El destacamento prohibido

Desde el 27 de febrero, antropólogos forenses realizan exhumaciones en el antiguo destacamento militar de Cobán, hoy sede regional de entrenamiento de las fuerzas de paz de la ONU y bajo control del ejército. A pesar de que han encontrado ya 74 osamentas y tres fosas han sido saqueadas, el Ministerio de Defensa mantiene vedado el acceso a los medios de comunicación.

 

Los soldados que custodian lo que antes era el destacamento militar de Cobán, ahora Creompaz (Comando regional de entrenamiento de operaciones de mantenimiento de paz), llegan a escribir hasta 30 nombres de mujeres en las hojas de registro.

Son nombres de familiares de personas desaparecidas durante los 36 años de guerra en Guatemala. El Ministerio Público allanó dichas instalaciones luego de recoger diversos testimonios que afirmaban que ahí existían cementerios clandestinos. El 27 de febrero, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala inició las exhumaciones, y en menos de un mes encontraron 56 osamentas.

La mayoría que ingresan a ese sitio son mujeres. Hay algunos hombres que les acompañan, igual que ellas han buscado por 30 años a sus familiares.

Algunos afirman que fueron soldados los que secuestraron a sus seres queridos, otros señalan que personas vestidas de civil se los llevaron. Mientras que otros cuentan que un día se fueron y ya no regresaron.

Según el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, 200 mil personas fueron asesinadas y alrededor de 45 mil personas desaparecieron durante los 36 años de conflicto armado, en especial entre 1978 y 1984. Desde que la Fundación de Antropología Forense de Guatemala inició las primeras exhumaciones en 1992, han sido recuperadas mil 500 osamentas. El 3.5 por ciento de las desapariciones.

Si bien es cierto que la firma de los Acuerdos de Paz puso fin al enfrentamiento armado en el país, para miles de personas esa fase no ha terminado, siguen buscando a sus desaparecidos. Los buscan con la memoria; no se han permitido olvidar la ropa que llevaban el último día que les vieron. Y cuando presencian las exhumaciones tratan de que lo que sus ojos ven coincida con sus recuerdos.

Sus ojos han visto que muchas de las osamentas tienen señales de torturas, están atadas de las manos, tienen lazos en  cuello y vendas en los ojos. La mayoría tienen señales de tortura. 

Ante la imposibilidad de que los medios nacionales puedan ingresar al antiguo destacamento, los familiares y antropólogos son los únicos que han visto lo que se ha encontrado ahí dentro.

Argumentan que por ser una institución militar en activo, está restringido el acceso, a pesar de ser una institución pública. De acuerdo con el Ministerio Público, la autorización para ingresar al lugar la da el ejército, que la tiene vetada. Esto a pesar de que la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG) denunció que tres de las fosas han sido saqueadas. 

Así las cosas, el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos, CALDH, pretendió ingresar hoy con un grupo de periodistas para documentar e informar sobre lo que dicen han visto las mujeres. Fue sin éxito.

* Esta noticia fue actualizada el 28 de marzo de 2012.

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