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La vida es un picnic

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Opinión
28 10 17

Read time: 3 mins

«¿Qué puede esperar la gente de Guatemala en el concierto de mañana?», les pregunté. Paco Huidobro se apresuró a contestar: «Pues espero que haya vodka». Fue la última pregunta de la entrevista.

Esta semana Fobia cumplió 30 años desde la primera vez que sus integrantes pisaron un escenario con ese nombre. «Ni Benito Juárez tuvo un debut tan humilde», tuiteó Huidobro refiriéndose a aquel 24 de octubre de 1987 en Xochimilco, donde la banda fue telonera de los entonces famosos Trolebús.

Hay que decir que Fobia es una banda que desde el inicio se distinguió de sus contemporáneos por su buen gusto y su original punto de vista. Esto, en parte, por la fina capacidad de composición del guitarrista Paco Huidobro no solo en lo musical, sino también en lo lírico, donde presentaba una visión extraordinaria del mundo y de sus situaciones con letras a las que se les podía dar más de una lectura, pero sin pretensiones de intelectualidad. Por el contrario, con un retorcido humor que de por sí denotaba inteligencia.

Ni tan solemnes como Héroes del Silencio ni tan místicos como los Caifanes, en sus canciones Fobia hablaba de los gusanos, de pepinillos marinos, de viajes por el cosmos y de cualquier otro tema improbable. Y cuando el MTV latino empezó a programar rock en español y todos se esforzaban por lucir cool, el cantante Leonardo de Lozanne, con una boa de plumas en el cuello, besaba en los labios a Paco Huidobro en el video de El diablo, o bien los integrantes se disfrazaban de Los cibernoides, un video que presentaba lo que bien pudo haber sido una amalgama entre los Teletubbies y los Power Rangers.

En los noventa, Fobia transitó libre y original en el explotado mundo del «rock en tu idioma» y publicó tres discos geniales (en el sentido más amplio de la palabra): Fobia (1990), Mundo feliz (1991) y Leche (1993). Más adelante, las desgastadas relaciones entre los integrantes de la banda y las presiones de la disquera los llevaron a grabar su disco más flojo, pero irónicamente el más conocido: Amor chiquito (1995). Para 1997, la banda dejó de existir.

Varios años después, con un disco de éxitos que incluía dos canciones inéditas, el grupo anunció su regreso. Una de esas canciones, Hoy tengo miedo, aunque muchas veces interpretada como una canción de amor, en realidad expresa lo que Huidobro sintió cuando se disponía a retomar la banda. Más adelante, el regreso de Fobia se consolidó con otra genialidad, Rosa Venus (2005), producido por Gordon Raphael, responsable de los mejores momentos de The Strokes.

Siete años después, la banda sufriría una nueva ruptura. Los miembros originales Javier Cha! Ramírez e Iñaki Vázquez, además del baterista desde 1995, Jay de la Cueva, dejaron la banda. Sin embargo, Fobia publicó su sexto álbum de estudio, el fantástico Destruye hogares (2012), con una alineación reducida a dueto con Paco Huidobro y Leonardo de Lozanne. «Somos una banda tan peleonera que deberíamos hacer una gira de re-desencuentros», tuiteó Huidobro esta semana.

Para mí, Fobia ha sido de esas bandas que me han cambiado la vida. La visión retorcida del mundo que presentan en su música fue mi primer roce con la creatividad pura. Muy joven, escuchando Plástico, entendí que no usar condón es un problema de salud, y no de moral. Descubrí a qué sabe en realidad un disco oscuro. Abrió mi mente y me invitó a querer escribir: me dio hambre de expresión. Por si fuera poco, Fobia fue mi primera entrevista a una banda internacional, en la cual, he de decir, me divertí mucho.

¡Felices 30 años, Fobia! Un largo e interminable picnic para ustedes.

 

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