María Isabel Carrascosa Coll

Pechos al aire

La campaña contra el acoso callejero (#NoEsMiCultura) no debe pasar desapercibida en Guatemala. Debe ser parte de nuestras reflexiones personales y, sobre todo, de las conversaciones que tenemos a diario en nuestros espacios de convivencia.

El trasfondo es cómo percibimos en esta sociedad el cuerpo de la mujer, cómo nos sentimos las mujeres en los espacios públicos y qué se percibe en nuestra sociedad como normal.

Honestamente, creo que no hay mujer que no haya sido víctima de acoso. Otra cosa es que no sepamos ponerle nombre o que nosotras lo normalicemos para no exponernos a más violencia. Y así como hemos normalizado el acoso callejero y recibimos un «¡qué buenas chiches!», hemos aprendido a desagradarnos cuando vemos a una mujer amamantando en la calle.

De hecho, me atrevo a aseverar que en Guatemala amamantar en público es considerado un acto que solo las pordioseras o las indígenas hacen. Así es. En esta sociedad machista, clasista y racista, amamantar en público es algo de mala educación. Por ello, como sociedad, la tenemos complicada. No solo tenemos que liberarnos del acoso callejero, sino que además tenemos que luchar por poder alimentar a nuestros hijos sin vergüenza. Los espacios públicos no nos pertenecen. Eso es una realidad. Y una muy desagradable.

Mi hija tiene 40 días de haber nacido. Y yo tengo los mismos días de haberme encerrado voluntariamente en mi casa. Pero la idea de tener los pechos al aire y de alimentar a mi hija en público no deja de darme vueltas en la cabeza.

Hace unos días encontré una imagen en Internet que causó mucha controversia en Estados Unidos. La fotografía muestra a una mujer que sin pena alguna amamanta a dos bebés, uno en cada pecho, en un restaurante de lujo. El lema de la campaña es: «Commit to something» (comprométete con algo).

Dar pecho es lo más natural del mundo, pero lo hemos desnaturalizado y hemos permitido que en los espacios públicos nos limiten a ser madres. Utilizar mantas para taparnos o recluirnos en salas especiales para amamantar son excusas para no tener que confrontarnos con el compromiso de recuperar los espacios públicos.

Quien asegure que en este país el machismo no es problema no entiende o no quiere entender. Las mujeres tenemos que comprometernos tanto con la lucha contra el acoso callejero como con naturalizar la lactancia. Ordenemos nuestros valores, recuperemos nuestros espacios y dejemos los pechos al aire sin miedo.


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