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“No puedo decir si este secuestro fue por la mina o fue por el problema con las tierras”

“Cuando le digo a la gente que por favor ya no ataquen la mina, ellos me dicen: “Ya te vendiste, ya sos de ellos”. Entonces, tengo que ser neutral.”
“¿Qué va hacer con los terratenientes? ¿Les irán a comprar tierra por otro lado? Eso no nos importa a nosotros. Lo que queremos es que nos entreguen nuestras tierras.”
Roberto González, presidente del Parlamento Xinca y mayordomo de Santa María Xalapán. Fotos de Rodrigo Baires
“No puedo decir si este secuestro fue por la mina o fue por el problema con las tierras”.
“Me preguntaron si era quien organizaba los ataques a la mina. Les dije que no. Y me preguntaron por los documentos de Santa María Xalapán”
“Nos pusieron en fila a los cuatro. Vi como amarraban a los compañeros. Y a mí me subieron a un vehículo y ya no vi nada más”
“El gobierno exige que uno cumpla las leyes, pero él es el primero que las viola y no pregunta a los pueblos indígenas si están de acuerdo o no con esta mina. Ese es el pleito de las comunidades”
La comunidad de Santa María Xalapán.
Pobladores de Santa María Xalapán acompañan el ataúd de Exaltación Marcos Ucelo, quien falleció en un intento de secuestro.
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“No puedo decir si este secuestro fue por la mina o fue por el problema con las tierras”

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Un secuestro extraño que terminó con la vida de una persona pone de nuevo sobre el tapete de discusión la conflictividad social existente en la región xinca, al oriente del país. Son problemas de tenencia de tierras ancestrales y el rechazo a la minería metálica que enfrentan a los pueblos indígenas con intereses privados en la zona.

Redes-lateral

Roberto González fue encontrado con vida a las 3:00 p.m. del pasado lunes en un hotel de Chimaltenango. Llevaba 18 horas desaparecido. La noche del domingo, junto a otros tres líderes del parlamento xinca, fue emboscado en Mataquescuintla después de asistir como observador a una consulta comunitaria en oposición a la mina de San Rafael Las Flores, en la aldea El Volcancito. En el incidente, falleció Exaltación Marcos Ucelo, secretario de Actas del Parlamento Xinca, a consecuencia de dos golpes en la cabeza, según el informe del Inacif.

El martes, frente a más de dos mil personas de los 12 cantones de Santa María Xalapán, González relató cómo dos vehículos lo persiguieron, cómo un picop lo hizo chocar en un punto específico de la carretera y más de 15 hombres con el rosto cubierto y armas los hicieron salir de su carro. Según recuerda, los hombres preguntaban por el jefe. “Me conocían”, dice González. “Nos pusieron en fila a los cuatro. Vi cómo amarraban a los compañeros. Y a mí me subieron a un vehículo y ya no vi nada más.” Luego sería trasladado a otro vehículo. “Ellos iban hablando por teléfono y me iban haciendo preguntas”, relata.

Según dice, lo llevaban a una casa –“no sé si era en Mataquescuintla o en San Rafael”- y cuando sintieron que ya no era seguro tenerlo en la zona decidieron dejarlo en el hotel. “Cuando salimos en el primer vehículo más o menos eran las 9:00 de la noche. Calculo que llegamos Chimaltenango tres horas después. Ellos pusieron la camioneta en la puerta del hotel. Salió uno de ellos, tocó la puerta, lo atendieron, preguntó por el precio y ahí mismo entré yo, sin ver para atrás. Me dejaron ahí. Pagué el hotel y me quedé ahí. Ya no les interesaba la información que necesitaban o ya la habían obtenido o se sintieron descubiertos”, dice.

Le dijeron que habría dos personas cuidándolo, nunca le hablaron de solicitar un rescate por su vida y no fue hasta el día siguiente que se enteró de lo que había pasado con sus compañeros al ver las noticias en la televisión. Salió del cuarto con miedo, le pidió prestado el teléfono a un empleado del hotel y habló con su familia cerca de las 2:30 de la tarde. Media hora después, llegó la policía.

Eso, nada más.

Eso y las preguntas.

“Me preguntaron si era quien organizaba los ataques a la mina. Les dije que no. Y me preguntaron por los documentos de Santa María Xalapán”, recuerda.

-¿Qué documentos? ¿La real cédula?

-Sí. Los documentos de propiedad de Santa María Xalapán. Me preguntaban si era nuestra una aldea que se llama Santa María Barricones, una aldea que colinda con Jutiapa. Y sí nos pertenece, porque en la mesa técnica sobre las propiedades de la cédula real, están sacando todas esas líneas y llega hasta ahí. Nuestra propiedad colinda con Monjas, otro municipio de Jalapa y con san Pedro Pínula

-¿Creen que la empresa minera puede estar interesada en las tierras de esta aldea?

-Fuimos a ver y había maquinaria de la mina ahí. Es por eso. Toda Santa María Xalapán es una mina. Actualmente también están explorando en la parte baja. En la mina que le dicen ellos el Papache, pero que nosotros la conocemos como Agua Colorada, porque nace como una espuma roja, un óxido que sale del oro o del cobre. No puedo decir si este secuestro fue por la mina o fue por el problema con las tierras, porque los dos conflictos van de la mano.

-Rigoberto Aguilar, vicepresidente de Parlamento Xinca, dijo que las personas que los secuestraron nombraron al diputado Amildo Morales, diputado electo por UCN y ahora en el Partido Patriota (PP).

-Eso es lo que dijeron: “Venimos de parte de Amildo Morales y los llevamos para su casa”.

-¿Y ustedes tienen algún problema con el señor Morales?

-Morales no es un minero declarado. Pero él tiene dos gasolineras que le venden a la mina. En la primera les está vendiendo 12 mil galones de gasolina diarios. Haciendo cuenta de que gana un Q1 por galón estaría ganando Q12 mil diarios, pero esas no son cuentas reales. Él tiene intereses en la mina porque le genera ganancias.

-¿Habían hablado alguna vez con él o habían tenido amenazas de su parte?

-No, nunca hemos hablado con él. Las informaciones que da la gente es que le van a solicitar un proyecto y dice: “No te conozco, no votaste por mí”. La gente habla de él por la prepotencia que tiene; pero amenazas así directamente, no.

-¿Y amenazas de parte de la minera?

-Directamente, ninguna. Que haya llegado algún minero a amenazar directamente, no.

-¿Creen que fue la empresa minera la que mandó a secuestrarlo o fue este diputado que mencionaron?

-De repente solo lo utilizaron el nombre de Morales como camuflaje, para echarle la culpa a él y para desviar la atención. Podríamos estar atacando a don Amildo y tal vez no es él. Nosotros sí escuchamos su nombre, pero no puedo dar una certeza de que fuera él.

-Conozco casos en El Salvador donde son trabajadores de las minas quienes, a título personal, toman represalias contra la población en resistencia. ¿Alguna vez tuvieron amenazas de empleados de la minera?

-Los pobladores que viven cerca de la mina tienen ciertas fricciones con los empleados, pero eso es allá. Tiene fricciones por el ruido de las explosiones que provoca la dinamita y de la maquinaria que funciona 24 horas, por ejemplo.

-Ellos solo tienen licencia de exploración.

-Eso es lo que nosotros peleamos. ¿Por qué están construyendo una ciudad cuando solo tienen una licencia de exploración? Y ésta solo da derecho a hacer excavaciones leves. Pero ahí ya es una explotación y no tienen licencia. El gobierno exige que uno cumpla las leyes, pero él es el primero que las viola y no pregunta a los pueblos indígenas si están de acuerdo o no con esta mina. Ese es el pleito de las comunidades.

-¿Cuál es la posición del parlamento xinca con respecto a los ataques armados contra la minera?

-Dentro de la población surgen comentarios: “Si no quieren a buenas, quieren a malas”, dicen. Y se van organizando y van conquistando a más personas. Y seguramente ya llegan al punto de que, ya organizados, dicen: “¡Entrémosle!”. Pero en sí como junta directiva, no tenemos un plan estratégico de ir a atacar directamente la mina. Sería mentira decir que nos estamos organizando como junta directiva y llevamos a la gente a atacar la mina. Como representante legal, soy el primero a quien capturarían y sería triste mi caso.

-¿Pero han hablado de estos ataques a la mina en la junta directiva?

-Como junta nos reunimos y hacemos nuestros planes, pero no vamos a hacer ataques a la mina.

-Como junta directiva, ¿apoyan o no los ataques a la mina?

-Cuando le digo a la gente que por favor ya no ataquen la mina, ellos me dicen: “Ya te vendiste, ya sos de ellos”. Entonces, tengo que ser neutral. No puedo estar… Y si estoy más con alguien es con el pueblo porque pertenezco al pueblo, pero no puedo decirle a la gente: “Miren, por favor ya no molesten a la mina”, porque si no ya no será contra los mineros sino contra mí.

-¿Por qué se oponen a la mina?

-En primer lugar porque el gobierno no respeta la ley. El código municipal dice que para dar una licencia primero se tiene que consultar a los pueblos. También lo dice la Constitución política de la República, lo dice el convenio 169, lo dicen los Acuerdos de paz… ¿Por qué no nos preguntan? Nos oponemos porque el gobierno no respeta estas leyes. Y luego, nos oponemos porque sabemos de la contaminación y de la muerte que viene posteriormente. Ahorita sabemos que los mineros están protegiendo que no se salga el agua contaminada, pero cuando ellos se vayan, ¿quién va a controlar esto?

-¿En algún momento se han reunido con ustedes personeros del ministerio de Energía y Minas, Medio Ambiente o Salud para hablar de este tema?

-Claro que no. Tanto el ministerio de Salud Pública como el de Medio Ambiente pertenecen al mismo gobierno. Se adaptan a las políticas de su presidente, de su gabinete, porque de lo contrario los ministros no tendrían trabajo. Si ellos vienen a hacer una investigación, ésta terminará siendo a favor del gobierno y no de la gente. Ellos vienen y dicen: “Ya hicimos los exámenes y todo está bien. Y esto no contamina”. El mismo ministro de Energía y Minas dice que todo está bien con la mina, pero lo dice porque no vive ahí. Los pobladores son los que sufren las consecuencias: se mueren sus animales, sus plantas ya no crecen y hasta en la Central de Abastos ya no quieren comprar el tomate y mucha verdura que viene de San Rafael.

-Rigoberto Aguilar contó estas dos vertientes de problemas: la mina y el que les genera la propiedad de las tierras.

-Tenemos la cédula real de propiedad de las tierras de 1711. Pero la mesa técnica encontró la primera cédula de 1630 en el Archivo General de Centroamérica. Esa es la legítima. Eso es lo que no les gusta. Pero nosotros estamos basados en los artículos 66, 67 y 68 de la Constitución Política de la República que nos da el derecho consuetudinario a las comunidades indígenas. Pero estas tierras se las han ido quitando desde los años 50, ya sea para sembrar o para uso ganadero. Al principio tomaban las tierras en arrendamiento para pasto de ganado y luego lo retiraban un tiempo al año. Al final se quedaron fijos. No movieron su ganado y se apoderaron de las tierras. Entonces, los abogados empezaron a hacerles títulos supletorios y luego legalizarlos. Sobre las tierras, a partir de la marcha indígena y campesina del año pasado, el presidente Otto Pérez Molina firmó un documento en el que ordenaba la creación de una comisión específica para investigar, para revisar los linderos antiguos de mojón a mojón y que se entregaran las tierras a la comunidad indígena. Hoy 19 de marzo se cumple un año desde entonces.

-¿Y hay avances?

-Bien. Nos costó bastante porque se argumentó que no encontraban el paleógrafo, pero finalmente en cuatro temas hemos visto hasta donde llegan realmente las líneas fronterizas y con quiénes realmente colindamos. Los terratenientes pelean sus cosas, como una legua cuadrada de resguardo, aunque la cédula real de 1630 dice lo contrario. Lo que el pueblo está peleando es donde los terratenientes están ubicados actualmente.

-¿Quiénes son estos terratenientes?

-… Está don Mario Estrada, diputado de UCN, los alcaldes, los exalcaldes, los gobernadores, los exgobernadores… (Ríe).

-¿Y el diputado Morales no tiene tierras en disputa?

-Bien, tiene una finca en Agua Caliente. O sea, estamos peleando con grandes.

-¿Y ustedes quieren que se les expropien esas tierras o cuál sería el proceso?

-El documento firmado dice que el dictamen final lo dará el presidente. ¿Qué va hacer con los terratenientes? ¿Les irán a comprar tierra por otro lado? Eso no nos importa a nosotros. Lo que queremos es que nos entreguen nuestras tierras.

-¿Pueden solicitar las consultas por el convenio 169? Pregunto esto porque he escuchado mucho que no hay pueblos indígenas en el oriente de Guatemala y existen muchas dudas acerca de los pueblos xincas.

-Cuando el gobierno de Guatemala rectificó el convenio 169, firmó que aceptaba esta ley internacional. Ahora, lo que argumentan los terratenientes es que ésta ley no tiene un reglamento que regularice lo que el convenio dice. El artículo 66 de la Constitución dice que el Estado respeta y promueve las costumbres y tradiciones de los pueblos indígenas y lo ratifica en el convenio 169.

-Nos decían que aquí no se puede hablar de verdaderos pueblos indígenas…

-… Dicen que no somos indígenas porque no utilizamos el traje, por ejemplo, o porque no hablamos el idioma. Pero en el convenio no dice que tenemos que hablar el idioma o que tenemos que vestir de indígena para serlo. Yo en la sangre tengo todo, yo soy xinca. De todas maneras, los terratenientes y los gobernantes no quieren dar su brazo a torcer. Ellos siempre buscaran cómo defender su posición aunque no tengan razón de ello.

-¿Así como cuando dicen que no es vinculante el resultado de una consulta?

-Eso dicen, pero la ley dice que si se llenan los requisitos, sí son vinculantes. Lo que pasa es que dan patadas de ahogado y se defienden diciendo eso. Aquí estamos peleando como David y Goliat. El monstruo es el que tiene más dinero, y nosotros, los pobres, que somos más, nos sentimos vulnerables. Pero, de todas maneras, vamos a ganar la batalla.

-Una de las críticas a las consultas populares es que hasta los niños pueden votar…

-… En El Volcancito vimos cómo los niños votaron. Los mayores se opusieron a la mina en un 90.20 por ciento –siempre hay un traidor, entre todos-, pero entre los niños, el 100 por ciento dijo que no.

-¿Cree que un niño puede decir?

-Depende de la concientización. Si en el hogar se habla, se les enseña que la mina es contaminación y que esa es su tierra; hay futuro.

-¿Tienen fecha para la consulta en Xalapán?

-Está para mayo. El día exacto todavía no lo tenemos.

-Ni empresarios, ni finqueros ni gobierno le han hecho caso a los resultados de diferentes consultas a pueblos indígenas en todo el país. ¿Cree que realmente ellos se sienten amenazados por la consulta?

-Sí, sienten como que ya perdieron. Realmente, con que el pueblo se pare en la calle y digan “de aquí no se pasa” ya es una forma de exigir la consulta. Estamos diciendo “no queremos”. No hay necesidad que un pueblo haga una consulta cuando el pueblo va a la calle y dice: “¡De aquí no se pasa!, porque esto no es de ustedes, es de nosotros y nos pertenece”. Y nadie pasa. Ellos no aceptan esto, con consulta o sin ella; ellos tienen el poder y quieren pasar sobre quién quieran… Pero aquí, en Xalapán, no van a poder.

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