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El guatemalteco “Che Manuel” se declara culpable de narcotráfico en Miami
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El guatemalteco “Che Manuel” se declara culpable de narcotráfico en Miami

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El 10 de enero de 2018, la justicia estadounidense dictará la sentencia al guatemalteco López Morales, quien el pasado 9 de noviembre se declaró culpable de traficar cocaína desde Sudamérica hasta EE.UU. vía Guatemala. Previo a ello, deberá dar detalles de esas operaciones a una fiscalía en Miami.

El guatemalteco José Manuel López Morales, se declaró culpable de conspirar para traficar cocaína desde Sudamérica hacia EE.UU., vía Guatemala, el pasado 9 de noviembre, en una corte de Miami, Florida. López Morales, también conocido como “Che Manuel”, también ofreció detalles de sus operaciones delictivas que la fiscalía de Florida y una corte de Virginia no habían incluido en la causa en su contra.

En Florida, la acusación de página y media escuetamente expone que conspiró para trasegar la droga en Colombia, Venezuela, Ecuador, Honduras, Guatemala y México. En cambio, la acusación en Virginia ofrece 21 páginas con minuciosos pormenores acerca de cómo “Che Manuel” compró cocaína a los hermanos hondureños Valle Valle (capturados en 2014) y les envió millones de dólares hacia Honduras. Aun así, esta semana el guatemalteco, originario de San Juan Ermita, Chiquimula, demostró que no todo está dicho en esta historia.

Un texto que elaboró la fiscalía en Virginia, y que López Morales firmó en aprobación, lo ubicó traficando ente 2005 y 2014, recibiendo y coordinando el transporte de cargamentos de droga y los pagos en dólares “para varias organizaciones de narcotráfico en Centroamérica”. Es decir, los Valle Valle eran sólo una de las organizaciones con quienes trataba. El sitio Personas de Interés revela cómo este sujeto también compraba cocaína a la colombiana Yaneth Vergara, una exsocia de los hermanos guatemaltecos Lorenzana Cordón (hallados culpables de cargos por narcotráfico en 2016). La declaración de esta semana también significa que Che Manuel no sólo traficó por medio de la frontera El Florido, en Camotán, hacia Copán, Honduras.

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“El 6 de julio de 2013, el acusado y varios co-conspiradores se reunieron en Guatemala para discutir la logística de un cargamento de cocaína que sería enviado desde La Guajira, Colombia, hacia Río Dulce (en Izabal, Guatemala)”, indica el documento de Virginia. Una de las tareas de “Che Manuel” era transportar la droga desde Izabal, Guatemala, hasta México. La Guajira, una de las zonas más pobres de Colombia, era dominada en esa época por narcotraficantes locales, ante el debilitamiento de los grandes carteles. También tenía presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército del Pueblo (EP), y de los clanes del Golfo (o Urabeños), los Paisas y los Rastrojos (paramilitares), que dominaban el Caribe colombiano. Entre ellos figuraban algunos de los socios de López Morales.

Escapó de las autoridades dos veces en 2014

El 11 de enero de 2014, una avioneta con matrícula de Costa Rica transportó un cargamento desde La Guajira, en Colombia, hasta la pista del Aeroclub, en Livingston, Izabal. En Guatemala, la Policía Nacional Civil (PNC) lo ubicó con facilidad porque ya lo esperaba: la acusación revela que “las autoridades” habían interceptado comunicaciones por teléfono celular, y establecieron la ubicación del teléfono de López Morales en las inmediaciones de la pista ese día. Esa habría sido la primera vez que estuvo a punto de ser capturado. La segunda ocurriría ocho meses después, en Chiquimula.

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Un reporte de prensa de la incautación en Izabal reveló que la PNC capturó a tres guatemaltecos (enviados a juicio ese mismo año), pero había más personas en el lugar que lograron escapar. Una de ellas era “Che Manuel”, quien volvería a evadir a las autoridades un año después. En esa ocasión, las autoridades incautaron 18 costales que contenían 25 ladrillos cada uno: un total de 450 kilos de cocaína, varios con la marca “Rana”. Ese año, el envío de cocaína desde La Guajira ocurría en grandes volúmenes, como en todo el Caribe colombiano, donde las autoridades de Colombia incautaron 13 toneladas ese año en esa región.

El Ministerio Público (MP) atribuyó la propiedad de la carga incautada en Izabal al mexicano Cartel de Sinaloa, aunque tres años después el expediente de López Morales en EE.UU. no lo involucra con ningún grupo mexicano en particular.

Para el 27 de abril de 2014, en Chiquimula, el procesado esperaba 743 kilos de cocaína en un camión encaletado que transportaba ganado, pero que no llegó a su destino. La policía lo incautó en Honduras. Cinco días después recibió 201 kilos, también provenientes de Honduras. Un mes después, “Che Manuel” y sus cómplices intentaron transportar US$5 millones en dos vehículos separados desde México hacia Honduras. El documento de la fiscalía en Virginia señala que la policía de Guatemala detuvo el vehículo que transportaba US$2.7 millones y que incautó US$2.3 millones. No explica qué sucedió con los US$400 mil restantes. López Morales y los Valle Valle coordinaban estos movimientos, según la acusación de la fiscalía. Las autoridades en EE.UU. sabían que juntos había traficado casi tres toneladas de cocaína y mover casi US$7 millones entre febrero y mayo de 2014.

El “mea culpa”

Para demostrar que aceptaba esta relación de hechos como verdadera, el pasado 9 de noviembre “Che Manuel” calzó con su firma un documento que narra los hechos descritos. También lo firmaron su abogado Robert Feitel, que defendió a Miguel Arnulfo Valle Valle, y el fiscal Walter Norkin, quien en octubre pasado logró la condena de otro socio de los Valle Valle a 30 años de cárcel. Considerando que los Valle Valle podrían haber recibido cadena perpetua, a Feitel no le fue mal con su cliente hondureño. Los Valle Valle, que también se declararon culpables, fueron condenados a 23 años en Florida. “Che Manuel” siguió sus pasos para colaborar casi 40 días después.

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Desde octubre, en una corte de Miami, Florida, los abogados del guatemalteco anunciaron que cambiaría su declaración inicial de “no culpable” a “culpable”, de los cargos en ese estado y en Virginia, un caso que absorberá la fiscalía de Florida. “Che Manuel” se anunció dispuesto a cooperar para tratar de reducir su pena. La corte aclara que, pese a su cooperación, no descarta la cadena perpetua, y subraya que no puede dictar una sentencia menor a los diez años de cárcel, más libertad condicional y supervisada durante cinco años o el resto de su vida. El procesado también podría pagar una multa de US$10 millones.

El documento con las recomendaciones para formular la sentencia de López Morales indica que no hay indicios de que “el procesado empleó violencia, o profirió amenazas de actos violentos, o de que poseyera un arma de fuego en conexión con la ofensa (de narcotráfico)”. También agrega que “no hay indicaciones que el procesado era un organizador, líder, administrador, o supervisor de otros en la ofensa”. Sin embargo, la corte en EE.UU. no consideró que las autoridades guatemaltecas encontraron seis fusiles de asalto (uno de ellos con lanzagranadas) y tres granadas de fragmentación en una de las viviendas de “Che Manuel”, cuando intentaron capturarlo en septiembre de 2014. También ignoró que el guatemalteco era un proveedor de armas de grueso calibre para los Valle Valle, según una investigación de InSightCrime que cita a autoridades hondureñas. La acusación en EE.UU. también indica que López Morales era un clave comprador de droga y transportista de dinero para los Valle Valle.

La recomendación de la fiscalía y la decisión de la corte dependen del grado de cooperación de “Che Manuel” —que puede implicar desde no mentir en sus testimonios y no proteger a ningún cómplice, y testificar en varios juicios según le sea requerido, hasta ser un informante encubierto—. Sin embargo, aún después de la condena, el procesado podría recibir una reducción en la sentencia.

La corte en Miami le anunció a “Che Manuel”, de 38 años, que deberá presentarse a una audiencia el 10 de enero de 2018 para escuchar a cuántos años de cárcel lo sentencia el juez José E. Martínez. Hasta entonces, permanecerá en el Centro de Detención Federal de Miami, donde está recluido desde el 17 de agosto de 2017, luego de su captura y extradición desde un país que las autoridades en Guatemala y EE.UU. no revelan. Tiene dos meses para intentar no pasar el resto de su vida tras las rejas. 

EE.UU. sabía que juntos había traficado casi tres toneladas de cocaína y movido casi US$7 millones en 2014.
La recomendación de la fiscalía y la decisión de la corte dependen del grado de cooperación de “Che Manuel”
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