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Siete años de periodismo autónomo, y vamos por más
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Siete años de periodismo autónomo, y vamos por más

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A partir de finales de noviembre de 2017 afloraron discrepancias de fondo en el seno de la Universidad Rafael Landívar acerca de las líneas editorial e informativa que Plaza Pública debía adoptar en el futuro inmediato. Dos meses después se abrió una serie de conversaciones que ha desembocado, este lunes, en una carta en la que la autoridad universitaria valora altamente el esfuerzo y trabajo del personal del medio, le anima a continuar con él, y garantiza el apoyo de la institución.

Dado este respaldo explícito, creemos que podremos continuar desempeñando nuestra labor con la misma normalidad y capacidad de decidir nuestros contenidos sin la intervención directa de actores ajenos a la redacción con la que lo hicimos desde el 22 de febrero de 2011, y por ello hemos decidido continuar en esta iniciativa, desarrollando Plaza Pública en las líneas que hemos perfilado hasta ahora y las que habíamos proyectado para el futuro.

Como parte de las conversaciones, se ha alcanzado un conjunto de acuerdos con el que, en las vísperas de nuestro séptimo aniversario, damos por resueltas las tensiones internas que hemos vivido recientemente. Queremos hacerlos públicos porque ustedes, la comunidad de este medio, son la razón de ser de nuestro trabajo y nos parece esencial que los conozcan.

En primer lugar, Plaza Pública trabajará, como hasta ahora, enmarcada en la agenda de investigación y proyección de la Universidad Rafael Landívar, y lo hará con la misma autonomía editorial, la misma línea informativa y la misma fortaleza interna de siempre, avanzando tanto en proyectos nacionales como internacionales para informar, facilitar el debate y formar periodistas, que son los tres pilares con los que nos comprometimos a fortalecer la ciudadanía crítica y a llevar a una reflexión consciente y madura.

Esa línea de trabajo y esas aspiraciones fueron fijadas en nuestro primer editorial y concretadas aún más en el del quinto aniversario. El responsable último de garantizar la calidad del trabajo de Plaza Pública seguirá siendo el coordinador general del medio, mientras que velar por su cumplimiento, avalar la estrategia general y firmar los editoriales, continuará a cargo de este Consejo.

En segundo lugar, ampliaremos el conjunto de nuestros editorialistas para tener una mirada más amplia de la actualidad nacional, y buscaremos un conjunto de especialistas de confianza que nos aporten un conocimiento experto en nuevas áreas y disciplinas. Al afán por desentrañar la causa última de los problemas, sumaremos la voluntad de fortalecer nuestra capacidad de iluminar nuevas vías de solución. Esta voluntad se añadirá a renovados esfuerzos por visibilizar en nuestra sección informativa el trabajo que hacen los ciudadanos en pos de una sociedad incluyente y una vida digna para sus miembros.

Por último, ratificamos nuestro compromiso con la calidad y veracidad de la información. Durante siete años no cejamos en el empeño de extremar los ya de por sí meticulosos mecanismos de control de calidad que hemos ido construyendo para garantizar los resultados de nuestro trabajo, más con el objetivo de ser justos con aquellas personas y procesos de los que nos ocupamos que simplemente de satisfacer los requisitos de ley. No es nuestro fin vilificar ni santificar a personas o grupos, ni tampoco caricaturizar fenómenos complejos. Pronto publicaremos nuestro manual y protocolo de investigación, un documento en el que hemos trabajado durante 2017 con el objetivo de estandarizar algunos procesos, de compartir conocimientos entre nosotros, y también con la esperanza de que pueda servirles a otros periodistas.

Confiamos en que estos acuerdos le permitan a Plaza Pública dar un salto dialéctico y ofrezcamos una labor más completa a la comunidad y más cercana a lo que siempre hemos buscado: “un periodismo sin fingimientos, hostil a falsedades, a eslóganes efectistas y declaraciones altisonantes; un periodismo hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos –y son la mayoría en el mundo- que no tienen voz; un periodismo que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar causas reales de los conflictos para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación a través de la puesta en marcha de procesos virtuosos; un periodismo empeñado en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal.”

Agradecemos a lectores, columnistas, financistas, aliados, y a toda la comunidad de Plaza Pública el apoyo, la comprensión y la paciencia con la que han actuado y han favorecido una resolución satisfactoria de estas dificultades.

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