Cerrar

x
Menú
Facebook Facebook
Buscar
Ayuda
Ciudad de mi querer
Ir

Ciudad de mi querer

Recibe nuestro resumen semanal en tu correo
redes sidebar
Tipo de Nota: 
Opinión
15 01 19

Tiempo aproximado de lectura: 2 mins

Llevo ya seis meses aquí. Pecado es que a estas alturas no haya comido yo un ceviche en un balneario con rocola. Es aquí en Escuintla donde repartí abrazos, limpié mocos de niños ajenos y pasé los calurosos mediodías anhelando un ceviche.

Mediodías. Este en particular me encuentra sentada en una silla plástica frente a la tienda del barrio, desde donde veo pasar un funeral.

«Ya no llores por mí. Yo estaré en un lugar tan lleno de luz...» en un altavoz, seguido por personas a pie que llevan sombrillas y por una larga fila de motos que despiden el duelo. Unos lloran. Otros no.

Pasa así en Escuintla. A veces se llora. Desastres naturales. Desarraigo. Pobreza. Y la temible incertidumbre. El alma es más pesada ba...

Fue en estas calles y bajo estas palmeras asoleadas donde, de tanto verla, me hice amiga de la muerte.
Autor

NOTA:
Las opiniones expresadas en este artículo sonresponsabilidad exclusiva del autor. Plaza Pública ofrece este espacio como una contribución al debate inteligente y sosegado de los asuntos que nos afectan como sociedad. La publicación de un artículo no supone que el medio valide una argumentación o una opinión como cierta, ni que ratifique sus premisas de partida, las teorías en las que se apoya, o la verdad de las conclusiones. De acuerdo con la intención de favorecer el debate y el entendimiento de nuestra sociedad, ningún artículo que satisfaga esas especificaciones será descartado por su contenido ideológico. Plaza Pública no acepta columnas que hagan apología de la violencia o discriminen por motivos de raza, sexo o religión
Autor
a
a