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Situaciones bipolares en debate presidencial
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Situaciones bipolares en debate presidencial

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Acicalados, nada descuidados en su sonriente y renovado aspecto personal, los candidatos a la presidencia, Manuel Baldizón, del partido Libertad Democrática Renovada, y Otto Pérez, del Partido Patriota, han tenido que verse las caras una vez más entre argumentos, interrogantes y objeciones durante un nuevo debate con fines plebiscitarios.

Baldizón, aprovechando la respuesta que esperaba, acompañado de una serie de murmullos por parte del auditorio y el gesto paralizado de Pérez Molina, sacó de su bolsillo una hoja de papel.

Esta vez, a 20 días de la segunda vuelta de los comicios del 2011, fueron nada más ellos dos, sin olvidar, cada uno, sus consabidas propuestas gubernamentales, las respuestas ensayadas, evidentes contradicciones, innegables diatribas entre sus temperamentos chocantes y una airada y también tensa bipolaridad. Baldizón y Pérez Molina aseguraron, así, un espectáculo entretenido para la ciudadanía, confuso en lo político, y un tanto difícil de entender para los votantes.

El evento –el primero que ha logrado contrastar las dos propuestas antes del día de las elecciones– fue realizado en el escenario de la Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. La moderación fue designada al periodista uruguayo Jorge Gestoso, y la organización estuvo a cargo de la Asociación de Gerentes de Guatemala. En general, en tres fases específicas, se abordaron temáticas de interés nacional, aunque matizadas por los constantes señalamientos, ataques directos y bochornosos episodios entre los candidatos de ambos partidos.

Seguridad

A pesar de estas circunstancias, el primer tema serio se enfocó en la seguridad. La pregunta lanzada se resumía como “¿qué es lo que se compromete usted a lograr en términos de seguridad durante el primer año de Gobierno?” Y siendo éste un tópico entendido como una especie de lema por parte del  Partido Patriota, de inmediato, su candidato, Otto Pérez, fue aludido. “En el primer año, los cinco delitos que principalmente están agobiando a los guatemaltecos los vamos a ver reducidos. Le estoy hablando de amenazas al transporte colectivo, de extorsiones, de robos de vehículos, de los secuestros, y del femicidio”, contestó.

El debate inició una vez que, entendidas las reglas explicadas en un principio, la primera réplica, inmediata a esta respuesta, se escuchó desde el pequeño podio donde estaba Manuel Baldizón. “¿Cómo lo haría con un ejército reducido y debilitado?”, preguntó.

Pérez, sin sospechar cierta insidia en el cuestionamiento del otro candidato, se enfocó en responder: “Yo le quiero decir que conozco al ejército. El ejército ahorita tiene 20 mil efectivos. Nosotros proponemos elevar a 2 mil 500 más para hacerle frente a esta necesidad”.

Baldizón, aprovechando la respuesta que esperaba, acompañado de una serie de murmullos por parte del auditorio, y el gesto paralizado de Pérez Molina, sacó de su bolsillo una hoja de papel: “Quiero mostrar la reducción de 12 mil 109 plazas en el ejército”, imputó. “Otto Pérez Molina, comisionado presidencial de Seguridad y Defensa, explicó que suprimirán 12 mil 109 plazas. Algunas por el programa de retiro voluntario, y otras, porque se van a cancelar los puestos. Señaló que con la reorganización militar sólo quedarán activas cinco bases militares”. Lo que el candidato de Líder tenía entre sus manos era una nota periodística del año 2004 en la que el actual aspirante del Partido Patriota había hecho algunas declaraciones.

Más sonriente de lo habitual, midiendo la paciencia y la personalidad del otro candidato, Baldizón remató: “El señor Pérez generó ese corredor de narcotráfico y generó la debilidad institucional del gobierno y del Estado”.

–Pero mire, aquí las reglas son las reglas –reclamó Pérez Molina a los organizadores– y en las reglas dijeron que no iban a permitir que trajeran papeles.

–No hay ningún documento–, sonreía Baldizón.  

–Está sacando un documento– Pérez veía al moderador.

–Las pruebas son las pruebas.

–(No) tiene que utilizar documentos. Está violando las reglas.

–Fue lo que usted dijo en su momento.

–Tenemos que respetar.

–Señor. Está equivocado.

–¡Lárguese!

–Usted redujo el ejército.

–Está repitiendo el mismo argumento de la señora Sandra Torres… porque son lo mismo.

Y hasta allí, entre abucheos del público, incómodos y difusos aplausos, además de un moderador tartamudeante que intentaba tener control sobre la situación, llegaba –al menos de momento– la posibilidad de hablar sobre el tema de seguridad…

Economía

En materia económica, ya con los ánimos caldeados, se abordó la manera en que el Estado puede y debe generar empleos. Las premisas sobre la mesa, Guatemala crece anualmente un 3.5 por ciento, lo cual genera 20 mil empleos formales. Y también: cada año, 200 mil personas se integran al mercado laboral, creando así una situación de desbalance. Baldizón, al tener entre su plan de gobierno el tema del empleo como una prioridad, fue interrogado por este motivo: “¿Cómo creer que su oferta de trabajo puede ser real? ¿Y en el primer año cuántos empleos generaría?”

“Es importante que el crecimiento económico venga a través del incentivo económico. Hemos estado promoviendo la ley de incentivo al turismo y la industria nacional. Esperamos tener una inversión de Q5 mil millones, a través de alianzas público-privadas, de la apertura comercial y nuevos socios comerciales (…) y generar un mínimo de 100 mil empleos”, contestó.

El candidato del Patriota hizo valer su tiempo de aclaración y, directamente, cuestionó la medida de Manuel Baldizón: “Primero que nada, no es el gobierno el que va a crear empleos. El responsable y el único que va a generar empleos es la empresa privada y la iniciativa privada. El Gobierno lo único que debe hacer es facilitar las condiciones para crear ese empleo”. Baldizón, simplemente, destacó que era “imposible que alguien que nunca ha generado empleo pueda hablar de empleo”. “Son cosas lógicas”, defendió.

Mayores diferencias resaltaron una vez que se tocó el tema de las alianzas público-privadas. Por una parte, Baldizón apoyaba esta medida como algo constitucional, como una cuestión que se podía legislar con la correcta voluntad política. Destacó en este aspecto la construcción y reconstrucción de la red vial de todo el país, en tanto ve factible el trabajo del sector privado “en forma paralela al Estado”.

Ante esta propuesta, Otto Pérez, en un tono más serio, que denotaba enojo, dijo “No”. Que de este modo en específico “no arreglarían la infraestructura vial. Las alianzas público-privadas van a estar en obras donde los inversionistas sepan que van a tener algunas redituabilidad”.

La copia de las propuestas

El episodio de mayores ataques entre los presidenciables se dio una vez que se habló de educación. “¿Qué hacer para mejorar la capacitación de los maestros?”, fue la pregunta para ambos candidatos.

“Primero que nada mejorar la calidad de la educación. Pasa por la capacitación y la profesionalización de nuestros maestros”, dijo Pérez Molina. En tanto, para Manuel Baldizón, el problema tenía un aspecto multicultural: “La deserción de la educación es a causa de los choques culturales por el idioma”. Y dijo, tras escuchar el proyecto de implementación de nuevas tecnologías en las aulas de regiones rurales por parte de su contrincante, que el candidato del Partido Patriota, “copia nuestras propuestas”.

“La próxima le doy el discurso, señor Pérez”, se burló Baldizón.

En respuesta, Pérez Molina, ya con síntomas de estar molesto, como lo evidenciaba en los insultos directos hacia el candidato de Lider, contestaba: “No se pueden copiar porque no son coherentes. Le quiero decir algo. Las propuestas del señor Baldizón tienen el síndrome de Drácula. En la noche, pareciera que por allí en la oscuridad brillan pero no resisten la luz del sol. No resisten el análisis, porque no son coherentes”.

Una sola vez hubo concordia en el debate. Una sola vez, ambos candidatos, aun sin notarlo, denotaron estar de acuerdo con casi duplicar el presupuesto del Ministerio de Agricultura. De Q900 millones a Q1,600 millones. No obstante, al cuestionar apenas minutos más adelante sobre el tema del Bono 15, el debate continuó con su habitual desarrollo de ataques. De hecho, aferrado, convencido, fiel creyente de la vialidad de la implementación del Bono 15, Manuel Baldizón fue insistente. Parecía, en todo caso, que sabía perfectamente cómo hacer para que su rival perdiera los estribos. Si Baldizón atacaba con una denuncia, o con una acusación, Pérez Molina arremetía con un insulto.

“Son 2 mil 840 millones exactamente los que se requieren para implementar el Bono 15 por parte del Estado. Es deducible de los impuestos del empresariado, pero además de eso, va a ser financiado por la Ley de Antievasión II”, explicaba Baldizón. “El que va a pagar ese Bono 15 es la gente más pobre y más necesitada”, reponía Pérez.

Y la respuesta del candidato de Lider, la que terminó con la paciencia del candidato del Patriota fue: “Ya lo explicamos hasta con dibujitos…”.

Y poco antes de llamar “comediante”, “vampiro”, “corrupto”, “falto de inteligencia” a su opositor, el militar retirado indicó:  “El que no termina de entender su propuesta es el señor Baldizón. Es demagogia lo que está diciendo. Los únicos que tienen derecho a Bono 14 y aguinaldo son sólo el 20% de la población”.

En cuanto a los programas sociales, un dato interesante radicó en la forma en que el candidato del Partido Patriota, antes de tratar de impulsarlo como una ley en el Congreso, se refirió primero a la institucionalización de estas propuestas. Dijo que su “propuesta de Hambre Cero era diferente a Mi Familia Progresa”, pero que estaba previsto como un plan “enfocado en mujeres en período de lactancia”.

Críticas y trayectorias

Un aspecto recurrente en las acusaciones mutuas fue la amnesia. Bastaba mencionar un dato relacionado al pasado –el militar en el caso de Pérez; la Comisión de Finanzas en el caso de Baldizón– para acudir, cada uno en su vocabulario, a la enfermedad de la pérdida de la memoria.

Otto Pérez criticaba y catalogaba de “radicales y poco serias” –aun sin nunca dejar en claro nombres– a la infinidad de organizaciones que lo han acusado de haber violado los Derechos Humanos. Por su parte, Baldizón, en tanto aducía no ir hacia el pasado sino “al futuro”, negaba cualquier situación de corrupción en su paso por el Congreso.  

En más temas, las críticas se enfocaron en las dificultades constitucionales que existen como obstáculos en las propuestas de Gobierno en cada partido. Por ejemplo, en un aspecto de debate mutuo, la mayor parte de los señalamientos y descalificaciones se depositaron en los referéndums necesarios para llevar a cabo la aplicación de distintas leyes, como la fundación de una Guardia Militar, o la refundación de la Policía Nacional Civil. También, desde polos opuestos, las reformas a la Constitución para llevar a cabo lo que cada candidato presenta como entelequia, posibilidad o proyectos a futuro.

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“No se pueden copiar porque no son coherentes. Las propuestas del señor Baldizón tienen el síndrome de Drácula. En la noche, pareciera que por allí en la oscuridad parecen brillar pero no resisten la luz del sol", dijo Pérez.