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1. La escurridiza red de los cuerpos ocupados
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1. La escurridiza red de los cuerpos ocupados

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–¿No han tenido problemas las chicas de que algún cliente se ponga violento o que haga problemas? –Ese es problema de ellas –responde sin pensarlo–. A mí me vale vergas. Que ellas vean cómo se salvan. Su cuerpo es su cuerpo.
Dinora viaja a la Ciudad de Guatemala y es llevada al Cow Boys III, en zona 6, la misma zona donde se ubicaba veinte años atrás la casa donde Carolina estuvo encerrada. El Cow Boys III funciona dando la cara al público como un “club nocturno”, con los papeles en regla. A ella le quitaron los papeles y fue obligada a prostituirse.
Carolina fue vendida. Fotografía de Sandra Sebastián.
Carolina estuvo tres años encerrada, prostituida. Fotografía de Sandra Sebastián.
Ellas sólo "ficherean", dicen. Fotografía de Sandra Sebastián.
Atrás de la cortina la línea del tren. En la calle las centroamericanas, incluso menores, son explotadas. Fotografía de Sandra Sebastián.
En el bar de Charlie en Ciudad Hidalgo. Fotografía de Sandra Sebastián.
"Sus cuerpos son sus cuerpos". Ilustración de Gaby Futch.
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Tiempo aproximado de lectura: 51 mins

Las redes de crimen organizado dedicadas a la trata de personas han tenido mucho tiempo para perfeccionar su sistema y para aliarse con nuevos actores como los narcotraficantes. Mujeres indígenas son movilizadas, por pequeñas estructuras, de las áreas rurales a la capital. Decenas, quizás cientos, de mujeres son trasladadas de otros países a Guatemala por organizaciones grandes para tránsito o estadía. La explotación sexual, en un país que apenas empieza a reconocerla como delito, con altos índices de criminalidad y con un deficiente respeto a los Derechos Humanos, se encuentra en territorio perfecto.

Sobra una rocola y hace falta un ataúd. En la cantina sin nombre todo es un poco lúgubre, un poco sucio, un poco triste. Un poco como un funeral. Uno de los hombres aprieta a una mujer por la cintura y se tambalean lentamente frente al aparato lleno de luces del que sale la música. No se miran uno al otro. En una silla pegada a la pared, otra mujer está sentada junto a un hombre mayor, los separa una mesa atestada de litros vacíos de cerveza. Ell...

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