciones, en esta segunda vuelta, todos los centros de votación del casco urbano registraban menos votantes. No hay datos comparativos con la primera vuelta, pero en las mesas receptoras calculaban un 25% menos de votantes.

 Las últimas papeletas en llegar a la sede de la Junta Electoral Municipal fueron las que provenían de La Gabia, a las 11 de la noche, pero desde las 7 los fiscales del partido Libertad Democrática Renovada (Lider) proclamaban la victoria en esa aldea y se la comunicaban a los encargados en el casco urbano, quienes predecían la victoria en el municipio. Y así fue.

Herbi “El Chato” Zamora Gaitán, de Lider, quedó en primer lugar con el 27.14% de los votos. Pero lo tuvo difícil. Cuatro candidatos se disputaron estrechamente el electorado. En segundo lugar quedó Diter “El Choco” Ramírez (21%) del PP, luego Julio Roldán de Todos (20%), y Hividen Romualdo Yumán, hijo del actual alcalde y candidato de Unión del Cambio Nacional (17%), en un proceso con el 88% de votos válidos.

Herbi Zamora, la cuarta es la vencida

El alcalde recién electo de Pueblo Nuevo Viñas había esperado en cuatro ocasiones el resultado que le anunciara como alcalde. Y aunque en las elecciones anteriores fue favorito como candidato del partido Creo. En la repetición del 2011 fue electo como alcalde pero nunca pudo asumir porque no cambió su vecindad al municipio a tiempo, un contrincante lo denunció ante el TSE y la notificación le llegó un mes después de haber sido electo.

La Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo del TSE y en vez del candidato a alcalde, Romualdo Yumán, candidato a concejal primero, asumió la alcaldía.

La ley manda a que todo candidato a alcalde resida en el lugar de su candidatura por lo menos desde seis meses antes de su inscripción para el puesto. Por eso, a Herbi Zamora sus detractores lo acusan de ser un candidato acarreado. Hasta abril de 2011 Zamora aparecía registrado como residente de El Jocotillo, parte del municipio de Villa Canales y uno de los lugares más señalados por llevar votantes a Pueblo Nuevo Viñas. Como Zamora no pudo asumir en las elecciones pasadas, tramitó su vecindad y todo estuvo en orden para que compitiera por la alcaldía de Pueblo Nuevo Viñas en el 2015.

Simone Dalmasso

Pero, aunque formalmente Zamora no podía ser alcalde, en la práctica lo fue. Cuando Plaza Pública visitó Pueblo Nuevo Viñas en marzo del 2012 quien fuera su propuesta para concejal primero no aparecía en la municipalidad. En la oficina del alcalde, sentado en la silla estaba Herbi Zamora, a quien le dieron el cargo de gerente municipal a pesar de que el TSE le prohibió fungir como alcalde.

Romualdo Yumán y Herbi Zamora —compañeros de confianza en la Corporación Municipal propuesta por el partido Creo en las elecciones pasadas— se pelearon. Zamora se cambió al partido Lider y Yumán apoya a su hijo en el partido UCN. Según la Contraloría de Cuentas, la administración de Yumán tiene fallas menores en lo administrativo, pero en lo financiero no ha provisto la información solicitada por el ente contralor, ni ha actualizado los proyectos ejecutados en el 2014 a través del Sistema Nacional de Inversión Pública, los cuales ascienden a 3 millones 441 mil quetzales.

Aunque la población considera que Pueblo Nuevo Viñas es un municipio tranquilo, en esta contienda electoral, todos los candidatos consultados se quejaron de amenazas e intimidaciones.

En mayo de este año, tres hermanos, un primo y un tío del alcalde asignado por el TSE habían sido asesinados. En septiembre, dos primos del alcalde —uno de ellos policía— murieron baleados en incidentes separados en Pueblo Nuevo Viñas. El vehículo del candidato del PP fue incendiado cuando estaba estacionado junto a su casa. Un grupo de hombres armados dejó inconsciente al candidato de la Unión Nacional de la Esperanza luego de pegarle con la cacha de la pistola. Y todos denuncian amenazas por teléfono o por recados personales.

Una victoria que no se celebra por miedo

La sede del partido Lider está cerrada. Pero las de los otros partidos con posibilidades de ganar están a la expectativa del anuncio en un momento en que las diferencias entre partidos a la cabeza no pasan de los 200 votos.

Herbi Zamora no quiere hablar con la prensa, luego de varios intentos y excusas, el candidato que está a punto de confirmar su victoria se disculpa y explica:

—Estamos esperando los resultados. Aunque vayamos a la cabeza aún queremos confirmar. Lo que sí es seguro es que no hay ningún lugar para que nos reunamos y no haremos ninguna celebración, nos han recomendado no hacer mucho escándalo.

Según el candidato de Lider, desde hace varios meses le llaman para amenazarlo. En ocasiones le piden Q100 mil para dejarlo en paz. Desde temprano en la noche, sus seguidores están en el cafetín del parque para esperarlo. “Ya va a venir El Patrón”, dice emocionada una joven votante de la aldea El Cuje. Pero El Chato Zamora, El Patrón, no llega al punto de reunión. Y es Manlio Ovando Cermeño, Concejal Primero de Lider quien toma la palabra, y apacigua con gestos a unas 70 personas que han estado esperando toda la noche la llegada del alcalde electo.

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“Hay motivos de sobra para ser discretos”, comienza Ovando. Cero celebraciones, cero gritos, cero aplausos, pide. Cauto, Ovando traslada el mensaje de agradecimiento en nombre del alcalde electo, Herbi Zamora. Zamora no aparece, no hay fiesta porque tienen miedo a alguna reacción violenta. Los pobladores del Cuje y de otras aldeas se suben a los microbuses que los llevaran a su casa, y un contingente de al menos 50 policías alrededor de los simpatizantes de Zamora comienza a coordinar su salida del municipio. En Pueblo Nuevo Viñas la gente tiene miedo por la violencia que acceder a la alcaldía provoca.

Como en la gran mayoría del país, Jimmy Morales ganó en la elección presidencial con el 59.58% de los votos válidos del municipio.

En estas últimas elecciones no hubo incidentes violentos en Pueblo Nuevo Viñas. La presencia de cuadrillas de policías en alerta mantuvo a salvo a los voluntarios de los centros de votaciones y los electores. Pero los implicados en la política, ya sea como candidatos o como miembros de las juntas electorales, admiten que han recibido amenazas o intimidaciones. En la noche de las elecciones, la subestación 32-22 de la Policía se prepara para regresar a sus operaciones normales, e intentará mantener el orden —con la ayuda de sus nueve agentes y su única autopatrulla— en Pueblo Nuevo Viñas, el municipio reincidente que en dos procesos electorales seguidos ha repetido sus elecciones de alcalde debido a la violencia. 

En los municipios de Morazán, El Progreso; Santa Clara La Lagua y Santa Catarina Palopó, ambos de Sololá; San Francisco Zapotitlán, San José El Ídolo y San Antonio, los tres de Suchitepéquez; Malacatán, San Marcos; Joyabaj, Quiché; y Santa Catarina Mita y Conguaco, en Jutiapa, también se repitieron las elecciones. Y al igual que en Pueblo Nuevo Viñas, debido a la presencia de las fuerzas de seguridad, esta vez no hubo protestas ni actos de violencia.

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