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Emilenne recargada

–“Si quiere le enseño mi cédula, la boda fue en un hotel de Antigua Guatemala”, asegura ella. –“Hicimos una fiesta de unión de hecho, pero de matrimonio, nada”, refuta él.
No poder explicar el origen del dinero de la campaña en otros países haría que la futura diputada Mazariegos estuviera sujeta a ser perseguida penalmente por lavado de dinero. Aquí habrá ver cómo se aplica la Ley de Extinción de Dominio.
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Emilenne recargada

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Esta historia bien podría ser tomada para un melodrama en el que una mujer se supera y reta al responsable de sus penas, o bien podría ser la antesala de novela policíaca, en donde el dinero sucio –de origen inexplicable– invade la política. El desenlace sobre la candidata a diputada del Partido Patriota por Huehuetenango será el 11 de septiembre. Espérelo.

Redes-lateral

Emilenne llegó al Congreso hace cuatro años por amor, o más bien por desamor. Estuvo sólo 10 meses pero fueron suficientes para saber que quería volver. Que ese era su lugar natural. Su  lealtad a la líder de un partido –"el partido" ahora– trabajo y dinero, mucho dinero, la podrán devolver al lugar de donde fue sacada casi a empujones por su ex pareja, diputado titular.

La historia de Emilenne puede ser tan clásica como la de decenas de telenovelas o de vidas reales latinoamericanas. En los primeros capítulos una mujer de 22 años conoce a un hombre, rico y poderoso, el político cacique de un pequeño pueblo. Éste la enamora y le jura que todo serán castillos y felicidad. Pero el capítulo más esperado es un nubarrón, confuso, con recuerdos contradictorios. Para ella fue una traición; para él una promesa incumplida: el matrimonio.  Se acusan mutuamente. Ella se va del pueblo con la promesa de que un día volverá. Y con el tiempo regresa pero ya no es la misma. Ahora tiene poder y dinero para golpear a su ex amado dónde más le duele: Sacarlo de su reducto parlamentario que ha mantenido como bancada unipersonal durante 16 años.

Como esta es una historia contemporánea en la Guatemala de la primera década del siglo, se mueve sigilosa la sombra del dinero de origen inexplicable, quizás del narcotráfico. Casi invisible. Casi indetectable, a no ser por unos cuantos que hablan en voz baja. Comprensible si se vive en un departamento sometido por el narcotráfico, en donde la violencia es tan alta y con tan poca respuesta del Estado y la justicia que hay que ser un superhéroe para arriesgarse. Y esta historia tiene nombre y apellidos. La protagonista es Emilenne Mazariegos. Su galán (o ex galán) es el diputado Edwin Martínez. El pueblo es Huehuetenango y el final del próximo capítulo está por conocerse, en septiembre del 2011, cuando ella lidere a los diputados electos por el Partido Patriota y tal vez consiga su primer objetivo: evitar que el otrora jefe de la Unión Democrática (UD) y ahora miembro de la UCN se reelija en el Congreso.

El inicio

Casi nadie sabe la verdadera historia de por qué en febrero del 2008, un mes después de ser reelecto por cuarta vez como diputado, Edwin Martínez pidió permiso al Congreso para ausentarse por tiempo indefinido. Su lugar lo ocupó su pareja en ese entonces, Emilenne Mazariegos, electa como diputada suplente.

Al cabo de 10 meses Martínez regresó pidiendo el lugar que le correspondía. Mientras, Mazariegos se aferraba al puesto y lo acusaba de extorsionarla. El pleito fue tal que llegó a las páginas de los diarios.

Quienes dicen conocer la historia explican que Martínez le prometió matrimonio y le hizo creer que se casaban, pero el abogado nunca inscribió la unión en el registro civil. Y para evitar que todo saliera en la prensa, Martínez le cedió a Emilenne un tiempo como diputada en el Congreso.  Ella reclamaba que el acuerdo firmado ante un abogado había sido de dos años.

Varias voces aseguran que se trató de un timo y que nunca se casaron. Mazariegos califica de ridícula esa versión y dice que sí hubo matrimonio.

–“Si quiere le enseño mi cédula, la boda fue en un hotel de Antigua Guatemala”, asegura ella con la misma firmeza con que Martínez sostiene que nunca hubo tal unión.  “Hicimos una fiesta de unión de hecho, pero de matrimonio, nada”, refuta. Si bien es una discusión íntima, que podría ser del ámbito privado, trasciende a lo público por el historial de acusaciones criminales de Martínez y porque sirve para explicar por qué Mazariegos se convirtió, en tres años, en la mujer en la política de Huehuetenango.

En el camino dejó muy por atrás a Martínez, un político señalado de amasar fortuna gracias a obras para sus empresas con dinero público y a pedir dinero a constructoras. Martínez fue uno de los gestores del Programa de Apoyo Comunitario Urbano y Rural (Pacur), durante el gobierno de Óscar Berger y bajo el mandato de Eduardo González. Q600 millones en dos años para comprar votos de diputados a cambio de que pudieran escoger obras, el costo de éstas y las empresas que las construirían.

No es la primera vez que se denuncia a Martínez de engañar con casarse a una joven: está sindicado de haber tenido relaciones en 1996 con una quinceañera a cambio de prometerle también matrimonio, delito que tipificado como estupro mediante engaño. Martínez y Mazariegos se conocieron cuando ella tenía 22 años.

Para añadir una guinda, el 22 de  noviembre de 2007 Martínez fue capturado por la Unidad de Vehículos Robados de la PNC porque manejaba una Lincoln Navigator con el número de identificación alterado. El MP de entonces no pidió que se le retirara el derecho de antejuicio para investigarlo.

Quizás a la larga Martínez no era el mejor partido para ser su pareja.

Diputada visionaria

Mientras Mazariegos estuvo en el Congreso fue una parlamentaria relativamente activa. Presidió la Comisión de Reconstrucción e integró las comisiones de Derechos Humanos y de la Mujer. Además participó del Foro de Partidos Políticos.

¿Sus mayores logros? “Apoyar la ley de paternidad responsable y presentar el proyecto de ley para implementar el proyecto de emergencia 911”, dice Mazariegos.  Su otro logro, más grande y que no menciona, fue acercarse a Roxana Baldetti. Estar atenta a sus consejos, a sus intereses, apoyarla para la presidencia legislativa. Es más, después de salir del Congreso se quedó trabajando con los del PP. Su experiencia como licenciada en Ciencias Políticas le fue útil a la bancada.

El clic entre Mazariegos y Baldetti fue instantáneo. Cuando Emilenne aceptó su adiós al Congreso en diciembre del 2008 vaticinó: “Por ahora trabajaré con el Partido Patriota que me ofreció la primera casilla (Huehuetenango)”. Ningún líder del partido lo confirmó y Mazariegos, por su inexperiencia y candidez, era blanco de bromas de sus colegas. Parecía poco probable. Pero en política todo cambia, y tres años son una eternidad.

El regreso

Su regreso ha sido un camino empedrado. Desperdigaron rumores de su supuesto origen salvadoreño. “Soy tan capitalina que nací en el Roosevelt”, responde. Y eso no fue hace mucho. Tiene 30 años y en 2008 era una de las dos diputadas más jóvenes. El destino la llevó a Huehuetenango y la trajo de vuelta a la capital. El interés por una curul la devolvió al departamento fronterizo. Ella dice que desde hace tres años empezó a trabajar en las bases del partido. En células patriotas. En hacer el trabajo que tiene que hacer una desconocida si quiere hacer campaña política. Un trabajo duro.

Huehuetenango es el tercer distrito con más peso parlamentario después de la capital y de los municipios del departamento de Guatemala; ofrece 10 diputaciones.  Por eso tener una buena base y aceitarla asegura varias puestos para el partido que tenga la minoría más grande.

Hace cuatro años fue la UNE y obtuvo tres puestos. La GANA dos. Y el FRG, PAN, URNG, PP y UD, uno cada uno. Ahora el PP lidera las encuestas.

¿Cómo se logra esto?  “Con mucho, mucho dinero”, dice Benjamín Herrera, quien era el candidato a alcalde del Partido Patriota en Huehuetenango, hasta que Mazariegos lo expulsó en el pasado abril.

“Ella es una desconocida aún y no es de aquí. Por eso hay antipatía. Algunos de las bases están molestos”, dice Benjamín, un ex acalde favorito para regresar a la municipalidad, pero que por enfrentarse de frente a Mazariegos perdió su puesto.

La expulsión de Herrera fue un movimiento arriesgado para Mazariegos y el Partido Patriota porque tiene el beneplácito de uno de los canales de cable del lugar, según una investigación de Mirador Electoral. Al punto que el apoyo del cable es fiel a Benjamín y el PP perdió un aliado en comunicación en el departamento. Como también perdió a un buen grupo que de seguidores que son fieles a Herrera.

Pero el panorama no parece color de hormiga y todo apunta a que Mazariegos tendrá un gran caudal de votos para el partido que encabeza el militar retirado Otto Pérez Molina.

“Tenemos que reconocer que es la única mujer que encabeza un listado de diputaciones en Huehuetenango, y por algo será”, reconoce Martínez sobre su ex pareja y niega que la competencia la cause temor ni que sea un tipo de venganza.

Muchos se preguntan cómo una mujer tan joven llega a tener el puesto que tiene Mazariegos, y si su fidelidad o servilismo con Roxana Baldetti pudo haber sido determinante. Se buscó durante días una explicación de la vicepresidenciable patriota, pero fue imposible. Tampoco se logró con el jefe de campaña Mauricio López Bonilla.

Liderazgo financiero

Pero lo que no se responde en la capital se dice en Huehuetenango. Según un integrante del comité departamental del PP, Emilenne dijo en una reunión con líderes locales que confiaran en ella. Que los puestos que ella daba eran seguros porque había obtenido Q4 millones para el partido con donantes. No explicó quiénes eran esos donantes y tampoco si eran confiables.

Ella niega las supuestas declaraciones y explica que del partido han recibido la orden de tener cuidado con quien desee donar a la causa.

“Mi pareja y yo hemos invertido Q800 mil en campaña”, explicó Mazariegos. No respondió sobre cómo obtuvieron esos recursos, ni de dónde provenían.

“Somos pequeños empresarios… mmm eee… pues de nuestro trabajo”, se esforzó en aclarar.

Después de varios intentos por saber el origen de sus fondos se le hizo la pregunta que todos quieren hacerle en el distrito que representará: En Huehuetenango dicen que usted tiene relaciones con un grupo de narcotraficantes de Santa Ana Huista. ¿Qué de cierto hay en eso?

“¿Cómo va a creer eso? Lo voy a demandar por difamación”, respondió amenazante y cortó la llamada.

Algunos de sus rivales la vinculan con un huehueteco investigado por la Policía Nacional Civil por supuestos vínculos con el narcotráfico. Pero evidencia que vincule a Mazariegos con él o con algún narcotraficante no hay disponible. Y evidencia que vincule al Partido Patriota con narcotraficantes en ese departamento por el que pasan toneladas de droga tampoco se encontró. Sólo acusaciones de gente que se niega a dar su nombre -por temor, dicen-; algunos opositores y gente que estuvo en la órbita del partido aseguran que la relación es real y debería ser investigada por el Ministerio Público.

Ella se indignó con la pregunta y colgó el teléfono.

No poder explicar el origen del dinero de la campaña en otros países haría que la futura diputada Mazariegos estuviera sujeta a ser perseguida penalmente por lavado de dinero. Aquí habrá ver cómo se aplica la Ley de Extinción de Dominio.

De lo que sí hay evidencia es que la Emilenne no es la misma que la de ahora. Aquella veinteañera, quizás naïve, aquella que asegura haber sido engañada por el que considera su ex marido, aquella que asumió una curul en 2008, aquella ha cambiado. Ahora, a sus 30 años, es la candidata principal del Partido Patriota en el tercer distrito más grande del país.

Hay evidencia que tiene un gusto peculiar y que ha escogido parejas poco aconsejables. Y también hay evidencia que trabaja para cumplir sus promesas: está a punto de quitarle presencia a quien, según ella, la engañó; está a punto de superar en relevancia a quien ha sido diputado los últimos 16 años.

Entonces, empezará su próximo capítulo. A partir del 14 de enero de 2012.

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