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Un lugar que arde
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Un lugar que arde

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Con esa misma expresión en el rostro, entre los hierros retorcidos que dejó el calor, entre el agua que se ha mezclado con la ceniza, varias siluetas escarban en la oscuridad.
Los Bomberos Municipales y Voluntarios, emplearon 2.3 millones de litros de agua para apagar el incendio.
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Tiempo aproximado de lectura: 5 mins

Oscuridad y ceniza. Aún el aire está caliente: es humo y también polvo. Es humo que estorba en la vista, es polvo en cada inhalación. “Es como después de una guerra, de un infierno”, dice Vitalino Ortiz en la oscuridad, al final de un largo pasillo sin luz, en el primer nivel del –así le llaman– “mercado techado” de la Terminal, el mayor centro de distribución de productos de Guatemala.

Hace tan solo unas horas, este lugar, este mercado tan grande, era una enorme fogata ardiendo en medio de la ciudad. Ahora, entre la ceniza, cuando Vitalino dice “es como si hubiera estallado una bomba”, el fuego se ha calmado, pero ha dejado una huella alrededor.
A esta hora, ya tarde, pareciera que lo malo –el fuego, el daño–  ha pasado, y que lo peor –darse cuenta que poco de lo propio ha quedado en pie– está por venir. Es una bofetada. Y por lo tanto, es algo ...

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