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La desolación de Zury Ríos y los gastos de precampaña
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La desolación de Zury Ríos y los gastos de precampaña

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La élite, en este caso, la conforman el Partido Patriota y la Unidad Nacional de la Esperanza. Entre ambos, sólo en la capital, gastaron más de Q38 millones en publicidad.
“El 55 por ciento del gasto”, señala el informe, “se hace en los dos meses anteriores a la primera vuelta”.
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Zury Ríos renunció a ser candidata presidencial por sentirse sin posibilidades ante el financiamiento de los partidos punteros. Mirador Electoral monitoreó de octubre a abril el gasto publicitario de los partidos políticos en la capital. El gasto, previo a la convocatoria de elecciones, ascendió a Q58 millones. Más de un tercio salió de las arcas patriotas.

A menudo los novatos cometen errores de cálculo. Zury Ríos, en cierto modo, era una novata hace unos meses. No, quizá, de la manera más obvia. No porque no supiera de campañas. Sino porque esta campaña era para ella distinta de las anteriores: ella era por primera vez precandidata presidencial, y su partido, por primera vez, un partido extremadamente débil que corre el riesgo de desaparecer, y con él, la herencia institucional de su familia.

Meses de esfuerzos invertidos en transformarse de una congresista reconocida a una candidata presidencial capaz de mantener a flote su partido, el Frente Republicano Guatemalteco, le han enseñado algo que ya conocía pero cuya dimensión parecía habérsele escapado: que para eso hace falta mucho dinero –recursos “desmedidos, desproporcionados”, dijo ella– y que para la mayoría es muy difícil conseguirlo. Especialmente – y probablemente ahí estuvo el error o la inconsciencia– cuando el partido propio languidece.

Menos los médicos, nadie se acerca ni nadie ayuda a un moribundo en cuarentena. Muchos huyen. También los amigos. Y los médicos cobran.

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Si es cierto que lo aprendió ahora o que reparó ahora en ello, la epifanía llegó con toda seguridad a destiempo. Dándolo ya todo por perdido, el sábado en una conferencia de prensa Zury Ríos anunció que renunciaba a sus aspiraciones presidenciales y a cualquier candidatura de elección popular.

Así acababan las aspiraciones de la candidata más liberal de la derecha y la más audaz en términos de protección de los derechos reproductivos de las mujeres, de persecución contra la trata de niños, de espacios libres de humo. La única paradoja en el escenario, con probablemente el discurso más progresista en lo moral a pesar de correr con un partido construido muy cerca de ideas fascistas y populistas.

Había llegado a la conclusión, declaró, de que los obstáculos que se oponían entre ella y su objetivo eran insalvables. El mismo sistema de financiamiento de partidos que antes le había abierto todas las puertas, ahora se las cerraba. En sus palabras había un anguloso aroma de rencor y realismo. La campaña ha comenzado con dieciséis meses de antelación -dijo deslizando un lamento-: y nuestro sistema de partidos políticos está diseñado de tal forma que los liderazgos sociales que aspiran a encabezar proyectos nuevos no pueden hacerlo sin el concurso de financistas privados.

Su discurso no incluía datos, ni estadísticas, sólo el pálpito de su experiencia más reciente, su sentimiento de derrota, la nostalgia del partido. La sensación de que para ella, los demás eran inalcanzables.

Pero, igual que la tendría la de casi cualquier otro político local, la desazón de Ríos tiene sustento matemático: las cifras existen. Las ha reunido el Mirador Electoral como parte de sus investigaciones sobre la precampaña. Uno de sus miembros, Acción Ciudadana, monitoreó el gasto publicitario de los partidos en la capital desde el 1 de octubre de 2010 hasta el 30 de abril de 2011, y hará públicos los resultados hoy martes.

PP, UNE y después la brecha

En vallas, mupis, carteles, jingles, en anuncios en cinco medios impresos, en cinco grupos de radio, en seis canales de televisión, los 28 partidos han invertido durante esos siete meses, sólo en la Ciudad de Guatemala, alrededor de Q58.5 millones. La distribución es la típica en la sociedad guatemalteca: unos mucho, la mayoría muy poco, y una clase media que contempla con envidia y reverencia y grandes aspiraciones a los que tiene por encima.

La élite, en este caso, la conforman el Partido Patriota y la Unidad Nacional de la Esperanza. Entre ambos, sólo en la capital, gastaron más de Q38 millones en publicidad. El FRG está fuera de ese grupo privilegiado, muy arrumbado hacia las márgenes. 

De la misma manera que en la precampaña de 2007, el Partido Patriota es la agrupación política que encabeza la lista de gasto publicitario con algo más de Q21 millones.

La imagen de Otto Pérez, Roxana Baldetti y Alejandro Sinibaldi ha plagado los cielos y los medios informativos de la capital. Para ello ha necesitado más de una tercera parte del total de dinero que se empleó en la precampaña y ha gastado casi tanto como todos los demás partidos juntos, a excepción de la Unidad Nacional de la Esperanza. Con Q17.3 millones, un gasto que equivale al de 25 de las 28 agrupaciones medidas por Mirador Electoral, la UNE se coloca en segundo lugar.

La brecha con el siguiente partido –el salto a la clase media alta– es grande. Los oficialistas triplican la inversión publicitaria del tercero, el Partido Unionista de Arzú, que apenas supera los Q5 millones. En cuarto lugar aparece Lider, encabezado por Manuel Baldizón, con unas cifras que alcanzan los Q4.2 millones. El FRG de Zury Ríos –no es de extrañar su lamento- aparece en duodécimo lugar, con un presupuesto publicitario 53 veces menor que el de Otto Pérez y 43 veces más pequeño que el de Sandra Torres.

Aunque hay una contradicción en que Zury Ríos, cuya figura ha crecido al calor de una agrupación que ha sabido aprovechar durante más de una década el sistema de partidos, critique su diseño, su queja es en cierta forma la queja de todos los demás partidos que no tienen posibilidad de competir en igualdad en estas elecciones ni las ven, como otros, como el paso ineludible para estar en situación de ventaja en las próximas.

“Multas regresivas”

Como otros políticos, la diputada pudiera tener más motivos para lamentarse. Por ejemplo, la distribución de las sanciones y multas que el TSE ha emitido contra los partidos por campaña anticipada. Si bien es cierto que el Tribunal debe observar todo el país y que el monitoreo se centra en la capital y en medios de difusión nacional, las cifras de multas y gastos no guardan ninguna relación directa.

Al contrario, con las sanciones por precampaña parece haber la misma tendencia que con la estructura tributaria: paga más quien tiene menos. De los ocho partidos más multados por el TSE, los que menos han gastado en publicidad se encuentran, en proporción, entre los más castigados.

Y por encima de todos ellos el FRG. Su gasto en publicidad fue de octubre a abril de casi Q400 mil. En ese tiempo le impusieron siete sanciones que englobaban 35 multas de US$125, según datos del TSE. En total, tuvo que pagar US$4375, que equivalen al 8.3 por ciento de lo que invirtió en promocionarse. El Patriota y la UNE, en el otro lado de la balanza, han sido multados con cantidades iguales al 0.6% y 0.2% por ciento de sus presupuestos publicitarios para la capital.

Lo mejor –o lo peor– está por venir

Recién abierta la convocatoria, el momento escogido por Zury Ríos para declinar su candidatura puede haberle parecido a algunos un tanto absurdo o sospechoso y hay quien ha asegurado que se trata de un movimiento propagandístico para atraer atención y tiempo con su denuncia de que la campaña está podrida de dinero sucio. Sin embargo, encaja con la justificación: los financistas serán aún más importantes a partir de ahora. Los mayores gastos están por venir y alcanzarán su momento cumbre entre mediados de julio y mediados de agosto. Al menos así sucederá si se repite la progresión de gastos de 2007.

En aquel año, Acción Ciudadana midió el costo de la campaña en todo el país. En mayo los partidos erogaron Q9.6 millones en publicidad. De finales de mayo al 22 de junio, Q31. De ahí al 18 de julio, Q30. Y el mes siguiente, triplicando la cifra anterior, se disparó a Q95 millones. Después de hacer cumbre, cayó en picado entre agosto y octubre, a razón de Q30 millones cada 20 días. “El 55 por ciento del gasto”, señala el informe, “se hace en los dos meses anteriores a la primera vuelta”.

Como ahora, 2006 y 2007 también fueron años boyantes para el partido que hoy lidera las encuestas de intención de voto. Según la investigación que Mirador Electoral llevó a cabo entre enero de 2006 y octubre de 2007, el Partido Patriota fue el grupo político que invirtió una mayor cantidad de fondos tanto en propaganda como en organización, logística y proselitismo, seguido de cerca por la UNE. El equipo de Otto Pérez invirtió una cifra equivalente a Q160.5 millones, mientras que el actual presidente llegó a la cantidad de Q148.6 millones.

Los teóricos de la ciencia política suelen mencionar que existen dos proposiciones casi axiomáticas con respecto a los procesos electorales: que cuanto más dure una campaña, más cara resultará; y que cuanto más financiamiento privado requieran los partidos, más favores tendrán que pagar cuando accedan a posiciones públicas.

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Según Acción Ciudadana, en Guatemala, el periodo legal de campaña es, con su duración de cuatro meses y una semana, uno de los más largos conocidos. Los casi 130 días locales son superados por los 180 de México, pero quedan por encima de las campañas de El Salvador (120), Costa Rica (alrededor de 105), Honduras (90), Nicaragua (75), España (entre 15 y 21), Francia (20), Japón (12) y Taiwán (10). En Guatemala, el 99.8 por ciento del financiamiento tiene un origen privado. En las elecciones pasadas, el gasto en propaganda se elevó hasta los US$3.33 por habitante, superando la inversión que llevan a cabo los partidos estadounidenses (US$2.86), pero sobre todo las de los brasileños (US$0.084) y los chilenos (US$0.014), señala el informe de gastos de campaña de 2007 del capítulo local de Transparencia Internacional.

Si la relación entre duración y precio y financiamiento y favores ya se toma por descontada, la que hay entre el gasto y los resultados electorales tiene aristas menos claras. Quizá lo menos sorprendente sean los extremos: que los tres partidos que más gastaron –el 48% del total- obtuvieron el 74% de las curules, y los tres que menos –el 0.9% del total- no consiguieron un solo escaño.

Fue en los puntos medios donde sucedieron cosas interesantes, menos evidentes. Por ejemplo, el Partido de Avanzada Nacional, el cuarto partido con mayor gasto, obtuvo tres diputados. Uno menos que Encuentro por Guatemala, el cuarto partido con menos presupuesto.  O sobre todo, que el FRG, que con Q30.6 millones invertidos se situaba en el octavo lugar, se convirtió por número de diputados, en la cuarta fuerza del Congreso, y por presencia en la Junta Directiva, en una de las bancadas más poderosas.

En ese tiempo, como diputada, Zury Ríos pudo haber suscrito una idea que hubiera contradicho su actual discurso de retirada: que en la política el dinero es muy importante -fundamental-, pero sólo lo es todo, para un partido, cuando no se tiene nada más que ofrecer.

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