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Las remesas, un aporte al desarrollo local
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Opinión

Las remesas, un aporte al desarrollo local

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En los últimos seis años, las remesas han aumentado 73 % y actualmente constituyen el 11 % del PIB. Sin embargo, es a nivel local donde tienen mayor impacto, pues para las familias beneficiarias significan la diferencia entre estar encima o debajo de la línea de pobreza.

Recientemente, la Organización Internacional de Migración (OIM) dio a conocer los datos de la Encuesta sobre Migración Internacional de Personas Guatemaltecas y Remesas 2016. Según esta, más de un millón y medio de personas recibe mensualmente un promedio de $379.00, monto similar al salario mínimo agrícola y no agrícola, que beneficia a alrededor del 38 % de la población guatemalteca.

Aunque la pobreza es un problema multidimensional, las remesas ayudan a aminorar esta situación y posiblemente sean la razón de que la pobreza extrema haya disminuido en los últimos años. Las comunidades sin población migrante muestran mayores rasgos de pobreza: sin tierras productivas, mala comunicación con centros urbanos y poca presencia institucional e inversión pública, los pobladores no tienen los medios suficientes para mejorar sus condiciones de vida por sí solos, pero tampoco para asumir la deuda del pago de un coyote que los lleve al extranjero, ni tienen redes sociales que los acojan e introduzcan en el nuevo lugar de vida y trabajo. Son los miembros de familias con ciertos recursos los que pueden arriesgarse a migrar y asumir las deudas que ello implica.

Totonicapán es uno de los departamentos con mayor número de familias rurales beneficiarias de remesas. También es, a nivel nacional, el departamento con mayor disminución en las prevalencias de desnutrición crónica, lo que se deduce al comparar la Encuesta Nacional de Salud Materno-Infantil 2008-2009, la misma encuesta del período 2014-2015 y el Censo de Talla en Escolares de Primer Grado de Primaria del Sector Público (tercero y cuarto, 2008 y 2015 respectivamente). No todos los municipios del departamento muestran el mismo comportamiento. Los municipios al sur, como San Cristóbal Totonicapán, muestran mejoras en la disminución de desnutrición crónica, mientras los situados al norte, en el Corredor Seco, como Santa Lucía La Reforma, muestran incluso aumento en esta. La desnutrición crónica se refiere a la disminución sostenida de una ingesta calórica inadecuada ya sea por un consumo bajo de alimentos o por el consumo de alimentos no apropiados nutricionalmente. La disminución de la desnutrición crónica responde a un conjunto de situaciones e intervenciones de organismos gubernamentales y no gubernamentales, pero las remesas han contribuido de diversas maneras a que las familias tengan acceso a una mayor variedad y cantidad de alimentos.

En el caso de algunos municipios al sur de Totonicapán, existen condiciones favorables como tierras fértiles, acceso a fuentes de agua para riego, mejor comunicación (carreteras y transporte) con centros urbanos importantes y mayor presencia institucional del Estado. Pero a nivel familiar las remesas han propiciado cambios fundamentales. En el cantón San Ramón, de San Cristóbal Totonicapán, las mujeres han asumido la jefatura del hogar haciéndose cargo de las tierras y de los telares de pie, lo cual ha permitido ampliar la base de las fuentes de ingresos. Además, ante la ausencia de las parejas, la fecundidad ha disminuido, pues, «si no hay marido, no hay patojo». El aumento de ingresos y el menor tamaño de las familias han permitido a las madres dedicar más tiempo a sus hijos e hijas y ofrecerles una dieta más variada. Una madre explicaba claramente las diferencias entre la crianza de su hijo adolescente y la de su niña pequeña: con su hijo cargado a la espalda, iba a trabajar al campo y no tenía un horario establecido de alimentación, así que, cuando creía que la criatura tenía hambre, simplemente le pasaba pedacitos de tortilla. Ahora, en cambio, su marido le envía dinero, por lo que ya no trabaja en el campo y puede sentarse con su niña a la mesa, servirle cereal con leche y observar cuánto come, un aspecto importante para mantener la salud de su hija. Y es que los migrantes no solo envían dinero, sino también dan recomendaciones para mejorar las condiciones de vida familiar: «comprale su lechita a la nena», «que los patojos vayan a la escuela».

Las transferencias monetarias condicionadas crearon el hábito de enviar regularmente a niños y niñas a la escuela, pero las remesas han ayudado a que continúen sus estudios y les han facilitado a las familias afrontar gastos como uniformes y refacción. Y en el caso de la educación secundaria, libros y transporte, pues no todas las comunidades tienen un instituto de educación básica en su localidad. Ante la falta de abastecimiento de los centros de salud, las familias tienen la opción de buscar servicios privados de salud y de comprar medicina. La falta de empleos impulsa la migración, pero, a pesar ello, las familias rurales apuestan por la educación como un medio para mejorar sus condiciones de vida.

Las remesas no solo aportan mejoras a nivel familiar, sino que además facilitan las contribuciones que las familias aportan a proyectos comunitarios como introducción de agua potable, mejoramiento de calles o caminos e incluso celebración de fiestas patronales. Además, no es extraño observar, en establecimientos educativos públicos, pizarrones, pupitres u otros objetos donados por organizaciones de migrantes. Adicionalmente, las remesas ayudan a mover la economía local a través de la creación de pequeños negocios, la construcción de viviendas y oferta de empleo para diversos trabajos. Las remesas apoyan el desarrollo de comunidades donde las acciones del Estado han sido insuficientes.

Ante las actuales políticas de migración promovidas por el presidente Donald Trump, cabe preguntarse qué acciones tiene previstas el Estado guatemalteco ante la posibilidad de una posible deportación masiva de connacionales y, como consecuencia, la disminución de las remesas que sostienen una parte importante de la economía y del bienestar de muchas familias guatemaltecas.

 

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Referencias

  • Banco de Guatemala (2017). «Guatemala: ingreso de divisas por remesas familiares, período 2010-2017». Disponible aquí. Recuperado el 22 de febrero de 2017.
  • MSPAS, INE, Segeplán e ICF Internacional (2015). «VI Encuesta de Salud Materno-Infantil (ENSMI) 2014-2015. Informe de indicadores básicos». Guatemala.
  • MSPAS, INE, UVG, Usaid, Embajada de Suecia, CDC, Unicef, Unfpa, OPS y Proyecto de Mejoramiento de la Atención en Salud (2010). V Encuesta de Salud Materno-Infantil 2008-2009. Guatemala: MSPAS, INE, UVG.
  • Ministerio de Educación y Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (2009). «Tercer Censo Nacional de Talla en Escolares del Primer Grado de Educación Primaria del Sector Oficial de la República de Guatemala. Resumen ejecutivo e informe final». Guatemala.
  • Organización Internacional de Migraciones (2017). Encuesta sobre Migración Internacional de Personas Guatemaltecas y Remesas 2016. Guatemala.
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