Camila Alarcón. Soy politóloga con una especialización en desarrollo global por el Grinnell College, en Iowa, Estados Unidos. Tuve la oportunidad de trabajar en una campaña presidencial en ese país como organizadora de campo. Fui investigadora en el departamento sociopolítico de ASIES. Actualmente pertenezco a las organizaciones 1J+ y a la Red Nacional por la Integridad, en donde buscamos empoderar a los jóvenes en espacios de incidencia real. Mi pasión en la vida es la política –y también el FC Barcelona.

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Mateo capítulo 22, versículos del 15 al 22

El miércoles 13 de julio se realizó el foro Por la Vida y la Educación, organizado por la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) y en el que participaron nueve de los 11 candidatos a la Presidencia.

El título nos indicaba que el foro iba tocar temas que la sociedad considera controversiales, como aborto, homosexualidad, divorcio, educación sexual y el uso de los anticonceptivos.

Me parece muy sano que estos temas permeen el diálogo de la sociedad y también que sean debatidos por nuestros futuros servidores públicos. No podemos hablar de diálogo ni de debate cuando el discurso está rodeado de intolerancia y no existen posturas alternativas.

Lo que pudimos observar fue a nueve marionetas contestar al son de la Iglesia Católica. Si bien la postura de la Iglesia —aunque no la comparto— es válida, los candidatos fueron invitados a un foro a debatir y dialogar las diferentes temáticas. La Iglesia durante el foro nunca escondió su postura institucional. Sin embargo, la participación de los candidatos estuvo muy lejos de genuina. Estoy consciente de que los candidatos tienen derecho a sus creencias como seres humanos y que muchos en la realidad sí comparten los pensamientos de la Iglesia, pero al ponerse la camisa de representantes del pueblo deben actuar como tales. La sociedad guatemalteca es muy diversa y no todos pertenecen a la religión católica y me imagino que muchos no se sintieron representados durante el foro.

Es absurdo y una irresponsabilidad que nuestro futuro presidente imponga una tendencia religiosa sobre la creación de políticas públicas, ya que este pueblo ha luchado para que se mantenga la separación entre el Estado y la Iglesia. Creo que no podemos hablar de un foro genuino cuando en la realidad fue una validación de la agenda de la Iglesia Católica.

Más allá de las creencias y posturas que presentaron los candidatos, lo que es realmente indignante es cómo se mezcló la tradición católica con la creación de políticas públicas. Las políticas públicas son aquellas acciones que realizan los administradores públicos para satisfacer las necesidades de la sociedad. Por lo tanto, es ridículo que una tendencia religiosa tenga alguna presencia en la creación de dichas propuestas y programas. Al revisar el video y la transcripción del Foro, me pude dar cuenta de todas las contradicciones que profesaron nuestros pseudopolíticos. Las contradicciones varían desde lo personal hasta las contradicciones con la situación y contexto de nuestra Guatemala.

Por ejemplo, cuando al candidato Manuel Baldizón le preguntaron si apoyaba el aborto, respondió que no, ya que defiende la vida en todas sus expresiones. Qué extraño, pues su principal eslogan de campaña ha sido la aplicación de la pena de muerte. Me pregunto: ¿qué vida es la que el protege?

Una de las preguntas que recibió una respuesta unánime fue sobre la aplicación de la educación sexual en las instituciones educativas. Todos los candidatos rechazaron esta iniciativa. La mayoría, como Eduardo Suger y Adela de Torrebiarte, usaron la excusa de que el tema era muy delicado y los maestros no estaban preparados para impartir esta información, por lo que los padres deberían ser los responsables. Sin embargo, la realidad es otra, ya que si los padres realmente impartieran educación sexual en los hogares no existirían los índices elevados de maternidad infantil. Según el Guttmacher Institute, “Guatemala tiene la tercera tasa más alta de fecundidad adolescente de Centroamérica, 114 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años de edad”.

En relación a la salud pública de la sociedad, ningún candidato pudo presentar una verdadera política ni mucho menos un programa para proteger la maternidad infantil ni mucho menos las propagación del VIH/sida y otras enfermedades de transmisión sexual. Por ejemplo, el candidato Harold Caballeros afirmó que el mejor método en contra de la propagación del VIH/sida es la abstinencia, aludiendo al caso de Uganda. Sin embargo, ha sido probado por los institutos de investigación médica —como The Lancety sociales —como Human Rights Watch— que debido a esta política de abstinencia el índice de contracción de sida en Uganda se ha incrementado.

Todos los candidatos están en contra de la distribución de anticonceptivos y piensan que el mejor método preventivo es la educación. Curioso, ya que todos rechazaron un programa de educación sexual pública.

La religión, cualquiera que sea, no tiene ningún lugar en la política. Y quien mejor lo dijo fue el propio Jesús. Una de sus mayores enseñanzas la encontramos en el Nuevo Testamento, en el Evangelio de San Mateo, versículos 15 al 22, donde Jesús reafirma la importancia de la separación entre la Iglesia y el Estado: “15. Entonces los fariseos se retiraron a tratar entre sí cómo podrían sorprenderle en lo que hablase. 16. Y le enviaron sus discípulos con algunos herodianos que le dijeron: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas el camino de Dios conforme a la pura verdad, sin respeto a nadie, porque no miras a la calidad de las personas. 17. Esto supuesto, dinos qué te parece: ¿Es o no es lícito pagar tributo al César? 18. A lo cual Jesús, conociendo su malicia, respondió: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? 19. Enseñadme la moneda con que se paga el tributo. Y ellos le mostraron un denario. 20. Y Jesús les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? 21. Respóndanle: Del César. Entonces les replicó: Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. 22. Con esta respuesta quedaron admirados, y dejándole, se fueron”.

“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.