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Biguria, el empresario distinto (pero parecido)

Los ingresos no tienen que ser sólo tributarios. ¿Por ejemplo, por qué el INDE no puede ser una empresa que opere y compita como Empresas Públicas de Medellín?
Hay un legado histórico que no se puede olvidar ni obviar, pero sinceramente mi visión es una mucho más enfocada en el futuro.
Salvador Biguria, empresario de Fundesa.
"Los ingresos no tienen que ser sólo tributarios. ¿Por ejemplo, por qué el INDE no puede ser una empresa que opere y compita como Empresas Públicas de Medellín?".
"Hay un legado histórico que no se puede olvidar ni obviar, pero sinceramente mi visión es una mucho más enfocada en el futuro".
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Biguria, el empresario distinto (pero parecido)

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Graduado del Colegio Americano, con un pregrado en el Massachusetts Institute of Technology, una maestría en Harvard, del Consejo de Fiduciarios de Fundesa, promotor de GuateÁmala, presidente de dos Juntas Receptoras de Votos del TSE, director de nuevos negocios del consorcio azucarero Pantaleón. Rubio, ojos claros, espalda ancha, apellidos patricios. Salvador Biguria Molina, de 37 años, podría tener llena la lista para príncipe azul. O para ciudadano modelo. O para líder del sector privado en los próximos diez años.

Redes-lateral

No estudió en la Universidad Francisco Marroquín; lo hizo en Estados Unidos. No trabaja en el Cacif; lo hace en la centro de análisis moderno de la elite, Fundesa. No trabaja en el Programa Nacional de Competitividad (Pronacom), la oficina que tiene el sector privado en el Estado para obtener respuestas a sus demandas específicas; es el presidente del Consejo Privado de Competitividad, una oficina que quiere discutir sobre el tema entre el sector privado y (una parte de) la academia. Qué piensa de estas diferencias, qué matices quiere poner sobre la mesa, sobre qué temas no quiere hablar y sobre cuáles opina igual que la generación de sus papás o sus abuelos. De esto va…

En los últimos años empresarios jóvenes empezaron a tomar posiciones de decisión. Es una generación que desde fuera se observa diferente, que ha estudiado en el extranjero, que tiene otra visión. ¿Cómo se siente usted en esta generación?

Mi generación probablemente es la primera que está un poco más alejada de ese legado histórico de polarización en el mundo y en el conflicto armado en Guatemala; tuvimos el privilegio y oportunidad de estudiar fuera, de expandir esos horizontes, de ver casos similares en otras partes del mundo; la información cada vez está más disponible para todos en tiempo real y fue nuestra generación la que estuvo más en contacto con dicha transformación. Yo siento que hay una cierta apertura de poder ver más allá del legado histórico y poder sentarse a platicar con gente de distintos sectores y no sólo en el sector empresarial, sino que uno también lo empieza a ver en otros sectores. 

Decías que es una generación con un recuerdo más lejano del conflicto armado. ¿Qué recuerdo tenés de la guerra?

Desde personas cercanas que fallecieron o fueron secuestradas (hasta) en el caso de mi abuelo, que falleció en la embajada de España, Adolfo Molina Orantes, ex canciller.

Si ese es tu recuerdo, ¿cuál es tu visión del conflicto?

Es un legado histórico que no se puede olvidar ni obviar, pero sinceramente mi visión es una mucho más enfocada en el futuro, obviamente hoy Guatemala tiene todavía muchos rezagos y diferencias en cuanto el desarrollo de todos sus ciudadanos, niveles de pobreza, educación, desnutrición. A una generación anterior todavía le cuesta mucho ver hacia delante y por razones obvias a veces se quedan entrampados en esa discusión histórica.En mi caso y creo yo que en esta generación por primera vez se puede pensar en un futuro distinto y que ya se tiene la oportunidad de trabajar e ir cerrando estas brechas.

El sector privado no es homogéneo. No es lo mismo la visión de la Cámara del Agro, que la del Cacif o la de Fundesa. ¿Cómo se puede explicar la función en Fundesa, que está diseñada para hacer un contrapeso desde los aportes académicos para el sector privado?

Cada institución tiene su rol. Los grupos gremiales representan intereses gremiales. El origen de Fundesa desde hace 27 años viene con la visión de hacer un planteamiento por el desarrollo de Guatemala y tener visión de más largo plazo. Cada uno tiene su rol, y no necesariamente busca uno ser contrapeso del otro. En los últimos años se ha podido converger un poco más y coincidir con el Cacif, y con sus sectores gremiales.

Es ahí cuando nace este esfuerzo Guatemalteco,s mejoremos Guatemala, de todo el sector productivo, de plantear un agenda con tres pilares: un pilar enfocado en desarrollo de prosperidad, para poder generar más empleos y más oportunidades y a la misma vez más ingresos para el Estado; otro pilar enfocado en el área de mayor solidaridad e inversión. Y un tercer pilar relacionado con fortalecer todos los sistemas de seguridad y justicia, y todo esto sabemos que para que pueda ser sostenible en el tiempo necesitamos instituciones más fuertes, no solo el marco legal, sino que el Estado tenga recursos para su funcionamiento.

Dentro del pilar de prosperidad, uno de los temas que necesita fortalecimiento era todo el sistema nacional de competitividad. Dentro de la parte pública está Conapex (Consejo Nacional de Promoción de Exportaciones) y Pronacom (Programa Nacional de Competitividad), pero no había una agenda de coordinación del sector productivo para ayudar a que los distintos sectores tengan sus propuestas para mejorar y acelerar el ritmo crecimiento. Vimos que en otros países había un espacio para ayudar a hacer esta alineación que había dado buenos frutos y ahí nace el Consejo Privado de Competitividad.

Guatemala es uno de los países más desiguales del mundo y en una democracia hay dos maneras de distribuir: una en impuestos y otra en salarios. ¿De qué manera interpretás interpreta la solidaridad?

La situación actual debe cambiar, no es sostenible y hay unas brechas muy grandes en desarrollo humano de las personas y el acceso de oportunidades. Reconocemos que el Estado juega un rol fundamental y obviamente requiere de recursos. Dicho eso, pues sí, obviamente tiene que haber un rol de toda la parte tributaria y es necesario no solo mejorar los ingresos, sino que también tapar las fugas.

Sobre la desigualdad. ¿Te parece que debería cobrarse más a los que más ganan?

El concepto de la progresividad es un concepto válido. Parte del problema es que ese concepto es válido cuando tenés una base en la que todos están operando dentro del marco de la ley, una base más amplia, y no es subir los impuestos, sino que se cumpla lo que se tiene.

En el debate sobre la progresividad o ampliar la base, en los últimos sesenta años el sector privado responde que hay primero que ampliar la base. ¿Qué debería ir primero?

Pues acaba de pasar una reforma donde ya hay algunos cambios, y que el sector privado, a diferencia lo que has visto en los últimos veinte años, no tuvo postura completamente contraria. Lo que se quería era decir bueno, O.K., hablemos del tema, sabemos que es importante que el Estado tenga más recursos pero, hablemos también de ampliar de la base, de mejorar la calidad del gasto, de mejorar la transparencia, porque es la única forma que el Estado realmente va poder tener más ingresos, o sea si solo te vas a un lado del péndulo, elevá la tasa al 100 por ciento y ya no va a haber empresas, se te cae todo el mercado de competitividad.

Estoy de acuerdo en que haya esa progresividad, (pero) que a todas las personas nos toque, y que las personas individuales paguemos también nuestra proporción. Porque yo sé que yo pago pocos impuestos, y lo reconozco.

Y en su propuesta de competitividad no sólo está lo fiscal.

Es por eso que en nuestra propuesta se había hecho de forma integral, que tenía que ver con mejorar la eficiencia del Estado, mejorar la transparencia en el uso de los recursos, aunado a que obviamente hayan más ingresos, y al incrementar ingresos pues que no todo tiene que ser por la parte tributaria, creemos que hay una serie de ingresos no fiscales que también pueden ayudar al Estado, desde la eficiencia de la operación de empresas estatales, por ejemplo aeropuertos, puertos, el INDE.

Hoy estamos viendo cómo Empresas Públicas de Medellín está invirtiendo en toda Centroamérica, y es extremadamente rentable; parte de sus inversiones que tendrán en Guatemala van a beneficiar a la ciudad de Medellín. Hoy todavía hay este tipo de empresas en el Estado que pueden eficientar su operación.

Y está el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, hemos visto cómo otros países como Chile, Colombia y otros lo han hecho de manera ambiental y socialmente sostenible. En Guatemala se debe poder llegar a un punto de pacto donde se encuentre un balance adecuado del enriquecimiento de los recursos y la proporción de aprovechamiento que le queda al Estado de Guatemala y a las comunidades.

¿Te hace ruido cuando el Presidente propone que el Estado pueda tener hasta un 40 por ciento de acciones de empresas extractivas?

Dentro del marco de lo que están proponiendo sí (me hace ruido), porque las propuestas de reforma no creo que reflejen el espíritu de lo que se debe hacer y creo que se enreda más de lo que es necesario. Creo que sí es válido revisar la participación que le queda al Estado de Guatemala y las comunidades de los que son los ingresos. No creo que la forma en que está propuesta sea la más eficiente, y refleje el espíritu de lo que se debe hacer, y las mejores prácticas que hay en otros países.

Hay economistas destacados como Ricardo Barrientos (exviceministro de Finanzas, investigador del Icefi), plantea que en vez de decirse “se podrá llegar”, un mandato fuerte tendría que ser “deberá llegar”. ¿De qué manera te parece que hubiera sido mejor descrita la forma?

Lo que pasa es que de la forma que está planteado por darte un ejemplo, podrá o tendrá que llegar, planteado por tal, si es un proyecto hidroeléctrico, minero y demás, el Estado tendría que incurrir con todas las inversiones, y si el proyecto no va bien con todas las pérdidas que esa inversión conlleve. ¿El Estado está dispuesto a absorber pérdidas millonarias de un proyecto que no vaya bien?

Eso de absorber las pérdidas del sector privado es lo que hace el Estado con la ley de alianzas público-privadas.

Pero con la propuesta puede o tuviera que tener hasta un 40 % de las acciones de una empresa, tendría que tener los beneficios y los costos, versus un esquema de regalías que únicamente cuando una empresa está en producción recibe el Estado los beneficios sin tener que incurrir en los costos y pérdidas.

O sea hay mecanismos que creo yo son más eficientes y que han funcionado en otros países, y creo que no necesariamente el forzar o dar la opción de es la mejor opción de mercado, pues vimos como esos días posteriores a la salida de esta propuesta bajaron los precios de las acciones, y más que llamar inversión, la aleja.

Aunque la propuesta de reforma constitucional no habla de empresas públicas sino mixtas, minoritarias. Y eso que hay públicas muy eficientes como Petrobras, Empresas Públicas de Medellín. Si no es de esta manera diciendo que el Estado puede llegar a tener hasta un 40% de acciones, ¿cómo debería ser esta transición para que el estado pudiera tener empresas públicas en esta industria?

Yo creo que son dos temas distintos, uno es como desarrollar los recursos y que el Estado tenga los beneficios en una proporción adecuada, eso pues hay distintos modelos y se puede ver el caso de Colombia y Chile como uno de ellos, otro es el caso de esas empresas públicas o mixtas más eficientes. Lo fundamental es la gobernanza y la profesionalización de la gestión de estas empresas.

Si uno va a EPM, ellos son muy celosos y orgullosos de su estructura de gobernanza, y el nivel de profesionales que están al frente de esa organización, son personas de primer orden, que reciben salarios de primer orden, y que realmente todos los sistemas de gestión permiten una operación transparente y eficiente como si fuera cualquier empresa pública o privada. ¿Por ejemplo, por qué el INDE no puede ser una empresa que opere como EPM?

¿Y salir a competir con DEORSA y DEOCSA?

Sí.

Y en el caso de condiciones poco ventajosas para el Estado, como Perenco, que fue renovado cuando había una posibilidad enorme de obtener más beneficios y obtener un porcentaje mayor, ¿en tu visión el Estado debería renegociar estas concesiones y tener una parte en acciones?

Yo lo que siento es que es fundamental el respeto del Estado de Derecho, y el respeto de los contratos. Sean con el Estado o con partes privadas cuando hay contratos de muy largo plazo se corre el riesgo de que el entorno cambie dramáticamente. Dentro de las señales más importantes que puede mandar un gobierno es el respeto a los contratos y el respeto al estado de derecho.

Uno de los temas fundamentales donde Guatemala pues sus indicadores quedan rezagados y que es fundamental para acelerar el ritmo de crecimiento y tener oportunidades es atracción de inversión extranjera. Nos quedamos atrás, aún en comparación con vecinos. El que en algún momento se rompan contratos o no se respeten evidentemente es algo que ahuyenta inversión.

Pero cuando uno ve otros casos como por ejemplo, Ecuador, en el caso más extremo de izquierda América Latina, que renegocia deudas, renegocia contratos petroleros, renegocia todo y de repente, Carpcorp (Pepsi) de Guatemala va a invertir un montón de millones de dólares a pesar de que hay un “gobierno que no cumple contratos”.

Pero ahí son dos temas distintos, Carpcorp le va al vender refrescos a ese mercado que mencionas y ellos no están comprando, ni vendiendo con el Gobierno. Aquí van a hacer empresas o que van a ser socias del gobierno. A cualquier empresa que dependa de un contrato o de una relación con el Gobierno, le va preocupar que un gobierno no respete acuerdos o contratos.

Pero hay un discurso libertario de que “si se cambia un contrato en el gobierno entonces ya no va venir inversión, ni Coca-Cola ni nadie”. ¿Entonces no es una cuestión absoluta?

Nunca va ser absoluta, pero digamos te pongo el caso más extremo: cuántas empresas están llegando a invertir hoy en Argentina, después de lo que han hecho ellos de romper contratos o relaciones de ese tipo, y de vuelta, muchos de esos contratos especialmente cuando relaciones del largo plazo deben permitir y tienen que tener cláusulas que permitan renegociar condiciones, que después de un cierto tiempo tendrá algunas reglas acordadas, para que el Estado pueda tener algún tipo de pláticas dentro de las reglas del juego.

Sí, tomando como punto de partida esta última idea, en los últimos 20 años el modelo de competitividad en Guatemala se reduce a que bajen impuestos a las empresas. ¿No les parece en el Consejo que ese modelo es incompleto?

Tal vez esa es la visión que se tiene desde algunos sectores. Digamos, si ves lo que ha sido el planteamiento desde lo que ha sido hasta ahora la instancia pública, privada y competitiva, lo que es Pronacom, creo que no se puede generalizar que esa sea la visión de competitividad.

Lo digo precisamente por el Pronacom, porque en 2009 presencié, en mesas de diálogo en el Congreso sobre la ley de zonas francas, que Pronacom no se distinguía del sector privado en su visión de competitividad.

Te referís a un sector de zonas francas, que sí, que cuando te ponés a competir con otros países que están haciendo propuestas similares, pues ves que hay ese tipo de propuestas en el país. Desde los noventas y desde los orígenes del Pronacom se hizo un estudio sectorial en que se miraban distintos sectores con potencial, uno de ellos es la industria textil, pero también se tenía frutas y vegetales, turismo en fin, otros.

Parte del trabajo que se hace dentro de esta iniciativa, y que dio forma al Consejo Privado de Competitividad, es revisar este planteamiento, el planteamiento anterior viene con mucho fundamento en la teoría de Michael Porter, de los clusters. En el caso nuestro fuimos asesorados por el doctor Ricardo Hausmann, del Centro internacional de desarrollo de la Escuela Kennedy en Harvard. La diferencia es que aquí no se busca beneficiar a sectores en clusters. Aquí lo que se busca es cómo facilitar que cada sector, en su ritmo, pueda incrementar su ritmo de crecimiento, sofisticarse y ser más exitoso.

Identificamos 25 sectores que agrupan al 75 por ciento de la economía de Guatemala y se hizo un trabajo de consulta con esos sectores en talleres. Buscamos dinamizar procesos, que cada uno haga planes estratégicos y nos diga cuáles eran los principales obstáculos al crecimiento. Por ejemplo los altos costos de energía en el país. Si antes la visión era probar qué costos necesitaban algunos sectores específicos y en su posición competitiva había un tema de impuestos, aquí es una visión muy distinta, mucho más amplia.

La estrategia de competitividad dominante desde los 90 termina beneficiando a las empresas grandes. Pepsi, Zacapa Centenario o Kern’s han estado entre los beneficiarios de la ley de maquilas. ¿Cómo asegurar que la estrategia del Consejo Privado de Competitividad no termine beneficiando, como siempre, a los grandes?

Primero, yo no creo que esa haya sido la estrategia de competitividad del país. Durante estos 20 años hay distintas empresas y sectores que han crecido y se han desarrollado sin participar de ese tipo de beneficios. Uno de ellos es la industria de frutas y vegetales, tanto dentro de estructuras empresariales, como dentro de estructuras cooperativistas, pues se ha ido desarrollando y hoy en día es un sector muy exitoso competitivo.

Otro sector que así lo ha hecho es el sector que le llaman BPO, Business Process Outsourcing, call center,s requieren más gente capacitada que hable inglés y lo han hecho sin necesariamente depender de eso. (Nota: sí hay empresas de call centers entre las beneficiarias de la ley de maquilas.)

En el Consejo no nos queremos casar con un sector. Por ejemplo, si uno de los mayores obstáculos para crecer es el inglés, que beneficia al sector turismo, sector de call centers y demás, veremos qué se pueden hacer con las universidades o con el Intecap. La única forma  en que creemos que el país va poder acelerar su ritmo de creación de empleo es si la mayor cantidad de estos sectores entran en ritmo de aceleración de su crecimiento.

Si bien se puede notar un esfuerzo de apertura y de convocatoria de algunas universidades (UFM, UVG, USAC), si no se quiere ver como un tema exclusivo del sector privado, ¿por qué no hay cooperativas o gente que tenga una visión menos liberal?

No se busca duplicar lo que es Pronacom y no estamos en un lugar de representaciones. Lo que se buscaba era tener un grupo de personas que sean una base de arranque, que fueran personas representativas, no representantes, que son del sector productivo y de la academia, y que de alguna forma son personas que están pensando en mediano y largo plazo en al competitividad del país.

¿Qué diferencia hay con Pronacom, si al final es del sector privado? Así como siempre va haber un Ministro de Cultura indígena, siempre alguien del sector privado estará en el Pronacom.

Yo te diría que al final todos estos son estereotipos que se han ido confirmando en el tiempo, pero en el caso de competitividad lo importante es que la agenda que se impulse y el tipo de programas que se impulsen tengan un beneficio para la mayoría de sectores del país. Una siguiente idea que estamos buscando facilitar es un foro de inversión y financiamiento que sea una espacio en el que nosotros podamos facilitarle a estos sectores herramientas y acceso a distintas fuentes de financiamiento para promover las iniciativas que han venido trabajando con este apoyo que se les ha dado.

Pasemos al tema de economía política. Hace unos años hubo una pelea entre el Cacif y los cooperativistas sobre quién tenía el derecho de un asiento en la Junta Monetaria en el Banco de Guatemala. Es posible que dentro de unos años te toque hacer esas negociaciones. ¿Cómo ves esta disyuntiva entre que todos son empresarios, o solo algunos son empresarios o unos más que otros?

Al final lo podés ver del otro lado, hoy en día se ha satanizado el concepto de empresarios y uno llega a lugares a veces y lo miran feo. Empresario para mí es desde el chiclero de la esquina que está emprendiendo, el dueño de una micro, pequeña o mediana empresa, así como los cooperativistas o grandes sectores empresariales. Yo te diría que espero yo no tener que esperar 20 años para que esas cosas cambien, y una señal de esto es  el nacimiento todavía incipiente del Consejo Económico Social. El Consejo sienta a cooperativistas, sindicalistas y empresarios. Y obviamente hay que ver como esto se va desarrollando, pero nuevamente creo que el simple hecho de que se sienten en una mesa, que puedan platicar y que hayan acordado ver lo que es la propuesta de ley y demás, hace 20 años no era posible y es una cosa positiva.

La frase consideramos a todos empresarios, desde el más pequeño hasta al grandote, siento que no se aplica a la hora de decir: cóbrenle impuestos a ellos que no pagan y déjeme a mí las sillas de representación en el Estado.

Creo que son generalizaciones que hay que irlas cambiando y que obviamente en la medida que vayamos evolucionando en los liderazgos de los distintos sectores, yo pienso que obviamente va haber más apertura a participación. Yo creo que no nos podemos quedar en esos discursos polarizados si lo que queremos es ir avanzando, si por un lado hay que fortalecer la formalización de los distintos empresarios en el país, y en la medida que haya una formalización va haber organización en gremios y sectores y que a su vez van a buscar representación.

En parte es por estereotipos, y en parte por casos puntuales como la disputa de una silla en la Junta Monetaria. ¿En tu opinión debería haber una silla siempre para el Cacif, debería haber una silla para empresarios cooperativistas medianos y pequeños o cómo debería ser?

En ese caso particular yo creo que no habría que buscar representaciones porque si buscamos representaciones en un país multicultural y diverso, vamos a parar con cien grupos distintos que ameritan algún tipo de representación. Creo que la política macroeconómica de Guatemala, con lo conservadora que ha sido, nos tiene bien posicionados. Lo importante no es ver quién tiene representación o no, sino cómo se mantiene la institucionalidad y una receta que tal vez sí le ha funcionado a Guatemala. Eso es más importante que las personas específicas que se sientan en cada silla.

Si bien es una política que casi que se enseña en libros, de lo responsable y conservadora que sido Guatemala en los últimos 30 años, otros bancos centrales, como el de EEUU, no sólo busca estabilizar la macroeconomía, sino también el pleno empleo o la democratización de los créditos. ¿Debería el Banguat interesarse en eso también?

Creo que aquí en Guatemala el acceso a crédito, primero tienen que tener las personas el acceso a crédito antes de que ese costo les impacte. Hay muchas personas que no tienen el acceso a crédito simplemente porque no tienen los mecanismos por la falta de la formalización de la titularización, de sus activos de sus tierras de sus casas. Entonces yo creo que hay un gran trabajo que no le compete al Banco de Guatemala antes de que ellos puedan tener dentro de su agenda de trabajo pues un tema más específico de jugar con la tasa de interés y el impacto que se pueda acelerar la economía.

Hace un año se eligió a jueces de la Corte Suprema y la Corte de Constitucionalidad. Marco García Noriega, del Cacif, respondió en una entrevista que estaba satisfecho con el resultado, pues trabajó mucho para tener jueces amables con el sector privado, por decirlo de alguna manera. ¿Debería el sector privado trabajar y hacer lobby políticas para tener jueces afines?

No fue el único sector (que cabildeó), que al final lo hicieron todos los sectores. Un tema importante que buscamos en Fundesa y desde el Consejo es el fortalecimiento institucional para que todos los funcionarios sean capaces y nombrados de manera transparente. Con el tema de lobby, no es función exclusiva de un sector y funciona en todas las partes del mundo, en algunos países más institucionalizado o más abierto que otros. En la medida en que es transparente, se reduce el espacio para cabildear.

En Plaza Pública, publicamos en enero que en la finca del presidente de la Cámara del Agro habían niños trabajando de ocho a doce años, y no se les estaba pagando el salario mínimo de los trabajadores y no había ninguna crítica por parte de ningún empresario. Tampoco con niños trabajadores en el café en Quiché en la finca de socios de ENEL. Cuestiones que no abonan en la competitividad del país ¿Qué te parece que el sector privado nunca cuestione a sus pares?

No (abonan) definitivamente. En mi caso pues no me constan los hechos, pero por un lado yo creo que el sector privado y sus instituciones tienen que tener un liderazgo. Estoy seguro de que hay muchas personas de tu gremio que no han actuado correctamente y sacan reportajes que no son ciertos y demás, y es como que te cuestione tu trabajo por no estar cuestionando el trabajo de tus colegas.

Nosotros cuestionamos a nuestros colegas y ellos a nosotros.

De alguna forma yo sí creo que el sector y sus instituciones tiene que tomar un liderazgo en reducir prácticas que no sean acordes con el país, y que de alguna forma sean prácticas que no cumplan las leyes vigentes, pues afecta la imagen de competitividad de negocios y la capacidad de atraer inversiones.

Y obviamente hay un espacio limitado de incidencia que se pueda tener, porque ni el Cacif ni Fundesa ni las Cámaras son jueces o policías para poder mejorar todas sus prácticas. Creo que Centro de Responsabilidad Social Empresarial es una institución que ha ido ganando presencia en los últimos diez años. Ver más allá de puramente la rentabilidad de una sola línea, y el ver el ciudad de cumplir no solo con esas normas, sino de cumplir con el medio ambiente, cumplir con el respeto de trabajadores, comunidades y demás.

Si bien Fundesa ni el Cacif ni las gremiales son un policía, usted es un estudioso de Mockus (de Bogotá), que dice que la aprobación o reprobación de los pares es determinante para cambiar conductas. ¿Podría esperarse que hiciera usted señalamientos de este tipo?

Pues sería en el caso personal y particular, más que enfocarme de señalar a los que no, lo que he tratado de hacer es dar ejemplo en lo que sí, y desde participación y servicio público, participación en las instituciones que creo como Fundesa, Empresarios por la Educación, Fundación Del Valle, empujando temas que creo que son positivos para el país. Creo se puede tener un mejor impacto en generaciones futuras, dando el ejemplo. Si en el caso particular me toca a primera mano hacer un señalamiento, pues sí lo haré, pero creo que mi filosofía siempre ha sido de dar un ejemplo positivo.

 

Nota: Por mantenimiento en la página, todos los comentarios a las notas durante la semana del 23 al 29 de julio están temporalmente fuera de la página, pero pronto volverán a aparecer. Ofrecemos disculpas a nuestros lectores. 

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