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Mi reino por una lámina
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Mi reino por una lámina

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Tipo de Nota: 
Opinión
21 06 19

Tiempo aproximado de lectura: 3 mins

Cuenta Shakespeare que Ricardo III insistió en llevar su mejor caballo a una batalla para disputar el dominio de Inglaterra. El herrero real, a falta de clavos, acomodó la última herradura, aunque sin asegurarla.

En el campo de batalla, su caballo perdió la herradura. Rodeado por el enemigo y agitando su espada en el afán de no perder la vida, Ricardo gritó: «¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!».

El fuerte respaldo a una cuestionada candidata en las pasadas elecciones nos tiene preocupados. Se escuchan discusiones sobre su falta de idoneidad, sobre sus posibles nexos con el narcotráfico, sobre tráfico de influencias para participar al tiempo que impedía que otros candidatos lo hicieran. Pero...

No «entregamos el país por una lámina». Es que el país no nos ofrece un modo de obtenerla. No traicionamos a la patria. La patria nos traicionó primero.
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