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Qué quiere decir el gobierno cuando dice “Cultura”

Creo que han visto a la cultura como una expresión humana, y lo es. Sin embargo, nosotros estamos considerándola como un factor de desarrollo, en el entendido de que hay industrias culturales que hay que potencializar, hay mucho conocimiento de elaboración de productos artesanales que podrían fortalecer las economías comunitarias, que más necesidades de apoyo tienen, la industria turística que es muy significativa en la región, el patrimonio prehispánico que tenemos.
Estamos pasando, entonces, de esa idea de que el Ministerio de Cultura atienda sólo a bellas artes y se transforme en una entidad que fortalezca esas capacidades propias de cada comunidad independiente, indígena o no indígena.
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Qué quiere decir el gobierno cuando dice “Cultura”

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No fue tema prioritario durante la campaña electoral, tampoco en el discurso de toma de posesión y no parece haberlo sido durante el primer mes de gobierno. Fue hasta la semana pasada cuando la cultura y el Ministerio de Cultura fueron nombrados y puestos en titulares, a causa de la fiscalización y de hallazgos de posibles actos de corrupción en esta cartera el gobierno pasado. Pero ¿cuál es realmente la política cultural del gobierno de Otto Pérez? Carlos Batzín, ministro de Cultura, responde.

Batzín fue secretario nacional de Pueblos Indígenas del Partido Patriota, es politólogo con un posgrado por la Universidad Carlos III de Madrid en Gobernabilidad y Cooperación para el Desarrollo. Desde 1982 ha trabajado en organizaciones sociales como el Consejo Indígena de Centro América (CICA). Ahora se hace cargo de la cartera de cultura y deportes, una de las de más bajo presupuesto del Estado (Q378 millones) y también una de las históricamente más olvidadas.

Algunos sectores culturales y sociales han cuestionado su nombramiento en el Ministerio de Cultura. Se critica que, como en gobiernos anteriores, en el ministerio se nombra a alguien indígena por el hecho de serlo, una cuestión de imagen incluyente.

En Guatemala se han ido generando algunos prejuicios, producto de los mismos estereotipos negativos de un sistema de discriminación y racismo. Lo vemos en las relaciones laborales, en las relaciones del Estado con la población y en las mismas relaciones sociales. Hablamos de religión, de cultura, donde todo lo occidental es superior a lo indígena. La mayoría de guatemaltecos indígenas se sienten como ciudadanos de segunda categoría, porque ser indígena es tener limitación de oportunidades para el estudio, para el empleo,  para una serie de situaciones que nos ha ido dando esas connotaciones. Hay una represión muy significativa por el uso del traje, de los idiomas, por la práctica de tradiciones, se ve como atraso, como lo que frena el desarrollo del país. Un Estado que tiene más inversión en centros urbanos y en áreas no indígenas que en las áreas indígenas, donde hay mayor concentración de pobreza. Sentimos también que se han cometido algunas equivocaciones al vincular pobreza con cultura indígena, es otra situación peyorativa. Y si alguien ya tiene recursos económicos ya no lo toman como indígena, es uno de los errores en la elaboración de censos.

Esto hace de alguna manera entender los señalamientos que se han venido generando. Quienes critican no ponen atención en las capacidades, en la experiencia, en la trayectoria de una persona indígena, si no más al hecho de pertenecer a una cultura, que consideramos que es entendible que es uno de los retos de querer cambiar acá.

Pero ¿por qué justamente en el Ministerio de Cultura? ¿Por qué no hay participación en otros puestos de poder?

La verdad es que es un reto bastante difícil. La estructura de partidos políticos no es la más adecuada y la tradición de participación política en Guatemala favorece a los que tienen recursos. Los indígenas somos los que menos recursos tenemos y por eso no hay candidatos…

¿Se refiere a que en otros puestos aportan más para estar en ellos?

En los puestos significativos… en una relación desigual. En el Congreso no pasa de veinte diputados indígenas de 158 y menos mujeres, que es una relación mucho mas desigual. Si no hay candidatos tampoco hay presencia indígena dentro de los mismos partidos en el comité ejecutivo. El hecho es que en el Ministerio de Cultura y Deportes se puede generar alguna acción en favor de los pueblos indígenas.

¿O se trata de que no es un puesto apetecido? El Ministerio de Cultura siempre está en la cola de las prioridades estatales.

No es tanto eso. Sabemos que el Ministerio de Cultura no es prioritario en Guatemala, a diferencia de España, donde es uno de los principales. El reto es elevar el estatus, la categoría del ministerio. Eso depende de las autoridades superiores, del Presidente. Y el Presidente está convencido de que la cultura debe tener un lugar protagónico, por el fortalecimiento de la identidad del guatemalteco, la potencialidad del desarrollo económico. La cultura tiene una serie de espacios en estos momentos que van a significar para nosotros compromiso y reto, a la vez de poder elevarlo con más presupuesto.

El presupuesto es clave. Casi el 60 por ciento de su presupuesto se va a deporte no federado y si se cuenta lo que se asigna en deporte federado la cantidad que queda para a cultura es casi cinco veces menor que en deportes. ¿Correcto?

Exactamente, nos queda un 40 por ciento para cultura. Estamos hablando de un aproximado de 160 millones. De eso, 12 por ciento al patrimonio para la conservación.

Que termina siendo muy poco, contando el patrimonio por proteger.

Sí y ocho por ciento para las artes y solo el 2.5 por ciento va para cultura. Ocho millones de quetzales.

¿A qué se refiere cuando dice cultura?

A la promoción cultural de toda Guatemala. Al arte, para el ballet, el coro y algunas otras actividades dentro de las bellas artes.

¿Cuál es el concepto de cultura del gobierno de Otto Pérez Molina? ¿En qué la diferenciaría de gobiernos anteriores?

Creo que han visto a la cultura como una expresión humana, y lo es. Sin embargo, nosotros estamos considerándola como un factor de desarrollo, en el entendido de que hay industrias culturales que hay que potencializar, hay mucho conocimiento de elaboración de productos artesanales que podrían fortalecer las economías comunitarias, que más necesidades de apoyo tienen, la industria turística que es muy significativa en la región, el patrimonio prehispánico que tenemos. Deberíamos de fortalecerlo para promover una atracción turística más amplia, dentro de la cultura comunitaria dentro de la mayoría de pueblos en este país. Hay una belleza escénica muy grande, hay ciertas capacidades tecnológicas que se concentran en el valor de la colectividad, del trabajo en equipo. Nos dan una oportunidad de hablar del pago por servicios ambientales, entonces nosotros hemos considerado y es una lección aprendida en la relación con las comunidades, que si se fortalecen las buenas prácticas de conservación del ambiente…

Lo que me dice de turismo y conservación del ambiente, ¿no le corresponde al Inguat o al Ministerio de Ambiente?

Lo que pasa es que es institucional, el Inguat se ocupa de atraer turistas, pero nuestro ministerio se ocupará de promover valores culturales, del respeto al ambiente, de la conservación de esa belleza escénica, de generar capacidades comunitarias para recibir turistas. Hay mucho interés en Europa de conocer cómo vive un maya contemporáneo. Tikal se remonta a miles de años atrás, es historia, pero la cultura viva, que se recrea todos los días en las comunidades, también tiene un interés, pero no se ha fortalecido en Guatemala. Dentro de las acciones que queremos generar está la de rescatar y promover juegos ancestrales, tradiciones significativas, que algunas de ellas están declaradas como patrimonio de la nación como el baile de Rabinal Achí, o las procesiones, la historia del Rilaj Mam, un líder indígena que se le rinde mucho culto, y que mucho turista está interesado en visitar ese tipo de tradiciones.

Otra de las críticas permanentes de los sectores culturales es la priorización del folclor sobre la cultura, un concepto mucho más amplio, ¿se enfocará más en lo folclórico en esta gestión?

Es algo que ha causado parte de la desigualdad que hay en Guatemala. Viene la empresa de transporte sube al turista, lo lleva a recorrer comunidades y hasta la misma pobreza es parte de la manifestación que se le quiere mostrar al turista. Ese ciudadano que es  la atracción del turista ¿qué gana? No gana nada. Las artesanías se generan a través de comerciantes. Si vemos los mercados de artesanías allí no ha productores, allí hay comerciantes que compran barato, venden caro y no venden productos de buena calidad. Pasar de folclor a las expresiones vivas de la cultura, promover que esa gente, que es el atractivo del turista, empiece a generar una ganancia económica, que sustente la atracción turística. Pero que también le dé un valor agregado, que reactive la economía comunitaria. Es una responsabilidad del Estado promover el desarrollo de todos los ciudadanos y darle la participación activa, que sea sujeto de su propio desarrollo.

¿Cómo logra equilibrar la promoción turística, el desarrollo económico, con el respeto a la identidad de los pueblos? ¿Cómo no convertir a los ciudadanos en objetos o a manifestaciones religiosas o espirituales en una especie de circo?

Ni siquiera estamos hablando sólo de lo indígena, estamos hablando de las cuatro culturas, tenemos que reconocer que dentro del mundo ladino hay gran cantidad de valores culturales por promover.  Estamos pasando, entonces, de esa idea de que el Ministerio de Cultura atienda sólo a bellas artes y se transforme en una entidad que fortalezca esas capacidades propias de cada comunidad independiente, indígena o no indígena. Que se fortalezcan sus formas de organización, sus conocimientos en tecnología, que fortalezca todas esas instituciones que puede ser un apoyo para la promoción del desarrollo. Estamos hablando que hay valores a nivel de cada comunidad que son propicias para promover nuevos cultivos, no sólo un desarrollo rural y agrícola, si no incluir otra serie de actividades, como ir semi industrializando la producción artesanal, la elaboración de cerámica, de jarcia, de textiles y otra serie de situaciones que no se dan sólo en territorios indígenas. El ministerio se puede ir convirtiendo en ese valor, en ese soporte que le dé al Estado otra serie de condiciones para la promoción del desarrollo.

Me confundo… da la impresión que usted habla de productividad, más bien una tarea del Ministerio de Economía. ¿Qué pasa con la promoción cultural, artística?

Sí, estamos de alguna manera dentro de eso, pero es precisamente para visibilizar lo que el desarrollo económico moderno no quiere ver. El kuchuj, por ejemplo, es una palabra que significa trabajo colectivo, trabajo comunitario y que de alguna manera está bien. El Ministerio de Economía va a promover la producción artesanal, pero tiene que entender que antes de invertir en artesanos si lo hace de manera individual está desperdiciando un recurso muy valioso, que es colectivo. Estamos viendo experiencias en Centroamérica muy exitosas agroforestales, por ejemplo, donde llega la entidad financiera internacional, a proponer proyectos piloto en los territorios, le dan créditos a los pequeños empresarios en las comunidades, siembran cacao dentro de una dinámica agroforestal, y van a ser exitosas. Hay un vicio que queremos erradicar y es la explotación de mano de obra barata, romper con esas relaciones desiguales de producción que existen en Guatemala. Mientras que en comunidades indígenas se han experimentado algunas formas de organización comunitaria, donde se comparte el desarrollo. Sólo se puede lograr con valores que están dentro de las culturas guatemaltecas de soporte…

Entonces la visión es más bien de “cultura empresarial”.

De la cultura empresarial (asiente)… No sé si esos valores los podemos ubicar dentro de una cultura empresarial, son valores de vida que nos darán soporte para la productividad, se practica en lo social, en lo económico, en lo político, son los valores que vamos a trabajar. Hay que reactivar la economía, estamos hablando de la cultura como un factor de desarrollo. Si vemos cuál ha sido el éxito de las culturas asiáticas, mucho es el principio del amor al trabajo y existe muy fuertemente.

A veces, cuando el Estado invierte en actividades artísticas, culturales, en promoción de la lectura, en conciertos públicos, o en el pago del ballet, por ejemplo, surge la crítica de que el dinero que se gasta debería asignarse a seguridad o a seguridad alimentaria. ¿Qué opina de esa lógica?

No se ha entendido totalmente que todo es integral, está bien si se quiere combatir la delincuencia que haya un cuerpo de policías para dar seguridad a la población, recordemos que la policía no puede estar las 24 horas en todos los lugares. Pasa el policía, ordena, pero cuando se va queda un vacío que nosotros debemos fortalecer con valores culturales. El joven que está custodiado por un policía no comete un delito, pero cuando el cuerpo de seguridad no lo acompaña, tiene la tendencia a seguir delinquiendo. Ese es el momento cuando el deporte recreativo, los valores culturales, entran en juego. Darle entretenimiento a la población, darle oportunidades de en qué invertir su tiempo. Más que empleo el joven está buscando espacios de participación, en ese sentido podemos crear programas emblemáticos que le den la oportunidad a la juventud, a toda esa población tendiente a convertirse en delincuente a que tenga entretenimiento y ocupación.

De las buenas noticias que ha tenido Guatemala en los últimos tiempos, los momentos de optimismo, en muchos casos han sido por artistas, cineastas, escritores que a nivel nacional e internacional son reconocidos por sus creaciones. Sin embargo, ha sido gracias a su esfuerzo, a sus deudas, e incluso a aportes privados. Pareciera que el Estado no se interesa por este tema. ¿Hay algún plan para promover o premiar estos esfuerzos?

Sí, pero en este año no es significativo, precisamente por las limitaciones del presupuesto. Tenemos la perspectiva de hacer una buena incidencia en el Congreso, en el Estado y en Finanzas para que nos apoyen con ampliación presupuestaria para el otro año. También haciendo un trabajo de gestión con cooperación internacional, en estos momentos estamos en pláticas con algunos países que están interesados en apoyo a la propuesta del canje de deuda por cultura, esto nos podría dar una ampliación presupuestaria significativa para poder atender este tipo de situaciones.

¿Cómo funcionaría el canje deuda por cultura?

El Estado de Guatemala tiene una deuda con Alemania, por ejemplo, y tiene la obligación de pagarle todos los años. Alemania está dispuesta a que ese pago se invierta en Guatemala en el tema de cultura, ese es el canje de deuda de por cultura, funcionaría como una ampliación presupuestaria.

¿Algún plan para los artistas de las instituciones del Estado para mejorar su precaria situación?

Hay un compromiso del presidente de poder dignificar al servidor público, ya iniciamos a generar un diagnóstico de las condiciones y poder hacer una reclasificación de puestos. Hay personas que tienen un sueldo que anda por el mínimo, y creemos que debe haber un estímulo significativo para el servidor público. Esperamos a final de año tener una propuesta.

De nuestro presupuesto autorizado, de esos 378 millones, un 91 por ciento está establecido para funcionamiento y estamos cambiando esta situación, queremos que la mayoría de fondos vayan a inversiones y no tanto en funcionamiento.

¿Cuáles son las inversiones prioritarias?

Así como esta distribuido el presupuesto: la mayor cantidad para el deporte, promover gimnasios pequeños, no sólo de polideportivos, hay polideportivos que no se usan en las comunidades y están abandonados. Un mini gimnasio es menos costoso y puede permitir una serie de actividades, precisamente en actividades de prevención del delito. Queremos que la sinfónica o el ballet puedan salir al interior de la República. Hay limitaciones de transporte y viáticos. Queremos que eso cambie. En temas de fortalecimiento de las culturas, aquí se acercan muchas cofradías, hermandades que con mucha dificultad generan su actividad en cada pueblo y por allí vamos a designar para apoyar esas autoridades locales, a esa gente que mueve la cultura. Eso es el esfuerzo mayoritario que estamos haciendo.

Más allá de arte o la cultura como una estrategia para la prevención del delito o como factor económico de desarrollo, ¿por qué es importante la cultura?

Porque son los compromisos de gobierno, el pacto paz, seguridad y justicia es prioridad para todos los ministerios, el pacto hambre cero, el pacto fiscal, de alguna manera. Los cinco ejes del plan de gobierno están contemplando este tipo de temas. Por eso el enfoque lo estamos llevando a que el ministerio sea un contribuyente, un colaborador del cumplimiento de esos compromisos de gobierno.

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