Cerrar

x
Menú
Facebook Facebook
Buscar
Ayuda
Sobre lo sucedido en Santa Cruz Barillas
Ir
Opinión

Sobre lo sucedido en Santa Cruz Barillas

redes sidebar

A pocos parece importarles la vida del campesino Andrés Francisco Miguel, quien fue asesinado por el disparo del guardián del proyecto hidroeléctrico Cambalan I, a cargo de la empresa Hidro Santacruz.

Lo que ha tenido relevancia ha sido la rápida operación de las fuerzas de seguridad y la decisión del Estado de Sitio. Recuperar el control territorial parece ser el único objetivo a perseguir. Eso es importante, pero dónde queda el objetivo primario de salvaguardar la vida. Argumentar que los causantes de esos hechos son parte de una turba alcoholizada, a poco de comenzar la feria patronal, tiene poca relevancia incluso en caso de ser cierto. Relacionar ese hecho con la presencia de redes criminales, suena un tanto más coherente en tanto ese territorio, como gran parte del país, está envuelto en ese tipo de presencias. Sin embargo, los argumentos de fondo se van quedando en el limbo y con rapidez pueden quedar en el olvido.

El proyecto en cuestión es desarrollado por la empresa española Hidralia Energía, quienes en su página web consignan como parte de sus valores la “permanente búsqueda de la rentabilidad del cliente”, así como “Ética y transparencia en todos nuestros procesos de desarrollo” y “Respeto a la cultura y valores de nuestros stakeholders”.

La presencia de empresas que explotan los recursos naturales, aprovechando las amplias libertades que ofrece nuestro precario marco regulatorio e institucional es parte de una realidad degradante. Que esas operaciones se lleven a cabo con total irrespeto a los intereses de las comunidades, y se impongan muchas veces con total impunidad comprando todo tipo de voluntades, es otro argumento que se suma. Del otro lado de la ecuación, las cosas tampoco son de hermanas de la caridad. Los grupos armados están a la orden del día, se les puede instrumentalizar de diversas maneras. Esas organizaciones, cooptadas o no por las empresas implicadas, e incluso por otros sectores interesados en mantener y vivir a costa de ambientes tensos, ha restado legitimidad a las demandas de las comunidades afectadas por ese tipo de operaciones. Pretender que la intensidad de los conflictos produzca víctimas termina siendo el objetivo deseado por unos y otros. De esa forma se justifica el aumento de la conflictividad.

Que el Estado de Sitio sea momentáneo y utilizado en forma apropiada, especialmente en materia de garantizar los derechos ciudadanos es el reto esencial tomando en cuenta que es la primera ocasión en que se utiliza en este gobierno. No hacer ver la medida como acción protectora de un segmento de los derechos, es otro reto fundamental. No capturar y responsabilizar a chivos expiatorios, y no tapar el Sol con un dedo, representa otro objetivo de interés. Investigar y deducir responsabilidades a los causantes del asesinato y los otros hechos de violencia suscitados, es una prioridad que está por encima de la pretensión de sembrar una falsa percepción, que al cabo de un tiempo termina cayendo por su propio peso.

La presencia de empresas que explotan los recursos naturales, aprovechando las amplias libertades que ofrece nuestro precario marco regulatorio e institucional es parte de una realidad degradante.
Texto
Texto
Plaza en 1 minuto (más o menos)
Si nos conoces pensarás que las síntesis no es nuestro fuerte
pero nos esforzamos por mandarte un resumen semanal. Casi siempre.