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Primer enfrentamiento con comunidades por el Corredor
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Primer enfrentamiento con comunidades por el Corredor

"¿Cómo va a ser que una brecha de 140 metros de ancho no impacte negativamente sobre el territorio y las vidas de sus habitantes? ¿Qué clase de empleo y durante cuánto tiempo se va a generar? ¿Que los alcaldes estén de acuerdo significa que las comunidades lo estén? ¿Cuál es el costo cultural de generar dos espacios inconexos entre sí? ¿Están de acuerdo con partir el país en dos?"
"No podrán sentarse a ver pasar los trenes a toda velocidad. Habrá que chapear, vigilar, pintar, cuidar la valla, limpiar el terreno... Ellos tendrán la responsabilidad de cuidar la inversión, de darles seguridad a los extranjeros que inviertan su dinero en nuestro país."
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Durante los últimos ocho años, los gobiernos han ensayado modelos de desarrollo centrados en el apoyo a grandes empresarios. El expresidente Berger pretendía convertir al país en uno mineros y apoyó con fuerza y beneficios fiscales a la canadiense Montana. El presidente Colom prefirió apostar por la vía energética de la mano de apoyo firme a Perenco, Cementos Progreso o Tomza. Ambas estrategias no tomaron en cuenta a las comunidades aledañas a las industrias y provocaron conflictividad social. El Corredor Interoceánico que propone el presidente electo Pérez no está exento de este riesgo.

Cerca de la presentación de los planes del Corredor Tecnológico Interoceánico en el estadio municipal de Zacapa queda Jocotán, uno de los municipios más pobres del país, con una población mayoritariamente chortí. Uno de los lugares en los que ha habido conflictos de tierras en la fase preparatoria del megaproyecto que ha asumido como propio el nuevo gobierno.

Jorge Tovar es un administrador de empresas de 33 años. Vive en la comunidad de San Jorge, Zacapa. Es facilitador local oficial del proyecto a través de la empresa Puerto Terrestre. “Entregué los datos hace tiempo, pero aún no he cobrado ni un peso por el trabajo”. Durante la presentación del estudio de factibilidad en el estadio de fútbol acompaña a sus vecinos, a los que convocó al estadio. 340 familias constituidas en una Asociación que esperan ver cómo los beneficios anunciados por el proyecto revierten en su economía.

Son dos horas de discursos que les quedan lejos –en la distancia, casi no se oyen las palabras de los oradores y tampoco nadie les presta demasiada atención-.

- ¿Qué piensa de todo este proyecto?

- Estamos satisfechos con el acuerdo firmado, un compromiso de venta de la tierra a precio de mercado más un 5 por ciento de beneficio. Será un buen negocio para nosotros, además de los puestos de trabajo. Pero ahora queremos se concrete más allá del compromiso, que se formalice la venta.

Tovar introduce a Pedro Floriano, un comerciante de Zacapa que luce el gafete de propietario-accionista. Está contento pero coincide, con suavidad y sutileza, con el comentario de Tovar.

- Esta presentación y la presencia de personalidades le da un poco más de credibilidad al proyecto. Pensamos que es un granito de arena más en una idea en la que creemos como socios. Estamos muy satisfechos, pero ahora tiene que convertirse en realidad.

- ¿Qué es lo que tiene que convertirse en realidad?

- La venta de la tierra.

La manera de implicar a las comunidades locales es la siguiente. El Holding Corredor Interoceánico de Guatemala S.A. repartirá un 13 por ciento de sus beneficios, una vez que lleguen, entre las 9 mancomunidades implicadas y los 46 municipios que las forman. Los 2,800 propietarios que vendan su tierra recibirán se repartirán un 5 por ciento de las utilidades al convertirse no sólo en vendedores de tierra sino en propietarios-accionistas, como puede leerse en los gafetes con los que han entrado al estadio y en los compromisos de venta formalizados.

Ante la promesa de los beneficios económicos concretos que traerá el Corredor para esta región cercana al corredor seco de la sequía, la esperanza y el optimismo depositados son altos.

Pero el desarrollo del proyecto no ha sido un mar de calma. No todos los implicados han recibido el anuncio de la inversión con el mismo interés. Los hechos del 12 de octubre de 2010 en Jocotán así lo indican. El trazado original del Corredor pasaba por ese municipio, de mayoría chortí, explica Tovar, satisfecho. “Allí no quisieron el proyecto y por eso se modificó el trazado y ahora nos beneficia a nosotros”.

- ¿A ustedes les llega este proyecto tras los eventos de Jocotán?

- Sí. El Coronel tuvo problemas allí.

"El Coronel", Mario García Catalán, primo hermano de Guillermo Catalán, es el encargado de las negociaciones. En Jocotán no le fue bien. Su aparición en escena terminó, tras versiones contrapuestas, en denuncias y detenciones en una manifestación de protesta que provocó un número indeterminado de muertos. Entre tres y veinte, según las fuentes consultadas, entre las que alguna debe estar exagerando. Y también con la municipalidad, la mancomunidad, el juzgado de paz y una biblioteca quemados.

Tras lo sucedido se modificó el trayecto del Corredor Interoceánico, desviándose de Jocotán a Zacapa y ampliando su trazado en varias decenas de kilómetros.

He ahí el “terrorismo” del que hablaba el empresario y exteniente Guillermo Catalán. La versión oficial, sostenida por el propio Catalán y compartida, por ejemplo, por Adolfo Vásquez, gerente de la mancomunidad Copán-Chortí que participa en el proyecto y fue quemada, es que dos personas, Omar Jerónimo y Carlos Hernández, de la Plataforma Agraria, manipularon a los campesinos de varias comunidades asegurándoles que el alcalde de Jocotán se había fugado a los Estados Unidos con el dinero de la venta de la tierra tras emborrachar a los participantes en una manifestación.

El gerente Vásquez define cariñosamente a los miembros de la Plataforma Agraria, con quienes mantiene una relación institucional que ha sobrevivido, literalmente al fuego, de la siguiente manera: “están a favor de los que están en contra y en contra de los que están a favor”.

- Aquel día perdimos Q1.5 millones en equipos. El edificio había sido renovado apenas dos meses antes, con una inversión de US$150,000 (también donados por la cooperación española). Estábamos dentro del edificio 9 trabajadores. Tuvimos que salir del edificio por una ventana antes de que le prendieran fuego después de estar varias horas encerrados. Los antimotines nunca llegaron.

- ¿Por qué se desató la protesta?

- Le dijeron a la gente que el alcalde se había fugado con el dinero. La manifestación no tenía como objetivo quemar los edificios, estoy seguro. La había convocado el párroco de Jocotán, un hombre absolutamente pacífico. Todo se fue de las manos. El vicealcalde trató de negociar y arreglar la situación pero no fue capaz.

Para Vásquez, que utiliza el discurso conservador tradicional, el problema es que estás organizaciones, que son “tres personas contadas, con capacidad de influir sobre la gente” tienen la protesta como “modus vivendi”. Le molesta especialmente, como al discurso conservador tradicional, el apoyo internacional que reciben.

Después de todo aquello, una organización de defensores de los derechos humanos llegó con el alcalde a exigir protección para Omar Jerónimo y Carlos Hernández. Éste les contestó:

- ¿Ustedes de dónde son?.

- De Suiza, dijeron.

- Pues allí han construido el túnel más largo del mundo. Váyanse a chingar a su país.

Omar Jerónimo desde entonces está amenazado de muerte por varios vecinos de Jocotán. Así es cómo funciona, en muchas ocasiones, la resolución en controversias en Guatemala.

El líder comunitario hace una lectura bastante diferente de los hechos.

- La única vez que hablé en público sobre este proyecto fue en enero de 2009, cuando sus responsables vinieron a presentarlo a Jocotán. Desde entonces, me he mantenido al margen. El día de la quema ni siquiera estaba en la región sino participando en una actividad en un hotel de la capital.

La postura de Jerónimo parece sensata. Explica que en Guatemala, una duda se convierte en una afirmación negativa. La quema de la municipalidad y la mancomunidad así lo demuestran, evidenciando un problema de comunicación y socialización.

- Nunca me he opuesto al proyecto. Lo que he dicho siempre es que hay que aclararle a la gente cuál va a ser el impacto real de la construcción sobre sus vidas. ¿Cómo va a ser que una brecha de 140 metros de ancho no impacte negativamente sobre el territorio y las vidas de sus habitantes? ¿Qué clase de empleo y durante cuánto tiempo se va a generar? ¿Que los alcaldes estén de acuerdo significa que las comunidades lo estén? ¿Qué sucederá con las redes de comunicación intercomuntaria, entre aldeas, que desaparecerán para siempre? ¿Cuál es el costo cultural de generar dos espacios inconexos entre sí? ¿Están de acuerdo con partir el país en dos?

Para alguna de las preguntas de Jerónimo, Catalán tiene respuesta. Probablemente no la que a los campesinos les gustaría oír. Cuando se le pregunta por el tipo de trabajo que generarían en el trayecto del Corredor, ésta fue su respuesta:

- Pónganos un ejemplo de trabajo a generar.

- No podrán sentarse a ver pasar los trenes a toda velocidad. Habrá que chapear, vigilar, pintar, cuidar la valla, limpiar el terreno... Ellos tendrán la responsabilidad de cuidar la inversión, de darles seguridad a los extranjeros que inviertan su dinero en nuestro país.

Indirectamente, Omar Jerónimo, a quien se acusa de promover actividades terroristas, está planteando exactamente, si bien con diferente intencionalidad y en forma de pregunta, lo mismo que Guillermo Catalán, ferviente enemigo de las mismas, cuando éste aseguraba, con total asertividad, algo que nadie puede poner en duda.

- Ninguno de los implicados somos conscientes de la magnitud del cambio que esto va a representar para las comunidades. No hablamos de llevar la última coca-cola al desierto, ni de mentiras o falsas promesas de beneficios inflados. Mantenemos las expectativas bajas para que sean medibles y las relaciones de confianza se profundicen. Ellos son conscientes de lo que va a pasar por sus tierras, de lo que no son conscientes es de que la vida les habrá cambiado para siempre.

Siempre y cuando el proyecto, realmente, esquive los escollos que quedan en el camino y comience a construirse.

 

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