Las terribles particularidades de La finca eran: Contar con su propia cárcel, su propia moneda, el almacén de productos básicos que se compraban únicamente con el metálico de la hacienda y su infaltable negrito, ser horroroso producto de la zoofilia entre un negro y una vaca.
Todos esos intentos no son otra cosa sino pujos tendenciosos para desvirtuar un descubrimiento que favorece a la humanidad como ningún otro, pero, amenaza seriamente el orden económico basado en el petróleo.
Para entrar en la intelección de la energía limpia empecemos por discernir la diferencia entre fisión y fusión nuclear, ya que ambas pueden generar energía.
Una de las mías es que todas las personas tengamos acceso al conocimiento del siglo XXI.
En mi columna anterior, La partícula de Dios, cometí el error de no consultar a una persona experta para redactar el tema y leído en páginas que, de acuerdo a lo comentado por los Físicos y Matemáticos que participaron en los comentarios, están equivocadas. Ni mencionarlas vale la pena porque doy crédito tal cual a dichas personas.
Al pésimo estado de las carreteras, incluso en las regiones donde el invierno “no ha entrado”, se tiene que aunar el desconsuelo de rebotar túmulo tras túmulo construidos ilegalmente.
Hace algunos años, en la calle donde yo vivía, consideramos por razones de seguridad solicitar autorización para alzar levemente dos montículos que servirían —según el comité del barrio—, para evitar que nuestra arteria se convirtiera en las noches en una pista de carrera. Así la estaban utilizando ciertos jóvenes no tan jóvenes con complejo de pentacampeones de la Fórmula 1.
La cédula real no vino sola, acompañándola llegó otra enunciada por Carlos I de España y V de Alemania en la cual se le confería “Al Gobernador don Juan Aj Pop O’ Batz el poder para que pudiera apresar españoles reos de algún delito”.
¿Quién era este Cacique al que mal llamaron desde el siglo XVII como Juan Matalbatz? ¿Cómo se logró semejante designación como no la hubo otra en el Nuevo Mundo del XVI?



