La impunidad de Los Encapuchados de Panajachel
(I) MAÑANA DEL LUNES. Víctor Anleu. Linchador confeso.
Callejón de las Armonías, zona 1 de Panajachel, lunes 24 de octubre, 11.00 de la mañana. Ha sido fácil. Apenas un paseo y un par de preguntas a los niños del barrio hasta dar con la persona con la que quiero hablar.
–Busco a Víctor Anleu.
–¿Para qué?
–Mire, soy periodista, y me gustaría hablar con él para entender qué está sucediendo aquí. Hay acusaciones muy fuertes contra él y Juan Manuel Ralón entre otros miembros de la Comisión Municipal de Seguridad de Panajachel. Dicen en la prensa que están golpeando y desapareciendo a personas. También se dice que dirige junto a ellos al grupo de “Los encapuchados”. ¿Usted le conoce, podría indicarme dónde vive?
– Yo soy Víctor Anleu. Pase.
– Gracias.
“Los encapuchados” son un grupo paramilitar de ciudadanos que, desde hace meses, imparte en Panajachel su particular sentido de la justicia y el orden ciudadano. Se dedican, con nocturnidad y alevosía, cubierta la cara con pasamontañas, con bates de béisbol, tubos, palos y pistolas de electroshock, a golpear, retener y torturar en plena vía pública. Incluso a asesinar.
El problema no es nuevo y se ha gestado a lo largo del último año. La desaparición de Luis Gilberto Tián, linchado en plena feria de Panajachel el pasado 4 de octubre junto a dos amigos que sobrevivieron y permanecen escondidos desde entonces, es solo la última de sus manifestaciones. La periodista de elPeriódico Lucía Escobar denunció la situación y los hechos comienzan a precipitarse. Por lo pronto, Lucía ha sido seriamente amenazada por aquellos que, según todos los indicios, dirigen la Comisión Local de Seguridad y el grupo de “Los encapuchados”, con el alcalde Gerardo Higueros como corifeo amplificador y legitimador institucional de las advertencias a la periodista.
Cuando Lucía acusó a la Comisión de Seguridad de linchamientos y limpieza social, no era la única que tenía información al respecto. El cable de la embajada de Estados Unidos en Guatemala 09GUATEMALA1025 filtrado por WikiLeaks, escrito el 12 de diciembre de 2009 apoya esta tesis. Titulado como “Grupos de vigilantes se toman la justicia por su cuenta”, dice que las “Juntas Locales de Seguridad Ciudadana” formadas por individuos frustrados por la frágil situación de seguridad y la crisis económica en sus comunidades operan en departamentos como Quiché, Chimaltenango, Huehuetenango y Sololá. Estos grupos defienden un modelo de justicia vigilante y han actuado de manera violenta contra la policía y aquellos a quienes consideran delincuentes.
Víctor Anleu tiembla ostensiblemente. Se ha puesto muy nervioso. Es una de las personas que ha dirigido al menos dos de los linchamientos de los últimos meses –a cara descubierta y ante decenas de testigos–. Ni lo oculta ni lo niega ante el periodista. Él cree que hizo lo correcto. A cualquier persona conocedora del Estado de derecho le cuesta comprender cómo no ha sido detenido aún.
– ¿Por qué tiembla, Víctor?
– Porque todo lo que dicen de nosotros me está poniendo muy mal y uno desconfía de cualquier que venga a buscarme a casa. Una vez vino un periodista a hablar con nosotros y tergiversó todo lo que le enseñamos. Déjeme que le cuente. Yo no tengo nada que ver con “Los Encapuchados”.
Tras invitarme a charlar sentados ante dos refrescos, se relaja un poco. Víctor es un hombre físicamente fuerte pero extremadamente suave en las formas. Educado, culto y de conversación agradable, acepta un solo cigarrillo durante más de dos horas de azorada conversación. No cesa de repetir que lo suyo son la escultura y el arte, mientras muestra elegantes dinosaurios creados a base de metal, lamentándose sin pausa por la polémica en la que se halla inmerso. Cuesta creer que este artista lidere a decenas de encapuchados que linchan.
– Yo soy escultor, ¿sabe? y esta es mi obra. He vendido piezas a varios países, organizado exposiciones, tengo mi vida, mi casa, mi negocio, y no quiero verme envuelto en esto. Ando con miedo, me pintan de asesino. No lo soy. En realidad soy yo quien está recibiendo amenazas continuas desde hace un mes.
– ¿Puedo verlas?
Muestra, sin titubeos, varios mensajes muy desagradables en su teléfono. Todos recibidos desde el mismo número. Amenazándole a él, a su familia, a sus nietos, durante el día y la noche, en su casa, y augurándole el peor de los destinos si pisase la cárcel, algo que le auguran próximo. Todas aparecen firmadas por los “Zeta200” desde el número de teléfono 44140547. Queda claro que la situación es compleja.
– ¿Puedo tomar nota de la conversación?.
– Mejor no. Escuche y comprenda.
Víctor es inteligente. Pero no tanto como para responder con coherencia exculpatoria. De todas formas, sin pruebas físicas de que dice lo que dice, todo lo escrito a partir de este momento puede ser tachado de difamación si no es de su agrado. Comienza así la pesadilla para el periodista, obligado a forzar su memoria a partir de este punto.
Durante la conversación, sin mayor dificultad, y sin ser consciente de ello, además de explicar la ideología de limpieza social que le mueve a actuar y su papel en alguno de los linchamientos, Víctor dará evidencias de tener alguna relación –quizás, y solo quizás– directa con el asesinato o los asesinos de Luis Gilberto Tián, de 24 años, el pasado 4 de octubre.
Víctor ya no está solo. Por pura casualidad acaba de sumársele en silencio y con sus formas extremadamente suaves, Teresa Coello. Antropóloga mexicana, residente en Panajachel que llegó hace casi dos décadas a la ciudad para trabajar en MINUGUA y actualmente dirige un Centro Cultural, además de ser miembro de la Comisión de Seguridad. Insiste también en que no se tomen notas durante la conversación.
– Ante todo soy un padre preocupado por la seguridad de sus hijos. Un ciudadano concernido por el bienestar de mis vecinos –comienza Anleu.
Panajachel, según Víctor y Teresa, era hasta hace poco tiempo una ciudad en la que los vendedores y consumidores de drogas se hicieron fuertes gracias al turismo y la afluencia de extranjeros. Con ellos llegaron el resto de delitos, secuestros, extorsiones y robos.
Los “hippies” –tal y como la pareja de miembros de la Comisión de Seguridad denominan a los culpables del deterioro del clima social– campaban a sus anchas por las calles creando un clima de inseguridad y libertinaje que atenta contra los principios de la población local, cada vez más reducida y molesta por la deriva del paisaje y la convivencia en la localidad.
Hasta que ellos, la Comisión Municipal de Seguridad, aparecieron e implantaron un nuevo clima de seguridad y respeto en las calles. “Ahora ya no hay secuestros, ya no hay robos, se ha limitado las fiestas nocturnas. Hoy, gracias a nosotros, Panajachel es una ciudad más segura”.
El papel de Teresa en la conversación es interesante y sofisticado. Controla, matiza y complementa las palabras de su amigo. Con una educación y discurso exquisitos, incide en la necesidad de plantear una investigación multidisciplinar que aborde las causas profundas de la transformación social que vive Panajachel. Sin negar nunca que son los “extranjeros” y los “hippies” quienes han provocado un conflicto con la población local.
Como máximo ejemplo de esos “hippies” –palabra para ellos implica culpabilidad definitiva– que tanto daño le han hecho, desde su punto de vista, a la ciudad de Panajachel, Vïctor Anleu y Teresa Coello señalan sin reparos a Lucía Escobar, la periodista guatemalteca residente desde hace años en la ciudad. Que casualmente es la misma persona que desde hace tiempo denuncia en la prensa los excesos violentos, el clima de terror impuesto por “Los encapuchados” y su connivencia con la Comisión de Seguridad municipal.
Van incluso más allá de una mera discrepancia ideológica sobre la mejor manera de gestionar la seguridad a orillas del lago. A Lucía Escobar, la periodista que denunció sus excesos, la acusan, junto a Lorenzo Neri, propietario de un conocido bar de la ciudad, El Aleph, de trabajar en coordinación con Gerardo Montejo, a quien señalan como “el narco de Panajachel”.
Aunque el propio Montejo, con quien logramos hablar posteriormente, se limita a mencionar “negocios formales e informales” como fuente de su aparente bienestar económico, ninguna de las fuentes consultadas duda a la hora de señalarle como uno de los responsables de la venta de drogas en Panajachel.
A Gerardo Montejo, que durante años fue vecino de Víctor Anleu, lo lincharon el 15 de marzo decenas de personas encapuchadas hasta casi matarlo. Después saquearon su bar. Y después su casa. Le perdonaron la vida sólo a cambio de que abandonase el pueblo. Víctor Anleu organizó, dirigió y participó junto a Juan Manuel Ralón en ese linchamiento. Es público. Hay decenas de testigos, Policía Nacional Civil incluida. Anleu lo ve claro. Si nadie le paraba los pies, los vecinos tenían que tomar cartas en el asunto y así lo hicieron. Víctor no quería tener de vecino a alguien que –en su versión de los hechos– mostraba sin pudor un arma cuando los miembros de la Comisión de Seguridad trataban de bloquearle el paso a los clientes que venían a comprar drogas. O que guardaba en su casa material robado. O que provocaba que la delincuencia derivada de la presencia de consumidores de droga complicase la situación de seguridad del barrio.
Por eso, cuando Víctor Anleu señala a la periodista Lucía Escobar y a Lorenzo Neri como personas relacionadas con Gerardo Montejo, caben serias dudas sobre la seguridad personal de ambos. Que podrían ser las siguientes en sufrir un linchamiento si nadie hace nada por evitarlo.
Sin ir más lejos, a Teresa Coello, esa intelectual mexicana, suave y bondadosa, secretaria de la Comisión de Seguridad local, la policía de Panajachel le tiene miedo. Apenas una hora antes de conocerla, los policías con los que hablaba sobre “Los encapuchados” y la Comisión Municipal de Seguridad, al verla aparecer, simplemente se callaron y cambiaron de tema, pidiéndome discreción. “No le digás a nadie que has hablado con nosotros”.
– Panajachel es una bomba de tiempo a punto de estallar – comienza uno de los agentes–.Parece una ciudad tranquila. De día son vecinos normales pero por la noche hacen lo que quieren. Aquí todo puede cambiar en un día, o en unas horas. Ya ha pasado varias veces. Tenemos órdenes de la gobernadora y del Ministerio Público de proceder contra ellos porque no son legales. Pero no podemos. La Comisión de Seguridad patrulla las calles a cara descubierta. Simplemente, cada vez que van a hacer algo ilegal, sacan la capucha y se tapan. Están sobre todo en el Barrio Norte y durante los linchamientos siempre llevan a sus víctimas al Puente de La Amistad.
– ¿Y por qué no actúan entonces?
– Porque nosotros somos dos o cuatro como mucho cada vez y ellos son 80 o 100 cuando actúan. Se reúnen grupos grandes muy rápido. Se avisan por radio, llegan en picops. Tienen los mismos medios, si no mejores, que la propia policía. Y se los ha dado la municipalidad.
–¿Quién los dirige?
–Víctor Anleu y Ralón. Ellos no se tapan. Pero dirigen a la gente, la controlan, la manipulan. Los encapuchados les obedecen y hacen todo lo que les piden.
–¿Y qué se puede hacer?.
–Ya hemos enviado un informe completo a la capital explicando la realidad. Lo único que puede esperarse es que envíen policía de la capital para acabar con esto. Nosotros no podemos hacer nada más. Aquí se han quemado patrullas, nos han volteado los carros y nos han amenazado.
Tienen miedo. “Por favor, no le diga al alcalde que ha hablado con nosotros”. Aunque quisiera, es imposible, Gerardo Higueros, el Alcalde, no está en sus oficinas y es imposible saber cuándo llegará. Tampoco contesta al teléfono.
Antonio Díaz Escobar, un vecino de Víctor Anleu, que abandonó Panajachel tras el linchamiento que sufrió su familia, cuenta, por email, cómo comenzó todo.
“Las patrullas de seguridad comenzaron cuando la Tormenta Ágata llegó a Panajachel. Su origen fue constructivo. Los vecinos desalojados del Callejón de las Armonías salieron a la calle con el plan de salvaguardar las pertenencias de las familias que habían sido desalojadas de sus casas. Cuando la Tormenta terminó, Víctor Anleu, con el apoyo de Tereso Joj, Director de la Universidad del Valle en Panajachel, propuso continuar patrullando unos días más. Esos días más ya se han convertido en un año. Y las patrullas se han institucionalizado y extendido a toda la ciudad como Comisión Municipal de Seguridad presidida por momentos, auspiciada y financiada con equipamiento por el alcalde Gerardo Higueros”.
Luego llegaron las capuchas y los linchamientos. Varios vecinos cuentan cómo las capuchas comenzaron a aparecer a los pocos días –dos de ellos son Lorenzo Neri y Byron Díaz, y otro más pide el anonimato–. Estas tres personas consultadas, como tantas otras, dejaron de patrullar cuando vieron que se cometían delitos. Los que se quedaron, ya convertidos en peligrosos paramilitares, no se han detenido desde entonces. Tres linchamientos señalan directamente como responsables a los encapuchados.
El primero de los linchamientos directamente atribuidos a los patrulleros tuvo lugar el 15 de marzo, cuando una turba de encapuchados dirigidos a cara descubierta por Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón, destruyó y saqueó el Jack’s Cafe y la casa de su dueño, Gerardo Montejo.
El segundo fue el 9 de julio, cuando casi cien encapuchados lincharon y tiraron a un pozo de aguas negras a Edwin Ernesto de León y Francisco de León y les cortaron el pelo a machetazos. Edwin identifica también a Víctor Anleu, su hijo Efraín y a Juan Manuel Ralón como participantes en su linchamiento.
Y el tercero, el 12 de septiembre, cuando –siempre dirigidos a cara descubierta por Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón– dieron una paliza a Estela Escobar y a sus hijos, destruyeron su cantina, obligaron también a Antonio Díaz Escobar a abandonar Panajachel y Efraín Anleu, hijo de Víctor, golpeó y amenazó a Luis Gilberto Tián, hoy desaparecido, de que iba a ser el siguiente. Varios testigos lo ratifican.
– Víctor, ¿es usted parte de “Los Encapuchados”?.
– No.
– ¿Existen?
– Sí.
– ¿Quiénes son? ¿Son miembros de la Comisión de Seguridad Municipal?
– Están al otro lado del río. En el sector de Jucanyá. No los conozco. No son miembros de la Comisión de Seguridad Municipal. Hemos tratado de hablar con ellos para convencerles de que se quiten la capucha. Pero no nos hacen caso. No podemos saber quiénes son si van encapuchados.
Víctor miente.
No solo las declaraciones de los testigos y las víctimas le sitúan en el lugar de los linchamientos, dirigiéndolos. Hasta que Teresa Coello, Secretaria de la Comisión de Seguridad Municipal, pasó como una exhalación por delante de nosotros, la policía explicaba lo que sucede en realidad con los encapuchados. Señalando a sus líderes. En un lugar pequeño, como Panajachel, uno puede usar capucha, pero como la lógica y los vecinos indican, desde la voz hasta la ropa pasando por la estatura permiten identificar perfectamente a la persona con quien se habla.
El testimonio de la policía no es el único que incrimina directamente a los dirigentes de la Comisión en los linchamientos. El propio Víctor se inculpa a sí mismo sin quererlo.
– Víctor, ¿usted sabe quién ha podido estar detrás de la desaparición de Luis Gilberto Tián el 4 de octubre?
– No. Nosotros no sabemos nada. No tenemos nada que ver. El día que desapareció, durante la feria de Panajachel, la Comisión de Seguridad no patrullaba, la policía había organizado un refuerzo y nosotros nos retiramos.
(Los testigos contradicen esto. Los ciudadanos de Panajachel dicen que el día de la feria, tan cierto como que la policía reforzó su presencia, es que la Comisión de Seguridad patrullaba.)
Anleu continúa hablando:
– Luis Gilberto Tián era marero. Pertenecía a la mara 18. Tenía tatuajes en el cuerpo de la mara 18. No andaba en nada limpio. Quizás no haya muerto, ande metido en problemas de drogas y esté escondido o se haya ido a la capital.
Tomo nota. Víctor Anleu ha dicho que Luis Gilberto Tián tenía tatuajes en el cuerpo que le identificaban como miembro de la mara 18.
(II) NOCHE DEL LUNES. Juan Manuel Ralón, involuntariamente también linchador confeso.
El relato de las posiciones de la Comisión de Seguridad a través de las palabras de Juan Manuel Ralón, Vicepresidente de la Comisión de Seguridad –presidida por el Alcalde– y auténtico hombre fuerte de la misma, tiene posiciones que son similares a las de Víctor Anleu y al contrario de éste, Ralón sí permitió el uso indiscriminado de la libreta de notas por parte del periodista.
Ralón, un hombre grande, imponente, fuerte, en forma, enérgico en las formas y las palabras, fue quien salvó personalmente a Gerardo Montejo de ser linchado, según cuenta Víctor y confirma el interesado. De la misma manera que cuando en 2009 un hombre murió linchado en pleno centro de Panajachel por una multitud que le acusaba de extorsionista, también fue Ralón quien salvó con un helicóptero a sus tres acompañantes de ser linchadas con él.
Anleu y Ralón dicen que los salvan. Los testigos dicen que dirigen los linchamientos y finalmente los salvan para controlarlos a su libre albedrío. Los salvan de morir unas veces, siempre después de ser linchados. Ninguno niega su participación en los linchamientos, a cara descubierta, y su ascendiente entre los encapuchados que linchan.
Ralón se convertirá en hilo conductor de los puntos de vista de la Comisión de Seguridad Municipal a la que pertenece junto con Víctor Anleu y Teresa Coello, por nombramiento del alcalde Gerardo Higueros. Pero no sin antes señalar que ambos rechazan tajantemente que la Comisión de Seguridad que los tres dirigen tenga nada que ver con el grupo de “Los encapuchados”. No solo afirma que no tienen nada que ver sino que han intentado en más de una ocasión dialogar con ellos para tratar de convencerles de que depongan su actitud. Siempre sin resultado positivo.
“Son de otra zona, no los conocemos, van encapuchados, no nos hacen caso, no podemos hacer nada”, decía Anleu.
Ralón le contradice.
– Estoy contento de que el tema haya alcanzado este nivel de interés. Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de nuestros vecinos. Comprendemos la seguridad como una cuestión integral. Desde la seguridad ante catástrofes, por eso limpiamos la carretera cuando hay deslaves, hasta la seguridad ambiental, por eso limpiamos la playa, pasando por la seguridad física. Panajachel vive del turismo. Si la ciudad no es segura, el turismo se hundirá y perderemos nuestro sustento, nuestra seguridad alimentaria. ¿Comprendés nuestra visión integral de la seguridad?.
Ralón, como puede deducirse, es el político del grupo. Si en las últimas elecciones fue candidato a la alcaldía por el PAN, en las anteriores lo fue por el FRG. Nunca ha tenido el más mínimo éxito electoral. En las elecciones de septiembre, su discurso, basado en cierta idea de la seguridad, obtuvo 416 votos.
– Lo que ha sucedido en Panajachel es que nunca antes la sociedad civil se había atrevido a atacar a la estructura del crimen organizado. Nosotros conocemos su estructura, la hemos identificado, señalado y desarticulado. Somos adultos maduros dispuestos a ofrecer nuestras vidas para hacer algo contra el narcotráfico y el crimen organizado. Personajes como Gerardo Montejo y Lorenzo Neri, distribuidores de drogas, junto a su amiga Lucía Escobar, disponen de una estructura que les permite evadir a la justicia.
Introduce un tema en el que coincide con la argumentación ya adelantada por Víctor Anleu y Teresa Coello: locales frente a foráneos. Juan Manuel Ralón, que según el censo electoral nació en Guatemala y no en Panajachel, establece una diferencia entre “ellos y nosotros”.
– El problema de la droga llega aquí a través de hippies de la capital que buscan un pueblito para destrabarse. Nosotros como oriundos conocemos para qué ha llegado cada quien a Panajachel, cómo ha desarrollado su economía y cómo algunos de ellos han extendido el delito, la droga y el narcotráfico en la ciudad. A mí no me importa que el turista haga lo que quiera en su hotel, pero no voy a permitir que introduzcan la droga entre la juventud local. Debemos proteger a nuestra comunidad y si la Ley no se cumple, es fundamental hacer que se cumpla.
El menudeo de drogas en Panajachel es constante. Imposible negarlo. A este periodista le ofrecieron marihuana y cocaína en dos ocasiones en menos de 24 horas. En ambas, el procedimiento fue el mismo. Un joven, guatemalteco, se bajó de un mototaxi local para sentarse disimuladamente junto a mí y ofrecerme cualquier sustancia que pudiera necesitar. A plena luz del día y en la Calle Santander, estandarte de la pequeña ciudad.
Pero Juan Manuel Ralón, el ciudadano moralista con vocación de alcalde, y vicepresidente de la Comisión de Seguridad de Panajachel, firme defensor de la legalidad, ha tenido una relación compleja con la justicia.
El 12 de junio de 1986 fue encontrado culpable de intentar defraudar 10 millones de dólares al Bank of América utilizando cheques falsos. Posteriormente, cuando Sergio Lavarreda, vice Ministro de Medio Ambiente y ex alcalde de Panajachel le nombró director departamental de Medio Ambiente, se vio envuelto en un caso de alteración de facturas de gasolina por el que su hijo dio la cara y que le costó el cargo al padre. Hace poco, en 2010 le defraudó a la Mancomunidad de Atitlán y a la Cooperación Española por 250 mil quetzales por el adoquinado de la calle Los Tigres, que nunca fue adoquinada.
Pese a todo esto, el alcalde, Gerardo Higueros, le nombró presidente de la Auditoría Social del Consejo Municipal de Desarrollo. Un cargo que le sigue al de Presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode). Está claro que a Gerardo Higueros los antecedentes de Ralón no le preocupan mucho.
Volvamos a su discurso respecto a Los Encapuchados y la legalidad.
– Los Encapuchados existen, por supuesto, pero son un grupo organizado por alguien que quiere desestabilizar la municipalidad. Como ahora existe una organización que limpia la ciudad y termina con la impunidad y la inmoralidad, hay gente que ha visto cómo sus actividades resultaban afectadas por nuestra existencia y no nos lo perdonan. Quienes nos critican son aquellos que convertían Panajachel en Sodoma y Gomorra. Nosotros hemos terminado con su libertinaje. Hemos sacado a esos hippies improductivos e indeseables que se paseaban, con una guitarra y un libro, de nuestro campo de visión.
Anleu continúa. Va más allá y comienza a contradecirse, pequeñas contradicciones, a menudo. Cada vez que se le pregunta, de la misma manera que Víctor Anleu, su respuesta es diferente.
– Los Encapuchados son vecinos nuestros. No sabemos dónde viven o sus nombres. Pero seguro que son paisanos que reconocen nuestra labor, quizás amigos nuestros. Hemos negociado con ellos, tratando de mostrarles el comportamiento correcto, para que se nos unan y se quiten las capuchas. Quizás los cuatro pendejos que están sentados a tu espalda son encapuchados y ahora nos están mirando.
Me giro y, efectivamente, hay cuatro jóvenes sentados en una mesa. Nos miran. Yo no me había dado cuenta de su presencia. ¿Debería preocuparme?
– ¿Los encapuchados desaparecieron a Luis Gilberto Tián? – pregunto.
–No lo sé –responde. Pero se explaya y coincide con Víctor Anleu en su argumentación: –Él era miembro de la Mara de los Pokemones. Iba tatuado. Luis Gilberto Tián participaba junto a Montejo en secuestros, tráfico de drogas y extorsiones. En esta ciudad hay que luchar contra ellos con muchos huevos. Conozco perfectamente la estructura de su clan criminal pero me da miedo destaparla porque tienen comprada a la Policía y al Ministerio Público. Como no puedo ir a la policía hay que tapar los agujeros de otra manera.
Al igual que Víctor Anleu, Ralón me enseña los sms amenazantes que recibe en el celular. Provienen del mismo número de teléfono que los que recibe Víctor Anleu, vienen firmados por los “Zetas200” y siguen la misma lógica. Amenaza a la familia, alusión a la venganza, y referencia a la cárcel de Mazatenango, donde sería internado en breve, siempre según el mensaje, y de donde no saldría vivo.
–¿Y no se les habrá ido la mano en ese combate contra el crimen organizado? –le pregunto.
–No. Nunca. De hecho hemos ido siempre a la Policía de la capital para denunciarlo. Nunca nos hemos tomado la justicia por nuestra mano. Pero si apresamos a un delincuente y la policía lo suelta, al salir puede venir por mí. Tenés que entenderlo. Yo solo soy un hombre armado de valor.
En ese momento, recibe una llamada.
–Se llama Blanca y es vecina. Acaban de intentar asaltarla en la playa.
Ralón enciende su radio y comienza a llamar.
–Aquí Omega, ¿alguna torre a la escucha? Torre 12, Torre 12, me copia.
–¿Son ustedes como la policía?
–Sí, pero más efectivos. No sucede casi nada que se nos escape, tenemos a la población protegida.
Las torres son las unidades de patrulleros que vigilan la ciudad. Hay 15. La Torre 12 vigila la playa.
Omega es la base. Juan Manuel Ralón es la base. La persona que centraliza toda la información de lo que sucede en Panajachel por las noches.
–¿Y no vieron cómo un grupo de personas secuestraba Luis Gilberto Tián y a sus dos amigos la noche de la Feria el 4 de octubre, les pegaban una paliza y finalmente lanzaba a Luis al lago? ¿Por qué el día de la desaparición, ustedes, que controlan cada sector de la ciudad, no investigaron la desaparición?
– No. Ese día no trabajábamos, Habíamos acordado con la Policía Nacional Civil que ellos se hiciesen cargo de la seguridad.
Varios testigos a los que se les pregunta por esto lo niegan y dicen que aquel día los miembros de la Comisión Municipal de Seguridad patrullaban con normalidad por Panajachel. La coincidencia entre Ralón y Anleu en la argumentación que les exime de responsabilidad suena a coartada.
– “Mirá, la pita siempre se rompe por lo más delgado. Sacrificaron a uno de los suyos, a un don nadie que fue de ellos y que les sirva para voltear a la población contra nosotros. Yo compro un uniforme de la Policía, mato a alguien y digo que fue la Policía”.
Ahora Juan Manuel Ralón reconoce que fue “de los suyos”, refiriéndose a los mareros. “Fue” es tiempo pasado.
Para terminar, y mientras nos despedimos, le pregunto:
– “¿Sabía que Víctor Anleu me ha dicho que Luis Gilberto Tián tenía tatuajes de la Mara 18? Me extraña porque parece ser que el desaparecido los llevaba escondidos y nadie sabía que iba tatuado. Me extraña que usted haya mencionado también el tema de los tatuajes.
–¿Estás seguro que Víctor te dijo eso?
–Usted también me ha dicho que iba tatuado.
Es evidente que no le ha gustado oír eso. Su cara lo denota. Su prisa repentina también. Se acaba la conversación.
(III) MARTES. Las víctimas de Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón.
Lorena Caal es la mujer de Luis Tián, el joven desaparecido. No tiene miedo. Además, quiere justicia. Pese a que su situación es lamentable, virtualmente viuda, con un hijo de cuatro años siempre bien agarrado a la mano de su madre, escuchando una y otra vez el relato de lo sucedido, es imposible sentir pena por ellos. La dignidad que trasluce su actitud vence a cualquier otro sentimiento.
–Lorena, ¿su marido era marero?
–No. Yo le conozco desde hace cinco años y nunca se metió en ningún problema. Casi no tomaba. Era un buen marido, un buen padre. Un buen trabajador.
–Lorena, ¿su marido era miembro de la mara 18? Llevaba tatuajes de la mara 18.
–¿Cómo sabe usted eso?
–Me lo han dicho Juan Manuel Ralón y Victor Anleu.
Sorprendida. Inmediatamente se explica:
–Sí. Tenía tres tatuajes. Un uno y un ocho en cada pierna, en los laterales, y dos caras sobre el corazón, una triste y una alegre. Pero nadie podía saberlo porque él se avergonzaba de haberse tatuado. Se los hizo hace diez años y desde que estaba conmigo, él siempre se los escondía. Nadie sabía que los tenía. Hable con su jefe y pregúnteselo a él.
La “Mara Pokemón” de Panajachel a la que Luis Gilberto al parecer perteneció en su juventud se disolvió hace más de ocho años. Antes, incluso, de que Luis Gilberto Tián comenzase a trabajar en un embarcadero del Lago de Atitlán. Cuando Luis Gilberto tenía apenas 16 años. Su crimen más grave fue robar una bicicleta. En una ciudad pequeña, hay estigmas que pueden acompañarle a uno toda la vida.
Llamo a Rafael González, el jefe de Luis Gilberto en el embarcadero de Panajachel de nombre “Cayucos Marina”, uno de los mejores, si no el mejor del lago de Atitlán. Rafael confirma la tesis de la mujer de Luis.
–Trabajaba conmigo desde hace ocho años y medio. Si no le ayudaba yo ¿quién iba a hacerlo? Era un buen trabajador, si le pedía que llegase a las cinco, no se demoraba ni un minuto. Era una persona de total confianza. ¿Cómo iba a dejarle que cuidase las 40 lanchas que amarran aquí y toda la maquinaria, si no fuera honrado y trabajador?.
–¿Iba tatuado?
–Sí. Un amigo suyo que también trabajaba conmigo me lo dijo una vez. Pero a Luis le daban mucha vergüenza sus tatuajes. Él siempre los escondía, nunca dejaba que nadie los viese. Incluso cuando había que meterse en el agua y en verano, nunca se quitaba los pantalones o la camisa. Es imposible que alguien supiese que iba tatuado. Yo nunca se los vi en más de ocho años que trabajó conmigo. Se merecía una segunda oportunidad y me limité a dársela.
¿Por qué Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón sabían que Luis Gilberto Tián tenía tatuajes?
Siguiendo la ronda de testimonios de las víctimas, me reúno con Lorenzo Neri en su bar, El Aleph, que ha convocado también a este encuentro a varias de las personas linchadas. Junto a la periodista Lucía Escobar y Gerardo Montejo, Lorenzo Neri es la tercera persona a la que Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón señalan como responsables de ese supuesto tráfico de drogas contra el que mantiene su particular cruzada de limpieza social. Su historia, la de Escobar, Montejo y Neri, reproduce la misma tónica. Acusaciones de distribuir droga por parte de la Comisión Municipal de Seguridad y miedo. La enemistad es manifiesta. Pero además ellos pueden explicar, más allá de la cuestión de los tatuajes, qué unía a Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón con Luis Gilberto Tián, el joven desaparecido.
–El 21 de julio, veintidós policías con perros entraron en mi casa. Juan Manuel Ralón había llamado diecisiete veces al 110, la policía antinarcóticos de la capital, para denunciarme. Durante la declaración ante el juez, me enteré. En la casa no encontraron ni un cigarrillo de marihuana. Estuve preso quince días. Tenía un arma sin licencia, como tantas personas que tienen un negocio en Guatemala. Y mil dólares en efectivo. En diecisiete años que llevo viviendo en Panajachel nunca había tenido un problema con la ley. Hasta que llegaron ellos. Por supuesto, el juez me liberó –dice Neri.
Lorenzo no tiene la menor duda de que Juan Manuel Ralón es el responsable intelectual de lo que sucede. Además participa en los linchamientos junto a Víctor Anleu. Ellos nunca se ponen capucha. Le explico también la cuestión de los tatuajes de Luis Gilberto Tián. Pese a conocerle, él tampoco le había visto nunca los tatuajes.
–¿Usted le conocía?
–Claro.
–¿Es cierto que el día de su desaparición, la Comisión Municipal de Seguridad no patrullaba?
–El día de la feria estábamos en un bar. “Los encapuchados” le pegaron a un chico que estaba bebiendo. La policía estaba delante. La cerveza del chico salpicó a la policía y sacaron sus pistolas para alejarlos, insultándolos. “Si yo quiero, cerote, le suelto una bala ahorita”, le dijo el policía a uno de ellos antes de disolverlos. Pregúntale a la policía si el 4 de octubre “Los encapuchados” iban cerrando los bares por Panajachel. No podrán negarlo. Pregúntale a cualquiera.
Neri fue testigo del segundo de los linchamientos, el 12 de septiembre, el día posterior a las elecciones, en la Avenida de los Árboles, a pocos metros de su bar. Durante el linchamiento, “Los encapuchados” destrozaron y saquearon la cantina de Estela, madre de Antonio Díaz Escobar, que ahora está refugiado en México.
– “Decile al hijoeputa de Lorenzo que cierre el bar”, recuerda Neri que dijeron. Así comenzó todo. Cuando llegaron los encapuchados tuve que sacar a los turistas y clientes que bailaban dentro y cerrar el local. Hicieron lo mismo con el resto de locales de la calle. Nos quedamos fuera, mirando.
La historia, según esta versión, tiene más de rencilla personal que de limpieza de la droga que corre por la ciudad.
–Aparentemente, el problema comenzó porque el hijo de Estela, el que tuvo que huir y ahora está en México, asustado y no se atreve a regresar, había golpeado con su carro a la hija de Víctor Anleu. Teóricamente iba bebido y la golpeó con su carro. Él dice que fue sin querer. Ella, la golpeada, también dice que fue un accidente.
Estela Llorca, la mujer golpeada, que perdió su negocio y vio como su hijo tenía que abandonar la ciudad, acaba de sumarse, con su marido, Byron Eduardo Díaz, a la conversación. Estela llora.
–Eran las 21.30. Los únicos que no iban encapuchados eran Anleu y Ralón, que dirigían al resto de personas, encapuchadas. Llegaron a la puerta y empezaron a pedir a gritos que les entregase a mi hijo. Eran más de cien.
–Esto se va arreglar porque les vamos a enseñar a respetar, decía Anleu. Primero sacamos a los mareros que beben en su cantina y luego a sus hijos.
–Golpearon a varios de los clientes. A Sergio y a Carlos, casi los matan –continúa Estela. –Dos patrullas de la policía estaban en la calle, mirándolo todo desde dentro de sus carros. Con las puertas cerradas. “Los encapuchados” amenazaban con volcarlas. Decidí cubrir a mis dos hijos y salir corriendo hacia las patrullas de la policía. Nos golpearon a los tres. La policía no nos abrió las puertas. Las palizas a mis hijos y a un bolo que estaba dentro de la cantina fueron tremendas. Dentro lo destrozaron todo, los frigoríficos, las mesas, la mercancía.
Y aquí introduce al desaparecido en la historia.
–Luis Gilberto Tián estaba presente, salió en mi defensa. Había vivido con nosotros cuatro años cuando se quedó huérfano. Era como un hijo para nosotros. Le pegaron también. Efraín Anleu, el hijo de Víctor, le dijo que no se metiese, que andaban pendientes de él, que sería el siguiente. Delante de mucha gente. Después desapareció. Aquel día, el 12 de septiembre, en el gimnasio de Panajachel estaba alojada la policía que había venido a garantizar la seguridad de las elecciones. Había decenas de policías. Les llamamos pero nunca vinieron. No sabemos por qué.
Tres semanas más tarde, Luis Gilberto Tián desapareció. Después de haber sido apaleado ya en una ocasión por el hijo de Víctor Anleu durante un linchamiento que este dirigía y después de que mucha gente escuchase cómo le amenazaban directamente.
Byron, el marido de Estela, la dueña de la cantina saqueada y padre de los linchados, completa el relato.
–Antes de que comenzaran todos estos problemas, todos éramos no solo vecinos sino amigos de esta gente. Víctor Anleu es el padrino de mi hijo. Todos juntos comenzamos a patrullar en el barrio durante la tormenta Ágata. El problema surge en el momento en que comienzan a encapucharse y algunos lo dejamos. Entonces comenzaron a llamarnos cobardes y nos convertimos en sus enemigos.
Lorenzo dejó de patrullar; Byron dejó de patrullar; una tercera persona con un cargo institucional, que no quiere ser nombrada, lo dejó también. Todos siguiendo el mismo rechazo a cubrirse la cara.
–Luego, el problema de Anleu y Ralón con Gerardo Montejo se incrementó –continúa Byron. –Le debían mucho dinero y decidieron quitárselo de en medio argumentando que vendía drogas. Son unos envidiosos. Todo aquel a quien le va bien es un vendedor de drogas o un enemigo.
La familia puso todos los hechos en conocimiento de la justicia. El día 16 de septiembre, la fiscalía de distrito de Sololá, mediante la diligencia MP086–2011–1778 emitió una orden de protección para la familia. La policía no tiene medios para aplicarla. Nadie se ha comunicado con ellos, que tienen miedo desde entonces. Los encapuchados continúan campando a sus anchas por la ciudad de Panajachel. Esta ciudad que parece estar de espaldas al Lago de Atitlán, el lago tornasol de los tres volcanes, las montañas, las energías, los doce pueblitos, donde Antoine de Saint–Exupéry se inspiró para escribir El Principito. El Cerro de Oro, en las faldas de los volcanes, por ejemplo, dicen que lo inspiró para el dibujo del primer capítulo en el que el niño dibuja un elefante dentro de una boa y los adultos creían que era un sombrero. Los Encapuchados consiguen que toda esa maravilla, toda la belleza sublime del Lago de Atitlán, quede muy lejos de Panajachel.
A los relatos y denuncias como testigos, víctimas o periodistas de Lucía Escobar, Lorenzo Neri, Estela Llorca y Byron Díaz que incriminan directamente a Juan Manuel Ralón y Víctor Anleu en los linchamientos y en una situación de enemistad manifiesta con el desaparecido Tián, se le suma la historia de Edwin Ernesto León, que relaciona todo con la figura de Gerardo Montejo, el hombre más odiado por Anleu y Ralón.
León es un joven maestro de artes plásticas que habla en su nombre y en el de su amigo Francisco de León. Explica la denuncia puesta en conocimiento de las autoridades municipales y departamentales y ratificada como cierta por la diligencia 474–2011 de la patrulla de la Policía Nacional Civil número SOL–D39.
A ellos, el 9 de julio, y al grito de “los rockeros nos valen verga”, también los lincharon.
Esta es la secuencia de los hechos: dos jóvenes caminan por la calle. Alguien, desde las patrullas de la Comisión de Seguridad y sin capucha, les escupe, se giran. ¿Qué sucede? Aparecen los encapuchados. Comienzan los golpes por la espalda. Escuchan cómo las radios convocan a las Torres, es decir, a más patrulleros encapuchados, y son trasladados por decenas de personas en medio de una soberana paliza hasta el puente de la amistad. Allí son castigados con inmersiones en aguas negras, apedreados y finalmente alguien, con un machete, les corta las melenas. Todo sucedió, una vez más, ante la mirada silenciosa de la Policía Nacional Civil.
– “Los policías estaban ahí, de lejos, como si nada. Cuando logramos llegar hasta ellos lo que hicieron fue esposarnos y permitir que los encapuchados siguieran pegándonos en la palangana del picop. Luego, cuando ya estábamos detenidos, los encapuchados estaban tan tranquilos en la comisaría, con sus bates de béisbol y machetes. Antes de irse nos dijeron, delante de de los policías que “si algo le pasa a alguno de nosotros, vamos a ir a sacarlos de sus casas y los vamos a quemar”.
Los linchados han identificado ante la justicia a cuatro de las personas que les lincharon. No tienen dudas. Anleu padre y Anleu hijo junto a Ralón estaban en el grupo.
–¿Por qué?
–Lo presentan dentro de su cruzada moralista. Rockero, melenudo, hippie o consumidor de drogas, como hacen siempre. Pero te explico. Mi padre tiene varias casas en propiedad en Panajachel y las alquila. Como él no vive aquí, a veces yo soy el que cobra el alquiler. Gerardo Montejo vivía alquilado en una de nuestras casas. Yo le cobraba el alquiler. Me lo pagaba en efectivo. Eso es suficiente para que me acusen de pertenecer a su red de lo que sea.
Tras agradecerles el valor implícito a sus testimonios, a cara descubierta y nombre completo, asumiendo la posibilidad de represalias, salgo corriendo en dirección a una reunión de la Comisión de Turismo de Panajachel que tiene lugar en el Hotel Don Rodrigo.
Llego a mitad del discurso de Ralón, que busca apoyos entre los miembros de la Comisión, acompañado de Teresa Coello.
Ralón ha cambiado de opinión varias veces. Si primero comenzó diciendo en la entrevistas que concedía que las capuchas se debían exclusivamente a la necesidad de protegerse del frío nocturno, posteriormente, comenzó a hablar de grupos incontrolados a los que ellos, miembros de la Comisión de Seguridad no podían convencer de que se descubriesen, pero con quienes trabajaban en la dirección de integración en la Comisión de Seguridad Municipal; ahora, en público y en una reunión convocada por la Comisión de Turismo de Panajachel, culpa directamente a Gerardo Montejo, el presunto narcotraficante, de organizarlas para desacreditar el trabajo de la Comisión de Seguridad.
Juan Manuel Ralón contextualiza ampliamente todo lo que sucede y se explaya "sin pelos en la lengua". Da su versión, cambiante, de los mismos hechos ante un público silencioso que de ninguna manera puede ni quiere enemistarse con él. La Comisión de Seguridad resuelve: “Emitamos un comunicado que trate de tranquilizar al turismo”.
En privado, se repite la escena que ya hemos vivido mientras conversábamos con la policía. Todo el mundo asiente, con miedo y discreción, hablando bajo, mirando hacia atrás. Una vez más, la silenciosa Teresa Coello, que tanta discreción genera con su presencia, pulula por los alrededores. Aún así, el comentario es unívoco. “Ya sabemos que él está detrás de todo pero qué quiere que hagamos, no somos la policía. Ni podemos hacer nada ni es nuestra labor”.
Al terminar la reunión, Ralón se acerca a mí.
–¿Está seguro de que Víctor Anleu le dijo que el desaparecido estaba tatuado?
–Sí –respondo.
Es la segunda vez en menos de 24 horas que se delata ante mí. ¿Por qué le importa tanto ese detalle? ¿Es acaso lo que podría implicar a sus hombres en la desaparición?
Solo quien le haya visto sin ropa podría saber que Luis Gilberto Tián estaba tatuado. Él lo sabe.
(III) MIÉRCOLES. Gerardo Montejo y el Ministerio Público.
Son las 8.30 de la mañana. Me siento a esperar en el Pollo Campero de Sololá. Tengo una cita con Gerardo Montejo, la primera persona a la que “Los encapuchados”, dirigidos a cara descubierta por Juan Manuel Ralón y Víctor Anleu lincharon en Panajachel. A Gerardo, además, le saquearon y cerraron tanto el Jack’s café como la casa en la que vivía con sus cinco hijos antes de golpearlo hasta la antesala de la muerte y perdonarle la vida a cambio de que aceptase abandonar Panajachel. Le acusaban y acusan de ser “el narco de la ciudad” y estar detrás de todo lo que sucede allí, desde el tráfico de drogas hasta las extorsiones y secuestros. Ahora resulta también que es el responsable de los Encapuchados.
Me llama por teléfono.
– “En ese lugar hasta los perros oyen, te llevaré a un sitio más discreto. Salí a la calle y esperáme. Llego en un carro negro”.
Da dos vueltas a la cuadra y me subo al carro. Para bajarnos unos metros más allá. En un restaurante de Sololá nos están esperando. En el piso de arriba, vacío, dos camareros colocan para nosotros una mesa y dos sillas, el mantel y los cubiertos. Después cierran una cortina y se van, dejándonos solos.
–Nací en Huehetenango, hijo de pastores evangélicos con pocos medios. Soy un hombre soñador que toda su vida ha luchado por escapar de la pobreza. Llegué a Panajachel en 1990, con dieciséis años. Viví allí hasta que me lincharon este año. Allí evolucioné, crecí y me formé. Soy contador. Trabajé en dos empresas, DHL y La Curacao. Fui fletero, conductor de un mototaxi, vendí electrodomésticos. Me tracé una serie de metas personales. La primera, no trabajar a las órdenes de nadie. Así comencé a plantear mi futuro. Generando una serie de negocios formales e informales (ésta, “negocios formales e informales”, es una expresión pactada entre el entrevistador y el entrevistado, que no quiere ahondar en los detalles). Yo sabía que vos querías un celular, entonces buscaba a alguien que lo vendiese y se lo conseguía y me sacaba una comisión.
Gerardo habla con locuacidad. Me cuenta su vida.
–Lo que me lanzó al éxito fue el carisma. Yo no envidio a nadie. Si veo a alguien que pasa delante de mí con gran carro me digo: Gracias Señor, por habérselo concedido, ayúdame a mí a conseguirlo también. Así es cómo crecí como ser humano y como empresario. Gané mucho dinero.
E introduce a Ralón en el relato:
–Ralón comenzó a conseguir contratos de obra pública en Panajachel. Éramos amigos. Comenzó a tener problemas económicos. Allá por 2006 empezó a pedirme dinero prestado. Al principio me lo devolvía, luego dejó de hacerlo. Ralón no es un buen empresario. Es envidioso y rencoroso. Tenía a muchos patojos trabajando para él y no les pagaba. Yo le prestaba dinero. Podía pedirme 10 mil quetzales por semana.
–¿De cuánto dinero estamos hablando?.
– De 30 mil o 40 mil quetzales.
–¿Cómo se torció todo?
–Cuando llegaron las elecciones anteriores, las de 2007, él se presentaba como candidato a la alcaldía por el FRG. Vino a mi casa. Se sentó en mi sala, mi mujer le ofreció un refresco. Me pidió que le vendiese un arma. ¿Para qué?, le dije. Si no sabés usarla ni podés pagarla. Me sacó la chequera. Con eso te podés limpiar el culo, si yo ya sé que nunca tenés dinero, le dije. Entonces me preguntó que cuanto le cobraría por matar a Abraham Mayén, su rival político, que acababa de ser elegido alcalde de Panajachel.
–¿Puedo escribirlo tal y como me lo cuenta? –le pregunto.
–Sí.
–¿Qué le contestó?.
–¿Me ves cara de matón?, le dije. Lo eché de mi casa. Yo siempre quise ser militar. Pero mi papá no pudo darme esa carrera por falta de medios. Tengo mucho apego por las armas, un apego frustrado que nunca pude cumplir. Pero no estaba dispuesto a mandar matar a alguien que no me había hecho nada.
–Y con Víctor Anleu me pasó lo mismo. Todavía tengo en mi casa muchas de sus herramientas de escultura empeñadas. Éramos amigos también. Hasta que la deuda que tenía conmigo era grande y decidió no pagarla.
–¿Para qué le pedía el dinero? ¿De dónde salía esa deuda?
–Me pedía dinero los domingos cuando hijo se iba a la capital a estudiar.
–¿Usted le vendía drogas? ¿Es una deuda por drogas no pagadas?.
–No.
Aquí, tres testimonios le contradicen y señalan que Víctor Anleu es, o al menos fue, un consumidor habitual de drogas, como tantos otros miembros de su generación de artistas en Panajachel. Varios entrevistados coinciden con que los moralistas Ralón y Anleu, examigos de Montejo, eran clientes del bar–prostíbulo Jack’s.
Los testimonios, coincidentes, son de personas que lo afirman en momentos diferentes. Dicen los testigos que cuando Gerardo Montejo fue linchado y su bar, el Jack’s Night Club, fue cerrado por la fuerza, el menudeo pasó de este lugar a un bar llamado La Iguana, propiedad de los hijos de Juan Manuel Ralón y vecino, en competencia directa del bar del que Lorenzo Neri es propietario, El Aleph. Por eso, según esta versión, van también contra Lorenzo Neri.
La historia va cerrando. Quizás la campaña de limpieza social que “Los Encapuchados” desarrollan en contra del tráfico de drogas no sea en su germen más que una serie de rencillas personales basadas en deudas no pagadas y en la competencia por determinado tipo de negocios ilícitos, mezclado con un choque de culturas.
–¿Es usted traficante de drogas, señor Montejo?
– “No tengo ningún antecedente penal. Yo soy estudiante de derecho y empresario. Si fuera traficante de drogas, la justicia ya me habría encarcelado hace años. Ralón, igual que hizo contra Lorenzo, presentó denuncias contra mí en la división antinarcóticos de la capital. Ni siquiera entraron en mi casa y ahí se terminó todo”.
Ralón argumenta en público y en privado que Montejo le paga a la policía y al Ministerio Público para que la Ley no le moleste. Mi pregunta es la siguiente, si es verdad que Montejo tiene comprada a la policía y a la justicia, ¿por qué la policía permitió su linchamiento y no se ha producido ninguna detención por ese ataque?
Gerardo Montejo continúa con su historia.
–Crecí en la calle. Monté un negocio. Me fue bien. Monté otro. Me fue mejor. Me lancé a las nubes. En cuatro años levanté todo mi patrimonio. Ahora “Los encapuchados”, Juan Manuel Ralón y Víctor Anleu, lo han destruido. Ayer tuve que vender mi Ipad para conseguir dinero. Estoy arruinado. Tenía cuatro carros, solo tengo uno, tenía tres motos, no tengo ninguna.
–¿Qué sucedió el día del linchamiento?
–El 15 de marzo, después de estar todo el día estudiando con mis compañeros de universidad, fui al gimnasio para reunirme con uno de los equipos de basket que patrocinaba. Después, como todos los días, en torno a las 22.30 me fui a trabajar al Jack´s Night Club. El guardia de la puerta me dijo que preguntaban por mí. Eran Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón con cuatrocientos encapuchados detrás. “Vos tenés problemas aquí, con toda esta gente”, me dijo Ralón mientras cerraban la puerta y me rodeaban. Mandaste a robar una televisión de 14 pulgadas y una bombona de gas y nos confesaron. “Esto es un show de ustedes. ¿A qué voy a mandar a robar una televisión si en mi casa tengo cinco plasmas de 52 pulgadas. Si tenés un problema, andá a hablar con la justicia”, le contesté y comenzaron los golpes por todas partes. Me agarraron a palazos y me llevaron hasta la casa. La patrulla número 33 de la Policía Nacional Civil estaba presente. Cuando comenzó el ataque, corrieron a encerrarse en la Comisaría. Primero sacaron a mi mujer, embarazada de seis meses, y a las cuatro niñas de la casa, después la saquearon y se robaron todo. También robaron todo lo que había de valor en el bar. Después, a cadenazos, con bates y tuberías, me llevaron hasta el puente de La Amistad. Me tiraron al río y comenzaron a lapidarme. Pensé que iba a morir. “Ese hijoeputa nos está viendo las caras, voltéenlo”, decían algunos. Perdí la conciencia y me desperté escuchando la voz de Juan Manuel Ralón que negociaba con mi hermano. “Te vamos a dejar vivo pero te tenés que ir del pueblo con toda tu familia sin llevarte nada”, propuso Ralón a cambio de no matarme. Acepté.
Ralón lo entregó a la Policía, que lo detuvo durante dos días. Linchado y detenido. “Me tuvieron más de dos días sin recibir atención médica. Ralón estaba parado delante de la Policía, apuntando a quienes venían verme y a traerme comida. Los dos patojos que me habían acusado de encargarles robar confesaron que a ellos también les habían pegado para inculparme. El linchamiento fue un martes. Cuando el jueves me trajeron a la Audiencia de Sololá, el Juez me puso en libertad. Los patojos contaron que a ellos les habían amenazado con lincharlos si no declaraban contra mí. Puse la denuncia. Desde entonces han pasado ocho meses y la justicia no ha hecho nada”.
Gerardo Montejo odia a Juan Manuel Ralón y a Víctor Anleu. Y ellos lo odian a él.
–Se voltearon contra mí, como con tantos otros durante la Tormenta Ágata porque yo fui uno de los que se negó a salir a patrullar con ellos y encontraron la excusa perfecta para liberarse de sus deudas conmigo quitándome de en medio y volteando a toda la ciudad contra mí. Es de natural humano ser desagradecido con quien te ha servido. Daba trabajo a diecinueve familias de la ciudad que ahora están desempleadas. Nunca dejé de pagar un salario. Colaboraba con la comunidad para compartir mi bienestar con la gente. Patrocinaba dos equipos de basket con sus equipamientos, togas de graduación para las escuelas, medicamentos para cualquiera que llegase hasta la puerta de mi casa, el árbol de navidad de la iglesia católica aunque yo soy evangélico. Ese fue mi error. Me convertí en una casa de beneficencia y eso desató las envidias.
Gerardo Montejo está harto. Por un lado tiene miedo. Por otro, siente rabia y frustración. Camina armado.
“Mucha gente en Panajachel dice que habría sido mejor matarme porque ahora son ellos los que tienen miedo. Como alguien se me acerque, voy a atacar. No sé lo que soy capaz de hacer”.
Anuncia que en quince días regresará a Panajachel. “Como la justicia no existe, he decidido volver a mi casa. Ya hay varios obreros arreglándola y pintándola. La Ley de armas y municiones me permite tener un arma de defensa personal y dice también que soy intocable en mi residencia habitual. No he querido actuar hasta ahora como el Montejo que todos pintan, no regreso para vengarme, pero quiero regresar a mi casa y abrir mi negocio. Hablé con mi mujer y mis hijas. ‘Si vive uno, vivimos todos’, les dije y regresamos con esa mentalidad. La primera noche que vengan a interrumpir la paz en mi casa, va a correr sangre“.
(IV) MIÉRCOLES TARDE. Benedicto Tenas. Fiscal del Ministerio Público de Sololá.
El miércoles por la mañana, mientras me dirigía a la sede del Ministerio Público de Sololá, Juan Manuel Ralón, Víctor Anleu y un tercer hombre, identificado como David Argueta, miembro también de “Los encapuchados” se dirigían al mismo lugar. Le entregaron al Fiscal del Ministerio Público tres nombres de “presuntos responsables” de la desaparición de Luis Gilberto Tián. No puedo evitar relacionar las preguntas en torno a los tatuajes del desaparecido con la premura para entregarle a alguien a la justicia.
A primera vista, Benedicto Tenas, Fiscal de Sololá, parece el Fiscal incorruptible del cine negro de los años cincuenta. Ese hombre de mediana edad, vestido de negro, serio –más que serio, recio– de rostro inescrutable y ceño fruncido, se limita a escuchar y tomar nota en un despacho pobremente habilitado. Parco en palabras, sorprende por su claridad.
–La gente que cuenta todas esas cosas después no pone denuncias por una mezcla de cobardía y miedo”, me espeta. “Vamos a intensificar el trabajo aunque las propias víctimas no colaboren. La colaboración que recibo es mínima. Tengo investidura legal para perseguir pero me encuentro con un muro de silencio por parte de las víctimas. Pese a que les ofrezco el programa de testigos protegidos, no cuentan aquí lo que cuentan fuera. En todo caso, esperen un poco de tiempo para ver el avance del Ministerio Público.
El Fiscal pide mis datos personales. Su reacción es habitual en Guatemala y no me extraña.
–Le voy a llamar a testificar a usted para que me cuente todo lo que sabe.
–Voy a escribirlo todo en un reportaje, irá firmado con mi nombre y circulará por internet. Como periodista no tengo obligación de declarar sobre mis fuentes pero si puedo colaborar con la justicia, no me importará hacerlo –le contesto, dudando sobre lo oportuno de mi reacción, que inmediatamente percibo errónea ya que podría llevarse por delante uno de los principios fundamentales del periodismo, que es el respeto a las fuentes.
A Gerardo Montejo le dice, delante de mí: “a usted también le voy a meter el clavo si tiene alguna cuenta pendiente con la justicia”.
(V) VIERNES. Lucía Escobar. Periodista amenazada.
El viernes recibo una llamada telefónica de Lucía Escobar, periodista de elPeriódico y directora de Radio Ati y Revista Ati.
–Ayer un noticiero del canal PanaDish, propiedad del alcalde de Panajachel, Gerardo Higueros, transmitió una entrevista en vivo con integrantes de la Comisión de Seguridad, Juan Manuel Ralón incluido, y el comisario de la Policía Nacional Civil (PNC). Me acusaron de traficar drogas. He recibido varios mensajes en el celular diciéndome que saque toda la mercancía de la casa porque esta noche vienen por mí.
El mismo viernes, Juan Manuel Ralón le dijo por teléfono a un periodista que llamaba desde el extranjero para interesarse por el caso de Lucía:
–Si ella anda hablando con base en lo que la gente le dice, nosotros también podemos hablar de lo que la gente nos cuenta.
A Lucía le han hecho llegar a través de terceras personas varios mensajes amenazantes de “Vas a terminar en el fondo del lago”. Así, precisamente, terminaba ella su columna del pasado 18 de octubre en elPeriódico: “Yo acuso a Juan Manuel Ralón, Víctor Anleu, Teresa Cohello y a la Comisión de Seguridad de Panajachel por haber representado y defendido a los encapuchados en más de una ocasión, también a Gerardo Higueros, alcalde de Panajachel; a Elena Ujpan Yojcom, gobernadora de Sololá; y a Carlos Menocal, ministro de Gobernación, porque su indiferencia y omisión los hace cómplices de asesinato y tortura. Si la próxima en descansar en el fondo del lago más lindo del mundo con piedras amarradas al cuerpo soy yo, ya sabrán a quién culpar”.
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Comentarios
pffff!! me eché todo el
Puntos: 6
pffff!! me eché todo el kilométrico articulo muchá, que bueno... me gustó demasiado.
Estuve en una junta de seguridad en mi ciudad natal y eso ya me huele a represalias y envidias. Es verdad que uno tiene que organizarse y defenderse cuando las cosas "marchen mal" pero asi tampoco, casos como estos hay tambien en el occidente y nadie ha dicho nada -hasta ahora-.
No tengo más cosas qué decir xq he perdido ya la capacidad del asombro y ya sabemos cuál es la solución a este caso, no me queda más que felicitarlos por el buen trabajo que han hecho -hasta ahora- y darles porras.
Buen trabajo chicos!!
Algunos detalles: - Linchar
Puntos: 8
Algunos detalles:
- Linchar y vapulear son cosas completamente diferentes, Alberto Arce, eso debería usted saberlo. ¿La suplantación del primer verbo por el segundo fué a propósito? ¿Con qué objeto?
- Curioso que entre los "paramilitares", como Alberto Arce denomina a uno de los tantos comités de seguridad, creados en base a lo establecido por la ley de consejos de desarrollo; estén una doctora en estudios latinoamericanos, el director de una extensión de la más prestigiosa universidad del país y un reconocido escultor así como otros varios profesionales que esta nota no menciona. Una de dos: o se quedaron atrás aquellos tiempos en que los paramilitares eran hombres toscos que se pasaban las tardes limpiandose restos de sangre en las uñas con sus filosos cuchillos, o los señalados no son los paramilitares que la prensa insiste en señalar.
- Dice Arce "todo lo escrito a partir de este momento puede ser tachado de difamación si no es de su agrado", como queriendo exculpar a Lucía Escobar de las acusaciones que esta lanzara en su columna, y que están reproducidas al final de esta nota y que en efecto podrían constituir delitos que el Código Penal Guatemalteco tipifica como Calumnia, Injuria y Difamación (Art. 159, 161, 164)
- Dice Arce: "La historia va cerrando. Quizás la campaña de limpieza social que “Los Encapuchados” desarrollan en contra del tráfico de drogas no sea más que una serie de rencillas personales basadas en deudas no pagadas y en la competencia por determinado tipo de negocios ilícitos" ¿Qué rencillas o deudas no pagadas tendrían Ralón, Anleu (ambos según Arce "linchadores confesos y cabecillas de bandas paramilitares") y demás encapuchados con Escobar y Arrivillaga? ¿Existe alguna relación entre Montejo y Escobar? ¿Algún "negocio formal o informal"?
Uno más. Irrelevante. Juan Manuel Ralón obtuvo en las elecciones pasadas alrededor del doble de votos que Alberto Arce afirma. Curiosamente esa es la misma cantidad que Juan Miguel Arrivillaga, esposo de Escobar, ha mencionado en varias ocasiones. Un periodista no esparce rumores sino remite a fuentes confiables. En este caso el TSE.
Espero que mi curiosidad no les perturbe al grado de evitar que mi comentario sea publicado. Yo viví algún tiempo en Panajachel (más de una semana) y conozco algunos detalles que con gusto podría compartir con ustedes si me lo permiten. Pero que advierto que mi relato podría echar por tierra a los y las becerros de oro de la prensa nacional. Y que esta historia de heroínas y villanos, podría resultar muuuucho más compleja e interesante que el inconexo relato de un turista.
Y no le parece también
Puntos: -10
Y no le parece también interesante al señor mazaixcol@hotmail.com, que los únicos que acusan a Lucía Escobar son quienes han sido vistos por varios testigos vapuleando, torturando, amenazando y liderando a grupos de vecinos que visten capuchas para “protegerse”… de salir impunes. La difamación y el descrédito descarado hacia Lucía Escobar, quién decidió ejercer su derecho a la libertad de expresión y la denuncia (que se respalda en el artículo 35 de la Constitución Política de la República) hacia quienes han optado tomar la “justicia” como estandarte para cometer actos fuera de la ley y en contra de la libertad, son las miserables armas que les quedan a los responsables materiales e intelectuales de la violaciones que se han cometido en Panajachel (interesante es también que los “difamados y calumniados” no hayan exigido derecho de respuesta en los distintos medios de comunicación que han denunciado los delitos de los que se les acusa, no ha sido solamente Lucía Escobar, la diferencia es que es la única periodista de los que han escrito sobre el tema que reside en Panajachel). Yo a diferencia de usted señor mazaixcol@hotmail.com, resido en Pana y con un sondeo rápido puede saber que la gente no quiere más “encapuchados”, quienes vivimos, amamos y trabajamos por el Lago y sus habitantes, solamente queremos poder vivir en paz, transitar tranquilamente por las calles sin que ningún hijo de vecino piense que puede amedrentarme porque le parezco “peligrosa”. Lastimosamente, en un país donde la impunidad es la lanza que mantiene abierta la herida, “hacer justicia” se confunde y se manipula fácilmente con actos que violan los derechos humanos. Hacer cumplir el Estado de Derecho señor mazaixcol@hotmail.com, eso es lo que se exige.
Podrán hoy salir abiertamente los miembros de la Comisión de Seguridad diciendo incluso que un ángel vino con un mandato divino para “salvar el pueblo de Pana de los hippies”, lo cierto es que ser hippie o parecer hippie, marero, rockero, etc., no son delitos, eso es discriminación que atenta contra el principio de igualdad y viola normas jurídicas nacionales e internacionales en materia de derechos humanos de los que Guatemala es signataria. Específicamente los artículos contra la libertad individual contenidos en el Código Penal (201 BIS, 201TER y 205).
¡Dignidad y justicia para las víctimas!
Estimado Mazaixcol, paso a
Puntos: 10
Estimado Mazaixcol, paso a responderle,
Licnhar, vapulear o apalizar, golpear o saquear, son verbos que se refieren siempre al conjunto de actividades desarrolladas por el grupo de los encapuchados según dos cosas: los testimonios de los testigos y las víctimas y los atestados policiales, en los que me he basado. Utilizo un verbo u otro en un momento determinado u otro para no repetirme, por una cuestión de idioma, básicamente. Vapulear, golpear y linchar son verbos que van en la misma dirección. Decenas de personas armadas de bates de beisbol golpean a una o varias que se encuentran en inferioridad de condiciones.
Podría llamarlo también, como hace la justicia, detención ilegal acompañada de torturas, una expresión más acorde con el derecho. Pero los periodistas no somos abogados sino periodistas y utilizamos el lenguaje de la manera que creemos que nos acercamos mejor a la realidad. Incluso le explico que linchar según la DRAE tiene resultado de muerte y según la enciclopedia británica no necesariamente.
Ser paramilitar o pertenecer a los encapuchados es una cualidad derivada de su estar en el mundo, no de su ser. La distinción es clásica y se entiende fácilmente. Usted puede ser arquitecto, artista o tener una maestría y participar en actos salvajes. De hecho, dejo claro que el primer sorprendido por esa aparente contradicción soy yo. La muestro y describo a las personas por un lado y sus actos por otro lado. Saque usted la conclusión que quiera.
Si el reportaje es calumnia, injuria o difamación, la justicia tiene las puertas abiertas para recibir denuncias. Esta alusión suele emplearse más para amedentrar que para ser utilizada realmente. Depende de quienes aparecen mencionados en el reportaje acudir a la justicia o no. Son libres de hacerlo. Más honestidad no se puede tener que al señalar que la conversación tiene lugar sin libreta, esto es, basada en mi memoria. Para darle más detalles, la escribí y se la presenté para corroborar que se correspondía con lo hablado antes de publicarla y así tener claro que lo escribía era lo que habían dicho.
El numero de votos, efectivamente es un error del periodista. No fueron 250 sino 416. Corregido está. No modifica la historia de ninguna manera y se debe a la prisa en redactarlo. nadie es perfecto y todos nos equivocamos, sin problema en reconocerlo. No es, en todo caso, fundamental para la historia. 416 votos tampoco son demasiados en una población como Panajachel.
Las deudas no pagadas entre Montejo, Ralón y Anleu son privadas. Algunas las cito, otras no. Se me pide que no las cite y no lo hago. Pero cualquier persona con capacidad deductiva puede llegar a sus propias conclusiones.
Hasta donde yo puedo saber, Lucia Escobar y Gerardo Montejo ni siquiera se conocen entre ellos. Difícil será que tengan negocios si no se conocen.
No soy turista. Soy periodista. Con años y países de experiencia a mis espaldas. El relato en mi opinión, no es inconexo. No me calificaría a mí mismo como becerro de oro de la prensa nacional y si tiene tanta información, seria y contrastada, siempre puede redactarla y la leeremos con gusto. Seguro que ene l contexto de alto interés mediático por esta historia, sería publicada.
Atentamente.
Linchar y vapulear "van en la
Puntos: -7
Linchar y vapulear "van en la misma dirección" pero no significan lo mismo, Alberto Arce. Alguien que me acusa de no poder expresarme por escrito debería saberlo. ¿Es para darle mayor dramatismo al relato que usted los intercambia antojadizamente?. "Apalizar" es una invención suya que aún no reconoce la RAE, la rectora del idioma español.
Así, todos los detalles que están en su escrito y los que sospechosamente no escribió pero que sí son relevantes para entender la historia completa, sumados orientan al lector a formarse una idea parcial de lo que sucede en aquel pueblo.
En mi opinión su relato está descontextualizado y su intención al visitar Panajachel fué confirmar una imagen prejuiciada que usted tenía de antemano. Eso explica las muchas lagunas que hay en su historia, que para alguien que conoce el contexto en que se desarrolla caen en el absurdo. Pero alguien que no lo conoce, lo compra. Así de simple.
Por último dejeme felicitarle ya que siendo un periodista, que escribe como turista, con años y países de experiencia a sus espaldas es en Guatemala el lugar donde encontró salir del anonimato.
No le des explicaciones que
Puntos: -2
No le des explicaciones que no las entenderá. La gente sin capacidad lógica de razonamiento no entiende las razones, son como burros y esclavos, repiten sus incoherencias. Cuando son tontos, se las creen; si son más astutos, sacan provecho de ellas.
Dice usted que vivio por una
Puntos: -7
Dice usted que vivio por una semana en Panajachel?......es asì?
Es cierto que hay un montón
Puntos: -10
Es cierto que hay un montón de cosas reales, también hay una serie de impresiciones como dice el anterior comentario. Pero lo más preocupante de todo esto es que todo este problema es el resultado de verdades a medias y bolas en las columnas de Escobar, en este reportaje, los rumores de Montejo como autor intelectual de numerosos secuestros y extorsiones, los vínculos de Lucía Escobar y su esposo con los narcos, todas meras suposiones y chismes que solo alimentan peligrosamente el morbo de la gente.
¿Cuales son las
Puntos: 5
¿Cuales son las imprecisiones, suposiciones y chismes?
Todas en las que usted basa
Puntos: 4
Todas en las que usted basa su pobre trabajo.
Excelente reportaje,
Puntos: -5
Excelente reportaje, completísimo. Apoyo a Lucía Escobar por su ardua labor en Panajachel. Su difamació es una verguenza!
JUSTICIA PARA LOS ASESINADOS, VAPULEADOS, E INJUSTAMENTE GOLPEADOS!
Es cierto. El hijo de Victor
Puntos: 0
Es cierto. El hijo de Victor Anleu, Efraín, es arquitecto. Aquí hay algo que no encaja.
Insisto, ser y estar en el
Puntos: 14
Insisto, ser y estar en el mundo son dos cosas diferentes. Se puede ser arquitecto y del Real Madrid, abogado y tener afición por la violencia y el delito o músico y haber nacido con mala voz. El mundo es así de contradictorio.
Basados en lo que dice la
Puntos: 1
Basados en lo que dice la historia nacional guatemalteca, con nuestros índices de analfabetismo y el acceso a estudios superiores, así como el papel de los académicos en la historia reciente ¿Cuál es la índice de probabilidad de en un mismo lugar (Panajachel) se junten 4-5 intelectuales egresados de diferentes casas de estudio con "afición por la violencia" para organizar una gavilla de apaleadores? Siendo que un abogado puede tener "afición por los delitos" ¿Pueden también los periodistas tener lados flacos o no?
Investiguen el "nido de la
Puntos: 0
Investiguen el "nido de la Iguana" ahí está la clave, joj(a quien moreno no despide pese a que la UVG está quebrada), anleú y coello (intelectual mexicana dueña de una pequeña y mal surtida libreria que yo no podía creer fuera más papista que el papa), se metieron en un clavo por ralón que es un estafador conocido que mal por ellos y por Pana. Los paramilitares de ralón incluyen al Toro conocido "lider" de los expac por si no lo ubican. Y si la Lucha y Lorenzo son tráficante que sigan los procedimientos legales y ya!! Vaya ausencia de estado, complicidad de chontes y lío de narcos. como dice el refrán: Haganse mierda pero no nos salpiquen (a Pana).
Es completamente rídiculo
Puntos: 0
Es completamente rídiculo vincular a Lucía Escobar o Juan MIguel Arrivillaga con el narcotráfico. A parte de que se ve que no tienen dinero por los carros, la ropa y el estilo de vida. Ambos han realizado festivales de cultura gratuitos en el lago de Atitlán y una revista muy valiosa. Incluso Lucía Escobar da clases de literatura en el colegio donde estudian lso hijos de Gerardo Higueros, alcalde de Panachel. ¿Conocen algun narcotraficante que ademas trabaje de maestro por un sueldo de miserable? Confiaria el alcalde que la acusa de marihuna la educación de sus hijos en alguién asi? Es completamente ridicula esa acusación. Estoy segura que si investigan sus cuentas bancarias, les darán ganas de darle una donación monetaria. Radio Ati, Revista Ati y los Festivalitos fueron esfuerzos verdaderos por llevar la cultura y el arte a Panajachel, si los empresarios y hoteleros hubieran apoyado estos esfuerzos no estarían en esta situacion.
"El miércoles por la mañana,
Puntos: 6
"El miércoles por la mañana, mientras me dirigía a la sede del Ministerio Público de Sololá, Juan Manuel Ralón, Víctor Anleu y un tercer hombre, identificado como David Argueta, miembro también de “Los encapuchados” se dirigían al mismo lugar. Le entregaron al Fiscal del Ministerio Público tres nombres de “presuntos responsables” de la desaparición de Luis Gilberto Tian. No puedo evitar relacionar las preguntas en torno a los tatuajes del desaparecido con la premura para entregarle a alguien a la justicia."
¿Quiénes son esos "presuntos responsables"? ¿Acaso no es relevante para esta crónica profundizar en ese "detalle"?
El guatemalteco Angel Sas habría escrito un trabajo muchísimo más profesional que este.
Estoy seguro de que Luis
Puntos: -4
Estoy seguro de que Luis Ángel Sas podría haber hecho un trabajo muchísimo más profesional que este, pero por ser quien es, por ser u gran periodista, no por ser guatemalteco, hondureño o de Syldavia. Este tipo de comentarios destilan un tufillo rancio y pasado de moda. Ser español o guatemalteco es lo único que ni Sas ni yo hemos elegido en la vida y poco puede definir respecto a quien somos o cómo trabajamos.
Respecto a la crítica, lógica y racional, en torno al detalle de los tres nombres que Ralón y Anleu entregan, por supuesto que los tengo. Pero existe una cuestión "llamada confidencialidad de las fuentes", utilizada varias veces a lo largo del reportaje, que a veces provoca que un periodista omita ciertas informaciones, como esa, para no delatar a quien se la ha proporcionado además de por considerar que no es importante a quien entregan sino el hecho de entregar a alguien al día siguiente de que los periodistas vayan a preguntarles cuando todos los indicios les incriminan a ellos.
Es una decisión que tomo. Con la que se puede estar de acuerdo o no. Sin más. En todo caso, gracias por su interés en leerse con detalle el reportaje completo.
Que pobreza de cultura la que
Puntos: 2
Que pobreza de cultura la que se maneja!!!Pana es una ciudad turistica y estos encapuchados se sienten grandes al externalizar su resentimiento social contra quein les de la gana, acusandolos de ser lo que sea y por ende ahuyentando al turismo del d+sector y quitandose a ellos mismos y a sus familias la comida de la mesa, conozco una palabra para calificar eso y es ESTUPIDOS!!!Debieran de comer mas pescado dia a dia, para que sus cerebros comprendan el mal que ellos han hecho no solo a los lugareños, a sus familias, a ellos mismos, a Guatemala, enfin.....solo se que este caso esta ganando resonancia, que pronto va a llegar a los tribunales, que ña luz va a salir y dar con los responsables y que sus acciones intimidatorias dejaran un sabor amargo sobre la falta de preparacion no solo escolar sino moral, al unirse los vecinos y matar a una persona a cambio de cualquier beneficio que se les ofreciere, la sangre derramada no se limpia aunque se bañen señores!!!!!Y mas estupidos aun al ser panajachel una ciudad turistica impulsada por el inguat y demas instituciones no solo a nivel nacional sino internacional, la justicia ira tras ustedes señores!!!!En lo unico que estoy de acuerdo es que panajachel daba asco por la cantidad de turistas drogadictos que se agrupaban, pero para ellos un comite educado y una policia incorruptible y un buen alcalde hubieran sido suficientes para ahuyentarlos y atraer un turismo de primera clase al sector para que todo el pueblo gozara de mayores beneficios no solo economicos sino culturales......que tirste leer este relato, pero tenia que pasar en un sitio plagado de personas malas, yo personalmente NO considero este hecho como negativo del todo sino como un proceso de limpieza nacional en el sector sacando a luz quienes estan involucrados en que acciones....
La "comisión de seguridad de
Puntos: -3
La "comisión de seguridad de Panajachel", es el típico grupo rural
de guardias vecinales o de la aldea, los dirigentes son entre 3 ó 5.
Obligan y amenazan a los vecinos a patrullar.
Los dirigentes ponen las normas, la mayoría es manipulada.
Los dirigentes apoyados en el grupo, ajustan ctas. personales.
Los dirigentes ponen "estado de sitio" en su aldea.
La mayoría de miembros cubren su rostro, así pueden cometer abusos.
y no ser reconocidos.
El gobierno es el responsable
de que esos grupos de "orden" cometan abusos, y hasta "asesinatos".
Hay reportajes de otros 1/2s, refiriendo que
algunos grupos vecinales de seguridad de la kpital tienen
autorización y tienen a todos sus miembros registrados, y no cubren
sus rostros.
Que no le digan, que no le
Puntos: 4
Que no le digan, que no le cuenten porque a lo mejor le mienten. Vea usted mismo el video de la discordia y las "amenazas" hacia una periodista. Sinceramente, en Guatemala hay problemas más graves que resolver, como por ejemplo que mas de dos mil niños se mueren de hambre al año, que estar usando el tiempo en chismes y suposiciones.
http://www.youtube.com/watch?v=7lq1EvVjf2U&feature=related
Por mí, que bien que en Panajachel la gente se organiza para su propio desarrollo. Que hay gente que va a estorbar para ganar protagonismo, ni modo. Es el precio de la democracia.
En Plaza Pública le hemos
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En Plaza Pública le hemos dedicado a la cuestión de la desnutrición una serie de reportajes. Es difícil "graduar" la importancia de los temas. Una decisión subjetiva, en todo caso.
Es correcto que la gente se organice para su propio desarrollo. Lo que no es correcto es que se tome la justicia por su mano. Supone la victoria de la ley de la jungla sobre el estado de derecho.
La democracia tiene sus precios, por supuesto. La dictadura los suyos. Existe un consenso no discutible para nosotros en torno a la mayor legitimidad de la democracia sobre otros modos de gobierno. Es un debate zanjado para muchos y muchas.
Es lamentable que este tipo
Puntos: 5
Es lamentable que este tipo de cosas sucedan en Panajachel. Quien vive aquí sabe que en un pueblo chico el infierno es grande, empezando por los chismes que corren de un lado a otro indiscriminadamente.
Tengo el gusto de conocer a Lucia Escobar desde hace muchos años, y quienes la conocen de cerca pueden atestiguar que ademas de periodista ha sido siempre una promotora cultural ferrea e incansable, en un país donde hacer este tipo de actividades implica sacrificar una carrera destinada al estrellato profesional en areas mucho mas lucrativas.
Han sido varios los numeros de la revista Atí, que han circulado en Guatemala y se podría decir que es uno de los medios mas honestos que han sido impresos, pero mas allá de la revista estan los festivalitos y festivalotes que se realizaron en el pueblo y que en varias oportunidades atrajo a cientos de turistas a un pueblo donde el turismo esta en vias de extinción.
La he visto luchando por conseguir becas a niños en escuelas de areas rurales, hacerle promoción a productos de mujeres de lugares tan lejanos como las verapaces, conseguir libros para las bibliotecas de varios de los pueblos alrededor del lago. Trabajo a base de palabra escrita, de gestion boca a boca, de tocar puertas personalmente. He sido testigo que ha sacrificado ofertas de empleo muy bien remunerado con tal de permancer en Panajachel, pueblo al que le tiene un enorme cariño.
Ahora, tristemente soy testigo del que probablemente sea su ultimo sacrificio por este hermoso lugar a cambio de un exilio forzado.
Lucia y Juan Miguel traficantes de drogas?? patadas de ahogado diria yo, de personas que hace tiempo se dejarón manipular por este ser despreciable que solo ha buscado una plataforma politica y su bien personal.
Gracias Lucia, tus sacrificios no han sido en vano, gente como vos es la que hace que la justicia prevalezca como una luz al final del tunel de la desesperanza.
ES OBLIGACIÓN DEL ESTADO
Puntos: 4
ES OBLIGACIÓN DEL ESTADO SALVAGUARDAR LA SEGURIDAD E INTEGRIDAD DE LA POBLACIÓN, DE PROTEGER Y VELAR POR LA LIBRE EXPRESIÓN DE PRENSA, DE VELAR Y ATENDER LAS DEMANDAS DE JUSTICIA Y DIGNIDAD DE LOS Y LAS HABITANTES.
PERMITIR QUE ESTOS GRUPOS DE "ENCAPUCHADOS" AMENACEN Y ATENTEN CONTRA LA VIDA DE LOS HABITANTES Y DE LA VIDA DE QUIENES DENUNCIAN SU VIOLENCIA, ES UNA ABIERTA VIOLACIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS.
REPUDIAMOS LA VIOLENCIA EN CUALQUIERA DE SUS FORMAS!!! EXIGIMOS QUE EL GOBIERNO INVESTIGUE ESTA SITUACIÓN. NI UN CASO MÁS DE VIOLENCIA IMPUNE!!!
Escribo cuatro líneas para
Puntos: 0
Escribo cuatro líneas para decir que quien se atreve a sostener que Lucía Escobar tiene algo que ver con el tráfico de drogas es un MENTIROSO.Conocí a Lucía profesionalmente desde una entidad de cooperación internacional.Me consta que Lucía puso plata de su bolsa para que Ati y Festivalitos se llevasen a cabo. Invirtió un montón de horas en armar una programación cultural gratuita y de calidad.Además es de las pocas personas que conocí en Guatemala a la que se puede denominar íntegra y coherente. Algo que, a tenor de lo leído en estos días, no puede afirmarse de la caterva de presuntos criminales que aparecen en este artículo, ebrios de poder y resentidos hasta decir basta. Que la ley actúe de una vez.
Que conozca a Lucia desde
Puntos: 3
Que conozca a Lucia desde hace tiempo, no garantiza que ella y su esposo no sean consumidores de drogas, yo los vi pocas veces y me pareció que si eran el tipo de gente que consume esas cosas...
Que le parezca, no quiere
Puntos: -3
Que le parezca, no quiere decir que lo sean. ¿Siente la diferencia? Menos estupideces, mamaíta, y más poner la neurona a trabajar. Por cierto, con su comentario usted me parece completamente drogada. Pero es asunto suyo, hasta que no me afecte a mí y a la sociedad, haga con su vida lo que quiera.
En la Europa medieval, los
Puntos: -1
En la Europa medieval, los inquisidores hacían gira por todos los poblados en busca de “brujas”, estas todas mujeres con comportamientos atípicos para la época, quizás con algún desorden síquico que las hacía ver diferentes a los ojos de sus vecinos. Una acusación, un rumor eran suficientes motivos para que el tribunal inquisidor levantara un jucio en contra de la señalada. Juicio sumarísimo que consistía fundamentalmente de una prueba: Arrojar a la sindicada en una laguna. Si sobrevivía porque sabía nadar, sería arrojada a la hoguera puesto que para poseer semejantes poderes normales (el poder nadar) era necesario haber tenido contacto con el diablo, según la reglas inquisitorias. Morir ahogada “comprobaba” su inocencia, pero en cualquiera de los dos casos el destino de la mujer ya estaba decidido.
Traigo esto a colación, porque a mi parecer en esta historia, no solo este relato sino en el “caso Escobar” en general, hay muchos inquisidores que de antemano han juzgado y condenado a sospechosos de actos ilícitos. Partamos del presente reportaje.
Don Alberto Arce de Torquemada.
Desde el principio de su relato dirige a conveniencia la atención del lector con sugerentes títulos y adjetivos para que este se forme una idea anticipada y fija sobre del papel de protagonistas de la historia desde el inicio de la historia (Eg. “Linchador confeso” “linchador intelectual” ”las víctimas de…”) Argumentos que en varias partes adolecen de lagunas, inconexiones temporales e inexactitudes factuales. Parecería que Alberto Arce tiene una conclusión preconcebida del papel que los actores deberán asumir antes de entrevistarlos. Como con un guión. Conclusiones que muchas veces no cuajan dada la vaguedad en desarrollo de sus argumentos.
El reemplazo de “linchamiento” por “vapuleo”, el “hablar con los linchados” o el “cortar el pelo a machetazos” en vez de decir cortar el pelo con un machete y que conlleva un lenguaje mucho más violento (de acción) o el haber decidido que “Victor miente” antes de sustentar el porqué se afirma eso, con el único afán de apelar a una reacción emotiva en el lector con la que busca fijar las distintas imágenes de villanos y héroes caídos en desgracia, cada uno con sus distintos matices, que el guión desarrollado por Arce ha impuesto en cada persona. Lo anterior cae a veces en el absurdo, como cuando afirma que “habló con linchados”.
No queremos jugar a ser los abogados del diablo, y aprovechamos para aclarar que no tenemos simpatía alguna con ninguno de los involucrados en esta historia de intolerancia, intrigas y traiciones, más digna de un corrido mexicano que de una publicación en un medio serio como Plaza Pública.
Alberto Arce ha basado su hipótesis sobre la culpabilidad de Ralón, los Anleu, Coello e Higueros sobre el concimiento que algunos de estos tienen de la presencia de tatuajes en el cuerpo de Luis Gilberto Tian, alias “el Pixica”. Argumentación que se contradice cuando el mismo periodista afirma: “En un lugar pequeño, como Panajachel, uno puede usar capucha, pero como la lógica y los vecinos indican, desde la voz hasta la ropa pasando por la estatura permiten identificar perfectamente a la persona con quien se habla.” ¿Sabrían entonces los vecinos quién es o fue integrante de una mara? ¿qué hay de la relación tatuajes-maras en un país como Guatemala? Por supuesto que ni la pertenencia a una mara o el tener tatuajes justifican un asesinato y el crimen (si lo hubo) de Luis Gilberto Tian, alias “el Pixica” debe ser investigado y aclarado. Aquí no cabe ninguna discusión.
Sigamos con Arce de Torquemada:
“a Teresa Coello, esa intelectual mexicana, suave y bondadosa, secretaria de la Comisión de Seguridad local, la policía de Panajachel le tiene miedo” Sin embargo un agente de policía que en enero pasado laboraba para la división de seguridad ciudadana, comentaba una de las primeras noticias publicadas en un medio: “Yo les Invito a que se aserquen a la Sub Estacion Policial Local para que se den cuenta de datos reales estadisticos de como La Comision de Seguridad a Ayudado Grandemente para las Investigaciones y Control, y esto a ayudado a bajar los indices delincuenciales. LA COMISION MUNICIPAL DE SEGURIDAD A VENEFICIADO GRANDEMENTE LA PREVENCION, INVESTIGACION Y REACCION DEL DELITO, ENTRE LOS LOGROS PODEMOS MENCIONAR, 1- Con la Inteligencia Civl de la Comision de Seguridad, la Recuperacion de Varias Obras de Arte (Pinturas), que habian sido robadas en la casa de la Cultura de Panajachel, la Comision de Seguridad en Conjunto con las Fuerzas de Seguridad las Recuperaron, y hoy los delincuentes estan tras las rejas. 2- Un Grupo de Mareros que quisieron venir a poner su Territorio en Panajachel, gracias a la Comision de Seguridad, se logro establecer antecedentes, y en conjunto con las Fuerzas de Seguridad se logro la Expulsion no grata en el Municipio sin el uso de Violencia. 3- Gracias a la Informacion de la Comision de Seguridad, se logro La Aprehencion de dos Extorcionadores originarios de la ciudad capital, quienes fueron puestos a los tribunales de Justitcia. 4- Gracias a la Comision de Seguridad las Fuerzas de Seguridad efectuaron allanamientos donde se aprehendieron a varios individuos con Plantaciones de Marihuna. Entre Otros. Es por ellos que a todos los Miembros de la Comision de Seguridad los insto a que sigamos adelante en el trabajo Integral que se realiza en pro de un Panajachel Mejor, Hoy mas que Nunca sigamos Adelante. ¿A QUIENES NO LES GUSTA ESTO?: A todos aquellos que se dedican a cosas Ilisitas, acostumbrados a hacer los que les venia en gana dentros de sus comunidades, que vivien del Narcotrafico, Extorciones, Consumidores de Drogas, Vagabundos, Ladrones, Hurtadores, Que ejercen Violencia contra la Mujer y Niñez, etc. Entonces que Fututo queremos para Panajachel y nuestros Hijos: Un Panajachel Ordenado y Limpio de Males Donde exista Paz, O Un Panajachel Desordenado y a la orden del dia con Drogas y Perdicion. PUES YO QUIERO UN PANAJACHEL ORDENADO Y DE PAZ, LOS BUENOS PANAJACHELENSES SOMOS MAS, LOS MALOS SON MENOS. LA ORGANIZACION COMUNITARIA (COMISION MUNICIPAL DE SEGURIDAD), Una Base Fundamental para la Prevencion, Investigacion y Persecucion del Delito.”
Dicho comentario de un agente policial, señala cualquier cosa menos miedo.
Otra: “Víctor. Usted sabe quién ha podido estar detrás de la desaparición de Luis Gilberto Tián el 4 de octubre?
- “No. Nosotros no sabemos nada. No tenemos nada que ver. El día que desapareció, durante la feria de Panajachel, la Comisión de Seguridad no patrullaba, la policía había organizado un refuerzo y nosotros nos retiramos”.
¿Por qué dos días después usted, Alberto Arce, se encuentra con el mismo Victor Anleu en el MP y no cuestiona (tampoco lo escribe) absolutamente nada acerca de esa obvia contradicción? Usted dice: “El miércoles por la mañana, mientras me dirigía a la sede del Ministerio Público de Sololá, Juan Manuel Ralón, Víctor Anleu y un tercer hombre, identificado como David Argueta, miembro también de “Los encapuchados” se dirigían al mismo lugar. Le entregaron al Fiscal del Ministerio Público tres nombres de “presuntos responsables” de la desaparición de Luis Gilberto Tian. No puedo evitar relacionar las preguntas en torno a los tatuajes del desaparecido con la premura para entregarle a alguien a la justicia.” ¿Por qué no le expresó ese ”detalle” al fiscal? ¿Quiénes son esas tres personas a las que Ralón & cia. acusan como “presuntos responsables”?
Hay más. Alberto Arce escribe en otra parte de su reportaje: “El menudeo de drogas en Panajachel es constante. Imposible negarlo. A este periodista le ofrecieron marihuana y cocaína en dos ocasiones en menos de 24 horas. En ambas, el procedimiento fue el mismo. Un joven, guatemalteco, se bajó de un mototaxi local para sentarse disimuladamente junto a mí y ofrecerme cualquier sustancia que pudiera necesitar” ¿Qué relevancia tiene esa dicotomía “nosotros vs ellos” al que tanto apela Ralón? ¿Acaso el mostrar que los “nosotros” son igualmente criminales que los “ellos” y esta es (o debería serlo) algo “democrático”?
Sobre Juan Manuel Ralón, Alberto Arce continúa diciendo: “Pese a todo esto (el nada envidiable historial de vida de Ralón), el alcalde, Gerardo Higueros, le nombró Presidente de la Auditoría Social del Consejo Municipal de Desarrollo. Un cargo que le sigue al de Presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode).”
¿Puede el alcalde nombrar directivos en el seno del organo de coordinación de los Cocodes? No. (Revise los art. 16 y 17 Ley de consejos de desarrollo urbano y rural, y artículo 17 h) del código municpalidad)
Sigamos esculcando el reportaje de Alberto Arce. “La “Mara Pokemón” de Panajachel a la que Luis Gilberto (Tian) aparentemente perteneció en su juventud se disolvió hace más de 8 años” Es parcialmente cierto. La clica “los pokemones” de la mara 18 se disolvió porque algunos de sus principales elementos fueron asesinados en lo que se suponía era una campaña de limpieza social orquestada desde las instituciones del estado durante el gobierno de Oscar Berger. Entre los asesinados se cuenta a “Rudy”, hermano del entonces jefe de la clica que hoy está emparentado con David Argueta. Ni Lucía Escobar ni elPeriodico hicieron denuncia alguna entonces de lo que sucedía con los entonces amigos del hoy desaparecido Tian. Curiosamente funcionarios de aquel gobierno enfrentan hoy procesos legales por denuncias de ejecuciones extrajudiciales. Otro detalle que se le escapó a Arce.
Sigamos. “Incluso cuando había que meterse en el agua y en verano, (Luis Gilberto Tian) nunca se quitaba los pantalones o la camisa.” Vaya, trabajar en el lago, dentro del agua con la ropa puesta todo el tiempo! Recordemos que el tener tatuajes no constituye falta ni delito y salvo para quienes cargan absurdos prejuicios.
“¿Por qué Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón sabían que Luis Gilberto Tian tenía tatuajes?” pregunta Arce una vez más. Alberto Arce se responde involuntariamente a sí mismo más adelante: “En un lugar pequeño, como Panajachel, uno puede usar capucha, pero como la lógica y los vecinos indican, desde la voz hasta la ropa pasando por la estatura permiten identificar perfectamente a la persona con quien se habla.” Si los comuneros saben quién es encapuchado, seguramente sabrán quién ha pertenecido o pertenece a una mara, con los estigmas que esto acarrea, pero que no comprueba nada como Arce pretende hacernos creer.
Otro detalle más adelante en el relato se afirma que Arce le preguntó a Lorenzo Neri “¿Usted le conocía (a Luis Gilberto Tian)?
- “Claro””.
¿Cómo se explica que Lorenzo Neri, empresario italiano conociera a Luis Gilberto Tian, empleado de lanchas y ex pandillero, antes de su desaparición? ¿De dónde y por qué se conocían? Panajachel es un pueblo pequeño, pero también tiene marcadas diferencias socioeconómicas.
Más contradicciones: ”A Gerardo (Montejo), además, le saquearon y cerraron tanto el Jack’s café como la casa en la que vivía con sus cinco hijos antes de golpearlo(…)” Después el mismo Gerardo Montejo dice: “Cuando comenzó el ataque, corrieron a encerrarse en la Comisaría. Primero sacaron a mi mujer, embarazada de seis meses, y a las cuatro niñas de la casa(…)”
Una parte del relato de Gerardo Montejo: “Así comencé a plantear mi futuro. Generando una serie de negocios formales e informales” –esta es una expresión pactada entre entrevistado y entrevistador.” Con esa “expresión pactada” entre Arce y Montejo sobre los negocios “formales e informales” se deduce que hay aceptación por parte de Montejo de ciertas actividades no lícitas por él cometidas. Luego relata un episodio en el cual Ralón le pide un arma y emplear sus “servicios” para matar a una persona. Labor que él –dice- rechazó. Eso implicaría una confesión mucho más directa que la que Arce quiere encontrar en los asustados comuneros, si doña objetividad hubiera estado presente en este reportaje de buenos vs malos. Confesión que debió ser investigada por las autoridades, no por los encapuchados que en juicio sumario, desterraron a Montejo del pueblo de forma violenta.
Hay dos uno de los principios fundamentales en el periodismo: el respeto a las fuentes pero más aún, el respeto a los lectores citando fuentes confiables y describiendo hechos fundamentados y no bolas, rumores, creencias.
Para terminar queremos dejar bien claro que no simpatizamos, porque apenas conocemos de vista a todas las personas involucradas en este desagradable asunto, con ninguna de las partes. Lo cual nos da una visión menos sesgada de lo que sucede entre quienes linchan con palos y quienes lo hacen desde un teclado y de cuyo conflicto los más grandes perdedores son los vecinos honrados y trabajadores del hermoso pueblo de Panajachel.
Santiago Matortú
Gimber Herrera
Clemencia Andrade
Alberto Mazariegos
Ante todo, la referencia a
Puntos: -4
Ante todo,
la referencia a Torquemada es un poco rancia.
Hablé con linchados, sí. ¿O no son Gerardo Montejo, Edwin y Francisco de León, Antonio Díaz Escobar y Estela Escobar, personas que han sido linchadas? Esto es atacadas por una masa de decenas de personas sin posibilidad de defenderse?
Hablé con linchadores: ¿Participaron Víctor Anleu y Juan Manuel Ralón en esos hechos? ellos mismos lo reconocen.
La diferencia entre cortar el pelo con un machete o a machetazos, sinceramente, explíquenmela, porque mi comprensión del castellano, no la encuentra. Es más, he visto las fotografías del cuello de uno de los chicos a los que se cortó el pelo con un machete. No debió ser muy agradable por las cicatrices que le produjo el machete. Pruebe usted a pedirle a un amigo que le corte el pelo con un machete.
Respecto a no conocerse por marcadas diferencias socioeconómicas, es algo muy relativo y que depende quienes considerándose de algún tipo de clase social no se relacionan con quienes consideran de una clase social inferior. Usted podrá valorarlo. Si Lorenzo es dueño de un bar que queda a metros del bar donde se golpeó a parte de la familia adoptiva de Luis Gilberto Tian hay una cosa que supera las clases sociales, para algunos, que es el concepto de vecindad. Y más en un lugar tan pequeño y cuando se trata de alguien que trabaja de cara al público.
Al resto de comentarios me gustaría responder pero no soy capaz de responder no porque no tenga respuesta sino porque no entiendo la manera en que están formulados.
Bueno, y de todo esto que
Puntos: 7
Bueno, y de todo esto que dice el Ministerio de Gobernación, El Ministerio Público y los tribunales de justicia, sería bueno escuchar al periodista Menocal a ver si esta enterado de esto, porque con eso de estar en las últimas saqueadas la justicia e investigacion de estos casos les ha valido madre, debería investigar y meter al bote a los responsables de las desapariciones en Panajachel, aunque para eso deben llevar de pie y jeta al alcalde y a los dirigentes de los encapuchados.
Santiago, Guimber, Clemencia
Puntos: 3
Santiago, Guimber, Clemencia y Alberto:
Les sugeriría que relean su (larguísimo) alegato pro-encapuchados.Se agarran a clavos ardiendo para justificar lo injustificable (ya solamente la frase "que investiguen el crimen (si lo hubo)"da una pista de cuales son sus intereses).Intentan descalificar el reportaje, y por ende el reportero, y por ende la realidad, con argumentos del tipo: "Eh, que dos sospechosos vieron los tatuajes del desaparecido, que llevaba -comprensiblemente- tapados! Y eso que importa! Si el reportero dice que en Pana se conocen todos y se sabe quienes son los encapuchados!" Y con este peregrino argumento pretenden, pues no sé...¿qué llamemos a Anleu y a Ralón -a la estación de la PNC, puesto que los acaban de detener- y les pidamos perdón, o algo asi. A ver, piensen un poco, Santiago, Guimber, Clemencia y Alberto...Un empresario de lanchas afirma que en ocho años jamás vió los mencionados tatuajes. Inmediatamente dicen que es imposible, porque en Pana "hay diferencias sociales". En cambio, Ralón y Anleu si que los ven, y no les parece raro..."si es que hubo crimen". Miren, no se molesten, díganlo claramente: apoyan a los encapuchados, apoyan los linchamientos (divina la sutil distinción entre "cortar el pelo con un machete" y "cortar el pelo a machetazos": que pena que tanta sensibilidad no la apliquen al fondo de la cuestión, esto es, que quienes son ustedes para arrancarle el cabello a nadie machete en mano) y que justifican plenamente agarrar a alguien y desaparecerlo. En fin: menos mal que gracias a gente como Lucía su país sigue siendo un país decente, que si por ustedes fuera...
@Jorge: Con gusto responderé
Puntos: 5
@Jorge: Con gusto responderé tu comentario, cuando seas capaz de poner en orden tus ideas. Solo una cosa, ni mis amigos ni yo apoyamos los linchamientos y los supuestos actos ilegales cometidos por los "encapuchados". Supuestos, porque hasta ahora nadie ha sido condenado, en los tribunales al menos. Nos alegra que se inicie un proceso legal en contra de Ralón y de Anleu, que siguen siendo inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Quienes hoy acusan en la prensa, tienen la oportunidad de demostrar esas acusaciones en donde corresponde: En los tribunales para que estos cumplan con su trabajo.
Si embargo sí estamos de acuerdo con la organización comunitaria para el desarrollo, el cual no es posible sin seguridad. Que bueno que la organización comience a renovarse. Es saludable para todos, especialmente para los muchos jóvenes ansiosos por participar.
Alberto
Alberto, es cierto que en el
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Alberto, es cierto que en el reportaje de Arce hay una que otra incongruencia (que en nada afecta la idea y la percepción puesto que un reportero no es un robot) pero te sigues enredando en tus conjeturas. A mí me da igual apoyas o no (vos y tus amigos que firman el comentario) alguna de las partes involucradas pero tu comentario carece de sentido común. Solo la frase "Supuestos, porque hasta ahora nadie ha sido condenado, en los tribunales al menos" me hace dudar de tus capacidades de razonamiento. Los tribunales condenan y deciden si uno es delincuente o no pero eso no quiere decir que solo los tribunales decidan la legalidad o ilegalidad de los actos. Si yo veo que alguien mata a alguien (un acto a todas luces ilegal) pero el tribunal no condena al asesino y lo deja suelto (como sucede en Guatemala), entonces, según vos, no hubo ilegalidad.
Así te puedo analizar todo tu comentario (o todos tus comentarios). Si te lanzás a criticar, hacelo bien, papá, con argumentos y no con tonterías. Te lo digo con todo el cariño del mundo. Si querés, me ponés el comentario y te doy el link a algún buen manual de lógica.
"La única verdad es la realidad." (Aristóteles)
Dixi
Me provoca tristeza todo lo
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Me provoca tristeza todo lo que está pasando. Hace unos meses estuve en Pana y la verdad me asusté de ese grupo de Encapuchados, eran como 15 en un pick up, todos con gorros pasamontañas y algunos con chalecos blindados, lo que mas me preocupó fue la manera en que impunemente circulaban por Pana.
Admiro y apoyo a Lucía Escobar, y me causa total indignación las acciones en su contra. Espero de todo corazon y alma, que todo se resuelva de la mejor manera para Lucía Escobar, su familia y Panajachel. Quedo esperanzado que los COBARDES que intentan amedrentarla y desacreditarla sean capturados, juzgados; y que este caso se vuelva un claro ejemplo de lo que le ocurrirá a personas que actúan al margen de la ley.
Animo Lucía!!!
Si algo no aprende la gente
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Si algo no aprende la gente buena es que los malos nos ganan porque se asocian. Sencillamente, lo que tienen que hacer los vecinos de Panajachel es juntarse para desarmar este grupo de bandoleros. Con eso veràn como no se vuelve a formar otro grupo de guardianes-delincuentes.
Lo unico que les falta para ser mareros es empezar a cobrar impuesto.
Lo ocurre en la orilla del
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Lo ocurre en la orilla del lago más bello del mundo, es por la ineficiencia de la PNC, especialmente el Ministro de Gobernacion, y por que no, el señor Colom (Presidente. Por no cumplir con su obligacion de garantizar la seguridad de los vecinos.
y para que los narcos de panajachel sean llevados ante la justicia el M.P. debe de cumplir y dar seguimiento a las denuncias de los vecinos, claro es mucho pedirles que cumplan con su obligacion.
Pero hay que exigirles con cumplan con su obligación, sino que sean perseguidos penalmente.
Gracias Alberto por
Puntos: 1
Gracias Alberto por profundizar en un tema que requiere precisamente no ser tomado como chisme. Me parece lamentable que se siga poniendo en tela de juicio si Lucía está o no implicada en el narcotráfico y que se defienda a capa y espada a un puñado de pseudoprofesionales fascistas; creo que el problema es más profundo aún. Panajachel se parece cada vez más a la película de Casa Comal "Toque de Queda", y no solo Pana, Guatemala entera... Gracias nuevamente por poner el dedo en el renglón...
http://www.prensalibre.com/so
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http://www.prensalibre.com/solola/Capturan-Junta-Local-Seguridad-Panajac...
en primer lugar este Alberto
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en primer lugar este Alberto Arce, españolete me huele a Pedro Trujillo,y por tanto no conocedro real de la situacion de nuestro pais, y la verdad me estoy desencantando de Plaza publica porque veo que poco a poco como otros medio peridosticos ya se empezaron a subir los mismos periodistas de siempre, como lector puedo ver que ste señor harce trata de que miremos en la perspectiva que el desea tatando de desacreditar a gente que no conozco pero entieno por la situacion de drogas que puede pasar en pana y el interes de salvaguardar la juventud alejando lo malo uq epuede venir por medio del turismo que muchas veces convienrt en porstitutas a las job¿venes del lugar y drogadicto a los jovenes, por tatno no veo porque un grupo de ciudadanos se organiza (es mas hay comites aca en la zona 10 de la capital y nadie dice nada), y ahor ala otra parte con el tal montejo que a las primeras y con lo que el periodista le pregunta y el conteta se observa calramene que o es un empresario formal, y admite tener varios negociso informales (????? drogas?????) eso es lo mas porbale y porque defender a capa y espada a una periodista, si hay politicos narcos, empresarios narcos porque se cierran a que no puede haber una peridosta Narcotraficante???? creo que estan tomando partido de algo que no tiene certeza para uno u otro lado pero repito no queiro pensar que este medio ya este cayendo en ser abarrotado por los mismo amarillistas de otros medios.
Estimado Mario, Me sorprende
Puntos: 1
Estimado Mario,
Me sorprende la alusión constante en varios de los comentarios a mi nacionalidad. Una vez más, criticar a alguien por lo único, junto a la familia, que no ha elegido en su vida, tiene nombre y es rancio.
Difícilmente puedo pertenecer a "los mismos periodistas de siempre" porque llevo tres meses en este país.
Insisto en la defensa del estado de derecho y el imperio de la ley como único marco de referencia del periodismo. El argumento de que hay comités en la zona 10 no desvirtúa lo que suceda en Panajachel y haría, con gusto un reportaje sobre los comités de la zona 10.
No estoy de acuerdo con que el reportaje sea amarillista. De hecho, la justicia ha actuado. No creo que Lucía Escobar sea narcotraficante. sinceramente, no lo creo. Y si lo es, que alguien vaya a la justicia, la denuncia con pruebas y que la justicia actúe como ha actuado con los dirigentes de los encapuchados.
Aunque esta respuesta no era
Puntos: 2
Aunque esta respuesta no era para, no puedo resistirme a ser shute solo por esta vez. ¿Es defender el estado de derecho acusar de asesinos, linchadores, paramilitares a TODOS los miembros de los cocodes (que reconocen la existencia del comité de seguridad) y autoridades electas de Panajachel? Eso hizo Lucía Escobar. De la misma manera le respondieron a ella: con injurias y calumnias, diciendo que ella "estaba acostumbrada a comprar drogas en las calles". Por cierto, ser narcotraficante no es lo mismo que ser consumidor de drogas. Aunque usted venga a decirme que son lo mismo y encuentre cualquier peregrina explicación.
¿Quién tiene licencia para injuriar? ¿Los periodistas? De campesinos iletrados puede esperarse algo como eso, pero pensé que los periodistas profesionales tenían algún código de ética que respetar. En el supuesto de que estemos hablando de periodistas profesional.
Usted lleva tres meses en este país (bienvenido) y con esta nota demuestra lo bien que se ha integrado al medio. Algo de lo que yo no estaría orgulloso, pero que explica el porqué del contenido sensacionalista de la nota.
Yo tampoco creo que Lucía Escobar sea una vulgar narcotraficante. Ella y que bueno que la justicia actuó. Ahora esperemos que sea el juez el que determine si hubo o no comisión de delito. Algo que la prensa ya sentenció.
Aunque esta respuesta no era
Puntos: -1
Aunque esta respuesta no era para, no puedo resistirme a ser shute solo por esta vez. ¿Es defender el estado de derecho acusar de asesinos, linchadores, paramilitares a TODOS los miembros de los cocodes (que reconocen la existencia del comité de seguridad) y autoridades electas de Panajachel? Eso hizo Lucía Escobar. De la misma manera le respondieron a ella: con injurias y calumnias, diciendo que ella "estaba acostumbrada a comprar drogas en las calles". Por cierto, ser narcotraficante no es lo mismo que ser consumidor de drogas. Aunque usted venga a decirme que son lo mismo y encuentre cualquier peregrina explicación.
¿Quién tiene licencia para injuriar? ¿Los periodistas? De campesinos iletrados puede esperarse algo como eso, pero pensé que los periodistas profesionales tenían algún código de ética que respetar. En el supuesto de que estemos hablando de periodistas profesional.
Usted lleva tres meses en este país (bienvenido) y con esta nota demuestra lo bien que se ha integrado al medio. Algo de lo que yo no estaría orgulloso, pero que explica el porqué del contenido sensacionalista de la nota. Una visita a la escuela de historia no le vendría mal.
Yo tampoco creo que Lucía Escobar sea una vulgar narcotraficante. Ella y que bueno que la justicia actuó. Ahora esperemos que sea el juez el que determine si hubo o no comisión de delito. Algo que la prensa ya sentenció.
Alberto, ahora si soy Pedro
Puntos: -5
Alberto, ahora si soy Pedro Trujillo. Una experiencia de vida. en este país, como en cualquier otro, hay un grupo de tarados mentales, como ese tipo que te contesta que no merecen sino ser tratados dentro de ese marco de incompresión, intolerancia y analfabetismo que destilan. Mi consejo en un español castizo... !ni puto caso!, pierdes el tiempo con ellos. Nota que su cerebro... no da para mas... Saludos y al imbecil que escribe... tambien, aunque dudo que esté en condiciones de interpretarlos. Pedro TRUJILLO
Siendo yo guatemalteco, iba a
Puntos: -3
Siendo yo guatemalteco, iba a decir lo mismo a Arce pero Pedro Trujillo se me adelantó. Hay tarados y envidiosos en todas partes, pero en los países pequeños y pobres como el nuestro, se ve esta clase de gentuza a escala aumentada. En un español castizo eso se llama "envidia de los mediocres". Así que sí, ni puto caso!
Perdón, no sabía que en
Puntos: 4
Perdón, no sabía que en Guatemala existiera un periódico español. Los felicito por estar tan unidos.
Alberto, ahora si soy Pedro
Puntos: -3
Alberto, ahora si soy Pedro Trujillo. Una experiencia de vida. en este país, como en cualquier otro, hay un grupo de tarados mentales, como ese tipo que te contesta que no merecen sino ser tratados dentro de ese marco de incompresión, intolerancia y analfabetismo que destilan. Mi consejo en un español castizo... !ni puto caso!, pierdes el tiempo con ellos. Nota que su cerebro... no da para mas... Saludos y al imbecil que escribe... tambien, aunque dudo que esté en condiciones de interpretarlos. Pedro TRUJILLO
Saludos les sean dados Don
Puntos: -4
Saludos les sean dados Don Pedro Trujillo y Don Alberto Arce De Torquemada. Los súbditos de este (en el español castizo del excelentísimo Don Pedro De Trujillo) puto país inclinan sus cabezas en muestra de reverencia absoluta para con vuestras mercedes y agradecen el que habiendo un mundo de posibilidades para eligir donde establecer sus honorables moradas, habeis elegido este incomprendido, intolerante y analfabeta país.
Con toda la humildad y arrollidado ante Dios y ante su Majestad el Rey de España y de las Indias Orientales, quiero recordar a vuestras eminencias reales, Don Pedro De Trujillo y Don Alberto Arce De Torquemada, que estaís llamando "grupo de tarados mentales" a los lectores de un medio de comunicación, a los que se supone, debeís respetar.
Supongo que el yantar en estas frías comarcas contrasta mucho con el que se disfruta en tierras de Castilla y Aragón, un duro sacrificio que vuestras mercedes han tomado con el único afán de civilizar este país lleno de salvaje. Os manifiesto mi complacencia al confirmar que dos enviados de Su Alteza Real, tengan tanto en común.
Siempre suyo afectísimo:
Don Mario Rubén Morales.
Estimado Alberto Quiero
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Estimado Alberto
Quiero agradecerle como vecino del municipio que usted se tomara la molestia de realizar este trabajo periodístico y que pone en la mesa las acciones de este grupo de personas que simplemente tomaron la dignidad de personas inocentes y la echaron a la basura, la seguridad la tiene que dar el estado segun la ley y nosotros los vecinos respetarla, apoyar y organizarnos cuando el beneficio sea común. Espero que todos aquellos que lo cuestionen también se tomen la molestia de dar alternativas e investiguen y den su punto de vista, a los demás lectores les invito a visitar nuestro pueblo que tiene mas personas honestas que luchan día a día por hacer un Panajachel mejor. Gracias Nuevamente Alberto y bienvenido a mi País...
Estimado Alberto Quiero
Puntos: 4
Estimado Alberto
Quiero agradecerle como vecino del municipio que usted se tomara la molestia de realizar este trabajo periodístico y que pone en la mesa las acciones de este grupo de personas que simplemente tomaron la dignidad de personas inocentes y la echaron a la basura, la seguridad la tiene que dar el estado segun la ley y nosotros los vecinos respetarla, apoyar y organizarnos cuando el beneficio sea común. Espero que todos aquellos que lo cuestionen también se tomen la molestia de dar alternativas e investiguen y den su punto de vista, a los demás lectores les invito a visitar nuestro pueblo que tiene mas personas honestas que luchan día a día por hacer un Panajachel mejor. Gracias Nuevamente Alberto y bienvenido a mi País...
Estimado Alberto Quiero
Puntos: -1
Estimado Alberto
Quiero agradecerle como vecino del municipio que usted se tomara la molestia de realizar este trabajo periodístico y que pone en la mesa las acciones de este grupo de personas que simplemente tomaron la dignidad de personas inocentes y la echaron a la basura, la seguridad la tiene que dar el estado segun la ley y nosotros los vecinos respetarla, apoyar y organizarnos cuando el beneficio sea común. Espero que todos aquellos que lo cuestionen también se tomen la molestia de dar alternativas e investiguen y den su punto de vista, a los demás lectores les invito a visitar nuestro pueblo que tiene mas personas honestas que luchan día a día por hacer un Panajachel mejor. Gracias Nuevamente Alberto y bienvenido a mi País...
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