Las notas de prensa recordaban que Calderón ya había recibido, en 1997, por parte del mismo foro, el premio al Líder Mundial del Futuro.
Este reconocimiento generó alguna controversia en México, especialmente entre los sectores más críticos de la gestión de Calderón. Más allá de los indicadores económicos de México –que han sido objeto de un análisis minucioso a partir del último informe de la Auditoría Superior de la Federación–, Calderón será recordado por la guerra contra las drogas, y los 50,000 muertos con que se saldará este año su período de gobierno.
Al parecer, nos encontramos asistiendo al inicio de un cambio en la forma en que estos temas se han abordado en Guatemala.
Este instrumento parece haber sido rebasado por la realidad de la nueva crisis, pese a que sus postulados continúan siendo validos para la definición de políticas públicas en esta materia.
La situación empeoró súbitamente a mediados de este mes de marzo, cuando el sargento Robert Bales, del ejército norteamericano, abandonó su puesto de servicio, entró a una aldea en Kandahar, y dio muerte a 16 civiles, dándoles cacería de casa en casa.
Los fondos de cooperación oficial –Estados u organismos multilaterales– se convierten en el complemento de la agenda estratégica que los países desarrollados diseñan para cada región del mundo. Como un ejemplo, basta darle un vistazo a la enorme inversión que los Estados Unidos de América y otros países han realizado en Afganistán a partir de 2001, con magros resultados en torno al fortalecimiento de instituciones democráticas de tipo occidental y la erradicación de cultivos de amapola.



