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El ataúd de Eduardo Alfredo Ruano Lorenzo en el salón comunal de El Amparo, después del velorioLas camionetas de la ruta 36 adornadas a luto esperan salir del parque de la coloniaPilotos y dueños de camionetas llevan el ataúd de TeletubbiesDespedida en el parque del El AmparoFamiliares y amigos del difunto listos para acompañar al piloto en su último viajeCesar, 17, llora la muerte de su hermano en una de las camionetas que acompañan al difunto al cementerioEn el cementerio de la zona 13 la concentración de familiares, colegas y amigos del difuntoLa hermana de Eduardo Ruano participa en el momento de oración colectiva El traslado del ataúd al nichoLa despedida del padre del difuntoy de sus dos hijos pequeñosTerminado el entierro, el regreso a casa

Otro año de agonía en el transporte urbano

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Hace un año, en la mañana del 9 de enero de 2016, un cortejo fúnebre compuesto por las camionetas de la ruta 36 acompañaba el ataúd de Eduardo Alfredo Ruano Lorenzo. Las camionetas salieron de la colonia El Amparo, zona 7 capitalina, hasta el cementerio de la zona 13. Se trataba del sexto piloto de bus urbano asesinado en los primeros siete días del año. 

Teletubbies, así era apodado Ruano de 32 años. Fue asesinado mientras conducía en su propia colonia, antes de salir al anillo periférico de la ciudad. Este dato revelaba a la gente de la colonia que ni siquiera su sector, controlado por los encargados del narcomenudeo, estaba protegida de la amenaza de los sicarios. 

Ruano se movía en ese caos anárquico de la lucha de pandillas para el control de las rutas urbanas, inframundo donde choferes y brochas enfrentan a diario el riesgo de perder la vida; donde los usuarios cargan el peso de la extorsión, pagando dos o tres veces el precio normal del transporte.

El cerco de crimen organizado que está ahogando el transporte urbano está en constante cambio y crecimiento: cada día, nuevos integrantes de supuestas bandas exigen una extorsión más, que se suma al arancel anterior, volviendo el negocio siempre más lucrativo para los delincuentes e insostenible para quien depende de las camionetas, sea como trabajo que como medio de transporte. En el barrio, en la colonia, entre los que trabajan en el transporte público saben que en algunas ocasiones los propios pilotos están involucrados en el cobro de las extorsiones.

Aquel record de los primeros días del 2016 redujo la velocidad. El 2016 cerró con un saldo de 144 víctimas asesinadas en el transporte público, frente a las 251 del 2015, según datos de la Procuraduría de los Derechos Humanos. 

Sin embargo, la estadística no cuenta que las rutas Maya, 77 y la 96 Santa Luisa han desaparecido del mapa del transporte por el cobro de extorsión; y las 3, 4, 10, 11, 36, 37, 40R, 203 y 204 dejaron de circular en varias ocasiones por el asesinato de pilotos.

Sí, desde el asesinato de Telettubies y desde que se publicó el primer fotoreportaje descendieron las cifras; sin embargo, el sector del transporte urbano, sigue en la misma precariedad y caos de los últimos años. 

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