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“Muchos de los problemas actuales de El Salvador arrancaron en esa carrera por perdonar y olvidar”
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“Muchos de los problemas actuales de El Salvador arrancaron en esa carrera por perdonar y olvidar”

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“Aceptar que los militares habían matado a los Jesuitas era aceptar que toda nuestra política hacia El Salvador fue un fiasco”.
“Moakley sabía que nunca llegaría a la verdad si confiaba en el Departamento de Estado”.
James McGovern
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Read time: 34 mins

Hoy, hace 25 años, en el campus de la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA), el teniente Ricardo Espinoza hizo cumplir la orden que le habían dado sus superiores en el Ejército de El Salvador: asesinar al rector Ignacio Ellacuría, y no dejar testigos. La masacre se saldó con seis sacerdotes Jesuitas y dos empleadas ametralladas y marcó, en gran medida, el destino final de la guerra salvadoreña y el final de la política contrainsurgente instaurada por la administración Reagan en Centroamérica. McGovern, congresista de Massachusetts, fue parte de una comisión legislativa que en enero de 1990, a tres meses de la masacre, ya tenía una idea bastante clara sobre la autoría intelectual.

La decisión de asesinar a los Jesuitas fue tomada en una pequeña reunión de oficiales sostenida en la Escuela Militar la tarde previa a los asesinatos (15 de noviembre de 1989). Entre los presentes estaba el coronel Benavides, comandante de la Escuela; el general Juan Rafael Bustillo (entonces a la cabeza de la Fuerza Aérea y actualmente asignado a la Embajada de El Salvador en Israel); el gene...

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