Malón: resistencia viva en Guatemala

A mitad de la década de 1990, trabajaba en una disquera hoy extinta, DIDECA. Como seleccionador de música tenía la interesante tarea de escuchar toda la producción musical que llegaba en promoción al país desde las fauces de las disqueras transnacionales.
Por ello y porque el mosh será como debe ser (fuerte, vivido e inmerso entre bramidos que corearán nuestras memorias), la cita es ineludible.

La mayoría era material en inglés, ya sea de origen estadounidense o europeo. Escasos compactos, vinilos o casetes con líricas en español. La diversidad sonora era inmensa. Desde un exquisito jazz, pasando por todos los matices del pop y el rock, new age, dance, hasta joyas del mundo metalero nada comerciales para nuestro país.

Recuerdo haber tenido contacto con una placa discográfica que, a primera vista, impactaba su imagen: al frente, aparecía en grande la cabeza de un equino en anunciante bramido. Un movimiento que pintaba la libertad de relinchar a la vez que galopaba en un fondo de color bastante raro para ser una propuesta metalera. Arriba, en letras negras y legibles: Malón. Nada menos que la primera grabación de una de las mejores bandas argentinas y latinoamericanas de Thrash Metal.

El impacto visual fue indiscutible pero más intrigado me dejó la inquietud del nombre. La búsqueda fue inmediata y la claridad semántica del título del disco me fue orientando: Espíritu combativo.  Malón, un ataque inesperado. Una sorpresa guerrera implementada por pequeños grupos que atacaban en el sur del continente americano a otros pueblos originarios, pero, especialmente, a españoles o criollos. La intención: recuperar alimentos y provisiones por los constantes despojos ejecutados durante muchos años a los legítimos dueños de las tierras de la América de aquel momento.

Pero el nombre de la banda no coincidía solamente con la fuerza de la música. Las letras, cuales armas de la memoria para no olvidar la historia pasada y presente, establecía de manera clara la impronta histórica desde la conquista en la región. La música como expresión rebelde argumentada en la historia negada de nuestros pueblos latinoamericanos y ejemplificados desde el hacer sureño continental.

Se quedó en el cuerpo la alegría de haber encontrado un nuevo aliciente sonoro para el ser. Pero, también, las ganas de conocer más producciones del grupo. Un par de años más tarde, Justicia o resistencia llegó a mis manos en una copia de casete de otra copia de una copia de otra copia de alguien.  Así circulaba el consumo cultural entre los metaleros de aquel momento cuando internet ni se asomaba por nuestros rumbos y el celular era un lejano recuerdo de la imaginación que proyectaban series de televisión de ficción.  

Era la segunda obra de Malón. Un estilo diferente pero con el metal como base. Un sonido más groove sin cambiar lo directo y contundente de las líricas. Joya de disco. Y más que una crítica social propia y común en nuestros entornos, era un trabajo discográfico más serio en su producción, lleno de vivencias cotidianas y reflexiones del ser humano común. Del que vive en la prisión de concreto y hierro. De las sociedades de las imposibilidades pero con una lejana y sombría esperanza en el hacer del día a día.

Posteriormente me encontraría con su trabajo en vivo, Resistencia viva y un EP de 2002.  Ambos, para mi gusto, intrascendentes pero no despreciables. El primero porque nunca he sido gustoso de los discos en vivo, con sus claras excepciones. El segundo porque era un rescate de lo que había sido Malón cuando agonizaba.

Ahora que podré apreciarles en directo, reflexiono sobre lo que la música socialmente importa. Así, el próximo 7 de septiembre Malón brindará un recital con toda la potencia del Thrash Metal en El Porvenir de los Obreros. Y, aunque tanto tiempo haya pasado, Malón sigue reflejando lo que somos como sociedad, como región. Por ello y porque el mosh será como debe ser: fuerte, vivido e inmerso entre bramidos que corearán nuestras memorias, la cita es ineludible.

 

Mario Castañeda Nacido en Guatemala. Graduado de Licenciatura en Historia y pensum cerrado en Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, ambas por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Realizó estudios de Posgrado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Guatemala). Es profesor de Historia Mundial Contemporánea y de Historia de Guatemala y Centroamérica en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Rafael Landívar. Labora como investigador en el Instituto de Estudios Humanísticos de la misma universidad. Ha publicado artículos de opinión, comentarios y ensayos en revistas y periódicos dentro y fuera de Guatemala relacionados con aspectos políticos, culturales y contraculturales. Sus intereses se centran en la música, el cine, la literatura y la historia. Encuentra en el Rock en general y en el Metal en particular, las formas más crudas y honestas de comprender e interpretar el mundo.

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