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Segundo informe de gobierno, una invitación a soñar

Bajo el sol, el presidente admitió derrotas en sus principales ofertas de campaña, aunque no las llamó derrotas. Reconoció el aumento de la criminalidad en Escuintla, por ejemplo. Ofreció excusas y renovó las promesas. Entre el sube y baja del estribillo de “Guatemala merece una oportunidad”, redobló la apuesta y aseguró que este año será “el año de la seguridad”.
El 2013 era el año de la transparencia, pero Pérez Molina no habló del tema. Ni una mención a los señalamientos por corrupción, solo una vaga referencia a estar sujetos a las críticas y esperar que éstas sean constructivas. El martes, en el teatro, los silencios del guion se repiten y se afirma que se hace un manejo probo de los recursos, sin añadir nada más.
El sol golpeó al público que llegó a Escuintla. Un niño se cubre con una camisa naranja, color que resaltaba entre los espectadores.
Seguidores del partido oficial abarrotaron los alrededores del estadio Armando Barillas, lugar donde se realizó el evento.
El presidente Otto Pérez Molina durante la presentación de resultados de su segundo año de gobierno.
El ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla, y el ministro de la defensa, Manuel López Ambrosio, a su ingreso al estadio de Escuintla.
Alejandro Sinibaldi, ministro de Comunicaciones, saluda a los asistentes.
Un grupo de personas con gafetes de “coordinadores” cargan cajas llenas de comida rápida para proporcionar a los asistentes.
El presidente Otto Pérez Molina, y la vicepresidenta Roxana Baldetti. Pérez presentó los resultados de su gestión en el Teatro Nacional. Afuera del recinto un grupo de personas manifestaban su descontento con el gobierno.
Pedro Muadi culminó su fase como presidente del Organismo Legislativo. Muadi presidió un período en el que se estancó la actividad parlamentaria.
Miembros de la nueva junta directiva del Congreso de la República, aplauden a Arístides Crespo, del Partido Patriota, recién juramentado como presidente del parlamento.
Luego de varios años de carrera legislativa, Arístides Crespo es el nuevo presidente del Congreso de la República.
El presidente Otto Pérez Molina inicia la presentación del informe de su segundo año de gobierno.
Los diputados de la bancada UNE salen del Teatro Nacional antes de que el mandatario empezara su presentación.
Otto Pérez Molina habló por 40 minutos sobre los logros de sus dos primeros años de administración.
Al acto asistieron, además de diputados, ministros y miembros del cuerpo diplomático, entre otros.
Pérez Molina y Badetti sonríen luego de ser aplaudidos por los diputados y otros asistentes antes de retirarse del teatro.
Una mujer del público lanzó polvo blanco sobre la vicepresidenta cuando abandonaba el recinto. Baldetti fue traslada a un centro médico privado. El INACIF determinó más tarde que era cal.
Geraldine del Cid y Cristal Cotón Florián fueron detenidas por lanzar polvo blanco a la vicepresidenta. La policía allanó un vehículo y detuvo a otros sospechosos. El delito de atentado contra altos funcionarios es castigado con pena de prisión de 5 a 15 años.
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Segundo informe de gobierno, una invitación a soñar

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La presentación del segundo informe de gobierno discurrió en dos espacios y en dos tiempos. El domingo en el estadio Armando Barillas de Escuintla y el martes en el Teatro Nacional de la capital. Escenarios muy diferentes, pero un mismo discurso en el que el presidente Pérez Molina dio algunos datos que reflejan avances, y en el que omitió retrocesos y derrotas. Se repite la consigna de la campaña en los medios: Hay que seguir soñando…

Redes-lateral

En ambos espacios, el Presidente invitó a evaluar su gestión por sus resultados, por la efectividad de sus políticas y por los cambios que éstas han logrado en el denominado, desde la campaña del 2011, “Gobierno del cambio”. En la sesión plenaria convocada en la Gran Sala “Efraín Recinos” del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, ante los integrantes de todas las bancadas del Congreso, menos Libertad Democrática Renovada (Líder), el mandatario dio continuidad a la onírica campaña publicitaria que inició el año pasado. “La Guatemala que soñamos todos, se construye entre todos”, subrayaba Otto Pérez.

El domingo, en Escuintla, la cumbia de la Sonora Dinamita, y 30 grados de temperatura alargaban la espera del informe presidencial, versión mitin electoral. Alrededor de 20mil personas -17mil, según la fuente castrense encargada de resguardar las raciones de Pollo Campero para los asistentes, y 24mil según el alcalde de Puerto San José, Jorge Alberto Rizzo- aguardaban la llegada del binomio presidencial en el estadio. Abuelas, madres de 30 años, de 20, adolescentes, niños y, en menor medida, hombres jóvenes, componían la masa que llenaba los graderíos, se extendía de manera informe por el campo y se detenía en un área “VIP” con sillas blancas de plástico para 200 personas.

Ministros y secretarios vestidos de azul y celeste eran presentados con entusiasmo por el director de la Radio TGW, Juan José Ríos. Los funcionarios formaban dos filas que flanqueaban el lugar aún vacío de los mandatarios. El Presidente y la Vicepresidenta recorrían el camino, abierto por los coordinadores de logística y miembros locales del Partido Patriota (PP), con la misma soltura con que lo hacían dos años atrás en campaña, o un año atrás en su primer informe de gobierno.

Beso, abrazo, foto. Beso, abrazo, foto. Los mandatarios subieron al escenario y como ya es tradición, la vicepresidenta Roxana Baldetti se encargó de animar al auditorio y pedir una “ola” antes de la intervención del Presidente, Otto Pérez Molina. La “ola” se levantó.

“No dejen de soñar, porque si se acaban los sueños, ¿para dónde vamos?”, arengaba Baldetti en la frase que coquetea entre la charla motivacional y el discurso político.

El Hambre y sus estrategias

Al igual que en Escuintla, el primer tema de sus ejes estratégicos que Pérez Molina menciona en el teatro es la desnutrición. Según el informe, los casos de niños con desnutrición aguda fueron de 17,568 en 2013, y en 2012, como el mismo Presidente afirmó en su primer informe, fueron 12,295.

Es decir, 5,273 niños más con desnutrición aguda que en 2012, una y media sala del teatro llena con niños famélicos. Niños como Bryan Michael Yat Maas a quien el Presidente recordó en su intervención en Escuintla, un bebé de tres meses con desnutrición aguda, convertido por el gobierno en emblema de la lucha contra la desnutrición. La evolución de Bryan, según Pérez Molina, era seguida personalmente por la Vicepresidenta. En Escuintla el Presidente admitió la derrota: Bryan Yat murió. En el teatro, en la capital, Pérez Molina decidió no mencionarlo.

Según el discurso presidencial del teatro, en 255 municipios el año pasado no se registraron muertes de niños por desnutrición aguda, cinco municipios más de los que anunció el domingo. Algunos datos son obviados por el Presidente, no menciona la desnutrición crónica, el retraso ya marcado en el crecimiento de los niños por la mala nutrición. El informe escrito, que no fue repartido en ninguno de los dos actos, presenta, por ejemplo, datos de la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI) de 2008-2009 en que se registra un 65.9 por ciento de niños de 3 a 59 meses, de poblaciones indígenas con desnutrición crónica, no se menciona información actualizada. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) el 49.8 por ciento de los menores de cinco años padecen desnutrición crónica, es decir 1.3 millones, 336 teatros nacionales con un infante desnutrido en cada butaca.

El informe del segundo año de gobierno no da cifras sobre avances, y como explica la “Evaluación del Segundo año de Otto Pérez Molina” del Programa de Opinión Pública (POP) de la Universidad Rafael Landívar, resulta complicado para cualquiera evaluar los verdaderos avances en cuestiones de salud y nutrición, el POP determina que es “negativa la falta de información que permita monitorear y evaluar la efectividad y eficiencia de los programas sobre la base de evidencia. Este vacío impide medir y evaluar los avances o retrocesos cuantitativos en la materia”. Aunque el POP reconoce los esfuerzos en la consolidación del plan Hambre Cero, también advierte de la imposibilidad de medir certeramente los avances cuando no hay mediciones que permitan hacer comparaciones en el tiempo y comparar indicadores.

Pero, el mandatario afirma que se ha reducido la letalidad por la desnutrición aguda en una cuarta parte, no recuerda que cada media hora fallece un niño menor de cinco años por causas asociadas a la desnutrición en Guatemala, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Pérez Molina menciona el nombre de tres niños con desnutrición aguda en proceso de recuperación: Christian Hernández Gómez, 2 años y 8 meses, Poza de Agua, Aguazapán, Santa Rosa; Emerson Danilo Ramos Flores, comunidad La Gloria, Santa María Ixhuatán, Santa Rosa, 1 año 6 meses; y Zulma Ibáñez, de dos meses, de La Montañita Mataquescuintla, Jalapa. “El sueño de una Guatemala sin desnutrición es mi compromiso y juntos lo estamos logrando”, afirma al mencionar sus nombres.

No cabe en el guion explicar que en 2013 el Estado fue condenado por violar el derecho a la alimentación de cinco niños en Camotán.

En el Teatro Nacional, mientras el Presidente lee el discurso del informe, los diputados escuchan a sus espaldas. Entre ellos, Hugo Morán, del Partido de Avanzada Nacional (PAN) quien el año pasado presidió la comisión de Seguridad Alimentaria y fue crítico con la estrategia del Gobierno.

Morán reconoce como positivo que el gobierno que haya situado el combate a la desnutrición como uno de los ejes de su trabajo y haya visibilizado el problema. Sin embargo, no está de acuerdo con la implementación del plan, que en teoría es muy bueno, pero que en la práctica repite intervenciones que se vienen haciendo desde hace más de 10 años, sin resultados efectivos. Como el programa de fertilizantes, incluido en la inversión de Hambre Cero, que ha demostrado ser un proyecto clientelar sin resultados evidentes, como lo han demostrado diversas investigaciones.

Al igual que el programa de Extensión de cobertura, también del Ministerio de Agricultura, o las entregas de Bono Seguro y Bolsa Segura, que Morán califica de asistencialistas si no van acompañados de la corresponsabilidad de los beneficiarios.

Otra de las piezas de la estrategia “Pacto Hambre Cero” han sido el bono “Seguro de salud” y el bono “Seguro escolar” que Sandra Torres, su impulsora durante el gobierno de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), asegura están en declive. Torres, en una conferencia el sábado pasado, recordó que la inversión en estos programas, con el gobierno de la UNE, fue de Q919.38 millones en 2011, para luego disminuir a Q855.94 millones en 2013 y llegar a Q502.65 millones el año pasado.

Torres critica que el principal ejecutor de la política social, el recién creado Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), en 2013 solo ejecutó el 62.65 por ciento de los Q1,586 millones asignados. La evaluación del POP también explica que sus expertos consultados ven con preocupación la baja ejecución en los programas del MIDES.

La mejor defensa es el ataque

“La invencibilidad radica en la defensa, la posibilidad de victoria radica en el ataque”, reza el Arte de la Guerra de SunTzu, uno de los libros favoritos de Pérez Molina.

 “No le hagan caso al cinismo de muchos, porque hay un grupo de guatemaltecos que siempre quiere ver que no avanzamos, que no estamos haciendo las cosas bien”, arengaba la Vicepresidenta en Escuintla, para salir al paso de las críticas y los últimos reveses legales del Ejecutivo, como su marcha atrás en la demanda interpuesta contra el presidente de elPeriódico, José Rubén Zamora.

El mandatario también inició su discurso en Escuintla reconociendo que su gestión es blanco de críticas por parte de opositores y pasó a la ofensiva afirmando que el próximo año el partido oficial irá a la campaña “con mucha fuerza”. A la vez que pidió a los partidos de oposición que no adelanten la campaña, los acusó de ser intransigentes y de obstaculizar el trabajo del gobierno.

En Escuintla, el Presidente admitió más derrotas que en el teatro. En el estadio habían alrededor de 300 grupos organizados por las madres guía colaboradoras del Ministerio de Desarrollo Social. En el teatro, las invitaciones se habían repartido en su mayoría entre funcionarios de gobierno y diputados.

Bajo el sol, el presidente admitió derrotas en sus principales ofertas de campaña, aunque no las llamó derrotas. Reconoció el aumento de la criminalidad en Escuintla, por ejemplo. Ofreció excusas y renovó las promesas. Entre el sube y baja del estribillo de “Guatemala merece una oportunidad”, redobló la apuesta y aseguró que este año será “el año de la seguridad”.

La Presidencia estrenó un juguete nuevo, un drone para filmar la reacción de público durante el evento, también anunció la adquisición de 6 mil cámaras y reiteró una promesa, “son medidas que van a ayudarnos a dar la seguridad a los guatemaltecos”. El presentador pidió a la concurrencia que saludara a la “cámara satelital” para llevar sus imágenes al país y al mundo. El público saludó.

“Escogimos venir a Escuintla porque es uno de los departamentos donde más nos ha crecido la violencia y la inseguridad. Por eso estamos con el ministro de Gobernación, que con todo su equipo está listo para venir a intervenir a Escuintla durante este primer trimestre”, clamó el mandatario ante una concurrencia que superó el letargo y alzó la voz.

Contra toda lógica, el Presidente instó a los delincuentes a “prepararse porque el ministro de Gobernación viene con todo”, acompañado por el Ejército. Hasta el momento no se ha aclarado en qué consiste la “intervención” en el departamento.

Carlos Montejo, de 57 años, piel oscura y curtida, entre los asistentes acalorados de Escuintla, dice que en octubre su hija fue asaltada cuando salía junto a una compañera de un instituto de jornada vespertina, les quitaron todo, las dejaron tiradas en el suelo, agradece a Dios que no les pasará nada más. Montejo, ha visto más controles de la policía últimamente y dice esperar esa “intervención” recién anunciada por el Presidente, quiere que los controles sean más estrictos, que los agentes circulen y no solo “anden en las palanganas” de los vehículos.

En la periferia del estadio está Berta Amaya, de 39 años y con tres hijos, estuvo en el mitin, ella resume su impresión sobre la inseguridad en dos palabras: “bastante fatal”. Viene del municipio de Tecojate, Escuintla y vive en una aldea de pescadores en el cual a las 6 de la tarde hay dos certezas: atardece y todas las tiendas cierran para evitar que las asalten.

Luego del discurso en Escuintla, Pérez Molina ofreció una breve conferencia de prensa. Invitó a enfocarse en los positivo y afirmó que hay una reducción del 37 por ciento en los homicidios en el departamento de Guatemala en los últimos dos años.

Estos datos que el Presidente menciona están también en el informe escrito, donde se mencionan casos tan exitosos como el de la Fuerza de Tarea Maya que “logró la reducción de homicidios y extorsiones en 49% con respecto al año 2012 (zona 18)”; tanto el informe escrito, como el discurso del Presidente evitan presentar datos comparativos. Se desconoce si en las zonas aledañas a donde se han aplicado las fuerzas de tarea han aumentado los índices de criminalidad, debido a que allí hay menos presencia policial; o, incluso, si la subida de la criminalidad en Escuintla pudiera deberse al “efecto globo”, en el que los criminales se trasladan a espacios con menos persecución. No se habla de un plan integral.

En los dos discursos, teatro y estadio, se evita hacer mención al combate del crimen organizado, a las incautaciones de drogas o, al que ha sido la baraja internacional: la propuesta de despenalización.

Plaza Pública preguntó, ¿cuántos homicidios a nivel nacional menos, de los 15 diarios en promedio del año pasado, significaría acercarse a su sueño de seguridad, Presidente?

-Los datos que nosotros tenemos son 14 homicidios, pero de todas maneras no importa. Nosotros esperamos que este año, verdaderamente estemos más cerca de 10 u 11 homicidios diarios, esa es la meta que nos estamos proponiendo, hemos estado evaluando como ha ido caminando las estadísticas en los últimos tres meses, es una meta ambiciosa que se propone bajar en un 30 por ciento más los homicidios a nivel nacional, pero lo vamos a hacer.

-¿Si no se cumple esa meta sería un fracaso este “año de la seguridad”?

-Fracaso no, algunos hablan de eso precisamente, que fracasamos este año, cuando se ven algunos números, es un traslado negativo de cómo se ven las cosas en el país. Este año fue un año de éxito para la preparación de las instituciones encargadas en seguridad, cosas que no se habían realizado anteriormente en ningún gobierno en cuatro años, nosotros lo hemos logrado hacer en dos años, los resultados en la zona 18, 7 y 11 y la zona 6 de Mixco. Los resultados de las fuerzas de tarea temáticas hay que valorarlas también en la dimensión de lo que son y no sólo verlo de forma negativa. Estoy seguro y convencido de que en 2014 usted y todos vamos a tener una Guatemala más segura.

Ante la audiencia del teatro, el Presidente recibe aplausos que lo interrumpen al afirmar que las fuerzas de tarea han desarticulado 119 bandas, que los secuestros se redujeron en un 47 por ciento y que éstos ya no son rentables para los delincuentes.

Los datos del orgullo

Pérez Molina hace una pausa larga para resaltar un dato: 3.5 por ciento. Es el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala durante 2013. No sólo eso, asegura que es la economía que más ha crecido en Centroamérica, con excepción de Panamá. El Sexto lente fiscal centroamericano, confirma que el crecimiento ha sido mayor en un 0.5 por ciento de lo esperado. El Banco Centroamericano de Integración Económica registra que el crecimiento promedio del PIB en Guatemala, desde 2001 ha sido en promedio del 3.3 por ciento.

Dos días antes, en Escuintla, el mandatario clamaba: “¡Qué hacemos para que no siga subiendo la canasta básica! ¡Qué más podemos hacer para que el pueblo no siga sufriendo con los precios!”. El Presidente no da respuesta, tampoco se escuchan soluciones desde la gramilla del estadio.

Jodel Monge, 29 años, originario de Tiquisate, acompañado de sus dos hijos de cuatro y dos años, y su esposa encinta comparte con el Presidente el no tener una solución para la inflación. Para él las cuentas son claras: gana Q72 al día en una bananera y ya no le alcanzan para nada. Trabajando 30 días durante un mes Monge ganaría Q2,160 mientras que la canasta básica alimentaria para una familia de cinco es de Q2,900 según datos del INE.

Seguramente Monge no escuchó al ministro de Trabajo, Carlos Contreras, quien hace menos de un mes recomendó que ambos padres tengan trabajos remunerados ante el alto precio de los productos.

El discurso de Escuintla intenta esbozar otro logro, dice el Presidente: “Les puedo garantizar que somos el país que más cerca estuvo de la reforma migratoria en Estados Unidos, el canciller estuvo viajando constantemente al departamento de Estado, a la Casa Blanca, a reuniones con los migrantes (…)”.

Probablemente Pérez Molina se refería al Estatuto de Protección Temporal o TPS, el cual no ha sido otorgado a Guatemala y según una comunicación oficial de la Casa Blanca no es una prioridad de la administración de Barack Obama. Otra derrota que se pinta como una especie de éxito.

El Presidente prosiguió, en Escuintla, con su recuento de tropiezos y enlistó acciones del Ejecutivo, admitió que las personas asisten a los hospitales públicos a recoger recetas, porque no hay medicinas, o que llegan a puestos de salud en las áreas rurales y ni siquiera hay personal para atender. Dijo que le daba tristeza y pidió un aplauso para el ministro de Salud, Jorge Villavicencio, quien según el mandatario trabaja para que los hospitales estén abastecidos y los servicios de salud más cerca de la población. La excusa a los problemas son los limitados recursos del Estado.

 
 

 

 
 

 

 
 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

La gran ausente de 2013

El 2013 era el año de la transparencia, pero Pérez Molina no habló del tema. Ni una mención a los señalamientos por corrupción, solo una vaga referencia a estar sujetos a las críticas y esperar que éstas sean constructivas. El martes, en el teatro, los silencios del guion se repiten y se afirma que se hace un manejo probo de los recursos, sin añadir nada más.

Una semana antes la Vicepresidenta arremetía contra el capítulo guatemalteco de Transparencia Internacional, Acción Ciudadana (AC), acusándolos de colaborar con el anterior gobierno y no aportar “positivamente” a las iniciativas de fiscalización del Ejecutivo. Acción Ciudadana, a su vez, se retiró de propuestas internacionales para fortalecer la transparencia como CosT (Iniciativa de Transparencia en el Sector de la Construcción) y EITI (Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas) en las que participa el gobierno, al considerar que estas eran usadas por el Ejecutivo como mera fachada.

En el mismo tono de la Vicepresidenta, la comisionada para la transparencia, Verónica Taracena, adscrita a la vicepresidencia, invitaba a comprender que algunos de los indicadores para medir la corrupción son también subjetivos y tienen que ver con la corrupción, y que al final “miden al país y no solo al gobierno”. Esto luego de que los indicadores revelaran que Guatemala empeoró en el Índice de Percepción de Corrupción, fue calificado con 29 puntos mientras en 2012 obtuvo 33, en una escala donde 0 indica el mayor nivel de corrupción. En el gobierno de la UNE la mejor puntuación fue en 2010 con 32 y el punto más bajo 2011 con 27 puntos.

Para el presidente de la comisión de Probidad del Congreso, Amílcar Pop, el primer paso en la lucha contra la corrupción es el acceso a la información pública, la negativa a transparentar procesos administrativos y de compras le representó plantear 20 denuncias penales contra alcaldes en 2013 y cinco contra ministros.

“En acceso a la información pública, es generalizada la negativa a la publicidad de los actos, en materia judicial hay un estancamiento, no hay impulso, por eso se denunció a los alcaldes y ministros y en el caso de la ministra de Educación, Cinthya del Águila se llegó al antejuicio”, apunta Pop. En contraste, la Comisión de Transparencia ha presentado 31 denuncias durante 2013 y según su comisionada solo ha proseguido la denuncia contra la diputada Julia Maldonado, del partido oposito Líder. Caso que es consignado en el informe de la comisión como “emblemático”.

A esta comisión de Transparencia la precedió la conformación de una Secretaría de Control y Transparencia por medio de un acuerdo gubernativo Presidencial, cuando requería una modificación a la Ley Orgánica del Ejecutivo, el cual tenía que ser aprobado por el Congreso. Irónicamente la entidad llamada a velar por la legalidad del Ejecutivo surgía de una ilegalidad. Una acción de inconstitucionalidad posterior dio al traste con la secretaría e inició el proceso de liquidación de la misma durante 2013, el año de la Transparencia.

Tras la aprobación de las leyes de Transparencia la única ruta consolidada para la impunidad total, apunta Pop, siguen siendo los fideicomisos. Dos de los cuales fueron creados por este gobierno y siguieron vigentes en 2013, el fideicomiso del Fondo Nacional para el Desarrollo, programa que maneja la entrega de fertilizantes por Q400 millones el año pasado, y el Fondo de Protección Social, a cargo del Mides con un presupuesto de Q100 millones.

Marvin Flores coordinador de Proyecto de Acción Ciudadana, advierte el mismo patrón del gobierno, de eternizar medidas promocionadas como temporales. La primera barrera que este uso da a la fiscalización es que al ser el fideicomiso una figura del derecho privado no tiene una regulación expresa para ejecutar fondos públicos, el segundo obstáculo lo brinda el secreto bancario, ya que al pasar a un banco privado no es posible su fiscalización.

Para coronar el año de la transparencia el 20 de diciembre pasado el Ejecutivo autorizó una prórroga de la liquidación del Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz), entidad en la cual según el segundo administrador liquidador, Héctor Valdez, había Q700 millones en obras de arrastre en evaluación.

El último acto

Los puntos de la agenda terminan en Escuintla, los asistentes se retiran sin contratiempos en medio del ambiente de feria. El martes, en el Teatro, se despide con un aplauso al Presidente, la nueva junta directiva del Congreso ha tomado posesión. La vicepresidenta, que en este acto ha tenido un papel secundario, sale por un pasillo de la platea, caminando entre el público. Inesperadamente todo es un caos.

Mientras las puertas se cierran, se dice que le han lanzado un polvo blanco a la Vicepresidenta, que tal vez sea harina.

Efectivamente han lanzado a Roxana Baldettí un polvo blanco y ésta es conducida por agentes de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS), encargados de resguardar la seguridad de los mandatarios, a otro recinto. Quedan los restos de un polvo blanco en una pared junto a un imperturbable cadete de la Escuela Politécnica.

Un día después el Instituto de Ciencias Forenses (Inacif) asegura que la sustancia que le fue lanzada a Baldetti es cal. Le dan baja médica. Daira Cristal Cotón Florián y Geraldine Yvette del Cid, las acusadas están en prisión preventiva.

La evaluación del segundo año de gobierno, las disputas legales de los mandatarios, las cifras de desnutrición, las promesas de seguridad, los señalamientos de corrupción y las malas calificaciones en transparencia pasan a un segundo plano.

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