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Las evidencias contra Blanca Stalling salieron de sus propios labios

En plática grabada por el juez Ruano, la magistrada le dice que su hijo está en ese problema por ser “mero fanfarrón”; por presumir de la posición de su madre. Esa no sería la primera vez que fanfarronear le traería problemas a los Stalling.
La relación entre Grijalva y la magistrada viene de tiempo atrás. Durante la administración de Blanca Stalling en el Instituto de la Defensa Pública Penal, el abogado se desempeñó como su asesor.
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Las evidencias contra Blanca Stalling salieron de sus propios labios

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La magistrada de la CSJ, Blanca Stalling Dávila y su hijo Otto Fernando Molina Stalling, acusado en el caso IGSS-Pisa, sospechaban que los “envidiosos” investigadores del Ministerio Público escuchaban sus llamadas telefónicas. “Tené cuidado de lo que hablas por ahí Otto, no te vayan a agarrar como colaborador eficaz o como intermediario o algo”, le advirtió la magistrada a su hijo, meses antes de ser capturado.

Redes-lateral

A Blanca Stalling Dávila la han traicionado sus propias palabras. De sus labios han salido las evidencias que los investigadores utilizan en su contra para pedir que le sea retirada la inmunidad que goza como magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CJS), para ser procesada por supuestos delitos de tráfico de influencias y abuso de autoridad.

Además de la grabación hecha por Carlos Ruano, el juez a cargo del caso IGSS-Pisa, en la que consta las presiones que recibió de parte de Stalling para favorecer a su hijo, Otto Fernando Molina Stalling, acusado de ser intermediario en este caso para obtener contratos de manera ilícita, el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), también cuenta con el audio de una escucha telefónica de hace dos años, que revela información sobre ese caso.

Plaza Pública tuvo acceso a la transcripción de esa escucha. Se trata de una conversación telefónica entre la magistrada y su hijo, captada por la Unidad de Métodos Especiales de la Fiscalía el 31 de octubre de 2014. En ella se constata que Blanca Stalling conocía de la relación que Otto Fernando mantenía con Arturo Adolfo Castellanos Poou, un médico del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), quien también es procesado por el caso IGGS-Pisa, así como que sospechaba que sus conversaciones podrían estar siendo interceptadas.

El nefrólogo Catellanos Poou es acusado por la Fiscalía y la CICIG de los delitos de asociación ilícita y cohecho activo, por su supuesta participación —junto con Molina Stalling, y otras 15 personas—, en la contratación fraudulenta de la droguería Pisa por parte del IGSS, de equipos de diálisis peritoneal sobrevalorados y de mala calidad, cuyo uso se cobró la vida de al menos 13 personas.

Ese 31 de octubre era un día de fiesta para Castellanos Poou: uno de sus hijos, cuyo nombre se omite para preservar su identidad, se graduaba de bachiller en Ciencias y Letras. El médico invitó a un grupo de amigos suyos a acompañarlo al festejo, entre ellos a Otto Fernando Molina Stalling. En una escucha telefónica quedaron grabados los detalles de la invitación: misa a las 8:00 horas en la Catedral; el acto de graduación a las 11:00 horas en el colegio; “y en la tarde un almuercito”, le indica el médico.

A las 12:22 horas de ese día, Molina Stalling llama a su madre. Según se lee en la transcripción de la llamada número 407, le pregunta sobre cómo siguió de su dolor de espalda. A la magistrada le extrañó un ruido que se escuchaba. “¿Y dónde andas? ¡Qué bulla!" Su hijo le responde: “En un acto de los doctores de ahí del IGSS”. “¿Y acto de qué?”, le pregunta Stalling. “De graduación del hijo. El (doctor) que llegó al Baby Shower”.

Más de dos años después de esa conversación, la magistrada apelaría al bebé protagonista de ese Baby shower, su nieto, para convencer al juez Carlos Ruano de acelerar el proceso, pues el niño estaba creciendo “sin su papá”. En plática grabada por el juez Ruano, la magistrada le dice que su hijo está en ese problema por ser “mero fanfarrón”; por presumir de la posición de su madre. Esa no sería la primera vez que fanfarronear le traería problemas a los Stalling.

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En la misma sesión 407, minutos después de iniciar la conversación Otto Fernando le hace un reclamó a su madre:

Otto Fernando: Mire, por su culpa tengo el teléfono todo enganchado (intervenido).

Blanca Stalling: ¿Por qué?

Otto Fernando: No me saca llamadas.

Blanca Stalling: De plano porque yo puse ese número; tené cuidado de lo que hablas por ahí, Otto, no te vayan a agarrar como colaborador eficaz o como intermediario o algo.

Otto Fernando: Entran las llamadas y se queda mudo el teléfono, lleva como 15 días así y cuando le llamo, se queda mudo como si estuviera arrancando algo.

Blanca Stalling: Me tienen controlada, son unos envidiosos.   

El abogado intermediario

Aunque Otto Fernando Molina Stalling figura como el nexo más visible con Blanca Stalling en el caso IGSS-Pisa, ésta no es la única conexión ni el único rastro que los investigadores han detectado entre la magistrada y la red de negocios ilícitos que ha operado dentro del Estado. El otro punto de contacto es el abogado Ricardo Alfredo Grijalva Rodríguez, conocido dentro del caso como “El Tío” o “Ricardo”. El papel de Grijalva en la operación ha sido descrito por fuentes cercanas a la investigación, como la de un operador de alto nivel, con acceso directo al entonces presidente del Seguro Social, Juan De Dios Rodríguez, y al expresidente Otto Pérez Molina.

A pesar de estar señalado en el informe de la investigación de la CICIG como uno de los involucrados sobre quien se tiene “suficientes elementos probatorios” en el caso IGSS-Pisa, la Fiscalía confirma que no hay orden de captura en su contra.

La relación entre Grijalva y la magistrada viene de tiempo atrás. Durante la administración de Blanca Stalling en el Instituto de la Defensa Pública Penal, el abogado se desempeñó como su asesor.  En mayo de 2009 la acompañó a Montevideo (Uruguay), en donde, en su calidad de Notario, registró los estatutos de la “Asociación Interamericana de Defensorías Públicas (AIDEF)”, y el acta de la primera sesión de su Consejo Directivo.

Este abogado también tuvo una participación clave en los hechos desatados tras el estallido del caso “La Línea”. Según registra una investigación de la revista Contrapoder, Grijalva se acercó en un primer momento al recién capturado Estuardo González Álvarez, alias “Eco”, supuestamente por encargo de Pérez Molina, para pedirle sus claves de correos electrónicos para borrar evidencias. Luego, bajo amenazas en contra de su familia de “Eco”, le habría advertido que se abstuviera de revelar a los investigadores detalles de la participación de Pérez Molina y Roxana Baldetti en las operaciones de “La Línea”.

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Para marzo de 2016, Grijalva aún prestaba servicios legales a importantes empresas contratistas del Estado. Una publicación de Nómada lo registra como mandatario de 13 compañías, entre ellas Serdelco y Jireh, que recibieron contratos por Q741 millones entre 2012 y 2015 del Fideicomiso para la Conservación Vial y el Ministerio de Comunicaciones. Al 13 de enero de este año, sin embargo, en registros públicos consultados por Plaza Pública, Grijalva ya solo figura como representante legal de su propia firma, Servicios Legales (Serlegal), y como mandatario de las compañías Ferro Futura, S.A., Hashim & Aparicio Fundición Industrial S.A., y Servicios y Gestiones S.A.

La magistrada en la picota

El expediente de antejuicio solicitado por la Fiscalía y la CICIG en contra la magistrada Blanca Stalling por el supuesto delito de tráfico de influencias fue remitido el lunes 16 de enero a la Secretaría de la Corte Suprema de Justicia (CJS) por el juez Mynor Mauricio Moto Morataya, quien se inhibió de conocerlo, para que siga su curso. Antes de que el pleno de la CSJ emita su fallo, la Junta Disciplinaria del Organismo Judicial deberá informar sobre los resultados de la investigación realizada a petición de Acción Ciudadana, organización que acusó a la magistrada de intentar influir en una resolución judicial.

Según el noticiero Guatevisión, para evitar un posible proceso de extinción de domino, en septiembre del año pasado, un inmueble propiedad de Otto Fernando Molina Stalling fue inscrito en el Registro General de la Propiedad a favor de la magistrada. Ese hecho se suma a los señalamientos y críticas con base en los cuales diversos sectores exigen la renuncia de Blanca Stalling de la séptima vocalía de la CSJ. Se buscó conocer la postura de la magistrada, pero no atendió las llamadas a su teléfono celular. 

Lee también: Los seis vínculos comprometedores de la magistrada Blanca Stalling

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