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En el Mercado Nuevo de Villa Nueva la PNC tampoco responde preguntas

Hombres, madres con sus hijos, jóvenes estudiantes, repartidores de restaurantes y alguno que otro peatón son detenidos
Si Sánchez se queja no solo es por la incomodidad que le producen los delincuentes. Fuera de su municipio, otros creen que es él el criminal.
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En el Mercado Nuevo de Villa Nueva la PNC tampoco responde preguntas

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La gente, contenta. Las autoridades, desinformadas. La ciudad, con marimba.

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Música a todo volúmen y un presentador habla con la gente en el Parque Central, un desfile de policía municipal motorizada atraviesa las calles, algunos estudiantes se acercan al evento. 

El Municipio de Villanueva, a unos 20 km al sur de la Ciudad de Guatemala, está de fiesta, o eso parece. En la municipalidad un grupo de marimba entona «noche de luna entre ruinas”. Algunos bailan.

Además de la fiesta, se cumplen seis días del plan Recuperación y Control 2, edición Villa Nueva.

Esta es la iniciativa de seguridad más publicitada de Alejandro Giammattei al empezar su gobierno, y parte de imponer estados de Prevención en diferentes municipios. En Villa Nueva ningún vecino entiende o explica por qué este fue seleccionado. 

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Hay razones suficientes para que el Gobierno, en su frenesí, haya optado por este municipio. 

Por ejemplo, para el 30 de junio de 2018, de acuerdo a la Asociación Diálogos, el municipio mostraba una tasa de 42.4 homicidio por cada cien mil habitantes, una de las más alta del país después del municipio de Guatemala: es el segundo municipio más peligroso según el Índice de Priorización Municipal (IPM).

Por ejemplo, es una de las tantas bases de operación del Barrio 18.

Pero en Villa Nueva, los entrevistados no dan motivos. Solo dicen que les parece bien.

Pero es un hecho que la tendencia de los homicidios vienen en disminución a nivel nacional. Previo a los resultados del censo poblacional, Carlos Mendoza, director de la Asociación Diálogos, presentó datos en los que se calculaba una tasa de 21.5 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Un indicador que demostraba una baja de 9.4% en relación al 2018.

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Ricardo Ruano, encargado de turno del Departamento de Seguridad Integral de la Municipalidad de Villanueva, abre la puerta. Ni la policía municipal o ellos tienen información sobre los operativos, explica. Se limitan a informar que es una estrategia que involucra a dos instituciones gubernamentales: el Ejército y la Policía Nacional Civil. La municipalidad solo les brinda un espacio para el «centro de operaciones» y alguna solicitud más. No explica qué otra.

Si se requiere más información, indica, en el Mercado Nuevo de Villa Nueva probablemente haya un encargado de la PNC que pueda brindarla.

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«¿No se va a quedar a escuchar la marimba?», añade un hombre que se encontraba dentro de las instalaciones municipales, entre el bullicio, entre los trámites, como si el Estado de Prevención y los trámites en la Municipalidad fueran una fiesta.

A quince minutos en carro está la Colonia Ciudad del Sol. En la entrada hay un puesto de registro a cargo de la Comisaría 15.

Frisando el mediodía, dos niñas juegan frente a su casa mientras su abuela las acompaña a la tienda. Saltan y juegan entre el bullicio de las motos, camiones, carros y el puesto de registro de la PNC ubicado frente a su vivienda. Este sí es parte del Plan Recuperación Y Control 2 del estado de Prevención.

Registrados pero contentos

En el puesto ocho agentes bajo las órdenes del Subinspector Leodan Méndez detienen a todo vehículo que les pueda parecer sospechoso.

El brillo del sol es intenso y es casi imposible alejarse de la rala sombra de las casas en que se encuentra el puesto de registro. Hombres, madres con sus hijos, jóvenes estudiantes, repartidores de restaurantes y alguno que otro peatón son detenidos.

Todos manos arriba mientras un agente los registra en busca de armas o sustancias ilegales, otro inspecciona el vehículo. Un par de minutos más y pueden seguir su camino. En total registraron 6,109 personas.

Al preguntar a la mayoría de los retenidos sobre su conocimiento del estado de Prevención, todos parecen estar de acuerdo. No les molesta que revisen su vehículo o incluso que los hagan bajar de él. 

Kevin Ordóñez, vecino de Villa Nueva desde hace más de 20 años, se siente más seguro. Se enteró del operativo a través de redes sociales y a pesar que ha notado una disminución en la violencia en los últimos diez años (las estadísticas así lo confirman), cree que todavía existen puntos ciegos en los que los delincuentes se agrupan.

Claudia Caravantes viaja en una camioneta Renault de modelo reciente. En el asiento trasero su hijo de aproximadamente tres años observa todo a su alrededor, guarda silencio y espera con los ojos muy abiertos hasta que la policía les permite retirarse. Para Claudia esta es una buena estrategia para identificar y detener a las personas que tengan algún problema con la ley.  

Durante los 18 años que el agente Mynor Morales ha trabajado para la PNC, no le había tocado gobernarse por un estado de Prevención. No le parece una mala estrategia, todo lo contrario, cree que más allá de desarticular grupos criminales, es retomar la confianza y respeto de los ciudadanos en la institución. Además, indica que obtener resultados positivos que satisfagan a la población, ofrece una oportunidad para que se visibilice y se invierta más en la policía que trabaja en condiciones precarias.

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En la sección de operaciones de la Comisaría 15 tampoco tienen información de los resultados. De nuevo, sostienen que es el Mercado Nuevo el lugar donde encontrarla.

Pocos kilómetros antes de llegar al Mercado Nuevo, en la Colonia Mario Alioto, otro puesto de registro ahora a cargo de la División de Puertos, Aeropuertos y Puestos Fronterizos, de la PNC. Las acciones son las mismas a las del puesto en la Colonia Ciudad del Sol. La respuesta de los vehículos y personas inspeccionadas también.

Los ocho agentes están más preocupados de salir bien en los retratos que por el registro. «Avíseme cuando me vaya a tomar la foto para no reírme y salir guapo», comenta entre risas uno de ellos.

Edgar Rodríguez es uno de los más veteranos del grupo. «Los primeros tres días son los buenos, después de eso ya no encontramos nada ni capturamos a nadie, después de eso se esconden, ya no salen” los delincuentes.

Aunque es una percepción local, sus palabras son validadas por las estadísticas presentadas como resutlado. Después del tercer día, las detenciones de personas con órdenes de captura fueron cero, en adelante solo hubo aprehensiones por delitos flagrantes, algunos de ellos por escándalo en la vía pública.

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Kevin Sánchez viaja con un amigo en moto. La policía los detiene y revisa sus papeles. Kevin es estudiante de una escuela militar y dice estar a favor porque el municipio es un área roja. A Kevin Sánchez le gustaría que el ejército tomara el control de la seguridad. En su opinión, que los datos contradicen, los policías siempre han estado y el resultado ha sido el mismo. Ahora la gente se siente más segura en la calle, o al menos durante esos días.

Si Sánchez se queja no solo es por la incomodidad que le producen los delincuentes. Fuera de su municipio, otros creen que es él el criminal. “Muchos de mis amigos se ven perjudicados al decir que son de Villanueva cuando buscan trabajo. Los tachan como que fueran mareros o malas personas” comenta. 

La base de operación entre mesas plásticas

Alrededor de las tres de la tarde, en las instalaciones del Mercado Nuevo, está instalado centro de operaciones de la PNC, el lugar donde se registran los datos obtenidos por los operativos. 

Este no es como el de las series o películas de acción: carpas selladas con equipo especializado para estudiar los indicios recibidos o un equipo multidisciplinario que monitoree constantemente los resultados.

Aquí solo hay una mesa plástica con un agente que recibe denuncias personales, en la esquina contraria, otra mesa cubierta de un mantel blanco con micrófonos y vasos con agua, como si estuviera lista para dar una conferencia de prensa en cualquier momento, aunque no hay nadie. 

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Al fondo, agentes con computadoras, una pantalla de 72” y el Subdirector de Investigación Criminal, Nery Benito Hernández, destituido en junio de 2018 por el exministro de Gobernación Enrique Degenhart, y restituido al cargo de subdirector general de Investigación Criminal por Giammattei. Se abotona la camisa y se prepara para recibir a una periodista. 

Después de seis días de operativos, a Benito y el resto del personal se les ve agotados. El Subdirector esquivó todas las preguntas y se limitó a repetir que durante los seis días solo obtuvieron resultados positivos, que todo lo demás es información confidencial.

El problema es que, ley en mano, esa información no puede ser confidencial.

—Si en la última década Mixco y Villanueva han reducido los homicidios y hechos delictivos, ¿por qué declararlos bajo estado de Prevención?

—Lástima que no tengo aquí mi computadora para demostrarle que usted está equivocada.

—Las estadísticas publicadas demuestran que hay una disminución. Insisto: ¿por qué la selección de éstos municipios?

—Mire, con este tipo de preguntas solo vamos a entrar en confrontación. Yo no puedo decirle más y no sé si tiene algo más que preguntar o no.

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Alejandro Giammattei visitó el Mezquital -barrio considerado como uno de los más peligrosos de Villa Nueva, y una de las tantas bases de operación del Barrio 18- para dar a conocer los resultados del operativo. Habló de decomisos de armas, drogas, dinero producto de las extorsiones, un muñeco bañado en sangre humana que según él se utilizaba en ritos satánicos. También resaltó hallazgos más destacados: la desarticulación de dos clicas (subdivisiones de la pandilla), y la detención de  extorsionistas.

Giammattei da algunos datos, pero en el Mercado Nuevo tampoco responden preguntas.

 

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