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«Stoner rock», el Código Penal y la meditación
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«Stoner rock», el Código Penal y la meditación

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Tipo de Nota: 
Opinión
15 09 17

Me sugieren que debo aprender a meditar y dejar de hablar de la Hincapié.

Lo confieso: estoy disfrutando a morir de Villains, el nuevo álbum de los Queen of the Stone Age. The Way You Used to Do y The Evil Has Landed están haciendo mi navegación entre crisis políticas un poco más placentera, en estas fechas en que el Código Penal puede quedar en desuso por obra y gracia de una reforma antojadiza y a la medida, que ahora hace que a la mayoría de tipos penales les corresponda su respectiva conmutación de pena.

Mientras estas líneas van tomando forma —y ojalá cobrando algún sentido—, el ritmo cambia un poco, pero no pierde intensidad gracias a una versión en vivo de No One Likes Me, Neither Do I:

You get what you give.

I give goodbye.

And if I should vanish,

don't get caught off guard.

Una síntesis de lecciones aprendidas gracias a Them Crooked Vultures, ese supergrupo que por juntar talento reunió a David Grohl, a Josh Homme y al gran John Paul Jones de Led Zeppelin en 2009.

Mientras los escucho una vez más, recibo ese mensaje en tono inquietante de un viejo amigo que pregunta por qué diablos estoy hablando tanto de stoner, ya que el nombre resulta al menos sugerente. Y, como cualquier viejo amigo que te conoce bien, carga preguntando para cuándo voy a escribir sobre el nuevo disco de Arjona.

Ensayo el amago de una sonrisa y corrijo el gesto levantando una ceja en señal de enojo. Ahora mismo podría aprobar un examen antidoping con mejores calificaciones que en mi época de ciclista. Entonces contraataca: ¿por qué esa súbita pasión por el stoner? (Y para cuándo el disco de Arjona, insiste).

Digamos que hay un millón de razones, ninguna de las cuales puede sonar convincente, pero suenan como la psicodelia y el blues del Samsara Blues Experiment con su Long Distance Trip (2013) y su One with the Universe (2017). También como Kyuss, la banda pionera en el género, con Green Machine y One Inch Man. O como los australianos Wolfmother con New Moon Rising.

Esas razones suenan también como los mismos Queens of the Stone Age con Go with the Flow. O como los Fu Manchu con Godzilla. O como los imprescindibles The Sword con su heavy metal en esencia pura en Hammer of Heaven.

Y por supuesto suenan como el mismo Josh Homme (ex-Kyuss y fundador de los Queens of the Stone Age) tocando la batería con los Eagles of Death Metal en I Only Want You, Complexity y Speaking in Tongues (este último en París, en febrero de 2016, durante el concierto para las víctimas del ataque terrorista a París en noviembre de 2015).

Así, concluyo en que simplemente suena muy bien y en que por eso estoy enamorado del stoner. Y porque en el fondo soy un viejo amargo y nostálgico: todas esas bandas me recuerdan en algo a Black Sabbath.

Tal vez decida aceptar la invitación a meditar. Ver a los Eagles of Death Metal con los Duran Duran tocando juntos Save a Prayer podría ser un buen comienzo.

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