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La bruma cae encima de la colina que separa las áreas territoriales de Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, en el atardecer de Patzité, Nahualá, en enero. Simone Dalmasso

Los detonantes del conflicto entre Nahualá y Santa Catarina

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Los detonantes del conflicto entre Nahualá y Santa Catarina

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Decir que este es un conflicto ancestral es apenas nombrar una parte de algo muy complejo. A Manuel Coj y a Bonifacio Suy los separan solo 16 kilómetros, en medio, un conflicto territorial reavivado constantemente. El primero es de Nahualá, el segundo de Santa Catarina Ixtahuacán, ambos explican, desde su posición, la versión de los hechos. En algo coinciden: en todos los años de conflicto nunca habían registrado tantos ataques armados.

Bonifacio Suy tiene 57 años, es un hombre robusto y bajito, camina lento, lleva puesta una chaqueta roja con detalles tejidos a mano como se acostumbra en los trajes de la región, sombrero de palma y un puñado de personas lo siguen. Él es presidente del Comité Pro Mantenimiento de bienes comunales y títulos territoriales de Santa Catarina Ixtahuacán.

Bajo el brazo izquierdo lleva una montaña de papeles. «Esta es la propuesta que tenemos para resolver el conflicto con Nahualá, aquí tenemos la solución», afirma.

Suy extiende «la solución» sobre una banqueta de cemento en el parque de Santa Catarina Ixtahuacán, son documentos y mapas de colores verde, amarillo y rojo. Los pobladores y el Comité  Pro Manteimiento defienden esa postura, pero los pobladores de Nahualá se niegan a dar la razón.

Por otra parte, a 16 kilómetros de distancia, está Manuel Coj. Es de estatura baja, viste una chumpa amarilla, blanca y azul, jeans azules y zapatos deportivos. Vive a pocos metros de donde ocurrieron varios ataques armados, prueba de ello son los agujeros de bala en las ventanas de su vivienda, las paredes están igual.

Desde su residencia, en el cantón Patzite, Coj señala de dónde provienen los ataques armados que dañaron su hogar. Apunta a la aldea Chirijoy, Santa Catarina Ixtahuacán.

Cuando ambos coinciden en un espacio —y eso no ocurre a menudo—, Coj y Suy no se dan un apretón de manos, a lo mucho cruzan miradas y lo hacen en las reuniones de negociación para ponerle fin al conflicto. Los dos saben que los diálogos que buscan la paz y tranquilidad entre Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán no son algo nuevo, iniciaron en 1999. Las primeras ocurrieron durante el gobierno de Álvaro Arzú Yrigoyen, esas se extendían por horas, a veces más. «Los funcionarios se venían a instalar por días. Ahora (bajo la administración del presidente Alejandro Giammattei) las reuniones son cortas, cinco horas o máximo seis», dice Suy.

Ambos son líderes de cada municipio, son referentes en el tema y saben la historia de pies a cabeza, o al menos la versión que cada poblado defiende. Aunque discrepan en puntos importantes, en algo sí concuerdan: que el problema va más allá de la falta de límites territoriales claros, y que no es normal que haya tantas armas de grueso calibre.

Cuando a cada líder le toca hablar defiende su postura. Suy sabe que es importante definir y establecer los límites territoriales con urgencia; por su parte, Coj se aferra en respetar un acuerdo firmado en 1999.

Tanto Suy como Coj no saben cómo fueron apareciendo las armas en los municipios, cada uno defiende su lugar de origen y niegan que ahí las utilicen. Suy dice: «los de Nahualá son los que tiene armas». Coj dice: «Los de Santa Catarina Ixtahuacán tienen las armas». Ambos líderes coinciden  en que el conflicto ha rebasado los límites y hasta ahora ha cobrado la vida de 45 personas.

«Aquí hay mucha pobreza. La gente apenas va saliendo adelante. Comprar armas y balas saldría muy caro como para que los comunitarios de Nahualá puedan estar adquiriéndolas a cada poco», dice Coj.

Cada líder defiende su postura. Cada líder defiende su idea de cómo se originó el conflicto. Fuera de esas dos comunidades hay cuatro hipótesis de cómo comenzó la tensión.

Origen 1. Las tierras y los españoles

La pugna por la posesión de las tierras tiene su origen en la forma en que los títulos de propiedad fueron concebidos, pero no necesariamente esta es la justificación de por qué sigue vigente.

El territorio que hoy ocupan los municipios de Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán tiene una larga historia de conquistas, batallas y expansión de territorios por parte de los K’iche’s y los Tz’utujiles que data de 1400.

Simone Dalmasso

El documento «Dinámicas de población y territorio en la cuenca del lago de Atitlán y sus zonas colindantes en los siglos XV a XVIII» narra que alrededor del año 1425 la parte noroccidental del lago fue ocupada por los K’iche’s, sembraron milpa en el área donde hoy es Santa Lucía Utatlán. También ocuparon la zona correspondiente a los actuales Santa Clara La Laguna y una parte del territorio que pertenecía al actual San Juan La Laguna, en la aldea Panyevar. En ese punto se ubicó la frontera entre los K’iche’s y los Tz’utujiles.

La división territorial cambió tras la llegada de los españoles, y desde ahí inician las modificaciones que siglos más tarde alimentarían el actual conflicto.

Estos cambios hacen a un lado el área ocupada por cada pueblo,l y más bien obedecen a la estrategia de los españoles de congregar población indígena en áreas puntuales, en parte para mantener el control y evitar revueltas y en parte por la conveniencia de división administrativa que esto suponía.

Origen 2. Las dos cabeceras de Justo Rufino Barrios

Suy ha sido un líder para la población de Santa Catarina Ixtahuacán en los últimos 25 años. Habla pausado. Para entenderle hay que ponerle mucha atención y de vez en cuando suelta una risita en sus diálogos.

«La solución» a la que se refiere, es una propuesta comunitaria que, asegura, está basada en todo lo ancestral y contiene mediciones territoriales que ellos han hecho en Santa Catarina Ixtahuacán.

Suy no quiso compartir el paquete de documentos, solo los explica.

«Resulta que Justo Rufino Barrios creó un municipio llamado Nahualá. En ese lugar quedaron dos cabeceras cimentadas. El problema es complejo, pero para comprender debemos tener en mente que en 1862 no se delimitó el territorio. Ese inconveniente lo venimos cargando desde entonces (hace 160 años)», añade con papeles en mano.

El área con límites confusos es, principalmente, la finca El Alto, ubicada en Santa Catarina Ixtahuacán y que limita con Totonicapán. Mide unas 24 caballerías. Según Suy «esa finca es de Santa Catarina Ixtahuacán, pero las personas de Nahualá son quienes siembran maíz y las trabajan, en su momento ese lugar fue el motivo de la disputa».

Plaza Pública constató en el segundo registro de la propiedad. El número de finca 741, folio 289, libro seis pertenece a Santa Catarina Ixtahuacán. Es decir, según registros oficiales, el área tiene claramente un dueño, pero para Coj, el encargado de contar la versión de Nahualá, esta hipótesis es apenas un castillo de naipes que se desploma con solo mover una carta.

Él deja de lado todo lo ancestral y se centra en lo acordado en 1999 y concretado en el 2000. «Es como usar la cédula de vecindad, en estos momentos eso ya caducó, ahora se usa el DPI. Eso pasa con ellos porque después del traslado (en el 2000) sí existe un título actualizado y ellos siguen utilizando el argumento ancestral», cuenta.

Origen 3. Santa Catarina «no cumplió lo acordado»

Coj le hace caso a tiempos pasados y en su explicación no hace mención de sucesos históricos relacionados a Justo Rufino Barrios, o a los reacomodos hechos por los españoles. Para él, todo empieza a partir de 1999.

Según el Consejo Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) Guatemala enfrentó en 1998 uno de los huracanes considerado como el más violento de la región centroamericana en las últimas décadas: el huracán Mitch.

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El saldo fue de 268 muertos, 200 heridos, 121 desaparecidos, 106,000 evacuados y 750,000 afectados, solo en Guatemala. Entre estas estadísticas estaban las familias de Santa Catarina Ixtahuacán.

Tras el paso del huracán, el municipio quedó tan destruido que debieron trasladar a todas las familias. Al revisar los planos encontraron el área ideal: la zona conocida como «La Cumbre de Alaska», donde está ubicada actualmente y trascendió en las noticias cuando en 2012 elementos del Ejército dispararon y dieron muerte a siete  manifestantes de 48 Cantones, quienes rechazaban el alza a la energía eléctrica, la reforma a la carrera magisterial y las reformas constitucionales.

Suy recuerda: «Nuestros ancestros vivían en Alaska, ese lugar antiguamente se conocía como Chwipatan. Debido al hostigamiento de los colonos de Quetzaltenango nuestros abuelos bajaron a vivir a lo que se conoce hoy como la antigua Santa Catarina Ixtahuacán, todos los pobladores sabían y saben que este territorio nos pertenece».

No toda la población de Santa Catarina Ixtahuacán quería mudarse, pero los informes del Insivumeh declaran que ese lugar ya no era habitable. «Fue entonces que se decidió subir y quedarnos, recuperar lo que era antes nuestro», narra Suy quien en ese entonces era el alcalde.

«Recuerdo que todos llegamos el 11 de enero del 2000, en la mañana. Hacía frío por la temporada, de a poco trajimos algunas cosas. Aquí no había nada, era un campo baldío. En una asamblea se decidió, por mayoría, trasladarnos. Los estragos del Mitch fueron horrorosos, nuestras casas ya no eran habitables», recuerda Suy. Ese día, 600 familias buscaron un nuevo hogar, solamente 20 se quedaron.

Para este punto Nahualá tenía dos reclamos: primero, nunca aceptó el registro oficial de la Finca El Alto como propiedad de Santa Catarina Ixtahuacán; segundo, tampoco estaban de acuerdo con que ocuparan La Cumbre de Alaska, o al menos esa era la postura hasta las negociaciones de 1999.

Coj tumba el argumento ancestral diciendo que «existe el Marco Acuerdo de 1999 e insiste en el inciso “E” de ese documento», el cual literalmente dice: «promover el traslado de la población de Santa Catarina Ixtahuacán al lugar que técnicamente se determine por las comisiones respectivas en el lugar denominado “Chwipatan” (La Cumbre de Alaska) según convenios previos».

Coj entiende las necesidades que tenía Santa Catarina Ixtahuacán en ese momento, y la urgencia de buscar un nuevo lugar dónde asentarse, pero reclaman que no cumplieron con un pacto: anular los documentos ancestrales.

Durante las mesas de negociación promovidas durante el gobierno de Álvaro Arzú, Coy cuenta que, tras varios conflictos, aceptaron que Santa Catarina Ixtahuacán ocupara la tierra donde ellos sembraban (Chwipatán/La Cumbre de Alaska), pero había una condicionante: «Empezaron a subir después del Mitch bajo la condición de anular la inscripción de 1986 y hacer la inscripción de copropiedad de 1999», cuenta.

«Santa Catarina Ixtahuacán —continúa Coy— tiene nada más (el título de la propiedad) de la corona española sin inscripción registral, pero luego hacen una inscripción registral en 1986 que es anulada en 1999 cuando en junta conciliatoria reconocen los derechos que le asisten a Nahualá, entonces se hace el nuevo registro de la copropiedad de todo el territorio», explica Coj.

Para Coj es imposible dividir el territorio. Es algo ilógico, dice, «¿cómo se podría dividir un cuadro de ajedrez por la mitad?».

Sobre la negociación con Arzú, Coj añade: «Fue muy formal y con todos los actos protocolarios, muy emotivo, habían ancianos de ambos lugares participando, nada fue impuesto todo se hizo de manera voluntaria».

Coj recuerda que se entregó maíz y dinero como parte de la indemnización a las personas que tenían cosecha en ese lugar, «pero en ningún momento fue una ayuda», él recalca que fue una indemnización.

Suy recuerda también ese momento: «El Ministerio de Agricultura y Ganadería y Alimentación (Maga) también fue parte de las negociaciones; se les hizo entrega de maíz a quienes tenían sembrada la tierra y 2,000 quetzales a cada uno».

Origen 4. Los mapas que no fueron claros

Entre 1999 y 2003, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) creó mapas. ¿Por qué? A los entrevistados de ambos bandos no les queda claro, pero en un oficio del 29 de enero de 2020 envió una circular a Gobernación del departamento de Sololá, en el numeral dos dicta: «El IGN a la presente fecha ha utilizado un mapa como división política administrativa (límite cartográfico a nivel de municipio, el cual desde su inicio fue considerado únicamente referencial), mismo que fue elaborado en los años de 1999 a 2003, con información cartográfica y geográfica de diferentes dependencias».

En la misma circular, pero el numeral tres describe que esos trazos, por no contar con trabajo investigativo, de campo o una ley que los ampare, deben considerarse de referencia, y no dan fe en juicio. Además, el oficio es claro y dice que «en el departamento de Sololá no se ha realizado trabajo investigativo y de campo para el establecimiento de límites».

El documento es claro en decir que el establecimiento de límites municipales, coadyuvará a evitar conflictos a futuro. Ese oficio fue firmado por Saúl B. Palma Montenegro, jefe de apoyo al catastro, Instituto Geográfico Nacional y aparece el sello del IGN. 

La finca El Alto, una de los detonantes del conflicto entre Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, según el segundo registro de la propiedad le pertenece a ambos municipios y está en copropiedad.

«De la finca El Alto somos copropietarios con Santa Catarina Ixtahuacán», dice Coj quien mantiene que hay otras fincas de las cuales también Nahualá es propietaria. 

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En la montaña de papeles que porta Suy bajo el brazo lleva un listado de ocho fincas que le pertenecen a Santa Catarina Ixtahuacán: Ejidos, finca número 4097, con 577 caballerías; Parraché, finca número 932, con 186.5 caballerías; El Alto, finca número 741, con 24 caballerías; Cuesta de Alaja, finca número 933, con 5 caballerías; Pop Abaj, finca número 1618, con 2.5 caballerías; Pamesebal, número de finca 935 con 7.5 caballerías; Tzukubal, número de finca pendiente, con 2 caballerías y Paculam, número de finca 934, con 18 caballerías.

Pero, según datos del segundo registro de la propiedad hay varias fincas de las cuales Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán deben compartir (en copropiedad); la finca Paculam, El Alto, Ejidos, Cuesta de Alaja, Pop Abaj y Pamesebal. Según este listado, la finca Parraché no está en copropiedad con ambos municipios.

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Mesas de diálogo

En las actuales mesas de diálogo dirigidas por el presidente Alejandro Giammattei, las negociaciones han sido tensas y ha necesitado la presencia del Ejército y la Policía Nacional Civil.

El 18 de enero, en Santa Catarina Ixtahuacán, realizaron la segunda reunión de negociación para calmar un conflicto complejo. Giammattei llegó con retraso, los comunitarios lo recibieron con pancartas, en algunos mensajes se solicita con urgencia el límite territorial y otros el cese del conflicto. El diálogo ocurrió a puerta cerrada, nadie pudo entrar con teléfono celular y cada quien se reportó en un listado oficial. Algunos que estaban haciendo fila para ingresar no pudieron.

A la llegada de los comunitarios de Nahualá a territorio de Santa Catarina Ixtahuacán, un grupo de vecinos gritaba: «¡Asesinos! ¡Asesinos!», la PNC y Ejército custodió el área durante las cinco horas de negociación. Una casa grande blanca de láminas de zinc fue el salón de la reunión que pretendía ponerle fin al conflicto de esos dos lugares.  

El alcalde de la localidad Pascual Tambriz Tzep llegó caminando y a destiempo. El jefe edil de Nahualá fue escoltado por el Ejército hasta la puerta.

Manuel Guarchaj Tzep alcalde de Nahualá dice que «uno de los acuerdos fue que el Ejército y PNC nos iban a trasladar a la reunión, esa fue propuesta de ellos».

Hasta el momento se han realizado cuatro reuniones; la primera en territorio neutral en la aldea El Novillero, de Santa Lucía Utatlán, Sololá; la segunda en Santa Catarina Ixtahuacán; la tercera en Nahualá; y la cuarta en Casa Presidencial.

Un poblador de Santa Catarina Ixtahuacán, quien prefiere mantener el anonimato, dijo que «el gobierno otra vez bajó la guardia. Ya no mostró interés en la solución del conflicto, a finales de diciembre fuimos portada en varios medios de comunicación y ahora de nuevo en el olvido. Esa no es manera de darle seguimiento a este problema».

El primer día de febrero pobladores de Santa Catarina Ixtahuacan volvieron a escuchar tiros, quizás 20 o 30, «esos no fueron nada, y son para intimidarnos», relata otro poblador mientras señala el cerro de donde provenían los disparos, ubicado del lado de Nahualá.

Al salir de la tercera reunión de negociación, Manuel Coj, el líder de Nahualá, comparte: «No se llegó a ningún acuerdo pero el Presidente está siendo enfático en apegarse a la ley y nosotros en Nahualá hemos exigido el apego al derecho, no necesitamos costumbres ni otras cosas, además vemos que el mandatario está tomando con seriedad el procesos de negociación».

Al finalizar la tercera reunión, la comitiva de Santa Catarina Ixtahuacán regresó de manera segura a su territorio los comunitarios fueron acompañados por un operativo donde nadie se enteró de la salida.   

Mientras el tiempo sigue su ritmo las negociaciones continúan, la tensión en ambos lugares no se detiene.

El Ejército informó que un grupo armado opera en el área limítrofe y ha causado ataques e intimidaciones, con lo cual, esta semana comenzó un operativo para tomar el control del área.

El domingo 1 de mayo hubo un ataque que dejó cuatro soldados heridos. Sin embargo, no es el último reporte en el área. Días antes, se informó sobre la muerte de un abogado en un vehículo y que el alcalde de Nahualá, Manuel Guarchaj, habría resultado herido en un enfrentamiento.

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