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Imagen de archivo del Congreso de la República, en septiembre 2017

Premio para partido grande… y castigo a los pequeños

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En Sacatepéquez, los veinte partidos que no obtuvieron ninguna curul sumaron el 70 % de los votos válidos.
Entre el incremento del número de partidos y el método D'Hondt, esta elección se convirtió en la menos proporcional a la hora de asignar escaños. Y en la que más votos "inútiles" hubo
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Premio para partido grande… y castigo a los pequeños

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El Congreso iniciará con veinte bancadas. Una grande (UNE), dos medianas (Vamos y UCN) y diecisiete pequeñas. El grupo liderado por Sandra Torres tuvo un mejor desempeño que en 2015, pero su crecimiento dependió más de cómo se fragmentó el voto entre un mayor número de partidos.

El sistema electoral tiene el objetivo de desarrollar los principios y métodos para convertir la voluntad popular en representación política, en el Congreso de la República a través de escaños o curules. El sistema electoral guatemalteco ha sido diseñado para la fragmentación y los resultados parciales de la elección del 16 de junio muestran cómo ese diseño está llevando la confianza popular y la credibilidad del sistema a puntos críticos en medio de un contexto político convulso.

La sorpresa se esparcía inicialmente por los abultados resultados electorales de la UNE y el bajo rendimiento en el Congreso de la República de otros partidos. A la fecha el llamado recurrente de inconsistencias en la digitalización ocupa la atención. Lo que se hace evidente es que la expectativa por los resultados presidenciales contrasta con los resultados en la conformación del Congreso. Presentamos aquí algunos elementos que permiten comprender mejor esos resultados.

Sistemas y circunscripciones

El carácter principal de un sistema electoral es el mecanismo utilizado para convertir votos en representación, para el legislativo en escaños. De ahí que existan sistemas que se inclinan por la representación por mayoría y otros que se inclinen por la representación proporcional. En los sistemas por representación por mayoría quien gana el mayor porcentaje de votos de una circunscripción obtiene el escaño; en los sistemas de representación proporcional busca hacerse una conversión de escaños de la forma más cercana a la proporción de votos obtenidos, esto a partir de una fórmula de adjudicación.

Cada sistema de representación está relacionado con un tipo de distritos. Uninominales son aquellas circunscripciones que designan a un solo representante que se asigna por representación por mayoría. Los distritos plurinominales eligen a más de un diputado, sus resultados se asignan por representación proporcional en sus distintas adaptaciones.

En 1985, la Asamblea Constituyente consideró que el cambio político que requería el país podría beneficiarse de un sistema de representación proporcional, y dotar así de voz y voto a agrupaciones políticas que no habían tenido acceso al Legislativo. Para ello se inspiró en el sistema de voto doble de la Federación Alemana, pero con modificaciones: crearon una Lista Nacional y las listas por distritos.

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La intención era que el Listado Nacional, originalmente de 20 diputados, garantizaría una representación de las opciones políticas significativas. El sistema de distritos, en su mayoría pequeños (2 a 4 diputados), serviría para reflejar las principales tendencias políticas de la sociedad. La combinación del Listado Nacional con los distritos pequeños era una receta inclusiva para que las diversas opciones políticas alcanzaran representación, porque a través del Listado Nacional un porcentaje similar al 5% garantizaría una curul, mientras los resultados en distritos pequeños permitirían a los partidos más votados obtener mayorías significativas que llevarían a gozar de bancadas grandes que propiciaran el debate parlamentario sin impedir la gobernabilidad.

Los cambios poblacionales y la ausencia de una adaptación al sistema han llevado a la expansión de distritos grandes. Entre 1985 y 1990 el 75% de distritos elegía entre dos y cuatro diputados. En conjunto los distritos pequeños definían el 48% de la integración del Congreso de la República y la fórmula aplicada por el sistema de representación proporcional parecía cumplir su objetivo. Pero en 2019 el 75.63% de todas las diputaciones del Congreso se reparten en distritos medianos (de cinco a siete diputados) y grandes (más de siete diputados) y el 55% de los distritos son medianos o grandes. La expansión de distritos medianos y grandes incentiva el surgimiento de mayor oferta electoral, porque con un porcentaje no tan elevado de votos es posible obtener una curul, aportando al fenómeno de fragmentación de los partidos políticos.

Pero, además, la reforma electoral de 2016 obligó a los partidos a postular candidatos o desaparecer, lo que ha hecho crecer de forma drástica la cantidad de candidaturas y la carrera por obtener un escaño y evitar la cancelación del partido en estas elecciones.

Muchos votantes sin representantes

La proporcionalidad en los sistemas electorales permite identificar la exactitud entre la proporción de votos obtenidos y la cantidad de escaños asignados. La proporcionalidad exacta entre votos y escaños repartidos es imposible de alcanzar. Así, existen sistemas que tienden a beneficiar a partidos grandes y sistemas que benefician a opciones más pequeñas. Nuestro sistema aplica el método D´Hondt, que es una fórmula diseñada para buscar la proporcionalidad con tendencia a beneficiar a las opciones más votadas.

Por ejemplo, para pelear las tres curules del distrito de Sacatepéquez, una circunscripción pequeña, participaron 23 partidos, la cifra más alta de su Historia. El partido Vamos obtuvo el 8.6 %[i] de los votos y al asignarse un escaño obtuvo el 33.33 % de las curules. Las veinte opciones perdedoras suman el 70 % de los votos válidos, por lo que agregado a los nulos y blancos, los tres diputados electos representan en su conjunto únicamente al 25 % de las personas que votó y ninguno representa por si solo la preferencia de siquiera el 15 % de electores.

Algo similar sucede en Jutiapa. La UNE, con 23 % de votos, obtuvo la mitad de diputaciones, y UCN, con apenas el 11 %, la cuarta parte. El resultado para ese distrito y los 17 partidos que no ganaron una curul: la mitad de los votantes no tendrá representación distrital en el Congreso. Algo similar se repite en Quezaltenango, Sololá, Baja Verapaz, Escuintla, Petén y otras partes del país.

Un mínimo histórico

El umbral, que es la barrera efectiva debajo de la cual no pueden obtenerse escaños, tuvo en estas  elecciones su mínimo histórico: cinco partidos políticos obtendrán un escaño con menos del 3 % de votos en la Lista Nacional. El Listado Nacional aumentó en una casilla y la participación de 26 partidos políticos dispersó los votos. Por eso, la UNE que es el partido de mayor institucionalización en el sistema y ha permanecido como un bancada relevante en el Congreso durante los últimos 16 años, no necesitó grandes esfuerzos para obtener 34 diputaciones más que la bancada que le sigue.

Lo que aprovechó fue el débil rendimiento de los otros partidos en los espacios rurales y rururbanos, así como la dispersión del voto urbano ante la ausencia de Thelma Aldana y Zury Ríos, que se proyectaban como su verdadera competencia electoral.

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El voto fragmentado mejoró los resultados de la UNE

El método D´Hondt favorece a las opciones más votadas, pero que requieren para ello la capacidad de alcanzar esos votos. La menor participación de votantes de áreas urbanas respecto a 2015 o respeto a la participación de muchas de las zonas más rurales terminaron de configurar el escenario de la mayoría legislativa.

La UNE se encontró con una enorme fragmentación de su competencia. Eso hizo que en los resultados de elecciones de diputados distritales pesara menos el aumento de sus propios votos con respecto a 2015 que cómo el resto de los votos se dividieron entre más partidos. La UNE obtuvo diputaciones en todos los distritos departamentales, salvo en el central, y para ello necesitó entre el 11 y 25% de votos, porcentajes relativamente bajos. Sobresale Quetzaltenango, donde la UNE obtendría 2 de las 7 diputaciones con el 11.22% de votos, ganando por un margen escaso a Vamos. El partido liderado por Sandra Torres ha obtenido un porcentaje de votos que ronda entre el 18 % y 20 % totales para el Congreso y eso le ha bastado para ocupar entre el 32% y el 34 % de las curules de la próxima legislatura.

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No hay irregularidad alguna, pero evidencia lo urgente de adaptar el diseño del sistema electoral.

Por su rendimiento electoral FCN, el partido oficial, pareciera pequeño en 2019. Sin embargo, su cantidad de candidaturas, curules en el Congreso y estructuras territoriales locales apuntan a lo contrario: no es que sea un partido pequeño. Es que es una estructura potente que sufrió un contundente rechazo de la población: la mayor derrota electoral de un partido oficial vigente en la era democrática.

El MLP obtuvo casi el 11 % de votos en las elecciones presidenciales y el 2.95% de votos en la Lista Nacional. Este último resultado le otorgará una curul. Sin embargo, sus porcentajes en los distritos medianos de Occidente son insuficientes para garantizar más diputaciones. El único partido nuevo que obtuvo curules en distritos pequeños es el partido BIEN, que cuenta con diputados o ex diputados y estructuras que le permitieron aprovechar localmente el voto de forma estratégica para obtener márgenes positivos.

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El método D´Hondt no tiene efectos drásticos en los distritos grandes, pero sí hay algunos efectos negativos cuando se suma a la fórmula el incremento en la cantidad de partidos en la oferta electoral. El distrito de Guatemala es el segundo de mayor tamaño, con 19 casillas. Ahí se vivió una de las contiendas más cerradas: Semilla y UNE obtuvieron ambos el 10.53% de casillas, dos diputados cada uno, con el 9.01% y 8.86% de votos respectivamente. Vamos y Creo obtuvieron las mismas 2 diputaciones por partido, con porcentajes mucho más bajos: 6.38 % y 6.3 %.

En el mismo distrito, en 2015 FCN se quedó con cuatro diputaciones (21.05 %) pese a haber cosechado el 14.50 % de votos. Todos, Líder y Encuentro por Guatemala obtuvieron en aquel entonces el 10.53 % de curules asignadas por ese distrito, a cambio del 10 % de votos. Los cambios para los municipios del departamento de Guatemala entre 2015 y 2019 están condicionados por la fragmentación de los partidos, mientras en 2015 participaron 18 planillas, en 2019 lo hicieron 26. Mientras en 2015 el 11 % de los votos se perdieron sin lograr representantes, en 2019 fue el 23% el que no tuvo peso en la elección: la voluntad de 135,000 personas.

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La combinación de más partidos buscando una curul y la fórmula electoral generó en la elección de 2019 mayores desproporcionalidades en la asignación de escaños y la disminución de votos útiles, lo que promueve la sensación de una baja en la representatividad. Por esa misma fragmentación también aumentó la cantidad de votos que no obtendrán ningún representante. Serán, por así decirlo, votos perdidos, no útiles, sin efecto directo.

El resultado es sensible: nos espera un Congreso que iniciará con veinte bancadas. Una grande (UNE), dos medianas (Vamos y UCN) y diecisiete pequeñas.

Concluida la segunda vuelta electoral se establecerá la Comisión de Actualización y Modernización Electoral (CAME). Conviene tener en mente que reformas de fondo son aquellas que transforman métodos de representación, fórmula electoral, diseño y magnitud de los distritos. En un modelo de transición no se puede perder de vista que la democracia interna de los partidos es una deuda urgen de las reformas políticas.


[i] En todos los elementos se consideró los datos provisionales publicados por TSE sujetos a la confrontación con los resultados finales y la respuesta a los señalamientos que persiguen resguardar el resultado plasmado en las actas de Juntas Receptoras de Votos.
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