“No necesitaba tener pantalones para tener la palabra de un varón”

Chimaltenango

BRENDA AZUCENA ZAMORA LARIOS DE GARCÍA

Comerciante
Parramos
Edad en el momento de la entrevista (2017)/ 44
Lugar más lejano al que ha viajado/ “He ido al puerto de San José, Panajachel, Champey, Playa Dorada, México D.F.; cuando fui a sacar la visa de mi hijo me ofrecieron la visa para ingresar a Estados Unidos pero la rechacé porque no me interesa, me gusta demasiado mi país”.

Brenda es originaria de Antigua, “pero he dejado el ombligo en Parramos, tierra del mejor frijol”. Allí se dedica a la comercialización de tomates, pepinos y lechugas. Viene de una familia unida y son cuatro hermanos. La mamá hacía dulces para vender y el papá era electricista. Estudió en escuelas públicas. Es secretaria bilingüe y siempre soñó con ser aeromoza, pero no pudo por falta de dinero y de estatura. Trabajó dos meses de secretaria en una exportadora de flores; de inmediato brincó a ser supervisora del cultivo en los invernaderos; más adelante se empleó en una empresa de hortalizas y por último renunció para fundar su propia empresa, donde trabaja también su esposo, cuñada, sobrinos, y a veces hasta sus hermanos e hijos. Casada desde los 25 años, tiene cuatro hijos. Fue candidata a alcaldesa y muchos amigos le dijeron que ese puesto no era para ella por ser una mujer honesta. “Lo más difícil de ser empresario en Guatemala es la competencia, porque no es limpia. Los tomateros podríamos agremiarnos para enfrentar juntos los altibajos del mercado, pero eso no ocurre; algunos riegan con aguas negras para abaratar sus costos y eso nos afecta a los demás”. Acerca de la desigualdad, recuerda que su padre “siempre me dijo que yo no necesitaba tener pantalones para tener la palabra de un varón, y siempre me enseñó que uno tiene que salir adelante como sea”.