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El día que la UNE se divorció de Sandra Torres

El gran reto después de este cisma partidario, es descubrir quién es el partido. ¿Un logotipo, un color, los caciques locales, o acaso todo gira entorno a Sandra Torres?
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El día que la UNE se divorció de Sandra Torres

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La relación por conveniencia se acabó y no fue por las buenas. La bancada más grande del Congreso está dividida y el grupo dominante gestiona la expulsión de Sandra Torres. El final político de la excandidata ha sido un vaticinio, pero aún no se termina de escribir.

Redes-lateral

Es la primera vez que un grupo de diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) hablan en voz alta en contra de la excandidata presidencial, Sandra Torres, y plasman la idea de un futuro político sin la que ha sido su candidata durante tres campañas presidenciales.

Al partido le ha pesado y lo ha dividido la insistencia de Torres por mantenerse como la única figura con posibilidades para la presidencia -el antivoto que provocó favoreció a Jimmy Morales y Alejandro Giammattei- pero también es cierto que quienes la acompañan lo hacen por causa de los votos que ella les asegura.

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En las elecciones de junio de 2019, logró el apoyo de 1 millón 200 mil electores, mientras que el partido consiguió los votos suficientes para asegurar 52 escaños, casi un tercio de todas las curules del Congreso. Esta cifra los posicionó como la bancada con más trayectoria y poder político de la historia reciente.

La interferencia de Sandra Torres en las decisiones de la bancada y la disputa interna por poder han obligado al divorcio. La separación va en malos términos y tiene de por medio la discusión de quién se queda con el partido. Quién o quiénes tienen asegurada la lealtad de los alcaldes y los secretarios municipales y departamentales que mueven a la masa votante. O lo que llaman «la base social» o el poder real de la UNE.

Dinero, votos y la elección de magistrados

Carlos Barreda, diputado durante tres legislaturas y ahora jefe de bancada, convocó a una conferencia de prensa en la sede del partido el 4 de febrero. En ese mismo lugar, pero hace cinco meses, este grupo de diputados que hoy la defenestran, dieron la cara por ella y por el partido para admitir la derrota después de la segunda vuelta.

Lejos de la unidad que querían mostrar en aquel momento, a pesar del fracaso electoral, esta vez desvelaron detalles de la complicada relación que han sostenido con Sandra Torres después de las elecciones de agosto, o quizá desde siempre.

Aunque Torres fue detenida el 2 de septiembre, Barreda y compañía señalan que operaba a través de los diputados Estuardo Vargas y Carlos López, y bajo el influjo del empresario Gustavo Alejos –acusado en cinco casos de corrupción–, para responder a «intereses oscuros y espurios». Entre ellos incluyen la negociación por la próxima elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones. El diputado Vargas intenta minimiza su relación con Alejos “Pues definitivamente quedamos como amigos ¿verdad? Pero eso no creo que sea delito. Además tengo tiempo de no hablar con él”.

Las causas de la fragmentación

Según los denunciantes, Sandra Torres llamaba para presionar e intimidar a diputados. El diputado más histórico de la UNE, Mario Taracena (ocho legislaturas a cuestas) mostró la imagen de una supuesta conversación en donde Torres llama a desoír las instrucciones del jefe de bancada y del Comité Ejecutivo.

Aunque dijeron que no presentarán denuncias ante el Ministerio Público, también hablan de sobornos a cambio de votos desde el año pasado. Orlando Blanco, otro de los líderes del partido explica la fragmentación del partido. «El diputado Vargas, ofreciéndole dinero a gente (diputados de UNE) por apoyar la Comisión AntiCicig, por la Ley de Presupuesto, para (las reformas a) la prisión preventiva (en 2019). Dividieron a la bancada en la decisión de la Junta Directiva y de la jefatura de bancada este año».

Por causa de la división en la UNE, el diputado Blanco perdió la posibilidad de convertirse en presidente del Congreso el 14 de enero pasado.

Ese día, seis integrantes de la bancada verde respaldaron la planilla que propusieron Vamos, FCN, UCN, Todos, Viva, Valor, Humanista y Prosperidad Ciudadana. Carlos Santiago Nájera, de la UNE, a quien Mario Taracena llamó traidor, fue recompensado con una de las cinco secretarías por causa de su apoyo.

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Taracena también dijo que Giammattei y el partido Vamos se habían prestado para comprar votos. Tres semanas después, en la conferencia de prensa del 4 de febrero, Barreda insistió en que hubo dinero de por medio. «Ellos llegaron a extorsionarnos un día antes, el mismo día de la elección, si no nombrábamos a Vargas como jefe de bancada, no votaban».

Por esa razón hoy exponen a Sandra Torres como el símbolo de «la vieja política» y «el cáncer de la traición» del que ahora se quieren liberar. Una acción para evitar que «el partido y la bancada caigan en manos de la mafia», añade Blanco.

Vargas, tiene otra versión. «Mi verdad» dice, es que «la elección se perdió desde que no cedieron espacios (de poder en el partido)». Vargas apostaba a ser el jefe de la bancada, pero el grupo dominante se impuso. El 17 de enero Barreda asumió la jefatura y cinco más como subjefes, entre ellos Vargas y Carlos López.

Ese intento fugaz de mantener la unidad se desvaneció en menos de un mes. Vargas afirma que las inconformidades continuaron porque no hubo una adecuada repartición de presidencias de comisiones. De las 12 que obtuvo la UNE, solo tres se otorgaron a los diputados distritales. Las nueve restantes, se queja, «se las repartieron entre su misma gente y eso creó mucha inconformidad entre los diputados».

-¿De cuántos diputados estamos hablando?

-No podría asegurar cuántos, pero en poco tiempo vamos a dar definitivamente (datos de) cuántos están con Sandra y cuántos con ellos. Las inconformidades vienen desde hace rato, les dicen el tuc tuc porque solo cinco caben -responde Vargas.

-¿Quiénes son esos cinco?

-Mario Taracena, Orlando Blanco, Óscar Argueta, Karina Paz y Carlos Barreda.  Cómo puede ser que diputados que no tienen ni el 5% de conocimiento a nivel nacional digan que expulsan a Sandra, cuando ellos llegaron a ser diputados por el caudal electoral que ella genera.

Esa es la gran discusión que ocupará al partido en los próximos meses y quizás años. Orlando Blanco dice que el partido no es Sandra Torres, y que no hay posibilidad de apoyar otra vez a una candidata que no logra crecer debido al antivoto. Sin desdeñar su poderosa influencia, es un hecho que el grupo que ahora mismo tiene los puestos de decisión en la UNE, no van a dar marcha atrás en dejar a Sandra Torres al margen del partido.

Aunque se desconocen los procedimientos, Torres, Vargas, López y seis diputados más que votaron en oposición a la UNE el 14 de enero, serán sometidos al Tribunal de Honor de la UNE.

Los verdaderos traidores

No hay certeza de cuánta gente le es fiel a Sandra Torres y cuánta hay a favor del grupo que ahora tomó el poder de la UNE.

Argueta dice que la decisión de expulsar a Torres fue respaldada por 26 legisladores en una sesión de bancada. Es decir, la mitad del número total de diputados. De momento no hay un posicionamiento de diputados a favor de Torres.

Sandra Torres no ha podido dar la cara, debido a una prohibición de la jueza que lleva su caso. No obstante, se expresó a través de un comunicado en el que devuelve el golpe y llama a sus detractores (Argueta, Barreda y Taracena) como «los verdaderos traidores».

En el texto, de una página, sin el logotipo del partido, y con el nombre de Torres como remate en solitario, hace un llamado a los alcaldes, secretarios municipales y departamentales, para que la respalden y no se dejen engañar por ese «acto de traición» en su contra.

Torres está en prisión domiciliar luego que fue ligada a proceso penal por un caso de financiamiento electoral no registrado de la campaña de 2015. Por este caso, el partido tiene abierto un expediente de cancelación. Si se comprueban las acusaciones de los diputados, esto podría poner en riesgo la prisión domiciliar de la que goza Sandra Torres, pues una de las condicionantes es que no mantenga comunicación con miembros de la UNE.

El comunicado de Torres es un manifiesto en el que deja claro que los votos que la bancada ha obtenido campaña tras campaña son suyos. «…hoy ocupan una curul gracias al voto que pedí para ellos a las mujeres de las áreas más empobrecidas del país».

El gran reto después de este cisma partidario, es descubrir quién es el partido. ¿Un logotipo, un color, los caciques locales o acaso todo gira entorno a Sandra Torres?

 

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