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Los niños que el ejército se llevó (II)
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Los niños que el ejército se llevó (II)

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Por una parte, ante la avalancha de niños desamparados que generó el conflicto, se puede entender que hayan buscado en la adopción internacional una forma de devolverles un hogar a los menores. El problema es que, por lo general, no intentaron saber si esos niños tenían familiares o no.
“Más o menos en el 93 mataron al último muchacho que era de mi promoción. Luego vi morirse a chavos que venían de los dormitorios más abajo. Promociones completas. De la última promoción del Rafael Ayau, creo que ya no hay muchachos vivos en la calle”, concluye Mish, sobreviviente de mil emboscadas tendidas por la calle y la prisión.
La camisa de un niño encontrado en una de las exhumaciones que ha realizado la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG).
Izabel Ti Cojoc clama justicia por su hijo Domingo Mo, a cuya memoria está dedicada esta cruz.
Algunos de los niños de Dos Erres fueron asesinados, mientras que a otros se los llevó el ejército.
Tranquilino Castañeda sostiene la foto de su hijo, que el ejército se llevó de Dos Erres cuando apenas tenía tres años.
Luego de varios años, su hijo fue localizado en México. Se reencontraron gracias al programa de Famdegua que busca a los niños perdidos durante la guerra.
A Jacinto Lucamac González, un oficial del ejército le cambió el nombre, lo llevó a un orfanato y falsificó sus papeles. Eso contó durante el juicio por genocidio contra Ríos Montt.
Jacinto Lucamac González declarando durante el juicio por genocidio contra Ríos Montt.
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Durante el conflicto armado, los militares capturaron a miles de niños en las áreas donde se aplicó la política de tierra arrasada. Considerados como niños huérfanos o abandonados por la guerrilla, el ejército tuvo que encontrarles una salida, un destino. En esta segunda parte del reportaje se explica el paradero de algunos de estos menores: hogares estatales y familias adoptivas, en los albores del lucrativo negocio de las adopciones.

Antes del 2008, Guatemala era un paraíso para las adopciones. En pocos países del mundo el proceso era tan fácil, tan ágil.

Entregar un niño a una familia ajena es una medida extrema, violenta, que deja profundas secuelas en este. La medida debe tener por único objetivo la protección de un menor desamparado. Así lo establece el Convenio de La Haya, ratificado por Guatemala en 2007, el cual indica que las ado...

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